ESCENAS LACUSTRES Y OTRAS PESCAS (o los tejemanejes de Don Industrio)‏

Don Industrio, engalanado en un nuevo traje,  le espetó: «Sr. Alcalde tenemos un problema, cada vez tengo un barco mejor, pero cada vez pesco menos, si no me ayuda tendré que despedir a mi trabajador y el pescado será aún más caro».  Leer artículo completo. Miquel Ortega y Gustavo Duch

Gustavo Duch Guillot
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SIN LAVARSE LAS MANOS, cuentos para antes de comer: http://sinlavarselasmanos.com/
PALABRE-ANDO: http://gustavoduch.wordpress.com
LO QUE HAY QUE TRAGAR: http://loquehayquetragar.wordpress.com/
“Porque contar es otra forma de caminar”

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67° aniversario de la liberación de Auschwitz: holocausto judío, ni una sola palabra sobre el genocidio de Israel en Palestina‏

Polonia conmemora el 67° aniversario de la liberación de Auschwitz
En un emotivo homenaje, el Presidente Komorowski recordó que su país “no se olvida de las víctimas del Holocausto”.

Foto: Reuters
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VARSOVIA.- Representantes del ámbito político y religioso polaco conmemoraron hoy viernes el 67 aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz, donde fueron asesinados más de un millón de prisioneros, en su mayoría judíos.
“Auschwitz es una de las principales advertencias que nos ha dado la historia. Una advertencia contra el odio, contra el racismo, el antisemitismo y la xenofobia”, recordó en el Presidente del país, Bronislaw Komorowski, en una carta leída durante el acto.
El Mandatario recordó que Polonia “no se olvida de las víctimas del Holocausto”, en gran mayoría de nacionalidad polaca, y subrayó la historia del país centroeuropeo como escenario de convivencia pacífica.
Con motivo del aniversario el museo del campo de concentración ha expuesto la única puerta de una cámara de gas que todavía se conserva, ya que las autoridades nazis destruyeron la mayoría antes de su huida.
En Varsovia se recordó asimismo a las víctimas del Holocausto con una ofrenda floral en el mismo lugar donde los judíos eran obligados a subir a los trenes en que serían deportados hasta los campos de concentración.
El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas liberaron el complejo de campos de concentración de Auschwitz-Birkenau, campo de exterminio construido en 1940 y convertido en un museo-memorial.
La fecha de la liberación del campo ha sido elegida para conmemorar el día internacional del Holocausto y no olvidar la “solución final” con la que el nazismo se propuso exterminar a los judíos.

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Estamos al borde de una nueva crisis bancaria y recesión económica global.

Patricio Guzmán
Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional advirtió en entrevista pública, el pasado fin de semana, que la economía mundial está a punto de entrar en una nueva recesión global. Además Lagarde señaló la probabilidad que los bancos entren nuevamente en crisis, explicando que “La insegura situación económica y la crisis de la deuda estatal han minado la credibilidad de los bancos”.
Por su parte el Banco Mundial, en su reciente Informe de Perspectivas Económicas Globales,  dijo que la economía mundial estará bajo mucha presión por  el efecto de la crisis financiera en Europa y el efecto de la desaceleración de la economía China. De acuerdo a esta institución el crecimiento de la economía mundial será tan solo de un 2.5%.  El pronóstico para la economía de Brasil es que pasará de un crecimiento del 7.5% en 2010, a un 3.4% en 2012. Chile, que de acuerdo con el Banco Mundial tuvo un crecimiento del 6.2% en 2011, no llegará al 5% estimado por el gobierno para 2012, el banco piensa que para 2012 el crecimiento de la economía chilena seá de 4.1%.
El Banco Mundial se une al coro de expertos que están recortando sus pronósticos para la economía chilena en el 2012. En su nuevo informe Perspectivas Económicas Globales, el banco proyecta ahora que la economía Chilena crecerá tan solo un 4.1% este año, lo que es un recorte de casi un punto comparado con el 5% estimado en la versión de junio pasado. Para el conjunto de las llamadas “economías emergentes”, el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 5.4% para este año 2012.
Europa está ahora en el centro de la renovada crisis mundial, con el añadido de una crisis monetaria que ha puesto al Euro ante la posibilidad de la dislocación. Hay muchas opiniones divergentes sobre cómo se desarrollará el proceso, pero pocos analistas serios se atreven a afirmar que el Euro pasará indemne esta crisis, por ejemplo, algunos sotienen que Grecia será el primer país en abandonar el Euro, mientras que otros recomiendan a Alemania abandonar la moneda común en compañía de las economías fuertes de la zona Euro en Europa Central y del Norte, dejando el Euro para los países periféricos, que no están en condiciones de avanzar hacia una unión de política fiscal. Sin embargo, los analistas concuerdan en que la zona Euro no podrá continuar como hasta ahora, y la pregunta comienza a ser quien pagará los costos de la ruptura de la zona monetaria común.
Así Roubini, famoso por pronosticar el colapso económico antes de 2007-2008, dijo en una entrevista  que “Atenas será la primera de las torres que caerán en la zona euro ante la imposibilidad de hacer frente a sus vencimientos de deuda, pero tendrá acompañantes. “Grecia va a ser el primer país en reestructurar su deuda, pero no creo que sea el último”.
Los gobiernos europeos han implementado políticas de austeridad brutales, intentan que la clase trabajadora pague por la crisis. Los medios al servicio de las clases dominantes han desarrollado una verdadera  campaña argumentando que la crisis de la deuda no puede solucionarse sin recortar profundamente el déficit fiscal, en otras palabras que es necesario desmontar el estado de bienestar en Europa, o más bien lo que sobrevive de las conquistas sociales arduamente conseguidas en la posguerra, de esta manera reduciendo los niveles de vida y de estabilidad del grueso de la población, supuestamente se solucionaría la crisis de la deuda.
Muchos economistas reputados, ha respondido a este consenso económico convencional, explicando que medidas de austeridad tan brutales, cuando la economía muestra tendencias recesivas van a agravar los problemas al reducir la demanda efectiva. P. Krugman ha recordado que “Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más”, Por su parte J. Stiglitz sostiene que “Este año parece encaminado a ser aún peor. Es posible, por supuesto, que Estados Unidos solucione sus problemas políticos y adopte finalmente las medidas de estímulo que necesita para reducir el desempleo al 6% o al 7% (el nivel previo a la crisis del 4% o el 5% es demasiado pedir). Pero esto es tan poco probable como que Europa se dé cuenta de que la austeridad por sí misma no resolverá sus problemas. Por el contrario, la austeridad solo exacerbará la desaceleración económica. Sin crecimiento, la crisis de la deuda -y la crisis del euro- solo empeorará. Y la larga crisis que comenzó con el colapso de la burbuja inmobiliaria en 2007 y la recesión que la siguió continuarán.” Roubini dice que “la zona euro necesita más crecimiento, no más austeridad”.

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A propósito de Gramsci, el Ciudadanismo, el Poder Popular Constituyente y la Acumulación de Capital en Chile

(I parte)

Destacado por Marcelo D. Cornejo Vilches
Martes, 24 de Enero de 2012

Un esfuerzo de análisis crítico para desenmascarar las estrategias electoralistas y gatopardistas en marcha.
A partir de este artículo queremos poner en conocimiento una serie de análisis críticos y reflexiones reposicionando dos ejes epistemológicos fundamentales: la lucha de clases como motor de la historia y único escenario en que se resuelven las contradicciones entre explotados y explotadores y, por otra, el materialismo histórico como único método capaz de dar cuenta de los procesos económicos, sociales, políticos e históricos independientemente de las influencias coyunturales en los estados anímicos de quienes observan y estudian dichos procesos.
El 11 de julio de 1919 Lenin advertía a sus oyentes en la Universidad de Sverdlov que “el problema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos, escritores y filósofos burgueses” (1).
La pertinencia de la precisión anterior dice relación con el hecho de que un conjunto de discursos, planteamientos políticos y movimientos sociales actualmente en boga en Chile bajo los rótulos de “Poder Popular Constituyente”, “Ciudadanización de la política”, “La Vía Popular de los Pueblos a la Constituyente Social”, y que consciente e inconscientemente recogen en toda su magnificencia la idea de que el Estado es un espacio político dotado de cierta autonomía relativa (2) o que el Estado debe ser valorado más allá de su carácter de clases, a saber, en la dimensión orgánica y material de su funcionalidad (3). Se recurre también a una concepción funcionalista del Estado cuando se sostiene que la sociedad se ordena en varios subsistemas interdependientes unos de otros de acuerdo a la función que cumplen. Ninguna función o subsistema es determinante. Por lo tanto, el Estado pertenece al subsistema político cuya función es la conservación del equilibrio social. Empero, el funcionalismo reconoce que el subsistema cultural es preponderante en la sociedad, porque aporta la fuerza cohesiva por medio de los valores y el control social del grupo sobre el individuo. Por esta razón, el funcionalismo apuesta a la realización de pequeños cambios que vayan corrigiendo en forma gradual los desequilibrios en el entendido que los cambios se producen por pequeños ajustes dentro del sistema mismo. A contrapelo, habida cuenta de las debilidades teóricas del funcionalismo, ha aparecido una nueva concepción de Estado. Esta es la teoría de sistema derivado. En rigor, lo que plantea esta concepción teórica es que la relación entre el conjunto de las instituciones políticas y el sistema social es una relación de demanda y respuesta. De este modo, la función del sistema político es dar respuesta a las demandas que provienen del ambiente social. Es decir, el Estado debe convertir las demandas en respuestas. Las respuestas políticas se dan bajo la forma de decisiones colectivas obligatorias para toda la sociedad lo que a su vez va cambiando y transformando el ambiente social. En este sentido, esta teoría apuesta a un cambio continuo de carácter gradual o brusco de acuerdo a la capacidad para responder a las demandas. El cambio puede ser brusco cuando el Estado se vea sobrepasado y sobrecargado de demandas frente a lo cual se puede interrumpir el flujo de retroalimentación.
Esto conlleva a que las instituciones políticas, al no poder dar respuesta a las demandas, deben sufrir un proceso de transformación que puede conducir a un cambio completo (4).
Peor aún, algunos fundamentan estas inspiraciones y concepciones del Estado en el gran comunista italiano Antonio Gramsci, actualmente una especie de rehén revolucionario en las mazmorras de las teorías reformistas sobre la política y el Estado. Prueba de lo dicho es el libro “Gramsci”, escrito por Antonio Leal, disponible en http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/01/22/la-nueva-fortuna-de-antonio-gramsci/.
Este “inocente” y “desinteresado” esfuerzo intelectual va dirigido a la “reflexión de muchos líderes estudiantiles que han encabezado las protestas en Chile el año 2011”. Usando la autoridad intelectual y moral de Gramsci el autor construye verdaderas joyas de la retórica antibolchevique con el objetivo de enseñar a los líderes sociales emergidos de la lucha estudiantil el valor existente en la relación entre democracia y socialismo, la construcción del consenso social (propio de “Occidente”) y la centralidad de la “transformación cultural”, por sobre la lucha política y de clases por el poder. Sostiene por ejemplo que “la sustancia de la elaboración leninista sobre el Estado (es) la creación de alianzas políticas. Agrega que “Lenin insiste en su concepción de dictadura en sus dos funciones descritas, pero acentuando su carácter de alianza, de coalición, de “generación de consenso”. Gramsci en cambio con su concepto Hegemonía habría sentado las bases de la relación entre “socialismo y democracia”. ¿Por qué? Porque “Occidente” (?) requería una nueva conceptualización, así “la hegemonía (de) Gramsci en su fase de Ordine Nuevo… se diferencia nítidamente en el período de la elaboración de los Cuadernos de la cárcel, construyendo una concepción del Estado completamente diversa. …Desde mi punto de vista, el concepto de hegemonía en Gramsci supera histórica y teóricamente la noción de dictadura del proletariado… En Gramsci, hegemonía es sinónimo de dirección cultural, en un componente obligatorio de la ampliación social e ideología del Estado en general.” Concluyendo que “De ésta forma, democracia política es en Gramsci la tendencia a hacer coincidir a gobernantes y gobernados, es la transformación de las exigencias de la sociedad civil en derechos, pero, obtenido esto y por tanto, más allá del liberalismo formal, es la consolidación de éstos derechos en comportamientos y decisiones autónomas de la colectividad, basada en sólidos principios éticos y en una perenne transformación cultural”.
Para comprender las “enseñanzas” que el señor Antonio Leal quiere darnos es necesario remontarse al Chile de fines de la década de 1980, donde la metamorfosis y gatopardismo campeaban en todos los planos. En aquel entonces, el país entraba en la etapa de legitimación socio política del modelo capitalista impuesto sobre la base del terror y exterminio de la tiranía de Pinochet. Por aquella época se vivía la crisis del socialismo. Una pléyade de teóricos y connotados dirigentes de la izquierda (entre los que destaca nuestro Antonio Leal) firmaba a nombre de decenas de años de lucha de clases, una verdadera capitulación incondicional en los altares de la ideología construida por los sumos sacerdotes del capitalismo mundial. Eran los apóstoles de la capitulación teórica y política, base para su posterior acomodamiento socio económico con el que el capital les “conmovió” y “convenció” (5).
Todo su planteamiento se basaba en una especie de revolución copernicana de la política. Su objetivo era la búsqueda de una verdadera identidad de izquierda ajena al marxismo leninismo. Sostenían que la ideología en el marxismo era una rémora que había derivado en fundamentalismo, de lo que había que desprenderse rápidamente, esto si realmente se quería recuperar los principios liberales de la verdadera izquierda, aquella nacida al alero de la revolución francesa. Este ejercicio exigía declarar interdictas y refutadas las teorías de Marx y Engels. Aparentemente nada de sus supuestos se habían cumplido. Las tan mentadas condiciones objetivas de la lucha de clases y las crisis cataclísmicas del capitalismo no se habían verificado. Se habría mostrado como falsa, irreal y precipitada la existencia de la lucha de clases y el crecimiento de la masa de asalariados.
Si este era el descrédito del marxismo, no se podría haber esperado mucho de Lenin. Al leninismo se le acusó de ser responsable de la desviación de las ideas de izquierda al promover un proyecto político autoritario y totalitario en grado sumo. La dictadura del proletariado y la vanguardia revolucionaria fueron desechadas de un plumazo. Se les endilgo la generación de un supuesto control total de la sociedad mediante el culto a la personalidad de un líder, llámese Lenin o Stalin. Por lo tanto de la experiencia socialista mundial no había nada que pudiese ser rescatado: ni la propiedad estatal socializada, ni la dictadura del proletariado, eran experiencias a considerar en un “proyecto democrático, moderno y de izquierda”.
Esta nueva izquierda basaría su accionar en la democracia, entendida como la ciudadanización de la política, la institucionalización de la acción ciudadana, la secularización cultural y valórica, la autonomía de lo político respecto de lo social, la subjetivación de los conflictos sociales. En adelante la izquierda debía trabajar en el ámbito cultural más que luchar por el poder político.
La base material de este cambio fue empotrado en los deslumbrantes y acelerados desarrollos tecnológicos del último tercio del siglo XX.
Ya no existía la base material para la clase trabajadora. Esta no sólo había perdido su sitial en la esfera política sino también en el plano real de la existencia material. En este escenario, cualquier reclamo en torno a la distribución o la propiedad de los frutos del crecimiento, no eran más que ilusiones propias de los populistas. En su lugar debía valorarse el papel de la acumulación capitalista, de la empresa privada y sus múltiples iniciativas de inversión. Se debía valorar el nacimiento de la sociedad del conocimiento, un tipo de mundo pos industrial, donde lo relevante seria el capital humano, enriquecido por la conectividad digital, considerada la principal diferencia cualitativa en el desarrollo de las distintas sociedades.
Todo este planteamiento de término de década de los ochenta ha echado profundas raíces y ha alcanzado a hegemonizar importantes y prestigiosos centros de pensamiento progresista. Se puede rastrear esta influencia, por ejemplo, en el llamado Tercer Manifiesto de Historiadores (6) elaborado casi dos décadas después de gestada la “transición a la democracia” y que coincide con el término del ciclo político de los gobiernos de la Concertación. Esta vez bajo una nueva cepa, las ideas legitimantes que se entronizaron a principios de los noventa, se transfiguran y preparan el escenario para las ideas legitimantes del nuevo ciclo político que se inicia. Por cierto que los vicios de los que generosamente hicieron ostentación nuestros ex ideólogos, no tienen nada que ver con las virtudes y honestidad intelectual de los autores del Tercer Manifiesto de Historiadores. Destacan como comité de iniciativa de dicho trabajo notables historiadores y respetados profesores como Julio Pinto, Gabriel Salazar, Sergio Gres, María Angélica Illanes, entre otros profesionales que adhieren.
Sin embargo desde el punto de vista político este es un verdadero “¿Qué hacer?” proveniente del mundo académico. Sus principales ideas descansan en la tesis de que “la explotación, la plusvalía, la acumulación, la desigualdad y el conflicto…ha sido objeto de una re-ingeniería…. reemplazando las antiguas estructuras omnipresentes por fragmentaciones semi-invisibles” (es decir, microestructuras). Esto sirve para ratificar la idea de que “Las clases sociales que el industrialismo modeló tan nítidamente a lo largo de casi 200 años, han sido fragmentadas y re-modeladas…(por tanto)…el materialismo histórico de Marx corresponde a una elaboración realizada durante la fase inicial del industrialismo”. En conclusión, “la gran empresa se eclipsa”, “el conflicto de las estructuras (es reemplazado) por el conflicto subjetivado”, “El enemigo, tan ostentoso y visible en la época del industrialismo, se torna fluido y fugaz” (7). Por consiguiente, la base del conflicto de clases, a saber, la explotación y la plusvalía, “se invisibilizaron”, se “eclipsaron” “se fragmentaron”, o bien, se hacen tan fluidas que terminan “fugándose”, lo que daría la razón a los apóstoles que analizábamos al principio en torno a que el materialismo histórico ya es cosa del pasado, toda vez que el conflicto de clases habría sido reemplazado por un conflicto social subjetivado, donde “la ciudadanía” sería protagonista del cambio histórico. Las definiciones de esta nueva economía política capitalista estarían dadas por el hecho de que el enriquecimiento de la burguesía habría sido sustituido por la acumulación de un “capital en movimiento perpetuo”. Los bajos salarios habrían sido reemplazados por el cupo en la tarjeta de créditos, tarjeta cuya función seria aumentar el poder adquisitivo de los asalariados.
Lo extraño de esta interpretación es que no explica cómo nacen y se desarrollan estas “microestructuras” si el capital lo que ha hecho es precisamente lo contrario, avanzar aceleradamente en los procesos de concentración y centralización, cuya manifestación es la creación de superestructuras cada vez más sofisticadas.
En consecuencia, habida cuenta de este diagnóstico, el materialismo histórico debería ser reemplazado por una “ciencia revolucionaria”, algo que nos transporta a un concepto de raíz salazariana bastante ambiguo y discutido, la llamada “ciencia popular”. De lo anterior se sigue que, “las viejas tácticas gastadas y derrotadas” deben ser reemplazadas por “estrategias innovadoras” y eficientes. Así, “las teorías dogmáticas” y “revoluciones clásicas” deben ser reemplazadas en un esfuerzo de innovación histórica llevado a cabo por “los ciudadanos”.
Aquí la pregunta que surge es: ¿Cuál seria la innovación histórica ofrecida?. Esta innovación nace de “un contra-ardid”, cuya tarea seria desarrollar una política popular para “re-construir” al mercado, al Estado y a la sociedad. Esto exige levantar las banderas de la soberanía popular entendida como aquel “poder socio-cultural que no basta, pero permite iniciar la construcción de los otros poderes”. Esto es importante porque “administrando recursos propios se aprende a gobernar, primero en lo propio, luego en lo local”. Y así sucesivamente hasta llegar a lo nacional. Así de fácil.
¿Quiénes están llamados a llevar a cabo este esfuerzo histórico? No son otros más que “los rebeldes de siempre”, “los demócratas de verdad” y “el movimiento popular”, entendiendo esto último como “organizaciones sociales” de carácter “populares”.
¿Cómo se construyen estos sujetos? Bueno, “bajo los principios de independencia y autonomía de las organizaciones sociales populares”. Por cierto que este esfuerzo “exige replantear a las organizaciones políticas a la luz de una concepción renovada de los movimientos sociales” y de los “proyectos de cambio social radical”.
¿Con qué programa? Con el poder democrático definido como aquel “proceso social de construcción participativo” que conduzca al establecimiento de nuevas relaciones sociales e institucionales.
Esto exige levantar un proyecto global de reorganización de la sociedad y del Estado, la construcción de una “democracia social”. Por lo tanto el movimiento popular debe aprender a administrar recursos, controlar los procesos productivos y comerciales y también debería controlar al capital financiero que hoy administran las AFPs y los capitalistas extranjeros.
Y esto sería así porque el poder real no es exclusivamente político ni militar. El verdadero poder social implica manejar todas las variables que dicen relación con el desarrollo de la vida social. Este debe usarse con el objetivo de lograr la emancipación y liberación social.
Aquí resalta una idea muy extraña, y es que según el Tercer Manifiesto de Historiadores, la ciudadanización de la política nos permitiría tomar control democrático o, a lo menos, influir en el capital financiero en sus diversas formas: IED, AFPs, Bancos, Bolsas, y flujos de distinto carácter. Es una idea muy rara, que a mi juicio, nace de la idealización atribuida a la ciudadanía, la participación democrática y el comportamiento del capital financiero, o del gran capital. El problema está en que no es posible recabar antecedentes suficientes que permitan sustentar esta convivencia entre democracia social y real con el gran capital. Si se observan los países o Estados en que este capital se instala, son precisamente casos en que la democracia esta disminuida a tal punto, que simplemente es un cascarón vacío, sin existencia de participación real de la ciudadanía o de los trabajadores en la toma de decisiones. Incluso más, este tipo de capital se instala en condiciones políticas lo más autoritaria posibles, ojala semejantes a un régimen de “dictadura perfecta”. La evidencia indica que Estados Unidos, Europa, los BRICs, América Latina (Chile por ejemplo) (8) tienen regímenes políticos ubicados en las antípodas de la democracia real y directa protagonizada por las clases sociales explotadas conscientes en sí y para sí mismas . En su lugar, regímenes altamente autoritarios con democracias formales carentes de cualquier tipo de participación política real, sirven de marco institucional para el funcionamiento del gran capital en cualquiera de sus formas. En general, las sociedades actuales tienen reducida la democracia a una mera ilusión, o a una verdadera estafa como en el caso chileno. Si llegara la situación en que la ciudadanía y los trabajadores rompieran la ilusión y realmente tomaran conciencia de su poder constituyente, el capital acostumbra a tomar dos fuertes medidas: por un lado decreta la guerra político-económica apoyado en las llamadas “clases medias” y, por la otra, destruye la economía mediante la especulación, la inflación y el retiro de significativas porciones de capital a zonas más seguras, amén del repertorio histórico del imperialismo y el colonialismo. Al respecto nuestra más cercana experiencia es el caso de la Unidad Popular. Por esta razón, el capital prefiere las democracias formales, ilusorias, los regímenes autoritarios y dictaduras, y en general sistemas políticos fundados en la ignorancia, el miedo y el consumismo. Es incompatible la verdadera democracia donde dominen los trabajadores con el régimen del capital, pues este siempre apuesta por la dictadura burguesa lo más perfectible posible.
1. “Sobre el Estado”, Conferencia pronunciada en la Universidad de Sverdlov, en Obras Completas de Lenin, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekin 1974.
2. La autonomía relativa del Estado la planteo Nicos Paulantzas en “Poder Político y Clases sociales en el Estado Capitalista”, 18ª. Edición, México, Siglo XXI, 1979.
3. Norberto Bobbio, “Estado, Gobierno y Sociedad. Por una Teoría General de la Política”, Fondo de Cultura Económica, México 1989.
4. Sobre estos aspectos véase el libro “Acumulación de capital en Chile. Crisis y desarrollo, últimos 40 años”, Marcelo Cornejo Vilches, Editorial CIPOD, Santiago de Chile, 2011.
5. Al respecto véase: “Después de Marx”, varios autores. Particularmente relevante de la descomposición teórica y política de la izquierda de aquel entonces son los capítulos escritos por Antonio Leal y Eugenio Tironi, Ediciones Documentas, Izquierda XXI, primera edición, Santiago 1993. En la misma línea se inscribe Luís Guastavino en “Caen las Catedrales”, ediciones Hachette, Santiago 1990.
6. “Tercer Manifiesto de Historiadores. La Dictadura Militar y El Juicio de La Historia”, Santiago de Chile 2007. Disponible en: http://www.scribd.com/doc/7270503/3-Manifiesto-de-Historiadores-La-Dictadura-Militar-y-El-Juicio-de-La-Historia. Varios Autores.
7. “Tercer Manifiesto de Historiadores”, op. Cit. Págs. 16,17,18.
8. Al respecto véase por ejemplo el trabajo de Felipe Portales: “Los mitos de la democracia en Chile”, 2 volúmenes, Editorial Catalonia, años 2004 y 2006 respectivamente, y del mismo autor: “Chile: una democracia tutelada”, Editorial Sudamericana, Santiago de Chile año 2000.

A propósito de Gramsci, el Ciudadanismo, el Poder Popular Constituyente y la Acumulación de Capital en Chile

(II parte) Destacado por Marcelo D. Cornejo Vilches
Martes, 24 de Enero de 2012

Un esfuerzo de análisis crítico para desenmascarar las estrategias electoralistas y gatopardistas en marcha.
Subyacen en los planteamientos antes estudiados, nociones e ideas similares a las que tenían en su cabeza los apóstoles de la capitulación teórica que analizábamos al principio. A la luz del desarrollo de las contradicciones del capitalismo aparecen algunas preguntas que no dejan de mostrar las limitaciones o “autolimitaciones” políticas presentes en el Tercer Manifiesto de Historiadores.
Desde el materialismo histórico, los problemas son muy distintos a andar buscando en la historia a unos supuestos “demócratas” y “ciudadanos” “rebeldes”. Más bien el desafío es explicar el desenvolvimiento de la lucha de clases. De este modo, ¿cómo explicar que desde el siglo XIX y en el largo plazo se ha constatado una tendencia a la caída de la tasa de ganancia, sin embargo a partir de la década de 1970, dentro de esa misma tendencia de largo aliento, se ha producido una coyuntura de alrededor de 25 años en que la tasa de ganancia tiende a repuntar en el corto plazo, produciéndose un aumento de la masa y tasa de ganancia en relación a los salarios? ¿Cómo explicar la convergencia de tasas y masas de ganancias en una misma dirección?; ¿Cómo explicar el aumento del consumo en un contexto de detrimento de la disminución de la masa de salarios en relación al capital?; ¿Cómo explicar la intensificación de los procesos de concentración y centralización del capital y la disminución de las actividades subversivas de las clases explotadas y dominadas?; ¿Cómo explicar la relación entre el fulminante desarrollo tecnológico y el aumento de la explotación al trabajo humano y la depredación feroz sobre los recursos naturales?; ¿Cómo explicar la centralización a niveles exorbitantes de grandes magnitudes de capitales monopólicos y oligopólicos y la continua insistencia de grandes sectores de población por lanzar incansablemente sus pequeños capitales bajo la forma de PYMES e iniciativas micro-empresariales a una voracidad de mercados ya monopolizados y desnaturalizados? ¿De donde salen nuevos capitales si nos hallamos en pleno capitalismo monopolista? ¿Opera la ley del valor en las actuales circunstancias históricas del capitalismo?; ¿Cuál es la estructura de clases en Chile?; ¿Cuáles son sus proyectos políticos?; ¿Cuál es la base material de los discursos e ideologías provenientes de distintas fuentes socio culturales?; ¿Cuáles son las fuerzas, contradicciones, tendencias opuestas y perspectivas que explican la necesidad de una revolución total en Chile?
En relación a la contradicción que señala un proceso histórico de caída de la tasa de ganancia ligado a una coyuntura de aumento de la tasa y masa de ganancia del Chile contemporáneo, sostenemos que el único criterio con que se puede dar una explicación general a estas contradicciones fue ofrecida por Marx en “El Capital”. Se trata de las fuerzas que contrarrestan la caída en la tasa de ganancia. Una de esas fuerzas es la lucha de clases. Es cierto que no es lo mismo la tasa de ganancia y la masa de ganancia. No en vano es la tasa la que explica la feroz revolución tecnológica y su correlato de concentración y centralización de capitales vivida en los últimos años. Sin embargo, en términos matemáticos, de alguna parte sale el valor que permite se sostenga la revolución tecnológica, la centralización y la concentración de capitales, las siderales masas de ganancias y otros procesos anexos como el consumismo. Y esa fuente no es otra que la explotación (o súper explotación) del trabajo asalariado. En este sentido, en este trabajo podrá encontrarse antecedentes que relacionan directamente el comportamiento de las tasas y masas de ganancias con la explotación y dominación política y económica de la clase trabajadora y otras clases sociales, particularmente a partir de la década del 70, década en que se inicia el retroceso político mundial de los trabajadores y que algunos han descrito como la “derechización del mundo” (1). Se comprenderá entonces que para que aumenten las tasas y masas de ganancias en lugar de caer por el desarrollo tecnológico, por el momento (recalco esto porque en tanto situación histórica tarde o temprano puede variar), la lucha de clases ha sido saldada a favor de la burguesía. Mientras se prolongue este resultado, es probable que las tendencias de la masa de ganancia y la tasa de ganancia converjan en un mismo sentido. Pero además, para que esta situación se mantenga, el sistema se ha sobreideologizado. La burguesía ha invertido demasiado en elementos de dominación para prolongar su hegemonía histórica. Este proceso es complementario y condición para la aguda polarización de capitales e ingresos vivida en las últimas décadas. Bajo este proceso fluye más dinámica que nunca, la tendencia del gran capital a hincharse en manos de menos propietarios, sea expropiando, absorbiendo y destruyendo todo tipo de propiedad que aún le permanece ajena, o devorando la renta de los recursos naturales que todavía le quedan al planeta. O por último, y quizás lo más importante, multiplicar a niveles inauditos las súper tasas de explotación obtenidas del trabajo asalariado.
A nuestro juicio, no cabe la menor duda que los estudios realizados por Marx y Engels sobre las leyes históricas de la economía política capitalista no sólo se han confirmado con espectacular dramatismo, sino que pese al empeño de dar por muerta o transmutada a la lucha de clases, esta se ha intensificado de manera feroz. Es decir, la lucha de clases, ni ha desaparecido, ni se ha suavizado, ni se ha “invisibilizado”. Por el contrario, se ha tornado más clara, más patente y más potente. De lo contrario, ¿qué sentido tiene incrementar a niveles sin precedente el dominio, represión y hegemonía sobre los explotados del mundo? ¿Qué sentido tendría para la burguesía sofisticar a niveles impensados sus técnicas y estrategias de dominación, si no es con el propósito de “engañar” y “distraer” ideológicamente a los explotados frente a una lucha cada vez más intensa, nítida y feroz? ¿Qué sentido tendría para el sector de la burguesía triunfante extenuarse en la perpetuación de la derrota política sufrida por los explotados del mundo a partir del año 1973? En este marco, sostenemos que el capital ha corrido todas las fronteras que se han opuesto a su expansión. Pero el hecho que la fracción de capital hegemónico se haya agigantado no significa que haya “superado” o “invisibilizado” a la lucha de clases. Muy por el contrario, este se ha agigantado porque la lucha de clases se ha tornado un pandemonio cada vez más feroz e implacable. ¿O acaso olvidamos que el capital nace y se expande a partir de la explotación del trabajo?
En este mismo sentido, la verdadera euforia, deificación y casi mistificación con la que nuestros teóricos han analizado el fulminante desarrollo tecnológico de las últimas décadas, les ha hecho creer que por fin las molestas leyes de la lucha de clases han sido superadas, toda vez que la producción capitalista estaría funcionando cada vez más sobre la base de elementos y factores ajenos al trabajo humano. En este delirante discurso se llega a hablar incluso de las “fábricas del futuro” en las que la producción llega a estar tan automatizada por robots y computadoras que el trabajo humano es desterrado. Sin embargo, pronto estos delirios fueron decayendo pues la completa automatización nunca ha podio ser lograda. Es más, incluso la robotización ha tocado techo en su aplicación a la industria mostrando decepcionantes resultados, pues ni las computadoras ni los robots han sido capaces de resolver racionalmente procesos productivos que sólo la mente y trabajo humano logran resolver (2). Es muy importante esta discusión, pues se ha tendido a explicar el acelerado desarrollo tecnológico en función de tautologías o verdaderas vueltas en círculos tales como “la cultura”, “el clima”, “los servicios”, “el capital financiero”, “la búsqueda de comodidad”, “el espíritu egoísta del ser humano”, entre otras ideas extravagantes. Sobre la base de este “milagroso” desarrollo tecnológico se ha diseminado la idea de un capitalismo que ya no se funda en la producción, sino en el consumo, los servicios y la especulación financiera, prueba de ello, se afirma por ejemplo en el Tercer Manifiesto de Historiadores. Los salarios habrían sido reemplazados por la línea de créditos y la lucha de clases habría sido opacada e invisibilizada por conflictos sociales interculturales y subjetivados. Nuevamente vemos cómo se confunde el “ingreso” con el valor, y la forma con el fondo. No obstante, un estudio de la economía en general y de “El Capital” en particular nos muestra que por más que nos empeñemos en declarar muerta y enterrada a la ley del valor, en la historia ésta opera de forma inexorable.
Toda la avalancha de mercancías ofrecidas en el comercio, es expresión viva de cómo el capital se esfuerza en revolucionar la producción de medios de producción de todos los sectores, ramas y áreas de la economía con el fin de extraer el valor de la fuerza de trabajo para, de este modo, incrementar la plusvalía en todas sus formas: absoluta, relativa y extraordinaria. Dicho de otro modo, una cantidad más o menos constante de valor se distribuye en una mayor cantidad de producción. Esta es la base de la riqueza del capital. La especulación financiera y los apalancamientos se desarrollan como súper estructura de tasas de súper explotación históricas inauditas por su feroz intensidad. Peor aún, el incremento mismo de tecnología en las unidades productivas, ratifica aquella plusvalía extraordinaria que se apropian las facciones hegemónicas del capital, transfiriendo valor a sus productos mediante la explotación de científicos y técnicos de alto nivel, y por un creciente ejército de cerebros fugados desde las zonas subdesarrolladas a los centros del capital cada vez más deslocalizados. Claro está que un equipo de ingenieros puede ser muy bien pagado, pero la cantidad de valor atrapado en un nuevo “adelanto tecnológico” y que luego es trasladado a la producción es simplemente idílico. No en vano, la generalidad de los estudios sobre el desarrollo plantea que las industrias que un país debe afianzar para su desarrollo son las referidas a la alta tecnología. Es precisamente el desarrollo tecnológico, lo que lleva a la precarización de la fuerza de trabajo y a la lucha entre distintas fracciones del capital. Es más, la súper explotación ejecutada de este modo, puede darse el lujo de admitir como componente relevante el hecho de disminuir la masa de salarios a la vez que expande el consumo. Y lo hace mediante la expansión de nuevos y múltiples sistemas de crédito, cuestión que no sólo permite disciplinar y mejorar el dominio sobre los explotados, sino que además posibilita incrementar tanto la súper explotación al trabajo como la ganancia arrebatada a otros sectores burgueses. De este modo se logra como objetivo político central el control sobre los explotados, pero también se obtiene como propósito complementario la sumisión de vastos sectores de la burguesía y pequeño burguesía (por ejemplo las PYMES) a la hegemonía de los dueños de la tecnología, que al mismo tiempo son los dueños de las rentas diferencial y ricardiana extraída a los recursos naturales, y que actúan simultáneamente como los mismos propietarios del comercio y del sistema financiero internacional. No es posible explicar ninguno de los hechos anteriores si no es mediante la teoría del valor.
Por otro lado, si bien es absolutamente evidente la explosión de conflictos sociales con un marcado carácter subjetivo, esto no significa que este tipo de conflictos este reemplazando o desplazando a la lucha de clases. Mejor dicho, las explosiones de conflictos subjetivados se inscriben en la expansión de la lucha de clases, porque esta crece proporcionalmente a la expansión del capital, cuya base material fundamental es la contradicción con el factor trabajo complementado también con las tensiones de los recursos naturales. Si el capital prospera y se engrandece derribando y ampliando fronteras, la lucha de clases avanza y avanza ocupando, colonizando y creando nuevos y distintos campos de batalla, donde por cierto, la dimensión subjetiva es una de las órbitas en que opera. En este sentido, conviene precisar que un mayor incremento en la lucha de clases no es directamente proporcional a una mayor claridad o empuje político de los explotados. En tanto lucha, el capital ha logrado en los últimos 35 años ganar batallas importantes sometiendo y dominando a los explotados. Pero esto no quiere decir que el movimiento histórico ya no provenga del campo de la lucha de clases, o que el cambio histórico no vaya a ser protagonizado por los explotados, o que estos –tal como lo señala el Tercera Manifiesto de Historiadores- en su rol hayan sido reemplazado por la “ciudadanía”, “los rebeldes de siempre”, “los demócratas de verdad” o las “organizaciones sociales” sin dirección política o autónomas respecto de lo político. Creemos que este tipo de tesis no sólo son especulaciones provenientes del aula académica sin ningún tipo de respaldo político práctico, sino que además exagera al elevar y proyectar ciertas tendencias propias del momento histórico a nivel de caracterización y ley del movimiento histórico general del capitalismo.
Es más, las consecuencias políticas de este tipo no se sostienen bajo el rigor de la Historia. A la luz de todos los períodos universales de carácter prerrevolucionario, tal como la Unidad Popular en Chile, la lucha de clases no fue definida (ni tampoco lo será) por la existencia de más o menos “demócratas de verdad”, la escasez o abundancia de corazones rebeldes, o la ilusoria existencia de aquellos neutros e indefinidos “ciudadanos” y sus “organizaciones autónomas de lo político”. No. Por lo menos en el Chile de los últimos 40 años, de cada clase emanaron diversos proyectos políticos. Finalmente el proyecto que se impuso, no lo hizo por una cuestión de “innovación histórica”, ni por un ingenioso y entretenido “contra-ardid” que rompiera con los clásicos medios y métodos de la lucha política. El proyecto político triunfante lo hizo porque siguió las leyes de la lucha de clases. Lograron acumular fuerza y poder. Implementaron su proyecto con una brutal y “antidemocrática” dictadura de clases (que nos pesa hasta hoy). Consiguieron hegemonizar ideológicamente a la sociedad. Conquistaron una gran mayoría social en torno a ideas muy simples y directas que se enquistaron hasta hoy en el sentido común de la sociedad en general y de nuestra clase en particular. Aquilataron una buena línea de retaguardia que les auxiliaría en momentos de desgaste. En definitiva, lograron lo que en el Manifiesto Comunista ya se exponía como criterio de una lucha de clases exitosa: la institucionalización de la violencia como definición última del proceso de cambio histórico. Claro que nosotros como explotados queríamos transformar y revolucionar la sociedad, pero en la lucha de clases nos presentamos divididos, sin una dirección política hegemónica, que además hizo gala de grandes dotes de indecisión para enfrentar la reacción violenta y brutal de las clases dominantes. No fuimos capaces de construir mayoría en torno a ideas simples y directas. Además de esta falta de homogeneidad ideológica, tampoco tuvimos consenso respecto al papel de la violencia y el sentido general del proceso. Hoy, a 38 años de aquella derrota, seguimos entrampados en la discusión que nos llevó al desastre aplastante del 73. Nos distraemos con eufemismos que son presentados como las grandes innovaciones que reemplazaran a las formas “viejas y gastadas” de las revoluciones clásicas. Mientras esto ocurre, la clase triunfante sigue incrementando su dominio con las mismas y clásicas formas y leyes (“viejas y gastadas” para algunos) de la lucha de clases y que nosotros no queremos asumir (3).
(1) Al respecto véanse las opiniones de Francisco Umbral en “La elipse”, del diario español El País, del 9 de diciembre de 1984. Disponible en http://www.elpais.com/articulo/ultima/UMBRAL/_FRANCISCO/CELA/_CAMILO_JOSE_/ESCRITOR/ESTADOS_UNIDOS/elipse/elpepiult/19841209elpepiult_1/Tes
También Ver “La derechización del mundo” de José Vidal-Beneyto en el diario El País del 24/03/2007; disponible en http://www.elpais.com/articulo/internacional/derechizacion/mundo/elpepiopi/20070324elpepiint_13/Tes
(2) Véase al respecto: Francisco Zapata: “El trabajo en la nueva y vieja economía”, Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México, 2001.
(3) Al respecto seria conveniente debatir las “innovaciones” que presentan algunos a la luz de la teoría y práctica de la guerra. El ejercicio debe comenzar considerando un eje fundamental, Kart Von Clausewitz, “De la Guerra”, disponible en formato digital en www.Librodot.com, año 2002.
Ultima modificacion el Martes, 24 de Enero de 2012

 

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Invitación a Tocata pro fondos trabajos voluntarios latinoamericanistas y a donación de alimentos y materiales

…Como lo hemos hecho en las jornadas anteriores debemos
auto-financiar nuestras actividades ya que no contamos con el respaldo
financiero de otras fuentes.
Estimamos que en esta jornada convocaremos a medio centenar de
voluntarios con los cuales nos planteamos realizar casi dos semanas de
trabajos Voluntarios.
Una de las necesidades para realizar exitosamente esta tarea es la
disposición de alimentos y materiales necesarios para los días de
trabajo.
Es por esto que estamos impulsando la recolección de alimentos no
perecibles y materiales de trabajo. La forma de recolectar es una
campaña solidaria con el nombre “campaña solidaria por Latinoamérica”.
El plazo donde se desarrollará la campaña será en el mes de Enero de
2012 hasta la partida de los voluntarios. El punto de recolección será
la casa FECH, especialmente en la oficina de la vicepresidencia
ubicada en Pasaje Periodista José Carrasco Tapia, Santiago. Nuestro
comité llama a todos y todas a cooperar con la campaña de recolección
y a participar en general de las actividades que estaremos
desarrollando. Los alimentos y materiales que estamos recolectando son
los siguientes:

Minuta de alimentos: Leche en polvo, Arroz, Salsa de Tomate,
Mermelada, Lentejas, Tarro de Jurel, Fideos, Corbatita, Té, Bolsitas
de Hierbas Surtidas, Tarros de atún, Aceite, Sal, Harina, Tallarines,
Porotos, Porotos Negros, Azúcar, Fideos, Espirales, Café, Manjar,
Carne de soya, Caja de caldo Maggi, Cremas.

Minuta de materiales de trabajo infantil: Resmas de hojas blancas,
papel lustre, tijeras, stick fix, cartulina, plumones, tiza, lápices
de colores, papel volantín, palos de helado, lana, Cola fría,
pinceles, tempera, Block, cuadernos.
Minuta de materiales para comisión Muralismo: Brochas, pintura,
diluyente, rodillos, Cal, brochas de esponja.

Esperamos que este llamado sea recibido por una gran cantidad de
personas que se sumen a esta noble iniciativa.

Contactos:

Correo electrónico: c.s.latinoamericana@gmail.com
Facebook: c.s.latinoamericana

Comité de Solidaridad Latinoamericana.

“Por la unidad, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos”
portada.jpg

 

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UNICEF presentó estudio sobre las condiciones de vida de la infancia y adolescencia indígena en Chile

25 January, 2012

http://www.mapuexpress.net/?act=publications&id=6061

Fuente: UNICEF
Son más pobres, casi no conocen ni hablan su lengua ancestral, viven mayoritariamente en zonas rurales, tienen pocas posibilidades de acceder a la educación superior y en muchos hogares la que lleva el sustento es la madre. Esas son algunas de las características que describen a los niños, niñas y adolescentes perteneciente a algún pueblo originaria, según el estudio “Incluir, sumar y escuchar: Infancia y adolescencia indígena”, realizado por UNICEF y el Ministerio de Desarrollo Social.
 El estudio, que constata importantes diferencias entre la población indígena y la no indígena, fue presentado por el Representante de UNICEF para Chile, Tom Olsen, y la Subsecretaria de Servicios Sociales, Loreto Seguel.
Los datos presentados en la publicación dan cuenta de las condiciones de vida de la infancia y adolescencia indígena en Chile entre 1996 y 2009, a partir del análisis de la información emanada de la Encuesta CASEN.
El Representante de UNICEF explicó que este estudio “espera contribuir a la elaboración de políticas públicas con pertinencia cultural, al reunir por primera vez un conjunto integral de datos acerca de la situación de la infancia y adolescencia indígena en el país y ponerlo a la disposición de todos quienes trabajan en esta área”.
En tanto la Subsecretaria de Servicio Sociales, valoró el aporte realizado por UNICEF en este ámbito y aseguró que este estudio será una herramienta muy útil para el trabajo que realizan diferentes reparticiones públicas.
Entre los principales resultados se consigna que los niños y adolescentes indígenas son más pobres que los no indígenas. La pobreza afecta a un 26,6% de los niños, niñas y adolescentes indígenas y a un 21,7% de los no indígenas. La pobreza en los niños, niñas y adolescentes indígenas está asociada en gran parte a la ruralidad y a su pertenencia a hogares con jefatura femenina.
Asimismo, se constata que aunque hay una clara tendencia a la urbanización de las familias pertenecientes a pueblos indígenas, la residencia en zonas rurales es más frecuente en la población infantil indígena, que la no indígena. Casi la mitad de los niños, niñas y adolescentes indígenas del primer quintil viven en zonas rurales, frente al 17% de los no indígenas.
Además, el estudio muestra que hay un aumento en el número de hogares con jefatura femenina y niños indígenas, junto a una importante brecha de género en los ingresos de los jefes de hogar con población infantil. Las mujeres indígenas y rurales tienen condiciones mucho más precarias en materia de inserción laboral. Por ejemplo, ellas perciben cerca de la mitad del ingreso de un hombre en las mismas condiciones. En la zona urbana, esta brecha se reduce al 22%.
Idioma y educación
El análisis realizado permite constatar que la población infantil indígena está perdiendo el uso de su lengua. Un 89,4% de los menores de 18 años declaran no hablar ni entender su lengua originaria. Esta pérdida progresiva del uso y comprensión de la lengua es sustancialmente mayor en las generaciones más jóvenes y en la zona urbana, lo que implica un obstáculo para la transmisión y preservación de su cultura.
En materia de educación, el acceso a los establecimientos educacionales ha aumentado significativamente en población indígena como no indígena. Se observa que la educación preescolar y básica tiene coberturas similares entre ambos grupos. Sin embargo, se aprecian brechas, en las zonas urbanas y rurales, en la cobertura de la educación media con 66% para los indígenas y 71% para los no indígenas. Esta desigualdad que aumenta en la educación superior con 18,6% para los indígenas y 30% para los no indígenas.
Vivienda y servicios
Otra brecha que muestra el estudio es el acceso a servicios asociados a las viviendas, vinculada a situaciones de pobreza y ruralidad, las que afectan mayoritariamente a la población infantil indígena. El acceso a la red pública de agua es significativamente menor en los indígenas que en los no indígenas, así como el sistema de eliminación de excretas que muestran las precarias condiciones en que viven niños, niñas y adolescentes indígenas en las zonas rurales. Sólo un 56,6% tiene un sistema deficiente de eliminación de excretas.
En este contexto, el estudio presenta como principal desafío desarrollar estrategias integrales de protección de los derechos de la infancia indígena con perspectiva intercultural y territorial expresadas en políticas públicas pertinentes, a nivel nacional, regional y local, con la participación de los actores indígenas y de los propios niños, niñas y adolescentes.
Ver Informe: http://www.unicef.cl/unicef/public/archivos_documento/361/Incluir,_Sumar_y_Escuchar_WEB.pdf

 

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LIBERTAD PARA ‘EL PUBLICO’

Público, enero 2011, Gustavo Duch
Hay páginas donde los piratas apresan atunes ajenos y capturan trigos, maíces y deudas con los que especular sus ganancias. Las letras se equivocan y, del revés, mercado o estado, se escriben en minúsculas. Se admite la sospecha frente al transgénico, el pensamiento único o la única economía. Voces capitalistas plasman su opinión, como en todas partes, y como en muy pocas, las anticapitalistas también.
Todo lo público se publica. Con sumo respeto, ningún dogma, corona o clero se respeta.
En cuestión de tintas, la libertad -dice Machado- no es poder decir lo que se piensa, sino poder pensar lo que se dice. Leer en Público es un ejercicio costoso pues te hace pensar. Cueste lo que cueste.
Pero sus columnas bien armadas no se sostienen y se tambalean, quizás porque nada quieren aguantar. Ni presiones ni pesados, ni partidos ni políticos. Y como otros bienes públicos, Público, puede desangrarse.
Si la libertad de elegir cabeceras se recorta y restringe seremos cabezones, y con alfabetos de grafitis, tintas invisibles, con muros o papel, retomaremos el papel protagonista.
Gustavo Duch Guillot
SIN LAVARSE LAS MANOS, cuentos para antes de comer: http://sinlavarselasmanos.com/
PALABRE-ANDO: http://gustavoduch.wordpress.com
LO QUE HAY QUE TRAGAR: http://loquehayquetragar.wordpress.com/
“Porque contar es otra forma de caminar”

ooo(º)
(       ) (º)ooo
\    (  (       )
\ _)   )    /
(_ /

Amistadesvsf mailing list Amistadesvsf@grups.pangea.org http://www.grups.pangea.org/mailman/listinfo/amistadesvsf

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CONMEMORACION Londres 38 a las 18 hrs. el Viernes 27 de Enero.


Al conmemorar un año más de la detención de mi compañero Gerardo
Rubilar Morales, de su hermano Ernesto Salamanca Morales y nuestro
compañero Calixto Peralta los invito a que nos reunamos en calle
Londres 38 a las 18 hrs. el Viernes 27 de Enero.
Como Uds. saben los familiares de los Detenidos Desaparecidos solo
tenemos para recordarlos dos fechas el día de su cumpleaños y el día
de su detención, no tenemos fecha de su muerte ni un lugar donde
llevar un ramo de flores,  al menos sabemos donde estuvieron detenidos
por eso nos reunimos en este lugar.
POR JUSTICIA VERDAD Y MEMORIA

Un abrazo solidario

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Enero en Argentina: Comenzó el rock

Andrés Figueroa Cornejo
Uno.
 El obrero Pablo Díaz que trabajaba en el predio de la minera Vale do Río Doce en el puerto de Bahía Blanca (al sur de la provincia de Buenos Aires), en medio de una tormenta bíblica, fue arañado fatalmente por un rayo.  Se desconocen casos de empresarios al respecto.
Dos.
Es verdad. El actual gobierno argentino no tiene por qué hacer el socialismo y ni siquiera tiene que pavimentar el camino hacia una fase post capitalista. Por una parte -la menos importante-, no está en su programa ni en su práctica concreta y discursiva; y por otra -la más importante-, una nueva etapa histórica caracterizada por la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo es labor de las grandes mayorías. Y el socialismo no es un modo de producción totalmente otro que el capitalismo. Eso será el comunismo. La socialización de las fuerzas productivas y la caminata dura por terminar con la apropiación privada del excedente socialmente producido, es un combate. Un período inacotado y determinado por las relaciones de fuerzas internacionales, regionales y nacionales. Algo parecido al socialismo anticapitalista (¡ahora es preciso adjetivarlo para no confundir el menú todavía más!) es un trecho significado por la exposición multidimensional y desembozada de la lucha de clases, donde el pueblo trabajador  lleva una ventaja parcial sobre la minoría gran propietaria que económica, política, diplomática, mediática y militarmente ofrecerá resistencia mortal ante la perspectiva cierta de la pérdida de sus privilegios naturalizados por siglos de dominación. Esa ventaja parcial de las fuerzas sociales que producen la riqueza; que siembran cereales y fabrican tecnología atómica; que construyen viviendas, educan, pintan, laboran en servicios, historian y novelan desde la emancipación del género humano, se expresa siempre por abajo como movimiento contradictorio ante la vieja sociedad, y luego se juega estratégicamente en el desmantelamiento del Estado tal como se conoce hoy. La participación en la democracia burguesa o dictadura del capital, e incluso hacerse del gobierno, es sólo parte de una forma para facilitar la organización popular, su cabeza y sus pies, y liberar la edificación del poder de los desheredados. Lo cierto es que sin armadura teórica y material, los trabajadores y el pueblo carecen hasta de la oportunidad de ser derrotados.
Es una perogrullada que frente a la mundialización del capitalismo y sus matices, el socialismo anticapitalista debe avanzar -desigualmente y de acuerdo a los complejos regionales- de manera mundial. Cualquier proyecto de poder con el horizonte puesto en el fin  de las clases sociales y del mismo poder de unos sobre otros, debe considerar cardinalmente ese carácter ampliado de la liberación humana. De lo contrario, contiene en su seno las pistas de su próximo fracaso.
Por eso, y otras innumerables razones, al Ejecutivo argentino es preciso observarlo con las armas de la crítica mientras se propugna en el movimiento real de los trabajadores su organización altamente politizada, con la mira en el poder como un medio históricamente limitado para acabar con él y las relaciones sociales y de reproducción de la existencia que lo justifican. A aquellos sectores que se decepcionaron rápidamente –algunos sin siquiera dar batalla- y a otros que sí enfrentaron la represión  y que hoy colaboran disciplinadamente con el capitalismo a la argentina, ni siquiera hay que denunciarlos de posibilistas. Menos de reformistas o socialdemócratas. Esas categorías no dan cuenta de la naturaleza del gobierno y sus funcionarios. En Argentina no existe reformismo ni socialdemocracia. Sólo existe el capitalismo puro y duro del siglo XXI propio de un país empobrecido y dependiente: concentración del excedente, desigualdad galopante, intensificación de la explotación del trabajo asalariado, primarización económica, destrucción de recursos naturales sin repuesto, dominio del momento financiero de la reproducción capitalista, programas sociales con tope y dispositivos de alienación para regimentar  precavidamente un eventual ciclo de luchas sociales. Sí, en Chile parece peor. Pero Chile es vanguardia del ultraliberalismo. Habría que ver si los propios eslabones mexicanos y colombianos están a su altura. Y también es preciso testear qué estilo es el que está cruzando la cordillera andina en estos momentos. ¿Chile se argentiniza o Argentina se chileniza? Los ajustes estructurales, los programas sociales focalizados, la transnacionalización de la economía (con disfraces jurídicos o al desnudo), las privatizaciones, el daño irreversible de los ahorros  previsionales, las leyes antiterroristas, el patrón primario exportador, la intervención estatal para rescatar a los dueños de todo cuando están en aprietos, la represión contra los pueblos originarios y la desobediencia civil, la tercerización laboral (si la mitad de la fuerza de trabajo argentina está ‘en negro’, informalizada, entonces el subcontratismo no necesita cobrar las dimensiones chilenas), son materia aprobada con fondo de carnicería desde la segunda mitad de los 70’ del siglo anterior en Chile.
El anticapitalismo en Argentina tiene el deber objetivo de hundirse en el movimiento real de los trabajadores y el pueblo; aprovechar sus impulsos espontáneos gatillados por el empeoramiento general de la vida para adquirir tonelaje político, para conducir-participando; alimentarse y alimentar una nueva generación de insubordinados que actualice el proyecto de una sociedad distinta a la capitalista. Es decir, tonificarse con celeridad unitaria, amplia, radicalmente democrática, muy lejos de las capillas, los aparatos, los manuales trasnochados y la autoexclusión respecto del propio pulso popular. Salir por fin de la fotografía en blanco y negro, y convertirse en largometraje en 3D. Y ello jamás significa hipotecar principios, objetivos estratégicos ni memoria. Sólo que los principios, los objetivos estratégicos y la memoria son condición insuficiente para transformarse en alternativa política desde, con y para las grandes mayorías. En fin, montados sobre el análisis concreto de la realidad concreta y no sobre recetarios y sectas, llegar a ser pueblo en lucha, construcción genuina de fuerza social de mayorías, con proyecto y orgánicamente democrática, independiente e insobornable.
Tres.
En la coyuntura, Argentina sufre una crisis inflacionaria y de déficit  público (8 mil 600 millones de dólares el 2011) que en vez de remontarse con industrialización, nacionalizaciones e impuestos sustantivos al capital, pretende solucionarse mediante recorte de subsidios, salarios bajo el costo de la vida y reprimarización privatizada de la economía.
Asimismo, la administración de turno, fuera de toda propaganda, canceló el 2011, sólo en intereses, 9 mil 500 millones de dólares de la deuda pública que alcanza los 175 mil millones de dólares. Y pese al mayor gasto social, según las propias cifras desacreditadas del gobierno, la pobreza en el país raya el 25 %. El crecimiento está numerado en alrededor de un 4 % para el 2012. Ni los programas sociales ni la expansión económica dan como resultado una distribución del ingreso y de la riqueza socialmente producida menos inequitativa. Incluso con un 42 % de la población total percibiendo un salario, casi al borde técnicamente del pleno empleo. ¿Por qué? Porque aunque exista cesantía de un solo dígito, el movimiento del capital tiende a la concentración del excedente producido colectivamente y satisface sus tasas de ganancia a través de la súper explotación del trabajo (la mitad de la fuerza de trabajo está ‘en negro’, remunerada muy por debajo de los promedios de los trabajadores sindicalizados y en condiciones infrahumanas, sin seguridad social ni derechos de ninguna especie), el despojo de recursos naturales (megaminería y abuso del suelo que demanda la industria agropecuaria) con daños económicos y culturales  tanto a los pueblos originarios, como a las comunidades en general donde invasivamente se hincan sus intereses; y la tutela de las bolsas comerciales y financieras donde se especula y dictamina el precio de las mercancías.
Las novedades de enero son la obligatoriedad de hacerse de la tarjeta digital para emplear el transporte de personas en Buenos Aires, y los resultados de la primera negociación colectiva o paritaria del año entre trabajadores y empresarios. Junto con el incremento de un 127 % del precio del boleto en el subterráneo o metro capitalino, ahora la gente de a pie tiene que abrirle un crédito al transporte, pagando por adelantado los viajes que todavía no ha realizado. Igual que en Chile. ¿Qué se hace con el dinero cancelado con antelación al uso real del transporte colectivo mediante la tarjeta? ¿Duerme dentro de la tarjeta o se emplea en asuntos que desconoce la población? ¿Qué ocurrirá con la gente que anda con los ‘pesos justos’ para el viaje diario? ¿Ganan los usuarios con esta medida?
Por otro costado, 15 mil trabajadores de la industria aceitera de la Ciudad de Buenos Aires, San Luis, Bahía Blanca, Rosario, fundados en una investigación efectuada por la Universidad Nacional de Rosario sobre el precio de la canasta básica de una familia tipo (mil 460 dólares), lograron un reajuste salarial del 24 %. Es la primera negociación de 2012 y, en consecuencia, tendrá un impacto significativo en la seguidilla de paritarias que se resolverá durante el primer cuarto del año. Para llegar a ese porcentaje, los trabajadores debieron tomar medidas de fuerza con el fin de “sensibilizar” al empresariado del sector.  Ahora bien, se trata de una negociación donde se concordó un 24 % de  aumento remuneracional. Y el gobierno, a través del Ministerio del Trabajo, obligó el acuerdo. Por tanto, la inflación real supera ese porcentaje.
Enero 25 de 2012

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¿Qué teoría? ¿Qué crisis? Y ¿Qué poder?

Iñaki Gil de San Vicente
Rebelión
Hoy vamos a debatir en esta Venezuela tan vibrante algunas ponencias sobre el contexto mundial. Por estrechuras de tiempo voy a hablar casi telegráficamente para poder explicar que no podemos realizar un buen análisis del contexto si no utilizamos el método marxista, si no utilizamos la teoría marxista de la crisis y si no fijamos el objetivo de la toma del poder, según lo explica la teoría marxista de la revolución.
1).- Un comentario generalizado dentro de las organizaciones internacionales del capital, de la gran banca, de los Estados imperialistas, de la prensa burguesa especializada, es que apenas se sabe nada seguro sobre qué está ocurriendo en la actualidad, sobre sus causas, su duración y su desenlace. Recordemos que cuando estalló la crisis financiero-inmobiliaria en el Japón de 1990 se nos dijo desde la pomposa “ciencia económica” que aquello pasaría pronto, que era un simple “catarro” de la entonces segunda economía del mundo. Recordemos que la crisis de los “tigres asiáticos” de 1997 fue negada como tal por el FMI. Recordemos que el argentinazo de 2001 sorprendió hasta a dios, y que la crisis actual crisis iniciada en 2007 ha sido negada como tal hasta prácticamente 2009 ó 2010. Hemos recurrido sólo a unos muy poco y recientes ejemplos del estrepitoso fracaso de la “ciencia económica”. Ahora mismo, aparte de constatar la gravedad de la situación, la intelectualidad burguesa no sabe realmente qué es lo que sucede. Pero no creamos que lo sabe el reformismo, de hecho el fracaso teórico y político del reformismo es aun mayor, si cabe, que el del imperialismo. Recordemos que fue el reformismo el que elaboró o ayudó a elaborar las famosas “nueva economía”, “economía inmaterial”, “economía de la inteligencia” y otras que venían a decir que el capitalismo había superado las crisis para siempre, que eran cosa del pasado, que nunca volverían a producirse.
Por tanto, no estamos sólo ante una crisis sistémica, también estamos ante una crisis de la “ciencia económica” burguesa, que es una ideología destinada a ocultar la realidad objetiva de la explotación asalariada. Este punto es central para definir el contexto mundial ya que no debemos abordarlo exclusivamente desde un economicismo mecanicista, sino a la vez desde el fracaso histórico del pensamiento burgués. Tomar conciencia de este hecho nos vacuna contra la superficialidad y la unilateralidad ya que nos pone ante una lección histórica: las clases propietarias de las fuerzas productivas son tanto más inhumanas y salvajes cuanto más ignorantes y ciegas son, porque entonces ni siquiera prestan oídos a las propuestas reformistas que siempre quieren ayudarles, sino que más temprano que tarde terminan recurriendo a la violencia reaccionaria más atroz.
Si ha fracasado la “ciencia económica” ¿a qué teoría explicativa debemos recurrir? El marxismo se enfrenta a la ideología burguesa en todo, pero especialmente en cuatro puntos irreconciliables: uno, la teoría de la explotación asalariada y de la economía en general; dos, la teoría del Estado, de la democracia y de la violencia en general; tres, la teoría del conocimiento, la dialéctica materialista; y cuatro, la teoría ética y moral. Se trata de un choque frontal, inevitable y obligado, sobre todo en los períodos de crisis sistémica como el actual. Hasta no hace mucho, la casta intelectual había jurado que el marxismo era un cadáver putrefacto. Ahora incluso sectores de esta casta empiezan a citar a Marx descontextualizándolo, pero no al marxismo como corriente rica y compleja, crítica y creativa, para no perder audiencia.
En realidad el marxismo no ha “vuelto” porque nunca se fue. Siempre que exista explotación económica, opresión estatal, dominación cultural y miseria ético-moral, además de otras injusticias, el marxismo estará activo porque es la teoría-matriz que explica por qué todas las opresiones por pequeñas que sean, por aisladas que parezcan estar, todas, sin embargo están relacionadas entre sí mediante una dinámica interna, un hilo rojo que las recorre y conecta por debajo de la apariencia inmediatamente visible, y eso que las une no es otra cosa que la propiedad capitalista de las fuerzas productivas. Por eso el marxismo afirma contundentemente que las crisis resurgirán una y otra vez siempre que siga existiendo el capitalismo, como sucede ahora mismo. El contexto actual vuelve a certificar la validez científico-crítica del marxismo. Pero el marxismo es la única concepción del mundo, la única praxis, que reafirma y asume que su destino es desaparecer, extinguirse a la vez que se extingue y desaparece el capitalismo, que es su causa. Después, con el avance del socialismo al comunismo surgirá una nueva forma de ser humano, con un pensamiento que ahora no podemos ni imaginar.
2).- Las primeras interpretaciones de la crisis, entre 2007 y 2009, echaban la culpa a los préstamos de “mala calidad”, a la insolvencia de la gente pobre, explotada, que se había dejado llevar por su afán consumista sin disponer de recursos para devolver la deuda. Luego, bajo la presión de los hecho, se añadió la responsabilidad de los banqueros “irresponsables” y hasta corruptos, y por último y en general, a la “mala gestión” financiera. Verdades a medias destinadas a ocultar la responsabilidad última, la del capitalismo en cuanto tal. No se podía ni debía criticar la raíz del mal: la propiedad privada, y por ello había que recargar la culpa en diversas expresiones de la personalidad humana tal cual la entiende la burguesía, o sea, una interpretación psicologicista, biologicista, esotérica e idealista. De la misma forma en que se habla de la “mano invisible del mercado” –negando el puño de acero del Estado– se recurre también a los “instintos consumistas” y a la “naturaleza humana” cegada por el afán de lucro.
Lenin decía que la realidad es tozuda. Los hechos terminaron imponiéndose y se supo que poco antes de otoño de 2007 la CEOE había reconocido que los beneficios mundiales estaban a la baja, pero esta verdad cruda no convenía airearse porque surgirían las preguntas: ¿no confirma eso una de las críticas marxistas al capitalismo, que la tasa media de beneficio tiende a la baja? Era una verdad tan incómoda que la misma burguesía la negó incluso aunque ya la habían descubierto sus dos fundamentales economistas, Smith y Ricardo. La verdad es revolucionaria, decía con razón Gramsci, y por eso el capital necesitaba negarla. Pero la avalancha de verdades rompió todos los diques de censura: la burguesía estaba invirtiendo en masa capitales sobrantes, excedentarios e improductivos en la corrupta ingeniería financiera de alta rentabilidad inmediata y decreciente soporte material; invertía también en masa en el ladrillo, en el cemento, en las armas, y menos en industria. La razón es que ésta rama productiva daba poco beneficio en comparación con las otras. Y el beneficio máximo en el menor tiempo posible es el dios de la civilización del capital.
A la vez fueron conociéndose más en detalles otras contradicciones que también forzaban a la financiarización y a la baja del beneficio por los sobrecostos y gastos improductivos que generaban a la larga. La crisis energética, ecologista y alimentaria sobrecarga los costos totales y anima a la burguesía a refugiarse en la “economía del cemento” y en el capital ficticio. La crisis de hegemonía política del imperialismo le obliga a multiplicar sus gastos militares para asegurarse los recursos energéticos cada día más escasos, y la crisis de legitimidad del imperialismo occidental en el mundo merma su poder. Estas tres grandes subcrisis, o crisis parciales, venían de antes pero se agudizan con el tiempo e interactúan con la crisis estrictamente económica produciendo una sinergia demoledora. Más aún, estas cuatro subcrisis tienen todas ellas la misma raíz profunda: la lógica del máximo beneficio, aunque se han gestado cada una de ellas con ritmos y en áreas diferentes, pero siempre dentro de la unicidad del capitalismo.
El contexto actual no es sino la síntesis política de la dialéctica de estas cuatro crisis parciales que crean una crisis global superior, más grave que ninguna otra en la historia humana. Hasta ahora, las anteriores crisis estructurales o civilizacionales han provocado revoluciones, contrarrevoluciones y devastadoras guerras mundiales. Las teorías marxistas de la crisis y la del imperialismo aportan las herramientas teóricas necesarias para conocer e intervenir en las tendencias que fuerzan el choque mortal entre las contradicciones irreconciliables del capitalismo, aprendiendo que la tendencia a la sobreproducción, al subconsumo, a la desproporción entre el sector I y el sector II, más la presión de la caída tendencial del beneficio medio, hacen que se vaya cuarteando el sistema desde sus bases profundas. Allí donde además este resquebrajamiento se acelera por la debilidad sociopolítica del Estado burgués, allí tiende a reproducirse lo que se define como eslabón débil de la cadena imperialista, aumentando las posibilidades de salto revolucionario.
3).- Hablamos siempre de tendencias y de posibilidades, y es que la dialéctica el materialismo histórico insisten en el papel crucial de la acción humana, de la lucha de clases y de emancipación nacional en las salidas que puedan tener las crisis sistémicas. La importancia clave de la acción humana, siempre dentro de los encuadres objetivos dados, es la que explica la función del poder de clase, del Estado como centralizador estratégico de las violencias del capital contra el trabajo y de las decisiones socioeconómicas. El marxismo no oculta sus objetivos: acabar con la propiedad burguesa mediante la revolución social que instaure un poder popular y un Estado obrero, defendido por el pueblo en armas. Estado que debe buscar conscientemente su autoextinción en la medida en que se avanza al socialismo.
Pues bien, la tercera característica del contexto mundial es que ha puesto a la orden del día el problema radical del poder. Ninguna de las cuatro subcrisis en aislados, ni menos aún la crisis civilizacional en sí misma, tienen solución democrático-socialista si la humanidad trabajadora no instaura su poder, del mismo modo, pero a la inversa, de que no tienen salida para la burguesía si no refuerza brutalmente su criminal poder, terrorista en última instancia. La lucha de poderes irreconciliables va a adquirir cada vez más rango decisorio porque cada día se va a pudrir más la civilización del capital. La democracia-burguesa, ya muy debilitada desde la anterior gran crisis, la que desembocó en la guerra mundial de 1939-45, es desahuciada por la clase dominante que gira ostensiblemente a la derecha, a la tecnocracia burocrática, al bonapartismo, al caudillismo, al poder oculto de la alianza financiero-industrial militarizada, con el apoyo descarado y desesperado del fundamentalismo cristiano.
La democracia en abstracto existe sólo en los delirios de algún intelectual idiota y en las mentiras propagandísticas. Sí existe la dictadura encubierta del capital, su sorda coerción que estalla estrepitosamente cuando recurre a la violencia injusta. Frente a esto se yergue el proceso que va del contrapoder popular y obrero a la democracia-socialista y a su Estado, pasando por el doble poder y el poder popular. El contexto actual actualiza la cuestión del poder, de saber qué clase social es propietaria de las fuerzas productivas, la burguesía o el proletariado, porque la irracionalidad capitalista está llevando a la humanidad al borde del desastre. La democracia-socialista, el poder popular y obrero son la única fuerza consciente que puede detener esta marcha desquiciada que mediante una escabechina sangrienta reactive una nueva fase capitalista, hasta su siguiente e inevitable gran crisis. En este contexto nos encontramos luchando a muerte por el comunismo como única alternativa al caos.

 

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¿Por qué ya las mayorías no se callan? en pos de la Vía constituyente y UC‏T

¿Porque ya las mayorías no se  callan?

“Hay que cuidar el empleo, teniendo responsabilidad, y valorar
el  país que tenemos, y no vayamos a caer por la impaciencia y por
demandas que exceden lo posible” F.  Larrain ministro de hacienda

“La Vía Popular a la Constituyente Social es un espacio de unidad donde se encuentran sujetos y sujetas de cambio social reivindicando su soberanía sobre este territorio llamado Chile.
La Vía representa a los movimientos sociales de una sociedad en movimiento que tomaron como opción la construcción de un poder social desde abajo.” Vía social –U.C.T. *(*Unión Clasista de Trabajadores)

Lo político es esencial en la vida de un pueblo, pero sin la productividad, como parte fundamental, no es nada, solo el balbuceo o el panfleto de individualidades, solo un decir que se pierde en la jornada. Por eso lo que anuncia este ministro es” la visión estratégica del poder “que domina pero sin una postura de mayorías, a las cuales se les recuerda  quedarse quietas y en silencio,” es lo más aconsejable, la paciencia que es el aguantar”, una vez más, la crisis que se avecina de una Europa endeudada y con fuertes recortes presupuestarios en lo social y en el funcionamiento del Estado.
Se habla de un marco excluyente, discriminatorio y de la última palabra, palabra que viene del hábil manejo financiero de las cosas del estado y de la sociedad, asumiendo que el pueblo no entiende y que no  avizora soluciones sino que solo exige lo imposible, como si fuera imposible ser una persona no discriminada en un marco ético efectivo que “no se puede realizar porque nada es gratuito o nada es algo mágico, que se arregla de la noche a la mañana” y se pide esfuerzo y mas trabajo este  capital humano trabajador pues el empresariado o los inversionistas lo ponen todo, es decir, explican una visión global  del progreso relativo o determinado según las competencias del capital humano, o sea, de la calificación técnica de los trabajadores para producir mas y mejor en pos de la  mantención del desarrollo macroeconómico de chile que se ve por la labor y la ganancia  de las grandes empresas privadas y, por la única estatal, Codelco( lo poco de ella , pues el cobre esta manos de empresas extranjeras que se llevan todo, y que están dejando sin agua el norte del país y el centro, y ahora se quiere el sur a través de hidroaysen ,destruyendo aún más la tierra y el futuro )
La vida se alquila, entonces, por  un  trabajo persistente que conlleva la deuda de las mayorías mientras algunos reciben el estimulo real  para derrochar responsabilidad y seriedad ante la gente en las imágenes, ponerse serios y decir la sentencia justa, equilibrada, meditada y que puede no ser popular, pero con una sinceridad que se agradece, pues fue dicha con respeto y formalidad, pero sin los fundamentos de un sujeto de cambio,” solo de reparar lo que se puede y si se puede” como es el caso claro de las casas de los afectados con el terremoto o de los jóvenes endeudados a los que solo se les bajaron los intereses pero no el ser deudor permanentemente ahogado, asfixiado por tener que pagar los pagares sin retrasos que acarrean mas deudas y nerviosismo extra a la vida.
Este sistema es , por visto, represor en su raíz y en sus métodos y por eso sus dichos de cuidar lo que tenemos, avivando las crisis, si se dan  cuenta, crisis que se va realizando por la “sobre especulación” de los activos financieros ( las bolsas de comercio y las acciones de las empresas ) y controlando la economía según la conveniencia de los precios de su productos que dan mas que suficientes ganancias diarias , mensuales y a largo plazo, pero” las demandas si que son imposibles y no se vuelvan locos e irresponsables al pedir educación y salud para todos”, lo que nos lleva a la conclusión que solo tendremos reformas dentro del sistema , reponer lineas en pos del “consumidor ciudadano”, agregar facultades de supervisión , mediar en los litigios donde no hay sana competencia , pues” la competencia es el libre mercado para los emprendedores, es la igualdad en donde competemos en busca de la felicidad que trae el progreso de cada día “y podemos agregar más posibilidades de la misma mezcla de poder que ratifica el poder total de algunos por sobre los que trabaja y no pueden sistematizar la realidad con más estudio pues solo trabajan todo el día para alcanzar las metas de la productividad del sistema.
Así no se llegara a ninguna parte para las mayorías, solo el desquite en un estadio de fútbol o el grito desaforado a ver el final de un enigmático reality del momento con los súper auspiciadotes de las mejores competitivas marcas que están a la moda del progreso.
Se llegara a mejor puerto, a un puerto claro si se plasma” un estadio  de  revolución”, el cambio profundo y sustancial de la sociedad,  un estado, un momento histórico,  revolucionario que pase de las individualidades o de grupos pequeños activados en la voluntariedad y la ceguera de la espontaneidad, hacia la mayoría que sepa lo que quiere, que vea el estado como un organismo vivo de cambio y  con nuevas resoluciones que lleven a una productividad cierta, de sentido común, de todos, y no de ver al estado como un “aparataje” para cubrir los gastos de lo llamado publico o estatal como hasta ahora se ha visto, con esa pasividad que trae la desidia y la corrupción de un poder no entendido que ha causado graves pérdidas a todo un pueblo por décadas.
El esfuerzo del cambio de tantos grupos que se masifican en sus territorios , en casas de estudios,  en sindicatos a lo largo del  país,  es el estudio de lo que sucede alrededor, es el  poder operacional de hacerse cargo del sentir de la mayoría y llevarlo a la práctica al ubicar con certera lectura y comprensión la estrategia a seguir en pos de una mancomunión de fuerzas que redactan y expliquen las formas del nuevo poder, del nuevo sujeto de cambio que se está conjugando ahora en la sociedad chilena, que ahora es un impulso, una fuerza en organización, pero irregular en su accionar y sus decisiones que todavía no son colectivas, de hegemonía, sino de gestos, pero de gestos no se hace un poder estable , se hace con una gesta plena de coordinación  y con análisis decisivo, y no intolerante ni llena de  personalismos, sino de la plena convicción en la articulación del progreso real para un todo con un estado productivo, propio, independiente y en red con otros estados que busquen el bienestar general y no la ganancia depredadora  de un estado sobre otro como lo que sucede hoy con los estados unidos o la Eurozona, o de organismos supra nacionales como el banco mundial que impone la economía de la riqueza para algunos, con la eterna supremacía de su estándar de civilización desarrollada  hacia los que deben estar abajo como le sucede a casi toda África y a Latinoamérica , lugar desde donde estamos hoy hablando y exigiendo un mundo posible que vive en la imposibilidad cierta de la riqueza abrupta y totalitaria de los que tienen el poder desde la caída de libertador O’Higgins y los que libraron combates por sacar a chile del colonialismo y la esclavitud, pues desde allí se llama república de chile esta tierra que tiene más sangre, descontento y despojo que felicidad de las mayorías.
Es por eso que el esfuerzo de trabajo de los grupos de trabajadores, pobladores y estudiantes que  están buscando  una estrategia común de poder que va por la senda de ampliar sus bases en pos de una democratización real de los medios de producción, de conocimientos,  y poner  la cultura de los pueblos por encima de la mafia financiera que amputa el desarrollo y las vivencias de miles ( pregúntale al joven de Haití o a la mujer de una población de chile, si no se ve  la decepción por no ver llenas las necesidades prioritarias de sus hijos, de su vida emotiva y social?)
Y ya las mayorías no se callan y por eso el miedo y la represión del discurso oficial de los políticos que ponen la tranquilidad y el recato antes que” la protesta” ,y que manifiesta el origen de un mundo distinto al que tenemos , y al cual no debemos volver , pues  volver, una y otra vez, es  solo  sumisión y el  control vigilante del sistema actual  mantendrá tu libertad en el resistente envoltorio del consumismo y la deuda, de la deuda y la discriminación y ver a una mujer tratada de nana por siempre, “por una normalidad de ser pobre y sentir el poder de otros sobre tu destino”, lo que normal en un sistema de desigualdad y mofa por no ser uno de los elegidos de una sociedad segmentada en la libertad del dinero y la mentira, una y otra vez produciendo este sistema que margina y castiga al que piensa en un  mundo tan diferente a éste, en la práctica y en la acción   de cada día por vivir en conjunto y no solos.
PD: Encuentro constituyente  de trabajadores será el 28 de enero 2012, desde las 10 horas hasta las 18 horas, en Casa Bolívar (Brasil 568) Santiago de Chile
Convocamos a todos y todas, los que desde el mundo de los trabajadores quieran participar  a que se inscriban en trabajadoresenlaviapopular@gmail.com o se acerquen a las instancias que coordinan la Vía Popular o la UCT.
Andrés Zamora
Unidad – Sindicato Independiente “Sutra-Chile”

SANTIAGO        24-25 de enero de 2012

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Espontaneidad y dirección consciente

A. Gramsci

Se pueden dar varias definiciones de la expresión espontaneidad, porque el fenómeno al que se refiere es multilateral. Hay que observar, por de pronto, que la espontaneidad pura no se da en la historia coincidiría con la mecanicidad pura. En el movimiento más espontáneo los elementos de “dirección consciente” son simplemente incontrolables, no han dejado documentos identificables. Puede por eso decirse que el elemento de la espontaneidad es característico de la “historia de las clases subalternas”, y hasta de los elementos más marginales y periféricos de esas clases, los cuales no han llegado a la consciencia de la clase para sí y por ello no sospechan siquiera que su historia pueda tener importancia alguna, ni que tenga ningún valor dejar de ella restos documentales.

Existe, pues, una multiplicidad de elementos de dirección consciente en esos movimientos, pero ninguno de ellos es predominante ni sobrepasa el nivel de la ciencia popular de un determinado estrato social, del sentido común, o sea, de la concepción del mundo tradicional de aquel determinado estrato.

Este es precisamente el elemento que De Man contrapone empíricamente al marxismo, sin darse cuenta (aparentemente) de que está cayendo en la misma posición de los que, tras describir el folklore, la hechicería, etc., y tras demostrar que estos modos de concebir tienen una raíz históricamente robusta y están tenazmente aferrados a la psicología de determinados estratos populares, creyeran haber superado con eso la ciencia moderna y tomaran por ciencia moderna los burdos artículos de las revistas de difusión popular de la ciencia y las publicaciones por entregas. Este es un verdadero caso de teratología intelectual, del cual hay más ejemplos: los hechiceristas relacionados con Maeterlinck, que sostienen que hay que recoger el hilo de la alquimia y de la hechicería, roto por la violencia, para poner a la ciencia en un camino más fecundo de descubrimientos, etc. Pero De Man tiene un mérito incidental: muestra la necesidad de estudiar y elaborar los elementos de la psicología popular, históricamente y no sociológicamente, activamente (o sea, para transformarlos, educándolos, en una mentalidad moderna) y no descriptivamente como hace él; pero esta necesidad estaba por lo menos implícita (y tal vez incluso explícitamente declarada) en la doctrina de Ilich (LENIN), cosa que De Man ignora completamente. El hecho de que existan corrientes y grupos que sostienen la espontaneidad como método demuestra indirectamente que en todo movimiento “espontáneo” hay un elemento primitivo de dirección consciente, de disciplina. A este respecto hay que practicar una distinción entre los elementos puramente ideológicos y los elementos de acción práctica, entre los estudiosos que sostienen la espontaneidad como método inmanente y objetivo del devenir histórico versus los politicastros que la sostienen como método “político”. En los primeros se trata de una concepción equivocada; en los segundos se trata una contradicción inmediata y mezquina que trasluce un origen práctico evidente, a saber, la voluntad práctica de sustituir una determinada dirección por otra. También en los estudiosos tiene el error un origen práctico, pero no inmediato como el caso de los políticos. El apoliticismo de los sindicalistas franceses de anteguerra contenía ambos elementos: era un error teórico y una contradicción (contenía el elemento soreliano y el elemento de concurrencia entre la tendencia anarquista-sindicalista y la corriente socialista). Era, además, consecuencia de los terribles hechos de París de 187l: la continuación, con métodos nuevos y con una teoría brillante, de los treinta años de pasividad (1870-1900) de los obreros franceses. La lucha puramente económica no podía disgustar a la clase dominante, sino al contrario. Lo mismo puede decirse del movimiento catalán, que no “disgustaba” a la clase dominante española más que por el hecho de que reforzaba objetivamente el separatismo republicano catalán, produciendo un bloque industrial republicano propiamente dicho contra los terratenientes, la pequeña burguesía y el ejército monárquico. El movimiento torinés fue acusado al mismo tiempo de ser espontaneísta y voluntarista o bergsoniano (!).

La acusación contradictoria muestra, una vez analizada, la fecundidad y la justeza de la dirección que se le dio. Esa dirección no era abstracta, no consistía en una repetición mecánica de las fórmulas científicas o teóricas; no confundía la política; la acción real, con la disquisición teorética; se aplicaba a hombres reales, formados en determinadas relaciones históricas, con determinados sentimientos, modos de concebir, fragmentos de concepción del mundo, etc., que resultaban de las combinaciones espontáneas de un determinado ambiente de producción material, con la casual aglomeración de elementos sociales dispares. Este elemento de espontaneidad no se descuidó, ni menos se despreció: fue educado, orientado, depurado de todo elemento extraño que pudiera corromperlo, para hacerlo homogéneo, pero de un modo vivo e históricamente eficaz, con la teoría moderna. Los mismos dirigentes hablaban de la espontaneidad del movimiento, y era justo que hablaran así: esa afirmación era un estimulante, un energético, un elemento de unificación en profundidad; era ante todo la negación de que se tratara de algo arbitrario, artificial, y no históricamente necesario. Daba a la masa una conciencia teorética de creadora de valores históricos e institucionales, de fundadora de Estados. Esta unidad de la espontaneidad y la dirección consciente, o sea, de la disciplina, es precisamente la acción política real de las clases subalternas en cuanto política de masas y no simple aventura de grupos que se limitan a apelar a las masas.

A este propósito se plantea una cuestión teórica fundamental: ¿puede la teoría moderna encontrarse en oposición con los sentimientos espontáneos de las masas? (Espontáneos en el sentido de no debidos a una actividad educadora sistemática por parte de un grupo dirigente ya consciente, sino formados a través de la experiencia cotidiana iluminada par el sentido común, o sea, por la concepción tradicional popular del mundo, cosa que muy pedestramente se llama instinto y no es sino una adquisición histórica también él, sólo que primitiva y elemental).

No puede estar en oposición: hay entre una y otros diferencia cuantitativa, de grado, no de cualidad: tiene que ser posible una reducción, por así decirlo, recíproca, un paso de los unos a la otra y viceversa. (Recordar que Kant quería que sus teorías filosóficas estuvieran de acuerdo con el sentido común; la misma posición se tiene en Croce; recordar la afirmación de Marx en la Sagrada Familia, según la cual las fórmulas de la política francesa de la Revolución se reducen a los principios de la filosofía clásica alemana.) Descuidar -y aun más, despreciar- los movimientos llamados espontáneos, o sea, renunciar a darles una dirección consciente, a elevarlos a un plano superior insertándolos en la política, puede a menudo tener consecuencias serias y graves. Ocurre casi siempre que un movimiento, espontáneo de las clases subalternas coincide con un movimiento reaccionario de la derecha de la clase dominante, y ambos por motivos concomitantes: por ejemplo, una crisis económica determina descontentos en las clases subalternas y movimientos espontáneos de masas, por una parte, y, por otra, determina complots de los grupos reaccionarios, que se aprovechan de la debilitación objetiva del gobierno; para intentar golpes de estado. Entre las causas eficientes de estos golpes de estado hay que incluir la renuncia de los grupos responsables a dar una dirección consciente a los movimientos espontáneos para convertirlos así en un factor político positivo. Ejemplo de las Vísperas sicilianas y discusiones de los historiadores para averiguar si se trató de un movimiento espontáneo o de un movimiento concertado: me parece que en las Vísperas sicilianas se combinaron los dos elementos: la insurrección espontánea del pueblo italiano contra los provenzales -ampliada con tanta velocidad que dio la impresión de ser simultánea y, por tanto, de basarse en un acuerdo, aunque la causa fue la opresión, ya intolerable en toda el área nacional- y el elemento consciente de diversa importancia y eficacia, con el predominio de la conjuración de Giovanni da Procida con los aragoneses. Otros ejemplos pueden tomarse de todas las revoluciones del pasado en las cuales las clases subalternas eran numerosas y estaban jerarquizadas por la posición económica y por la homogeneidad. Los movimientos espontáneos de los estratos populares más vastos posibilitan la llegada al poder de la clase subalterna más adelantada por la debilitación objetiva del Estado. Este es un ejemplo progresivo, pero en el mundo moderno son más frecuentes los ejemplos regresivos.

Concepción histórico-política escolástica y académica, para la cual no es real y digno sino el movimiento consciente al ciento por ciento y hasta determinado por un plano trazado previamente con todo detalle o que corresponde (cosa idéntica) a la teoría abstracta. Pero la realidad abunda en combinaciones de lo más raro y es el teórico el que debe identificar en esas rarezas la confirmación de su teoría, traducir a lenguaje teórico los elementos de la vida histórica, y no al revés, exigir que la realidad se presente según el esquema abstracto. Esto no ocurrirá nunca y, por tanto, esa concepción no es sino una expresión de pasividad. (Leonardo sabia descubrir el número de todas las manifestaciones de la vida cósmica, incluso cuando los ojos del profano no veían más que arbitrio y desorden).

Escrito: 1931
Digitalización: Juan Carlos de Altube
Fuente: Antonio Gramsci, “Escritos Políticos”
Esta Edición: Marxists Internet Archive, año 200

 

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