Un Grito desde el Sáhara-videos

http://youtu.be/xe4NDNitEpYfrente-polisario

Para comprender la situación actual del Sáhara Occidental 1/4

http://youtu.be/iyXefSogX8Asahara

Para comprender la situación actual del Sáhara Occidental 2/4

http://youtu.be/GzPXJRaBQJka72

Para comprender la situación actual del Sáhara Occidental 3/4

http://youtu.be/n0raX5F84v8

Para comprender la situación actual del Sáhara Occidental 4/4

http://youtu.be/CmySqFSml94mujeres_frente_polisario

logo19CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 10:

Cuadro D

Ingresos que tributan por el impuesto sobre la renta, en libras esterlinas*

Rúbrica A: rentas del suelo; rúbrica B: beneficios de colonos; rúbrica D: beneficios industriales; A-E: total de rentas.

Rubrica 1860 1861 1862 1863 1864 1865
A 13.893,829 13.003,534 13.398,938 13.494,091 13.470,700 13.801,616
B 2.765,387 2.773,644 2.937,899 2.938,823 2.930,874 2.946,072
D 4.891,652 4.836,203 4.858,800 4.846,497 4.546,147 4.830,199
A-E 22.962,885 22.998,394 23597,574 23.638,631 23.236,298 23.930,340

 

*Pie de página*: Tenth Report of the Commissioners of Ireland Revenue, Londres, 1856

 

- Página –596–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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Ley que rige hace 26 años asegura millonarias utilidades a sanitarias

Posteado por Awake Chile | El 22 octubre,2014

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En estos precisos días la Superintendencia de Servicios Sanitarios negocia con Aguas Andinas y ESVAL, las mayores empresas del sector, las tarifas que pagarán en los próximos cinco años sus casi 8 millones de clientes por agua potable, alcantarillado y tratamiento de residuos. La decisión afecta directamente el bolsillo de las familias de Santiago y Valparaíso, pero el secreto envuelve esta etapa clave normada por una ley que asegura a las empresas un piso de rentabilidad hoy cuestionado por los cálculos de la superintendencia. Sepa por qué pagamos el agua más cara que en Roma, Caracas, Lima y Sao Paulo.negocio agua01

Vea también: El negocio del agua: los vacíos de la ley que disparan las millonarias ganancias de Aguas Andinas

Para los habitantes de Santiago el metro cúbico de agua potable es más caro que en Lima, Sao Paulo, Caracas e incluso Roma. Así lo estableció en 2011 un estudio realizado por la Red Internacional de Comparaciones para Empresas de Agua y Saneamiento (ver cuadro). Y aunque los estudios realizados por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) indican que la tarifa podría ser sensiblemente más barata, una ley promulgada durante el régimen militar lo impide.

La ley aun vigente establece un 7% de ganancias mínimas sobre activos para las empresas sanitarias. Así quedó establecido en 1988 con el Decreto con Fuerza de Ley N° 70, firmado por Augusto Pinochet y sus ministros de Obras Públicas, mayor general Bruno Siebert; de Economía, brigadier general Manuel Concha; y de Hacienda, Hernán Büchi. Una fórmula destinada a incentivar el ingreso de capitales privados al sector, proceso que se materializó años después bajo los gobiernos de la Concertación.

A diferencia de ese piso de 7%, los cálculos de la SISS indican que el suministro de agua, las inversiones, la reposición del equipamiento y las ganancias de las compañías se pueden satisfacer con una rentabilidad garantizada de entre 5% a 5,3%. Así lo explicó a CIPER la superintendenta Magaly Espinoza Sarria al ser consultada respecto de las millonarias utilidades que obtienen las sanitarias en Chile.  De hecho, acotó, en Inglaterra, país que tiene un sistema similar al chileno, ya rebajaron a 5% ese piso.

Dado que ese aspecto de la ley no ha sido modificado durante estos 26 años, los cálculos de la SISS ni siquiera serán materia de discusión en la mesa de negociación instalada desde el 1 de octubre para fijar las nuevas tarifas que cobrarán desde marzo de 2015 y hasta 2020 las dos mayores sanitarias del país: Aguas Andinas (Gran Santiago) y Esval (Región de Valparaíso). Ambas atienden el suministro de 7,7 millones de personas.

En 2013, las utilidades de las 25 sanitarias más grandes del país alcanzaron los $261.000 millones, casi siete veces más que las obtenidas por las isapres el mismo año. De ese monto, $116.000 millones (44%) se concentraron en un solo operador: Aguas Andinas, propiedad de la Sociedad General de Aguas de Barcelona (Agbar), controlada a su vez por la francesa Suez (ver reportaje El negocio del agua: los vacíos de la ley que disparan las millonarias ganancias de Aguas Andinas).

Las ganancias de la sanitaria que suministra y trata el agua en la Región Metropolitana se han acrecentado en el último quinquenio, acumulando en los últimos cuatro años $453.742 millones. En 2013, su rentabilidad sobre activos alcanzó el 10,6%. Aunque si se calcula la rentabilidad sobre patrimonio la cifra es aún más alta y roza el 19%. Ello, sin considerar las millonarias utilidades provenientes de 15 otras empresas relacionadas directamente a Aguas Andinas o a su controlador Aguas de Barcelona que operan en Chile (ver mapa de sociedades relacionadas).

En medio de la manga ancha que dejó el DFL N° 70 de 1988, el que ofrece un generoso piso de utilidades a las sanitarias, aparecen vacíos que encienden alertas respecto de la transparencia y el equilibrio en el proceso de negociación que fija los precios del agua potable y alcantarillado. Una instancia que se realiza cada cinco años, en la que el ente regulador del Estado debe asegurar tarifas eficientes para los consumidores.

negocio agua02Y es aquí donde aparecen los problemas. A diferencia de lo que sucede en otros países, el modelo chileno de fijación de tarifas se caracteriza por un profundosecretismo. Esa reserva impide que se conozca antes de la negociación qué objetivos perseguirá la superintendencia en beneficio de los consumidores y cuál es la “tarifa eficiente” que ésta defenderá frente a las sanitarias. La participación ciudadana está restringida a una etapa preliminar del proceso y según reconocen asociaciones de consumidores es meramente simbólica. Sin ninguna incidencia posterior.

Así ocurrió, por ejemplo, en 2009 cuando la superintendencia anunció que tras el proceso de negociación tarifaria con Aguas Andinas para el periodo 2010-2015, las cuentas bajarían un 1,3% (a contar de marzo de 2010). Era una excelente noticia. Pero se omitió un detalle: al inicio de la negociación los cálculos de la propia SISS, elaborados a partir de diversos estudios técnicos, indicaban que la tarifa eficiente debía ser 21% menor a la que Aguas Andinas cobraba en ese momento a sus clientes. Y fue con esa posición con la que la superintendencia se sentó en la mesa de negociación. Al término de ésta, Aguas Andinas logró acortar en 16 veces la disminución propuesta por la SISS y la llevó de 21%  a 1,3%.

Lo sucedido en 2009 abre para algunos expertos otros cuestionamientos sobre esa mesa de negociación. Y uno de ellos se refiere al peso real con el que llega la superintendencia a enfrentar a las sanitarias. El éxito de la negociación depende hasta cierto punto de los estudios que ambas partes –regulador y regulado– encargan a distintas consultoras para respaldar sus propuestas tarifarias. En el proceso anterior, la SISS gastó $963 millones en estudios elaborados por consultores externos para negociar las tarifas con 25 empresas. Es un secreto a voces entre los operadores del sector que hay sanitarias que invierten mucho más que eso: “Sólo Aguas Andinas gasta por lo bajo tres veces más que la SISS”, señalaron a CIPER.

Y aunque la superintendenta de Servicios Sanitarios señala que esa evidente disparidad en los gastos en estudios técnicos no afecta la negociación, hay quienes creen lo contrario y que la SISS no ha hecho todo lo que está en sus manos para reducir los precios del agua. “De otro modo no se explica que la SISS pretendiera un 21% de rebaja y haya aceptado apenas un 1,3%”, señaló un experto en negociación tarifaria que pidió mantener su nombre bajo reserva.

GANANCIAS AL ALZA

El 19 de enero de 1998 se promulgó la Ley 19.549 que profundizó el régimen jurídico que regulaba a los servicios sanitarios desde 1988 para adecuarlo al nuevo escenario de privatizaciones que se inició bajo el mandato del ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Pero la normativa que asegura un 7% de rentabilidad mínima para las sanitarias no cambió.

Desde entonces el Estado comenzó a desprenderse del control de la propiedad de casi la totalidad de estas empresas –mediante la venta de activos o bajo un modelo de concesión– proceso que partió con la venta de Esval (V Región) y luego con la de Emos (Región Metropolitana) a consorcios extranjeros.

Junto con regular el ingreso de capitales privados a la propiedad de las sanitarias, la normativa de 1998 dispuso que el Estado conservara al menos un 35% de participación accionaria. Esta disposición fue derogada en 2003 –durante el gobierno el ex presidente Ricardo Lagos– allanando el camino para lo que sucedería ocho años después: la venta de casi la totalidad de las acciones que el Estado mantenía en Aguas Andinas (Región Metropolitana), Esval (Valparaíso), Essbio(O’Higgins y Biobío) y Essal (Los Lagos). En 2011, el gobierno de Sebastián Piñera culminó el proceso de privatización iniciado por Frei y, desde entonces, la participación del Fisco en aquellas sanitarias se redujo a un 5%.

De la mano de estos cambios de propiedad, las tarifas que pagan los usuarios han ido en constante aumento, al igual que las utilidades de las sanitarias. En el año 2000, apenas concluida la primera etapa de privatizaciones, las ganancias de todas las empresas llegaron a $86.000 millones. En 2005 superaron los $180.000 millones y en 2013 los $261.000 millones, muy por sobre lo que recaudaron, por ejemplo, las isapres que en 2013 sumaron $38 mil millones.

negocio agua03A su vez, desde febrero de 2005 hasta el presente, las tarifas nominales de la mayor sanitaria del país, Aguas Andinas, subieron vertiginosamente. El cálculo de la SISS para una boleta de 15 metros cúbicos consumidos arroja un alza de 48%. El desglose según los cálculos hechos por CIPER es el siguiente: 31% el cargo fijo; entre 47% y 51% el metro cúbico de agua (mil litros); 51% el sobreconsumo; y 123% el alcantarillado y tratamiento. Es en este último ítem donde la empresa ha realizado las mayores inversiones, pues en ese lapso la ciudad pasó de un 4% a 100% de aguas servidas tratadas.

Las ganancias de la sanitaria santiaguina también han ido en ascenso desde la última tarificación. Así, en 2010 las utilidades fueron $103.849 millones, en 2011 subieron a $111.479 millones, en 2012 escalaron a$121.738 millones, y el 2013 cayeron a $116.675 millones, empujadas por la compensación y multa de US$ 5 millones por los cortes de agua en el verano. Recientemente Aguas Andinas comunicó ganancias por $64.167 millones entre enero y junio de este año (1,29% más que el primer semestre de 2013).

La tarifa actual de la empresa no sólo incluye los costos negociados con la SISS para producir los 435 mil millones de litros de agua potable que llegan a las casas santiaguinas cada año, distribuirlos a través de 12 mil kilómetros de cañerías, retirarlos por el alcantarillado, tratarlos y depositarlos. A ese monto se suman los recursos para financiar el plan de inversiones que asegure la continuidad del servicio. Además, en cada boleta se paga una fracción de lo que cuesta reponer toda la reda precio real cada 35 años, de modo que la sanitaria disponga de los dineros para reemplazar la infraestructura al término de su vida útil. Y a todo ello se agrega el piso de “retorno asegurado” que al menos debe arrojar un 7%.

–Cuando se fijó el piso del 7% fue una certeza que se le dio al inversionista, un incentivo de esa época para la inversión, de manera que si la tasa de costo de capital diera menos, se le garantizaba ese mínimo. Hoy la tasa da 5% o 5,3% –señaló la superintendenta Magaly Espinoza a CIPER (ver recuadro).

La máxima autoridad de la SISS reconoce que no tiene una explicación definitiva para las altas utilidades de Aguas Andinas y de otras sanitarias del sector, pero advierte que dentro del alto monto puede estar parte de la “cuota” para la reposición de activos que terminan su vida útil (cañerías, edificios, maquinarias, etc.) calculada a 35 años, y que la empresa no habría ocupado.

-Si las utilidades se mantienen siempre altas es que no se está reinvirtiendo a los niveles que el modelo espera que se reinvierta -señaló la superintendenta.

Aguas Andinas, por su parte, sostiene que esos números no reflejan adecuadamente la rentabilidad de la empresa. Así lo hizo saber por escrito ante una consulta de CIPER, aunque declinó dar una entrevista.

–La Ley Sanitaria establece que la rentabilidad económica de la empresa proveedora del servicio se calcula sobre el valor de reposición de los activos de la “empresa modelo” y no sobre el patrimonio contable de la compañía. Éste registra el valor de los activos a su costo histórico sin considerar su valor real de reposición, es decir, están subvalorados. Por ello, considerando el valor de reposición de los activos, la rentabilidad efectiva de la compañía se sitúa en torno a  un tercio del resultado que se obtiene de los estados financieros contables.

negocio agua04Si bien Aguas Andinas es la empresa que por lejos obtiene las mayores utilidades entre todas las sanitarias que operan en el sistema, es Aguas Antofagasta, de propiedad del Grupo Luksic, la que proporcionalmente obtiene el retorno sobre activos más alto: 19%, casi tres veces por sobre el ya sobredimensionado 7% de rentabilidad que asegura el sistema a las sanitarias.

TRANSPARENCIA AL DEBE

La privatización de las sanitarias impulsada por Margaret Thatcher en Inglaterra ocurrió casi paralelamente a las reformas introducidas por Pinochet a fines de los ’80 y que allanaron el camino para la posterior desnacionalización del sector en los gobiernos de la Concertación. Desde entonces, la experiencia británica se transformó en un referente para las autoridades encargadas de regular a los prestadores en Chile.

Sin embargo, entre el sistema regulatorio británico y el chileno hay diferencias clave. Y ello es especialmente visible en los procedimientos que sigue el ente regulador al enfrentar los procesos tarifarios con las sanitarias y también en el rol que adoptan los propios consumidores.

Justo en estas semanas la OFWAT (la SISS inglesa), se encuentra definiendo las tarifas para el periodo 2015-2020 con sanitarias de Inglaterra y Gales. El 29 de agosto el organismo hizo público un borrador con sus propuestas y allí señala:

Nuestra propuesta (borrador) indica que las cuentas de agua potable y tratamiento de aguas servidas podrían caer en promedio 5% en términos reales para el periodo 2015-2020. Al mismo tiempo, que el nivel de servicio podría incrementarse sustancialmente a partir de un programa de inversión de £43 mil millones por parte de las empresas; y un ahorro de 340 millones de litros de agua por día a partir de 2020, mediante inversiones en eficiencia y reducción de fugas –señala el organismo en el documento (ver aquí).

negocio agua05Además, la OFWAT advierte del plazo límite (3 de octubre) para que los comité de ciudadanos que observan el proceso envíen sus consultas y opiniones, y anuncia que la determinación final respecto de las tarifas que pagarán los consumidores será dada a conocer en diciembre próximo.

En Chile, el proceso de fijación de precios se desarrolla con escasa transparencia a pesar de que compromete el bolsillo de millones de consumidores. Quienes se interesen pueden inscribirse para intervenir en la etapa de las “bases” que fija el marco de lo que se discutirá y que la SISS elabora para cada tarificación. Pero luego las negociaciones entre la superintendencia y las sanitarias son confidenciales. Un secreto que se mantiene hasta que se fijan las tarifas. Así lo estipula el DFL N° 70.

A diferencia de lo que se hace en Inglaterra, nunca se informa públicamente de cuáles serán los alcances de la negociación, cuál es la postura de la SISS y los objetivos que se ha planteado.

El presidente de la ONG Chile Ciudadano, Fernando Balcells, relató a CIPER que se inscribieron para participar en el actual proceso tarifario entre las SISS y Aguas Andinas, pero las dos observaciones que lograron hacer a las bases preliminares fueron meramente simbólicas.

–A pesar de estar consagrado en la ley el derecho de las asociaciones de consumidores (Acs) de participar en los procesos tarifarios, ésta es reglamentariamente imposible. Sólo se las acepta en la discusión de las bases del proceso tarifario que propone la SISS. Después de eso no hay acceso ni a los documentos de propuesta de las empresas ni a la respuesta de la SISS ni al panel de expertos. Nosotros hemos estimado que para participar en este modelo de negociación, y suponiendo que se despejaran las trabas reglamentarias, las Acs deberían disponer de unos $600 millones solo para contratar expertos que pudiesen guiarnos en el proceso –dice Balcells.

En 2011, el senador Alejandro Navarro (MAS), hizo notar este secretismo en la discusión del proyecto de ley que establece compensaciones de las sanitarias a sus clientes cuando exista interrupción o restricción de abastecimiento de agua: “Más importante que ello resulta el proceso de fijación de tarifas, los informes  son ¡secretos! y sólo es posible conocerlos una vez fijado el precio. No puede haber información secreta en un proceso tan importante como es el de fijación de tarifas para el agua potable“.

“NO DAR ESPACIO AL REGULADOR”

Ya que cada sanitaria opera en condiciones monopólicas, la Superintendencia de Servicios Sanitarios debe simular escenarios de competencia para el cálculo de las tarifas. Lo hace a través de la creación de una “empresa modelo”, es decir, una empresa ficticia que realiza lo mismo que la empresa real, pero de manera eficiente.

La “empresa modelo” es el  estudio que presenta la SISS en la negociación de tarifas, el que se enfrenta al que ponen sobre la mesa las sanitarias. Luego, la empresa tiene el derecho a interponer “discrepancias” ante cada uno de los cálculos que haga la SISS. La última vez (2009) fueron alrededor de 500 objeciones las que presentó Aguas Andinas, señala la superintendenta. Curiosamente, por reglamento, la SISS no puede interponer discrepancias al estudio de la sanitaria.

Como ya se ha dicho, otra asimetría en la negociación es la cantidad de recursos que destinan el Estado y las sanitarias para enfrentar el proceso. En 2009 la SISS negoció con 25 sanitarias e invirtió $963 millones en estudiospara definir la información necesaria para calcular los costos y gastos eficientes que incidirán en la tarifa de los servicios sanitarios para el periodo 2010-2014”, señala un informe del organismo. En promedio, la superintendencia gastó $37 millones por cada sanitaria.

En contrapartida, y según una fuente de la superintendencia ligada al proceso tarifario, sólo Aguas Andinas gastó más de tres veces lo que desembolsó la SISS ($3 mil millones) en estudios para fundamentar su propuesta frente al organismo regulador. “En esta negociación no hay margen de error. Se contrata a los mejores”, reconoce un ex ejecutivo de Aguas Andinas que pidió reserva de su identidad. Más información, más detalle, más argumentos, se traduce en mayor ventaja.

negocio agua06En el proceso de negociación las sanitarias no escatiman en gastos para hacer valer sus intereses en la decisión tarifaria. Así se desprende, por ejemplo, de los requerimientos que exigió Aguas Chañar (Tercera Región) a la consultora que contrató (Inecon) para justificar un alza en la negociación en curso:

Optimizar las nuevas tarifas de la empresa, para lo cual el asesor debe ser capaz de preparar todos los argumentos necesarios y suficientes desde el punto de vista técnico, legal y económico debidamente documentados, de manera de no dar espacio al regulador o eventualmente a la comisión de expertos de refutar los antecedentes y resultados proporcionados por la empresa (ver aquí).

Para la superintendenta Espinosa, la asimetría en gastos en estudios es sólo aparente y aclara que el organismo cuenta con un equipo de 30 profesionales altamente calificados en procesos tarifarios: “Es la mejor consultora del país en tarificación sanitaria. Son ellos los que dirigen el proceso”, señala.

Según datos obtenidos por CIPER vía Ley de Transparencia, para el actual proceso tarifario la SISS encargó 32 estudios por un monto cercano a los $1.300 millones. Son en total 16 consultoras a las que el organismo les pidió distintos análisis.

El mercado de especialistas en tarificación sanitaria es pequeño. No es raro que las mismas consultoras que en procesos tarifarios anteriores hicieron estudios para el regulador, en el proceso siguiente lo hagan para el regulado, o al revés. Sin embargo, hay ocasiones en que el cruce de consultoras entre regulador y regulado parece ir más allá de lo conveniente.

BAPA, una de las empresas a la que la SISS encargó un estudio de “precios de equipos para plantas de tratamiento de aguas servidas procesos tarifarios 2014-2015”, por un monto de $30 millones es, a su vez, contratista de Aguas Andinas en la ampliación de la planta de tratamiento de aguas servidas en Isla de Maipo. En diciembre de 2013, BAPA entregó una garantía por más de $350 millones para respaldar el cumplimiento del contrato con Aguas Andinas.

PASANDO Y PASANDO

El 1 de octubre la SISS y Aguas Andinas intercambiaron sus estudios de precios. La “empresa modelo” de la SISS se enfrenta con la empresa real (Aguas Andinas). Pero la fórmula que exige la ley y que finalmente se traduce en la tarifa, es objetada por algunos consultores y ex funcionarios de la SISS. La califican de “esquizofrénica” por mezclar la realidad con la ficción, y porque en buena parte la “empresa modelo” (ficticia) de la SISS se nutre de los datos aportados por la misma empresa sanitaria. Para los críticos del sistema, se debiera modificar la normativa y avanzar hacia costos reales.

La superintendenta sostiene que tras cada proceso tarifario el organismo ha ido construyendo una base de datos cada vez más precisa, lo que les ha permitido que la ”empresa modelo “ ficticia se acerque más a la realidad. Por ello se inclina por el sistema actual.

Es posible que en el “tira y afloja” propio de la negociación a puertas cerradas, que se inició el 1 de octubre, se llegue a un acuerdo para fijar las nuevas tarifas en un plazo de 30 días. De lo contrario, las partes están obligadas a recurrir a una Comisión de Expertos, nombrada antes de que parta la negociación, compuesta por tres personas. Uno lo designa la empresa, otro la SISS y el tercero sale de una lista de consenso entre ambas, pero lo escoge la superintendencia. La comisión revisa cada una de las “discrepancias” en apenas 15 días y se inclina por la cifra que propone la SISS o la que propone la sanitaria. Por ley no puede promediar entre ellas y la decisión es inapelable, aunque todos los especialistas con los que CIPER conversó reconocen que existe la tendencia a promediar el conjunto.

negocio agua07–Como no se pueden adoptar valores intermedios, lo que sucede generalmente es que las tarifas terminan siendo la expresión de un equilibro, de una compensación en la que se produce un “pasando y pasando” entre las partes” –señaló un ex funcionario de la SISS.

Para esta fijación de precios, la superintendenta Magaly Espinosa se abstiene de un pronóstico, pero asegura que buscarán negociar “tarifas justas” que incluirán descontar en la futura boleta los ingresos adicionales que tendrá Aguas Andinas por el arriendo de agua que hará a la hidroeléctrica Alto Maipo, propiedad de AES Gener y el Grupo Luksic. Fue la misma superintendenta  la que a fines del año pasado prometió en el Congreso: “Cuando un activo se comparte, se debe proceder a un descuento en los precios. Eso se aplicará el año 2015”.

Magaly Espinoza: “La rentabilidad del 7% fue una certeza para el inversionista”

-La ley asegura un 7% mínimo de rentabilidad a las sanitarias, pero muchas parecen obtener bastante más.  ¿Cómo se explica?

Cuando se fijó el piso del 7% fue una certeza que se le dio al inversionista, un incentivo de esa época para la inversión, de manera que si la tasa de costo de capital diera menos, se le garantizaba ese mínimo. Hoy las tasas (se usan indicadores del Banco Central para el cálculo) dan 5% a 5,3%, pero mantenemos el 7% por ley. En Inglaterra modificaron esa tasa y ahora es de 5%.

-Si se ven las ganancias de Aguas Andinas y Esval, ¿usted diría que son utilidades esperables dentro de este modelo?

Yo haría un análisis de cómo está su calidad de servicio de acuerdo a los indicadores y cómo está su nivel de reposición de la infraestructura, porque eso a mí me indica que la empresa está recibiendo toda la cuota de reposición y si la está manteniendo como utilidad. Y si las utilidades se mantienen siempre altas es que no se está reinvirtiendo a los niveles que el modelo espera que se reinvierta.

-¿La SISS ha podido establecer cuánto de estas ganancias es no reposición?

No tenemos cómo determinar eso. Pero de la tarifa que uno paga, el 30% va para financiar los gastos y el 70% es cuota de reposición de infraestructura.

-En 2009 llegaron al acuerdo de rebajar 1,3% las tarifas, pero ustedes proponían disminuirlas 21% y Aguas Andinas subir 16%. ¿Cómo llegaron a una cifra tan distinta?

negocio agua08Bajar 20% en un sector como este es súper complejo. La SISS siempre va resguardada, porque no podemos llegar con valores más altos (costos más caros) que los de la empresa. Luego se analizan una por una las discrepancias que plantea la empresa y vemos cuáles podríamos ganar o perder. De ese modo se va conformando una propuesta tarifaria que pensamos que está bien y que tenemos que justificar ante el Ministerio de Economía, que firma el decreto.

-Quiere decir que ambas partes  llegaron con los tejos pasados a la negociación, pese a que supuestamente no se pueden promediar las posturas…

Pero al final los expertos (de la Comisión) hacen promedios también.

-Para esta negociación de tarifas, ¿cuál sería su pronóstico sobre el precio de 2015 a 2020?

Vamos a hacer el estudio lo más fundamentado para llegar a tarifas justas, pero lo que sí se nota en el sector sanitario es que se encarece el proceso de producción de agua. En este escenario de escasez hídrica y cambio climático lo básico es asegurar el abastecimiento y eso exige más inversiones de seguridad.

-A comienzos de año, Aguas Andinas calculó que los nuevos estanques por US$70 millones impactarían en $9 más en cada boleta. ¿Es así?

No sé si $9. En 2008 tuvimos un evento de turbiedad que significó cortes. Entonces se les exigió un plan de obras de seis estanques adicionales en Las Vizcachas, más pozos de captación y un tubo de conexión entre el Embalse El Yeso y la toma independiente. Como Santiago requiere mayor seguridad, se le exigió esto y se considera una tarificación adicional.

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 09:

Pasemos ahora del movimiento de la población y de la producción agrícola de Irlanda al movimiento de la bolsa de sus terratenientes, grandes arrendatarios y capitalistas industriales. Este movimiento se refleja en las oscilaciones del impuesto sobre la renta. Para comprender el cuadro D, importa saber que la rúbrica D (beneficios, con exclusión de los obtenidos por los colonos) los llamados beneficios “profesionales”, es decir, las rentas de ñps abogados, médicos, etc.; las rúbricas C. y E, que no incluimos en nuestro cuadro, se refieren a los sueldos de los funcionarios, oficiales del ejército, pensionistas, acreedores de la deuda pública, etc.

 

- Página –596–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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INTRODUCCIÓN I. PRODUCCION, CONSUMO, DISTRIBUCION, CAMBIO (CIRCULACION)

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[Fragmento de los Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundisse) (1857-1858)]

Sumario
A. Introducción
1) La producción en general
2) Relación general entre la producción, la distribución, el cambio y el consumo

La Introducción se encuentra en un cuaderno inicialado con una M. Se comenzó a redactar el 23   de agosto de 1857 y Marx deja de trabajar en ella a mitad de setiembre.

Individuos autónomos. Ideas del siglo XVIII39km1

  1. El objeto a considerar es en primer término la producción material.

Individuos que producen en sociedad, o sea la producción de los individuos socialmente determinada: este es naturalmente el punto de partida. El cazador o el pescador solos y aislados, con los que comienzan Smith y Ricardo, pertenecen a las imaginaciones desprovistas de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas, las cuales, a diferencia de lo que creen los historiadores de la civilización, en modo alguno expresan una imple reacción contra un exceso de refinamiento y un retorno a una malentendida vida natural. El contrat social de Rousseau, que pone en relación y conexión a través del contrato a sujetos por naturaleza independientes, tampoco reposa sobre semejante naturalismo. Este es sólo la apariencia, y la apariencia puramente estética, de las grandes y pequeñas robinsonadas. En realidad, se trata más bien de una anticipación de la “sociedad civil”  que se preparaba desde el siglo XVI y que en el siglo XVIII marchaba a pasos de gigante hacia su  madurez. En esta sociedad de libre competencia cada individuo aparece como desprendido de los  lazos naturales, etc., que en las épocas históricas precedentes hacen de él una parte integrante de un  conglomerado humano determinado y circunscrito. A los profetas del siglo XVIII, sobre cuyos  hombros aún se apoyan totalmente Smith y Ricardo, este individuo del siglo XVIII —que es el  producto, por un lado, de la disolución de las formas de sociedad feudales y, por el otro, de las  nuevas fuerzas productivas  desarrolladas a partir del siglo XVI— se les aparece como un ideal  cuya existencia habría pertenecido al pasado. No como un resultado histórico, sino como punto de
partida de la historia. Según la concepción que tenían de la naturaleza humana, el individuo  aparecía como conforme a la naturaleza en cuanto puesto por la naturaleza y no en cuanto producto  de la historia. Hasta hoy, esta ilusión ha sido propia de toda época nueva. Steuart, que desde muchos
puntos de vista se opone al siglo XVIII y que como aristócrata se mantiene más en el terreno  histórico, supo evitar esta simpleza.

Cuanto más lejos nos remontamos en la historia, tanto más aparece el individuo —y por  consiguiente también el individuo productor— como dependiente y formando parte de un todo  mayor: en primer lugar y de una manera todavía muy enteramente natural, de la familia y de esa  familia ampliada que es la tribu; más tarde, de las comunidades en sus distintas formas, resultado  del antagonismo y de la fusión de las tribus. Solamente al llegar el siglo XVIII, con la “sociedad  civil”, las diferentes formas de conexión social aparecen ante el individuo como un simple medio  para lograr sus fines privados, como una necesidad exterior. Pero la época que genera este punto de  vista, esta idea del individuo aislado, es precisamente aquella en la cual las relaciones sociales  (universales según este punto de vista) han llegado al más alto grado de desarrollo alcanzado hasta  el presente. El hombre es, en el sentido más literal, no solamente un animal social, sino un animal  que sólo puede individualizarse en la sociedad. La producción por parte de un individuo aislado, fuera de la sociedad —hecho raro que bien puede ocurrir cuando un civilizado, que potencialmente posee ya en sí las fuerzas de la sociedad, se extravía accidentalmente en una comarca salvaje— no es menos absurda que la idea de un desarrollo del lenguaje sin individuos que vivan juntos y hablen
entre sí. No hay que detenerse más tiempo en esto. Ni siquiera habría que rozar el punto si esta tontería, que tenía un sentido y una razón entre los hombres del siglo XVIII, no hubiera sido introducida seriamente en plena economía moderna por Bastiat, Carey, Proudhon, etc. A Proudhon, entre otros, le resulta naturalmente cómodo explicar el origen de una relación económica, cuya génesis histórica desconoce, en términos de filosofía de la historia, mitologizando que a Adán y a Prometeo se les ocurrió de repente la idea y entonces fue introducida, etc. Nada hay más insulso que el locus communis puesto a fantasear.

Eternización de relaciones de producción históricas. Producción y distribución en general.

Propiedad.

Por eso, cuando se habla de producción, se está hablando siempre de producción en un estadio determinado del desarrollo social, de la producción de individuos en sociedad. Podría parecer por ello que para hablar de la producción a secas debiéramos o bien seguir el proceso de desarrollo histórico en sus diferentes fases, o bien declarar desde el comienzo que estamos ante una determinada época histórica, por ejemplo, de la moderna producción burguesa, la cual es en realidad nuestro tema específico. Pero todas las épocas de la producción tienen ciertos rasgos en común, ciertas determinaciones comunes. La producción en general es una abstracción, pero una abstracción que tiene un sentido, en tanto pone realmente de relieve lo común, lo fija y nos ahorra así una repetición. Sin embargo, lo general o lo común, extraído por comparación, es a su vez algo
completamente articulado y que se despliega en distintas determinaciones. Algunas de éstas pertenecen a todas las épocas; otras son comunes sólo a algunas. [Ciertas] determinaciones serán comunes a la época más moderna y a la más antigua. Sin ellas no podría concebirse ninguna producción, pues si los idiomas más evolucionados tienen leyes y determinaciones que son comunes a los menos desarrollados, lo que constituye su desarrollo es precisamente aquello que los diferencia de estos elementos generales y comunes. Las determinaciones que valen para la producción en general son precisamente las que deben ser separadas, a fin de que no se olvide la diferencia esencial por atender sólo a la unidad, la cual se desprende ya del hecho de que el sujeto, la humanidad, y el objeto, la naturaleza, son los mismos. En este olvido reside, por ejemplo, toda la sabiduría de los economistas modernos que demuestran la eternidad y la armonía de las condiciones sociales existentes. Un ejemplo. Ninguna producción es posible sin un instrumento de producción, aunque este instrumento sea sólo la mano. Ninguna es posible sin trabajo pasado, acumulado, aunque este trabajo sea solamente la destreza que el ejercicio repetido ha desarrollado y concentrado en la mano del salvaje. El capital, entre otras cosas, es también un instrumento de  producción, es también trabajo pasado objetivado. De tal modo, el capital es una relación natural, universal y eterna; pero lo es si dejo de lado lo específico, lo que hace de un “instrumento de producción”, del “trabajo acumulado”, un capital. Así, toda la historia de las relaciones de producción aparece, por ejemplo en Carey, como una falsificación organizada malignamente por los gobiernos.

Si no existe producción en general, tampoco existe una producción general. La producción es siempre una rama particular de la producción —vg., la agricultura, la cría del ganado, la manufactura, etc. o bien es una totalidad. Pero la economía política no es la tecnología. Desarrollar en otro lado (más adelante) la relación de las determinaciones generales de la producción, en un estadio social dado, con las formas particulares de producción. Finalmente, la producción tampoco es sólo particular. Por el contrario, es siempre un organismo social determinado, un sujeto social que actúa en un conjunto más o menos grande, más o menos pobre, de ramas de producción. Tampoco corresponde examinar aquí la relación entre la representación científica y el movimiento real. Producción en general. Ramas particulares de la producción. Totalidad de la producción.

Está de moda incluir como capítulo previo a la economía una parte general, que es precisamente la que figura bajo el título de “Producción” (véase, por ejemplo, J. St. Mill), y en la que se trata de las condiciones generales de toda producción. Esta parte general incluye o debe incluir: 1) las condiciones sin las cuales no es posible la producción. Es decir, que se limita solamente a indicar
los momentos esenciales de toda producción. Se limita, en efecto, como veremos, a cierto número de determinaciones muy simples, estiradas bajo la forma de vulgares tautologías; 2) las condiciones que hacen avanzar en mayor o en menor medida a la producción, tales como por ejemplo, el estado
progresivo o de estancamiento de Adam Smith. Para dar un significado científico a esta consideración, que en él tiene su valor como aperen, habría que realizar investigaciones sobre los grados de la productividad en diferentes períodos, en el desarrollo de pueblos dados, investigaciones que excederían de los limites propios del tema pero que, en la medida en que caen dentro de él deberán ser encaradas cuando se trate del desarrollo de la concurrencia, de la acumulación, etc. Formulada de una manera general, la respuesta conduce a la idea de que un pueblo industrial llega al apogeo de su producción en el momento mismo en que alcanza su apogeo histórico, In fact. Un pueblo está en su apogeo industrial cuando lo principal para él no es la
ganancia, sino el ganar. En esto, los yankees están por encima de los ingleses. O también: que ciertas predisposiciones raciales, climas, condiciones naturales, como la proximidad del mar, la fertilidad del suelo, etc., son más favorables que otras para la producción. Pero esto conduce nuevamente a la tautología de que la riqueza se crea tanto más fácilmente cuanto mayor sea el grado en que existan objetiva y subjetivamente los elementos que la crean.

Pero no es esto lo único que realmente interesa a los economistas en esta parte general. Se trata más bien -véase por ej., el caso de Mill- de presentar a la producción, a diferencia de la distribución, etc., como regida por leyes eternas de la naturaleza, independientes de la historia, ocasión esta que sirve
para introducir subrepticiamente las relaciones burguesas como leyes naturales inmutables de la sociedad in abstracto. Esta es la finalidad más o menos consciente de todo el procedimiento. En la distribución, por el contrario, los hombres se habrían permitido de hecho toda clase de arbitrariedades. Prescindiendo de la separación brutal de producción y distribución y haciendo
abstracción de su relación real, es de entrada evidente que por diversificada que pueda estar la distribución en los diferentes estadios de la sociedad, debe ser posible también para ella, tal como se hizo para la producción, extraer los caracteres comunes, así como es posible confundir o liquidar todas las diferencias históricas formulando leyes humanas universales. Por ejemplo, el esclavo, el siervo, el trabajador asalariado reciben todos una cierta cantidad de alimentos que les permite existir como esclavo, siervo o asalariado. El conquistador que vive del tributo, el funcionario que vive del impuesto, el propietario de la tierra que vive de la renta, el monje que vive de la limosna o el levita que vive del diezmo, obtienen todos una cuota de la producción social que está determinada sobre la base de leyes distintas de las que rigen para el esclavo, etc. Los dos puntos principales que todos los economistas clasifican bajo esta rúbrica son: 1) propiedad; 2) su protección por medio de la justicia,
la policía, etc. A esto se ha de responder muy brevemente así:

ad 1. Toda producción es apropiación de la naturaleza por parte del individuo en el seno y por intermedio de una forma de sociedad determinada. En este sentido, es una tautología decir que la propiedad (la apropiación) es una condición de la producción. Pero es ridículo saltar de ahí a una forma determinada de la propiedad, por ejemplo, la propiedad privada. (Lo cual implica además, como condición, una forma contrapuesta: la no-propiedad). La historia nos muestra más bien que la forma primigenia es la propiedad común (por ejemplo, entre los hindúes, los eslavos, los antiguos celtas, etc.), forma que, como propiedad comunal, desempeña durante largo tiempo un papel
importante. No está en cuestión todavía en este punto el problema de si la riqueza se desarrolla  mejor bajo esta o aquella forma de propiedad. Pero decir que no se puede hablar de una producción, ni tampoco de una sociedad, en la que no exista ninguna forma de propiedad, es una tautología. Una apropiación que no se apropia nada es una contradictio in subjecto.

ad 2. Protección de lo adquirido, etc. Cuando se reducen estas trivialidades a su contenido real, éstas expresan más de lo que saben sus predicadores. A saber, toda forma de producción engendra sus propias instituciones jurídicas, su propia forma de gobierno, etc. La rusticidad e incomprensión consisten precisamente en no relacionar sino fortuitamente fenómenos que constituyen un todo orgánico, en ligarlos a través de un nexo meramente reflexivo. A los economistas burgueses les parece que con la policía moderna la producción funciona mejor que, p. ej., aplicando el derecho del más fuerte. Olvidan solamente que el derecho del más fuerte es también un derecho, y que este
derecho del más fuerte se perpetúa bajo otra forma en su “estado de derecho”.

Cuando las condiciones sociales que corresponden a un estadio determinado de la producción están apenas surgiendo, o cuando están a punto de desaparecer, se manifiestan naturalmente perturbaciones en la producción, aunque en distintos grados y con efectos diferentes.

Para resumir: todos los estadios de la producción tienen caracteres comunes que el pensamiento fija como determinaciones generales, pero las llamadas condiciones generales de toda producción no son más que esos momentos abstractos que no permiten comprender ningún nivel histórico concreto de la producción.

2) LA RELACION GENERAL DE LA PRODUCCION CON LA DISTRIBUCION, EL CAMBIO Y EL CONSUMOimages

Antes de seguir adelante con el análisis de la producción, es necesario examinar los diferentes rubros con que los economistas la asocian.

La primera idea que se presenta de inmediato es la siguiente: en la producción los miembros de la sociedad hacen que los productos de la naturaleza resulten apropiados a las necesidades humanas dos elaboran, los conforman); la distribución determina la proporción en que el individuo participa de estos productos; el cambio le aporta los productos particulares por los que él desea cambiar la cuota que le ha correspondido a través de la distribución; finalmente, en el consumo los productos se convierten en objetos de disfrute, de apropiación individual. La producción crea los objetos que responden a las necesidades; la distribución los reparte según leyes sociales; el cambio reparte lo ya repartido según las necesidades individuales; finalmente, en el consumo el producto abandona este movimiento social, se convierte directamente en servidor y objeto de la necesidad individual, a la que satisface en el acto de su disfrute. La producción aparece así como el punto de partida, el consumo como el punto terminal, la distribución y el cambio como el término medio, término que a su vez es doble ya que la distribución está determinada como momento que parte de la sociedad, y el cambio, como momento que parte de los individuos. En la producción, la persona se objetiva, en el consumo la cosa se subjetiva. En la distribución, la sociedad asume la mediación entre la producción y el consumo por medio de determinaciones generales y rectoras; en el cambio, la mediación se opera a través del fortuito carácter determinado del individuo.

La distribución determina la proporción (el cuanto) en que los productos corresponden al individuo; el cambio determina la producción, de la cual el individuo desea obtener la parte que la distribución le asigna.

Producción, distribución, cambio y consumo forman así un silogismo con todas las reglas: la producción es el término universal; la distribución y el cambio son el término particular; y el consumo es el término singular con el cual el todo se completa. En esto hay sin duda un encadenamiento, pero no es superficial. La producción está determinada por leyes generales de la naturaleza; la distribución resulta de la contingencia social y por ello puede ejercer sobre la
producción una acción más o menos estimulante; el cambio se sitúa entre las dos como un movimiento formalmente social, y el acto final del consumo, que es concebido no solamente como término, sino también como objetivo final, se sitúa a decir verdad fuera de la economía, salvo  cuando a su vez reacciona sobre el punto de partida e inaugura nuevamente un proceso.

Los adversarios de quienes cultivan la economía política – provengan aquellos del interior o del exterior de su ámbito—, que les reprochan disociar groseramente las conexiones, se colocan en su mismo terreno, o bien por debajo de éstos. Nada más común que la acusación de que los cultores de
la economía política consideran a la producción demasiado exclusivamente como un fin en sí. La distribución tendría una importancia similar. Esta acusación está basada precisamente en la idea de los economistas según la cual la distribución está situada al lado de la producción, como una esfera
autónoma, independiente. O los momentos no serían concebidos en su unidad. Como si esta disociación hubiera pasado no de la realidad a los libros de texto, sino de los libros de texto a la realidad, ¡como si aquí se tratara de una combinación dialéctica de los conceptos y no de la comprensión de relaciones reales!

                                        Consumo y producción

La producción es también inmediatamente consumo. Doble consumo, subjetivo y objetivo: el individuo que al producir desarrolla sus capacidades, las gasta también, las consume en el acto de la producción, exactamente como la reproducción natural es un consumo de fuerzas vitales. En segundo lugar: consumo de los medios de producción que se emplean y se usan, y que se disuelven en parte (como, por ej., en la combustión) en los elementos generales. Consumo, igualmente, de la materia prima que no conserva su forma ni su constitución natural, sino que más aún se consume.

Por lo tanto, el acto mismo de producción es también en todos sus momentos un acto de consumo. Pero los economistas aceptan esto. Llaman consumo productivo a la producción que se identifica directa-mente con el consumo, y al consumo que coincide inmediatamente con la producción. Esta identidad de la producción y del consumo remite a la proposición de Spinoza: determinatio est
negado.

Pero esta determinación del consumo productivo ha sido establecida sólo para separar el consumo identificado con la producción del consumo propiamente dicho, concebido, por el contrario, como el opuesto aniquilador de la producción. Consideremos, pues, el consumo propiamente dicho. Igualmente, el consumo es de manera inmediata producción, del mismo modo que en la naturaleza el consumo de los elementos y de las sustancias químicas es producción de plantas. Es claro que en la nutrición, por ej., que es una forma de consumo, el hombre produce su propio cuerpo. Pero esto es igualmente cierto en cualquier otra clase de consumo que, en cierto modo, produce al hombre.

Producción consumidora. Sólo que, arguye la economía, esta producción idéntica al consumo es una segunda producción, surgida del aniquilamiento del primer producto. En la primera, el productor se objetivaba; en la segunda, la cosa creada por él se personificaba. Por consiguiente, esta producción
consumidora —aun cuando sea una unidad inmediata de producción y consumo— es esencialmente diferente de la producción propiamente dicha. La unidad inmediata, en la que la producción coincide con el consumo y el consumo con la producción, deja subsistir su dualidad inmediata.

En consecuencia, la producción es inmediatamente consumo, el consumo es inmediatamente producción. Cada uno es inmediatamente su opuesto. Pero al mismo tiempo tiene lugar un movimiento mediador entre los dos. La producción es mediadora del consumo, cuyos materiales crea y sin los cuales a éste le falcaría el objeto. Pero el consumo es también mediador de la producción, en cuanto crea para los productos el sujeto para el cual ellos son productos. El producto alcanza su finish final sólo en el consumo. Una vía férrea no transitada, que no se usa y que por lo tanto no se consume, es solamente una vía férrea potencial y no en la realidad. Sin producción no hay consumo pero sin consumo tampoco hay producción ya que en ese caso la producción no
tendría objeto. El consumo produce la producción de dos maneras: 1) en cuanto el producto se hace realmente producto sólo en el consumo. Un vestido, p. ej., se convierte realmente en vestido a través del acto de llevarlo puesto; una casa deshabitada no es en realidad una verdadera casa; a  diferencia del simple objeto natural, el producto se afirma como producto, se convierte en producto, sólo en el consumo. Disolviendo el producto, el consumo le da el finishing stroke; pues el [resultado] de la producción es producto no en cuanto actividad objetivada, sino sólo como objeto para el sujeto actuante; 2) en cuanto el consumo crea la necesidad de una nueva producción, y por lo tanto el móvil ideal de la producción, su impulso interno, que es su supuesto. El consumo crea el impulso de la producción y crea igualmente el objeto que actúa en la producción como determinante de la finalidad de ésta. Si resulta claro que la producción ofrece el objeto del consumo en su aspecto manifiesto, no es menos claro que el consumo pone idealmente el objeto de la producción, como imagen interior, como necesidad, como impulso y como finalidad. Ella crea los objetos de la producción bajo una forma que es todavía subjetiva. Sin necesidades no hay producción. Pero el
consumo reproduce las necesidades.

Por el lado de la producción a esto corresponde: 1) que ella proporciona al consumo su material, su objeto. Un consumo sin objeto no es un consumo; en consecuencia, en este aspecto la producción crea, produce el consumo. 2) Pero no es solamente el objeto lo que la producción crea para el consumo. Ella da también al consumo su carácter determinado, su finish. Del mismo modo que el consumo daba al producto su finish como producto, la producción da su finish al consumo. En suma, el objeto no es un objeto en general, sino un objeto determinado, que debe ser consumido de una manera determinada, que a su vez debe ser mediada por la producción misma. El hambre es hambre, pero el hambre que se satisface con carne guisada, comida con cuchillo y tenedor, es un hambre muy distinta del que devora carne cruda con ayuda de manos, uñas y dientes. No es únicamente el objeto del consumo, sino también el modo de consumo, lo que la producción produce no sólo objetiva sino también subjetivamente. La producción crea, pues, el consumidor. 3) La producción no solamente provee un material a la necesidad, sino también una necesidad al material.

Cuando el consumo emerge de su primera inmediatez y de su tosquedad natural y el hecho de retrasarse en esta fase sería el resultado de una producción que no ha superado la tosquedad natural -es mediado como impulso por el objeto. La necesidad de este último sentida por el consumo es
creada por la percepción del objeto. El objeto de arte -de igual modo que cualquier otro producto- crea un público sensible al arte, capaz de goce estético. De modo que la producción no solamente produce un objeto para el sujeto, sino también un sujeto para el objeto. La producción produce, pues, el consumo, 1) creando el material de éste; 2) determinando el modo de consumo; 3)  provocando en el consumidor la necesidad de productos que ella ha creado originariamente como objetos. En consecuencia, el objeto del consumo, el modo de consumo y el Impulso al consumo.

Del mismo modo, el consumo produce la disposición del productor, solicitándolo como necesidad que determina la finalidad de la producción.

Las identidades entre el consumo y la producción aparecen por lo tanto bajo un triple aspecto:

  1. Identidad inmediata: la producción es consumo; el consumo es producción. Producción consumidora. Consumo productivo Los economistas llaman a ambos consumo productivo. Pero establecen no obstante una diferencia. La primera figura como reproducción; el segundo, como consumo productivo. Todas las investigaciones sobre la primera se refieren al trabajo productivo y al trabajo improductivo; las que tratan del segundo tienen por objeto el consumo productivo o no productivo.
  2. Cada uno de los dos aparece como medio del otro y es mediado por él: ello se expresa como dependencia recíproca, como un movimiento a través del cual se relacionan el uno con el otro y aparecen como recíprocamente indispensables, aunque permaneciendo sin embargo externos entre sí. La producción crea el material del consumo en tanto que objeto exterior; el consumo crea la necesidad en tanto que objeto interno, como finalidad de la producción. Sin producción no hay consumo, sin consumo no hay producción. [Esto] figura en la economía en muchas formas.
  3. La producción no es sólo inmediatamente consumo, ni el consumo inmediatamente producción; ni tampoco es la producción únicamente medio para el consumo y el consumo fin para la producción, vale decir, que no es el caso que cada término sólo suministre al otro su objeto: la producción, el objeto externo del consumo; el consumo, el objeto representado de la producción. Cada uno de los términos no se limita a ser el otro de manera inmediata, y tampoco el mediador del otro, sino que, realizándose, crea al otro y se crea en cuanto otro.

Sólo con el consumo llega a su realización el acto de la producción, haciendo alcanzar al producto su consumación como producto, en tanto lo disuelve, consume su forma de cosa, su forma autónoma; en cuanto convierte en habilidad, por la necesidad de la repetición, la disposición desarrollada en el primer acto de la producción. El consumo no es, pues, únicamente el acto final gracias al cual el producto se convierte en producto, sino también el acto en virtud del cual el productor se hace productor. Por otra parte, la producción engendra el consumo, creando el modo determinado de consumo, creando luego al atractivo del consumo y a través de éste la capacidad misma de consumo convertida en necesidad. Esta última identidad mencionada en el apartado 3) es interpretada de muy diversos modos en la economía a propósito de la relación entre la oferta y la demanda, los objetos y las necesidades, las necesidades creadas por la sociedad y las necesidades naturales.

Nada más simple, entonces, para un hegeliano que identificar producción y consumo. Y esto ocurrió no sólo en el caso de los ensayistas socialistas, sino también en el de economistas prosaicos como Say, p. ej., que piensan que si se considera a un pueblo su producción sería su consumo. O también a la humanidad in abstracto. Storch demostró el error de Say haciendo notar que un pueblo, p. ej.,  no consume simplemente su producción, sino que también crea medios de producción, etc., capital fijo, etc. Además, considerar a la sociedad como un sujeto único es considerarla de un modo falso, especulativo. En un sujeto, producción y consumo aparecen como momentos de un acto. Lo que aquí más importa es hacer resaltar que si se consideran la producción y el consumo como actividades de un sujeto o de muchos individuos, ambas aparecen en cada caso como momentos de un proceso en el que la producción es el verdadero punto de partida y por ello también el momento predominante. El consumo como necesidad es el mismo momento interno de la actividad productiva. Pero esta última es el punto de partida de la realización y, por lo tanto, su factor predominante, el acto en. el que todo el proceso vuelve a repetirse. El individuo produce un objeto y, consumiéndolo, retorna a sí mismo, pero como individuo productivo y que se reproduce a sí mismo. De este modo, el consumo aparece como un momento de la producción.

En la sociedad, en cambio, la relación entre el productor y el producto, una vez terminado este último, es exterior y el retorno del objeto al sujeto depende de las relaciones de éste con los otros individuos. No se apodera de él inmediatamente. Además, la aprobación inmediata del producto no es la finalidad del sujeto cuando produce en la sociedad. Entre el productor y los productos se interpone la distribución, que determina, mediante leyes sociales, la parte que le corresponde del mundo de los productos, interponiéndose por lo tanto entre la producción y el consumo.

Ahora bien, ¿la distribución existe como una esfera autónoma junto a la producción y fuera de ella?

                                        Distribución y producción

Cuando se examinan los tratados corrientes de economía lo primero que sorprende es el hecho de que en ellos se presentan todas las categorías de dos maneras. Por ejemplo, en la distribución figuran la renta territorial, el salario, el interés y la ganancia, mientras que en la producción, la tierra, el trabajo, el Capital figuran como agentes de la producción. En lo que concierne al capital, es evidente que aparece bajo dos formas: 1) como agente de producción; 2) como fuente de ingresos, anuo determinante de determinadas formas de distribución, es por ello que el interés y la ganancia figuran también como tules en la producción, en cuanto son formas en que el capital se incrementa, crece, y por eso, son momentos de su producción misma. En tanto formas de distribución, el interés y la ganancia presuponen el capital como agente de producción. Son modos de distribución cuya premisa es el capital como agente de producción. Son igualmente modos de reproducción del capital.

Del mismo modo el salario es el trabajo asalariado considerado bajo otro título: el carácter determinado que tiene aquí el trabajo como agente de producción aparece allí como determinación de la distribución. Si el trabajo no estuviese determinado como trabajo asalariado, su modo de participar en los productos no aparecería bajo la forma de salario, tal como, p. ej., en la esclavitud.

Finalmente, la renta del suelo, y con esto tomamos justamente la forma más desarrollada de la  distribución en la que la propiedad de la tierra participa de los productos, presupone la gran propiedad de la tierra (más exactamente, la agricultura en gran escala) como agente de producción, y no la tierra pura y simple, así como el salario no presupone el puro y simple trabajo. En consecuencia, los modos y relaciones de distribución aparecen sólo como el reverso de los agentes de producción. Un individuo que participa en la producción bajo la forma de trabajo asalariado, participa bajo la forma de salario en los productos, en los resultados de la producción. La organización de la distribución está totalmente determinada por la organización de la producción.

La distribución es ella misma un producto de la producción, no sólo en lo que se refiere al objeto -solamente pueden distribuirse los resultados de la producción—, sino también en lo que se refiere a la forma, ya que el modo determinado de participación en la producción determina las formas particulares de la distribución, el modo bajo el cual se participa en la distribución. Es del todo ilusorio  ubicar la tierra en la producción, la renta del suelo en la distribución, etcétera.

Economistas como Ricardo, a quienes se les reprocha con frecuencia no tener presente sino la producción, han definido como el objeto exclusivo de la economía a la distribución, precisamente porque concebían instintivamente las formas de la distribución como la expresión más definida en que se fijan los agentes de la producción en una sociedad dada.

Frente al individuo aislado, la distribución aparece naturalmente como una ley social que condiciona su posición en el seno de la producción, dentro de la cual él produce, y que precede por lo tanto a la producción. En su origen el individuo no posee ni capital ni propiedad territorial. Desde que nace está destinado al trabajo asalariado en virtud de la distribución social. Pero el hecho mismo de estar destinado es resultado del hecho de que el capital y la propiedad territorial existen como agentes autónomos de la producción.

Si se consideran sociedades globales, la distribución parece desde cierto punto de vista preceder y hasta determinar la producción: aparece en cierto modo como un fact pre-económico. Un pueblo conquistador divide al país entre los conquistadores e impone así una determinada repartición y forma de propiedad territorial; determina, por consiguiente, la producción. O bien reduce a los conquistados a la esclavitud y convierte así el trabajo esclavo en la base de la producción. O bien un pueblo, mediante la revolución, fragmenta la gran propiedad territorial y da un carácter nuevo a la producción por medio de esta nueva distribución. O bien la legislación perpetúa la propiedad del suelo en ciertas familias o reparte el trabajo [como] privilegio hereditario para fijarlo así en un régimen de castas. En todos estos casos -y todos ellos son históricos- la distribución no parece estar determinada por la producción, sino, por el contrario, es la producción la que parece estar organizada y determinada por la distribución.

Según la concepción más superficial, la distribución aparece como distribución de los productos y de tal modo como más alejado de la producción y casi independiente de ella. Pero antes de ser distribución de los productos, ella es: 1) distribución de los instrumentos de producción; 2) distribución de los miembros de la sociedad entre las distintas ramas de la producción lo cual es una definición más amplia de la misma relación— (subsunción de les individuos en determinadas relaciones de producción.) La distribución de los productos es manifiestamente sólo un resultado de esta distribución que se halla incluida en el proceso mismo de producción y determina la organización de la producción. Considerar a la producción prescindiendo de esta distribución que ella encierra es evidentemente una abstracción huera, mientras que, por el contrario, la distribución de los productos ya está dada de por sí junto con esta distribución, que constituye originariamente un momento de la producción. Ricardo, que se ha esforzado por concebir a la producción moderna en su organización social determinada y que es el economista de la producción par excellence,declara pitusamente por esa razón que no es la producción, sino la distribución, el verdadero tema de la economía moderna. Una vez más se evidencia el absurdo de los economistas, que presentan a
la producción como una verdad eterna y relegan la historia al campo de la distribución.

Qué relación tiene esta distribución determinante de la producción con la producción misma es sin duda un problema que cae de por sí dentro del marco de ésta. Se podría decir que ya que la producción debe partir de una cierta distribución de los instrumentos de producción, por lo menos la distribución así entendida precede a la producción y constituye su premisa. Y será preciso responder entonces que efectivamente la producción tiene sus propias condiciones y sus supuestos, que constituyen sus propios momentos. En un comienzo estos supuestos pueden aparecer como hechos naturales. El mismo proceso de producción los transforma de naturales en históricos; si para un período aparecen como supuesto natural de la producción, para otro período, en cambio, constituyen su resultado histórico. Ellos se modifican incesantemente en el interior de la producción misma. El uso de la maquinaria, por ejemplo, ha modificado tanto la distribución de los instrumentos de producción como la de los productos. La gran propiedad moderna de la tierra es el resultado al mismo tiempo del comercio y de la industria moderna, y de la aplicación de esta última a la agricultura.

Las cuestiones planteadas antes se reducen todas, en última instancia, a una sola: ¿cómo inciden las condiciones históricas generales en la producción y cuál es la relación que mantienen con el movimiento histórico en general? Esta cuestión ocupa un lugar evidentemente en la discusión y desarrollo del tema de la producción misma.

Sin embargo, en la forma trivial en que acaban de ser planteadas, pueden ser liquidadas  rápidamente. Todas las conquistas suponen tres posibilidades: el pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (p. ej., los ingleses en este siglo en Irlanda y, en parte, en la India); o bien deja subsistir el antiguo y se satisface con un tributo (p. ej., los turcos y
los romanos); o bien se produce una acción recíproca de la que nace una forma nueva, una síntesis (en parte, en las conquistas germánicas). En todos los casos, el modo de producción —sea el del pueblo conquistador, sea el del pueblo sometido, o el que resulta de la fusión de los dos— es determinante para la nueva distribución que se establece. Aunque ésta aparezca como un supuesto para el nuevo período de producción, ella misma es a su vez producto de la producción, no solamente de la producción histórica en general, sino de la producción histórica determinada.

Los mongoles, p. ej., devastando a Rusia, actuaban de conformidad con su producción que no exigía más que pasturas, para las cuales las grandes extensiones inhabitadas eran una condición fundamental. Los bárbaros germanos, para quienes la producción consistía en agricultura practicada con siervos y en una vida aislada en el campo, pudieron someter tanto más fácilmente las provincias romanas a estas condiciones, por cuanto la concentración de la propiedad de la tierra que se había operado en ellas había transformado por completo las antiguas condiciones agrarias.

Es una noción tradicional la de que en ciertos períodos se ha vivido únicamente del pillaje. Pero para poder saquear es necesario que haya algo que saquear, es necesaria una producción. Y el tipo de pillaje está determinado también por él modo de producción. Una stock-jobbing nation, p. ej., no puede ser saqueada de la misma manera que una nación de vaqueros.

Cuando se roba el esclavo se roba directamente el instrumento de producción. Pero también es preciso que la producción del país para el cual se ha robado esté organizada de manera que admita el trabajo de los esclavos, o bien (como en América del Sur, etc.) debe crearse un modo de producción que corresponda a la esclavitud.

Las leyes pueden perpetuar entre ciertas familias un instrumento de producción, p. ej., la tierra.

Estas leyes adquieren un significado económico únicamente allí donde la gran propiedad del suelo está en armonía con la producción social, como en Inglaterra, p. ej. En Francia el pequeño cultivo se practicaba a pesar de la gran propiedad del suelo, por ello esta última fase fue destruida por la Revolución. Pero, ¿y la perpetuación por medio de leyes del parcelamiento de las tierras, p. ej.? A pesar de estas leyes la propiedad se concentra de nuevo. Determinar más en particular la influencia de las leyes sobre la conservación de las relaciones de distribución y, por consiguiente, su efecto
sobre la producción.

                            FINALMENTE, CAMBIO Y CIRCULACION
Cambio y producción

La circulación misma no es más que un momento determinado del cambio, o también es el cambio considerado en su totalidad.

En tanto el cambio es sólo un momento mediador entre la producción y la distribución que ella determina, por un lado, y por el consumo por el otro, y en cuanto el propio consumo aparece también como un momento de la producción, es evidente que el cambio está incluido en la producción como uno de sus momentos.

En primer lugar, resulta claro que el cambio de actividades y de capacidades, que se opera en la propia producción, pertenece a la producción directamente y es algo constitutivo de ésta. Esto es válido también, en segundo lugar, respecto del cambio de los productos, en la medida en que éste es un medio para suministrar el producto acabado, preparado para el consumo inmediato. En lo visto hasta ahora el cambio es un acto incluido en la producción. En tercer lugar, el llamado exchange entre dealers y dealers en razón misma de su organización está completamente determinado por la producción como actividad también productiva. El cambio sólo aparece como independiente junto a la producción e indiferente con respecto a ella en el último estadio, en el cual el producto se cambia directamente para ser consumido. Pero, 1) no existe cambio sin división de trabajo, sea ésta natural o constituya un resultado histórico; 2) el cambio privado presupone la producción privada; 3) la intensidad del cambio, lo mismo que su extensión y su índole están determinados por el desarrollo y la organización de la producción. Por ejemplo. Cambio entre la ciudad y el campo, cambio en el campo, en la ciudad, etc. El cambio aparece así, en todos sus momentos, como directamente incluido en la producción o determinado por ella.

El resultado al que llegamos no es que la producción, la distribución, el intercambio y el consumo sean idénticos, sino que constituyen las articulaciones de una totalidad, diferenciaciones dentro de una unidad. La producción trasciende tanto más allá de sí misma en la determinación opuesta de la producción, como más allá de los otros momentos. A partir de ella, el proceso recomienza siempre nuevamente. Se comprende que el intercambio y el consumo no puedan ser lo trascendente. Y lo mismo puede decirse de la distribución en cuanto distribución de los productos. Pero como distribución de los agentes de la producción, constituye un momento de la producción. Una
producción determinada, por lo tanto, determina un consumo, una distribución, un intercambio determinados y relaciones recíprocas determinadas de estos diferentes momentos. A decir verdad, también la producción, bajo su forma unilateral, está a su vez determinada por los otros momentos. Por ejemplo, cuando el mercado, o sea la esfera del cambio, se extiende, la producción amplía su ámbito y se subdivide más en profundidad. Al darse transformaciones de la distribución se dan cambios en la producción en el caso, p. ej., de la concentración del capital o de una distinta distribución de la población en la ciudad y en el campo, etc. Finalmente, las necesidades del
consumo determinan la producción. Entre los diferentes momentos tiene lugar una acción recíproca.

Esto ocurre siempre en todos los conjuntos orgánicos.

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 08:

En 1865, se incorporan a la rúbrica de “prados” 127,470 acres, lo cual se cebe principalmente a que disminuye en 101,593 acres la extensión de tierras clasificadas como “tierras yermas estériles y bog (turberas)”. Si comparamos el año 1865 con el de 1864, vemos que la cosecha de cereales disminuye en 246,667 quaters: 48,999 de trigo, 166,605 de avena, 29,892 de cebada, etc.; disminución de la cosecha de patatas, a pesar de haber aumentado en 1865 el área de este cultivo, 446,398 toneladas, etc. (véase cuadro C)

 

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Universidad Arcis de Chile: La comunidad incombustible

Pese a la represión policial, la comunidad organizada de la institución en crisis cumple su agenda de movilizaciones y propuestas, y amplía la solidaridad activa de su causa.

 Andrés Figueroa Cornejo  

El miércoles 22 de octubre de 2014 la comunidad de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, Arcis, realizó una nueva manifestación que acabó con 21 detenidos y cientos de personas reprimidas por las Fuerzas Especiales de carabineros. La institución hoy pasa por una crisis que podría resultar terminal de acuerdo a los intereses de los poderes políticos y económicos contrarios  a la democracia, la educación y al conocimiento crítico y reflexivo en Chile.5dd8d0f30984876d4324936d501680fa_S

Luego de un apretado historial de resistencias, búsqueda de la verdad, amenazas, violaciones de los derechos humanos -laborales, sindicales, académicos y estudiantiles-, persecuciones y agresiones concretas por parte de los dueños de la institución privada, la mayoría activa de Arcis sólo ha recibido golpizas, portazos y respuestas diletantes (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190316,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=189963).

La coordinadora y asamblea triestamental de la entidad señaló a través de sus representantes que “queremos denunciar el autoritarismo y la violencia sistemática ejercida por la dirección de la universidad al querer mostrar una situación de normalidad en un contexto de renuncia masiva de profesores, de interrupción progresiva de las clases y de un probable colapso académico y administrativo en las próximas semanas. La total indolencia de las autoridades frente al desmoronamiento de los proyectos y sueños de cientos de familias es una actitud que provoca impotencia e indignación. Las autoridades han dejado que la universidad profundice su crisis al no reconocer la gravedad de los problemas académicos que ésta ha provocado al despedir en forma arbitraria a docentes y al proponer un espejismo de solución que profundiza el mercado, con más endeudamiento y cobro a los estudiantes sin haber entregado adecuadamente los compromisos académicos, y con una reestructuración inconsulta que no responde a ningún criterio formativo”.

La comunidad arciana también emplazó al Ministerio de Educación de la actual administración gubernamental, “que ha avalado las decisiones de una dirección ilegítima e ilegal y que hace vista gorda a la persecución político-sindical y la vulneración de los derechos laborales, así como el derecho de los estudiantes a su educación. (El ministerio de Educación no ha hecho sino) iniciar una investigación administrativa (cuando hoy tiene la posibilidad de) concretar el tan anunciado retiro del mercado en educación y fortalecimiento de la educación pública”.

Asimismo, las fuerzas triestamentales indicaron que “la crisis de Arcis es una manifestación de la crisis del modelo fundado en la dictadura, por lo que una nueva política debiera intervenir las crisis institucionales, no sólo para sanear o cerrar, sino que para transitar hacia el fortalecimiento de un nuevo sistema de educación que supere la concepción de bien de consumo. El resto es más mercado, es perfeccionamiento del modelo”.

Académicos, funcionarios y estudiantes han postulado una fórmula “que no implique estatización unilateral, sino como concordancia entre Estado y comunidad. Hemos propuesto complementariamente, una modalidad de propiedad mixta o bien la alianza estratégica con otra institución del Estado, pero nada de eso se ha considerado por la cartera de enseñanza.”

Represión y solidaridad

Así queda el cemento de la alameda luego de recibir el agua del guanaco hoy día 22-10-2014 ¿a lo menos “RARO”? ¿Qué es la sustancia blanca?

Así queda el cemento de la alameda luego de recibir el agua del guanaco hoy día 22-10-2014 ¿a lo menos “RARO”? ¿Qué es la sustancia blanca?

La sede central de Arcis está ubicada en la calle Libertad 53, a escasos metros de la Alameda. A diferencia de otras marchas con igual objetivo (llegar hasta las dependencias del Ministerio de Educación para exigir una entrevista con sus inquilinos), esta vez la columna universitaria se encontró inmediatamente con un escandaloso operativo de Fuerzas Especiales de carabineros que destruyó el orden de la manifestación a punta de carros lanza-agua, golpes y detenciones a discreción.  Así y todo, cientos de personas lograron reagruparse en las puertas del edificio ministerial, a media cuadra de La Moneda.

En la ocasión, la comunidad de Arcis estuvo acompañada por dirigentes de otras organizaciones, como la presidenta de la Confederación de Estudiantes de las Universidades de Chile (Confech), Melissa Sepúlveda, y el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, Takuri Tapia, los cuales, además de solidarizar y concordar con las demandas de la coordinadora triestamental de Arcis, fueron víctimas también de la represión policial.

Fotos en:

https://www.facebook.com/sutra.sindicato

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 07:

Detengámonos ahora en la agricultura, que suministra los medios de vida para el ganado y para el hombre. En el cuadro que figura a continuación se registra descenso o el aumento de la producción en cada año, con referencia al inmediatamente anterior. Entre los cereales se incluyen el trigo, la avena, la cebada, el centeno, las alubias y los guisantes; entre las acelgas, las zanahorias, las berzas y coliflor, las espinacas etc.

 

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Desmentida la teoría económica en que se funda el capitalismo

Posteado por Awake Chile | El 22 octubre,2014 |

Martin Reuter y sus colegas de la Universidad de Bonn, mediante experimentos, concluyeron que los supuestos de la Teoría Económica Neoclásica, que define que la naturaleza del ser humano es egoísta y racional, son falsos. Pero no solo eso. También descubrieron bases genéticas del altruismo, la justicia y reciprocidad. Estos resultados confirman que lo que actualmente se enseña en las facultades económicas del mundo no constituyen “verdad científica”.

Una de las cosas más bellas de la ciencia es que nos permite poner a prueba cosas que damos por sentadas. Por ejemplo, si le hago la pregunta “¿Qué es lo que motiva a las personas a ejercer tal o cual actividad?”, probablemente usted me responda: “El afán de dinero, el interés propio”. Es algo que se asume como cierto en muchas teorías económicas e, incluso, en la elaboración de políticas públicas. Sin embargo, uno puede pensar: “¿Es realmente el ser humano egoísta? ¿Realmente lo que le motiva es su propio beneficio? ¿obtener la mayor cantidad de dinero posible?”.unnamed

Luego, habiéndose hecho estas preguntas, uno puede diseñar experimentos para poner a prueba esas “verdades” que asumimos como ciertas.

El modelo del ser humano como agente racional y egoísta, a pesar de estar obsoleto, es el que se sigue enseñando en gran parte de las escuelas de economía en todo el mundo, y el que sigue utilizando para elaborar políticas públicas. ¿Por qué? ¿Ignorancia académica? ¿Resistencia al cambio? ¿Conveniencia ideológica por parte de cierta clase o grupo de poder? Si bien no es el lugar para responder esas preguntas, el autor está seguro de que, definitivamente, no es porque el modelo continúe siendo una “verdad” científica.

Imagine, por ejemplo, lo siguiente: Usted le entrega una cantidad de dinero a una persona y luego le ofrece la posibilidad de enviar cualquier suma de este dinero a un tercero. El tercero es un desconocido y ambos sujetos nunca se verán las caras. La predicción que haría un economista típico es clara: el humano es racional y egoísta, por tanto no le enviará ningún peso. Sin embargo, cuando este experimento se ha efectuado, la mayor parte de las personas envía algo de su dinero. Esto contradice las predicciones de la teoría y muestra que existe un significativo grado de altruismo en la conducta humana.

En un reciente artículo publicado el año pasado (2013) por Martin Reuter y sus colegas de la Universidad de Bonn (Alemania), los autores utilizaron una conocida variación del experimento mencionado más arriba (el cual se denomina “Juego del Dictador”), conocida también como “Juego del Ultimatum”.

La dinámica del experimento es similar: dos desconocidos, llamémosles Elber y Rosamel (los cuales nunca se verán las caras), son asignados como pareja, ambos conociendo todas las reglas del juego (que el juego es anónimo, cuánto dinero se le entregará a cada jugador, etc).

El investigador que dirige el experimento le entrega una suma de dinero a Elber (en este caso, €10) y le da la oportunidad de enviar alguna parte de su dinero a Rosamel (quien tiene €0), quedándose Elber con el dinero restante. Así, por ejemplo, si Elber decide enviarle €3, él se queda con €7 y Rosamel con €3. La diferencia con el Juego del Dictador es que, en el Juego del Ultimatum, Rosamel puede decidir si considera justo o no el envío de Elber: si lo considera justo, ambos se quedan con la suma repartida (en este caso, Elber con los €7 y Rosamel con los €3), pero, si Rosamel considera que la repartición es injusta, puede rehusar recibir ese dinero. En este caso, ambos jugadores se quedan con €0.

La predicción es que un agente que busca sólo maximizar sus utilidades aceptará cualquier oferta mayor a €0, porque recibir cualquier suma de dinero es mejor que recibir nada. Sin embargo, la gente no actúa de ese modo: en general, un Rosamel que recibe una cantidad de dinero muy inferior a la mitad del monto del que dispone Elber rechazará la oferta, quedándose ambos con €0. Piense un momento en la conducta de Rosamel: él está incurriendo en un costo (dado que decide perder dinero) por castigar una repartición que considera injusta. Estos experimentos muestran que no todo es racionalidad y egoísmo, sino que también motivaciones tales como el altruismo, el malestar ante la desigualdad y la justicia son importantes en la conducta humana.

Para ir más alla, los autores se preguntan si existen genes asociados a estas conductas. Específicamente, Reuter y sus colegas analizaron cómo diferentes alelos (variantes) del gen del receptor de dopamina, un conocido neurotransmisor, están asociados con la conducta de los humanos en el Juego del Ultimatum (para una breve descripción de lo que es un gen, un alelo y un receptor de neurotransmisor, revise el final del texto).

Interesantemente, los autores encuentran que estos alelos están asociados con la conducta tanto de Elber como de Rosamel: si nos centramos en el caso de Rosamel, los resultados son similares a los que ya habían sido reportados por Songfa Zhong y colaboradores: los sujetos que no presentan un alelo específico de este gen tienden a rechazar ofertas más altas (o sea, priorizan lo justo que les parece la repartición por sobre el dinero que recibirán) que los sujetos que sí presentan ese alelo. En resumen, los autores muestran dos cosas: 1) que, para la mayor parte de los sujetos, lo justo que les parece una distribución de dinero es más importante que el dinero mismo y 2) que existen bases genéticas para éstas conductas.

Estos resultados se suman a un creciente cuerpo de evidencia que muestra que los supuestos sobre los que se basa la llamada “Teoría Económica Neoclásica” (i.e., la teoría económica dominante en la actualidad) son falsos.

Esta teoría supone que el ser humano es racional y egoísta: así se comporta y, más aún, así es su naturaleza. Es la teoría a la cual se refería el ex presidente Sebastián Piñera cuando, en una entrevista radial, declaró que “El modelo en el que nosotros creemos es el que ha dado los mejores resultados, los más fecundos, a lo largo de la historia y, en mi opinión, es el modelo que más se adecúa a la naturaleza humana.” Sin embargo, ya desde los años ’70s que esta teoría se viene desconfirmando experimentalmente, gracias, inicialmente, a los experimentos pioneros de Kahneman y Tversky, quienes mostraron que, al tomar decisiones, no somos agentes precisamente “racionales”.

En los ’90s se comenzaron a desarrollar paradigmas experimentales para comprobar si somos realmente “egoístas”, como el Juego del Dictador y el del Ultimatum, además del “Juego de la Confianza”, en el cual, mediante una dinámica similar a los anteriores (incluyendo el anonimato y el hecho de que todos los sujetos interactúan solo una vez con su compañero de experimento), se pueden cuantificar variables como confianza y reciprocidad. Los resultados son bastante consistentes en que en todas las culturas y en todos los rangos etáreos, sea cual sea el monto invulucrado, los sujetos suelen “confiar” el 60% del dinero que tienen disponible, mientras que los sujetos a quienes se les ha confiado dinero usualmente manifiestan conductas de reciprocidad. En estos tres juegos se ha encontrado, además, que existen bases genéticas que podrían estar a la base de conductas de altruismo, confianza, justicia y reciprocidad.

El modelo del ser humano como agente racional y egoísta, a pesar de estar obsoleto, es el que se sigue enseñando en gran parte de las escuelas de economía en todo el mundo, y el que sigue utilizando para elaborar políticas públicas. ¿Por qué? ¿Ignorancia académica? ¿Resistencia al cambio? ¿Conveniencia ideológica por parte de cierta clase o grupo de poder? Si bien no es el lugar para responder esas preguntas, el autor está seguro de que, definitivamente, no es porque el modelo continúe siendo una “verdad” científica.

Recuadro: Genes, alelos y funcionamiento neuronal.
Se puede pensar en los genes como los libros de una gigantesca biblioteca que existe dentro del núcleo de cada una de las células de nuestro organismo (incluyendo a las neuronas de nuestro cerebro, dado que también son células). Cuando las células deciden construir alguna proteína, toman de esta biblioteca los libros que contienen las instrucciones para hacerlo. Ahora, para construir la misma proteína pueden existir diversas copias del mismo libro: cada una de estas copias, cuyas instrucciones, salvo leves variaciones, son virtualmente iguales, se denominan “alelos”. Los diferentes alelos hacen que la misma proteína sea levemente distinta y funcione, por tanto, de un modo ligeramente diferente.
Proteínas importantísimas para el funcionamiento del cerebro son los receptores de neurotransmisores: las neuronas liberan neurotransmisores y estos se unen con receptores presentes en otras neuronas, lo que permite que estas puedan comunicarse unas con otras. Como los genes de un individuo pueden tener distintos alelos (o sea, instrucciones distintas para construir diferentes versiones de la misma proteína), entonces cada individuo puede tener ligeras variaciones en el mismo receptor de un neurotransmisor, lo que hace que este tenga efectos distintos en el cerebro.

Para leer los artículos originales descarge los siguientes link
http://www.frontiersin.org/human_neuroscience/10.3389/fnhum.2013.00242/abstract

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0013765

 

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 06:

Cuadro C

Aumento o disminución de tierras cultivadas, producto por acre y producto total en 1865, comparado con 1864 *

  Acres de tierra cultivada Aumento o disminución en 1865 Producto por acre Aumento o disminución en 1865 Producto total
Producto         Aumento o disminución en 1865
  1864 1865 + 1864 1865 + 1864 1865 +
          Cwt. Cwt. Cwt. Grs. Grs.grs      
Trigo 276.483 266.989 9.494 13.3 13.0 03 875.782 826.783 48.999
Avena 1.814.886 1.745.228 69.658 12.1 12.3 0.2 7.826.332 7.659.727 166.605
Cebada 172,700 177,102 4,402 15,9 14,9 1,0 761,909 732.017 29.892
Bere         8,5 10,4 11.9 12,680 18,634 5,684
          Tons. Tons. Tons. Tons. Tons. Tons. Tons. Tons.
Patatas 1.039,724 1.066,260 26,536 4.1 3.6 0.5 4.312,388 3.865,990 446,398
Nabos 337,355 334,212 3,143 10.3 9.9 0.4 3.467,659 3.301,683 165,976
Acelgas 14,073 14,839 316 10.5 13.3 2.8 147,284 191,937 44,653  
Berzas 31,821 33,622 1,801 9.3 10.4 1.1 297,375 350,252 52,877
Lino 301,693 251,433 50,260 34,2* 25.2 9.0* 64,506 39,561 24,945
Heno 1.609,569 1.678,493 68.924 1.6 1.8 0.2 2.607,153 3.068,707 461,554

*Pie de página*: estos datos fueron tomados de los materiales de la Agricultura Statistics, Ireland. General Abstracts, Dublín; años 1860 ss., y Agricultural Statistics, ireland. Tables showing the Estimated Average, etc., Dublín, 12866. Como se sabe, estas estadísticas tienen carácter oficial y son presentadas todos los años al parlamento.

Adición a la 2º ed. Las estadísticas oficiales arrojan, para el año 1872, una disminución en el área cultivida, que es, comparada con la de 1871, de 134,915 acres. Se advierte un “aumento” en los cultivos de hortalizas y verduras, nabos, acelgas, etc., y una “disminución” en el área de los cultivos siguientes: trigo, 16,00 acres; cebada y centeno, 4,000 acres; patatas, 66,632 acres; lino, 34, 667 acres y prados, alfalfa, algarrobas y nabina, 30.000 En el área de cultivo dedicada al trigo se manifiesta, en los últimos cinco años, la siguiente escala descendente. 1868, 285,000 acres; 1869, 280.000; 1870, 259.000; 1871, 144.000; 1872 registramos, en números redondos, por lo que a la ganadería se refiere, una disminución de 2,600 cabezas de ganado caballar, 80.000 de vacuno de lanar y 236 de cerda.

 

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Alrededor de mil jóvenes, administrativos y docentes de la Universidad ARCIS, participaron en la marcha convocada para hoy. La Coordinadora Tri-estamental y la Asamblea Tri-estamental de ARCIS, una vez más, se moviliza por la profunda crisis que sufre la institución, como por la constante violencia y autoritarismo de la dirección de la universidad. No hay respuestas del MINEDUC, ni del parlamento, menos aun de la Presimienta Bachelet.

La marcha fue detenida en Libertad con Alameda, impidiendo que los jóvenes se dirigiesen al MINEDUC. Era claro que no se podía ocupar la calzada, para dirigirse a destino, por tanto, era de lógica que la marcha ocupara la acera. Pero, teniendo en cuenta, que desde la Intendencia en primera instancia se autorizó “un derecho constitucional”, pocos minutos después, el propio Intendente democristiano, Claudio Orrego, desautorizó la marcha, provocando el uso de la violencia por parte de FF.EE. de Carabineros de Chile. Un descriterio y un abuso de poder del Intendente democristiano, que se puso por sobre la Constitución que venera y por sobre el Pacto de San José de Costa Rica, en el cual Chile es parte.

Aun así, un grupo más reducido, alrededor de quinientos jóvenes, lograron llegar a las oficinas del Ministro de Educación. Hubo algarabía, gritos y consignas, que, más que seguro llegaron a los oídos del gabinete, ya que fue notoria la acción de algunos funcionarios del edificio, que abrieron las ventanas, teniendo en cuenta que dichas oficinas ministeriales cuentan con aire acondicionado.

No hubo violencia por parte de los estudiantes de la ARCIS, pero si existió un exceso de represión, por parte de las FF.EE..

Fue interesante ver dentro de todo a un grupo de jóvenes, vestidos de negro, con un papel pegado en sus ropas, emulando a los que comúnmente suelen usar por familiares de Detenidos Desaparecidos, pero con la consigna “DÓNDE ESTAMOS” y con una foto de ellos mismos. Gracias por dejarme participar en vuestra lucha, que es la lucha de todos.

Como fue en la administración Piraña, hoy el derecho a la manifestación está en manos de un pelotudo descriteriado y autoritario. Ayer fue el fascismo de derecha, hoy es el fascismo de izquierda que pisotean nuestros derechos.

UDI, RN, DC, PRSD, PPD, PS y ahora el PC, luchas por conservar el poder a toda costa.

Los jóvenes de la ARCIS merecen una explicación, merecen soluciones, merecen dignidad, merecen la verdad y que el Partido Comunista que asuma sus responsabilidades, como también tiene que hacerlo el actual gobierno. Que Bachelet cumplir con lo que prometió en campaña, no dejándose chantajear por la DC, la derecha fascista y la propia iglesia inmoral.

Salud y Anarkía, y un porrito cada día…

Milan Mauricio Grušić Ibáñez

Fotos en:     https://www.facebook.com/media/set/?set=a.855292981156923.1073741918.297972563555637&type=1

 

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 05:

Cuadro B

Aumento o descenso de la extensión de tierras destinadas a labor y a pastos o prados, en acres

Verduras Cereales y             Hortalizas

 

Prados y alfalfa Lino Total de tierras destinadas a agricultura y ganardería

 

Año + - + + +
1861 15.701 36.974   47.968     19.271 81.873  
1862 72.734 74.785     6.623   2.055 138.841  
1863 144.719 19.358     7.724   63.922 92.431  
1864 122.437 2.317     47.486   87.761   10.493
1865 72.450   25.241   68.970 50.159   28.218  
1861-5 428.450 107.984     82.834   122.850 330.860  

 

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Invitación a MARCHAR POR LA UNIVERSIDAD ARCIS #YOMARCHOEL22

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CARLOS MARX

CAPÍTULO XXIII

LA LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA.

  1. f) Irlanda

Párrafo 04:

Cuadro A

Censo de ganadería

Caballar Vacuno
Año Cifra total Descenso Cifra total Descenso Aumento
1860 619.811   3.606.374    
1861 614.232 5.993 3.471.688 138.316  
1862 602.894 11.338 3.254.890 216.798  
1863 579.978 22.916 3.144.231 110.695  
1864 562.158 17.820 3.262.294   118.063
1865 547.867 14.291 3.493.414 231.129  
Lanar De cerda
Año Cifra total Descenso Aumento Cifra total Descenso Aumento
1860 3.542.080     1.271.072    
1861 3.556.050   13.970 1.1002.024 169.030  
1862 3.456.132 99.918   1.154.324   52.282
1863 3.308.204 147.982   1.067.458 86.866  
1864 3.366.941   58.737 1.058.480 8.978  
1865 3.688.742   321.801 1.299.893   241.413

Resultado del cuadro anterior:

Caballar Vacuno Lanar De cerda
Descenso absoluto Descenso absoluto Aumento absoluto Aumento absoluto
72.358 116.626 146.608 28.819 *

*Pie de página*:Los resultados son más desfavorables si nos remontamos más atrás. Así, por ejemplo, en 1865, ganado lanar, 3.688.742; en 1865, 3.694.294; de cerda, en 1865, 1.299.893, 1.409.883

 

- Página –594–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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