El mundo laboral debe despertar


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Finalmente, después de una larga y estéril discusión parlamentaria se reajustó el salario mínimo en 11 mil pesos mensuales, llegando a un monto de 193 mil pesos. El desarrollo de la discusión, la que alcanzó 29 días, permitió vislumbrar un par de cosas interesantes sobre el estado del capital y el trabajo en nuestro país, por una parte la relación inherente entre la política salarial existente y el éxito del modelo económico imperante y, por la otra, el estado de la organización laboral en Chile.

La política salarial actual, promulgada en dictadura, se basa en la imposición de un sueldo de substancia, vale decir un salario que solo permite la sobrevivencia precaria del trabajador y su familia, situación que vulnera incluso lo planteado por pactos internacionales tales como los subscritos con la ONU y OIT; la precariedad laboral es tan evidente que un trabajador contratado, con jornada de 45 horas que percibe un salario mínimo está dentro de la línea de pobreza. Si bien se calcula que cerca de 600 mil trabajadores perciben este salario, en la práctica opera como piso y señal para calcular el sueldo de las PYMEs, que otorgan el 80% del empleo nacional. El modelo salarial ha permitido en casi 40 años la pauperización del trabajador, quien para suplir los bajos sueldos debe contraer deudas con sistema financiero, lo que lo obliga a estar permanentemente endeudado y, a la vez, permite mantener activo y lucrativo el negocio del crédito. Por otra parte, este círculo vicioso ha generado una acumulación y concentración de la riqueza sin precedentes en la historia de Chile, basta decir que el 5% más rico de la población genera ingresos autónomos 830 veces mayores que el 5% más pobre, o que 4.459 familias, el 0,1% de los hogares más ricos, tienen un ingreso autónomo promedio mensual de $19 millones. Esta desigualdad es la clave del éxito del actual modelo económico, por eso el gobierno actuó con singular ortodoxia al respecto, llegando al extremo de imponer el veto presidencial para saldar el tema. La idea, sin duda, es dar una señal poderosa a  la sociedad, la lógica neoliberal de la política salarial no se cambia. La llamada oposición parlamentaria no sirvió de mucho, terminó defendiendo un guarismo simbólico de $200 mil que, además ni siquiera había sido su primera propuesta, para después del rechazo en ambas cámaras allanar el camino del veto presidencial, avalando en la práctica el portazo neoliberal dado por Piñera.

Si miramos el rango del guarismo que se discutió como salario mínimo, podremos ver a los actores políticos o sociales que estaban tras él. El gobierno, en la lógica de cuidar el modelo neoliberal, que se movió entre 191 y 193 mil pesos; la derecha pragmática expresada en RN, que quiso mandar una señal política en vista de las próximas elección y exigió $200 mil pero se enfrentó a ortodoxia sistémica y terminó aceptando la cifra gubernamental; la Concertación más el PC, que en principio apoyaron el salario pedido por la CUT, pero, dada sus contradicciones internas terminó atrincherándose en la propuesta de RN de $200 mil; la CUT pidió 250 mil desde el principio, pero, dada su deslegitimación y falta de credibilidad no pudo imponerse como discurso en el escenario público; la Fundación Sol, desde los medios y la academia, colocó en la mesa un guarismo de 270 mil pesos; por último, la UCT, llamó a terminar con el sueldo de subsistencia pidiendo un sueldo vital de 350 pesos.

Si se analiza el escenario, de las 6 propuestas existentes sólo 2 pertenecían a organizaciones laborales, las dos menos difundidas y por ende menos discutidas. Si la poca representatividad del mundo laboral ha sido una discusión académica permanente en estos últimos años, hoy se vuelve un tema político preocupante. Por una parte porque el modelo notificó a los trabajadores que no está dispuesto a hacer cambios en la política salarial y, segundo porque el escenario político requiere un interlocutor válido, legitimado por los trabajadores que le permita posesionarse de la discusión, en momentos en que los conflictos laborales se empiezan desinvisibilizar  y aumentar. La principal organización sindical, la CUT, se encuentra arrastrada por la corrupción y el descrédito cuestión que la mantiene en agonía terminal, como un infeccioso al que pocos quieren tener contacto con él. Fuera de la CUT hay organizaciones, desgraciadamente aún no han logrado la densidad política que les permita articularse como un interlocutor válido ante la sociedad.

Es verdad que el modelo laboral, impuesto en dictadura por el hermano del actual  presidente, ha debilitado profundamente a los trabajadores, es muy difícil organizarse y más todavía negociar colectivamente, pero se puede. Así ha quedado demostrado el último tiempo, el sindicato Jumbo le ganó una huelga a uno de los empresarios más poderosos del país, los call center, los subcontratados por grandes empresas han comenzado a despertar y, se encuentran con la solidaridad de otros sindicatos, de los estudiantes y de las redes sociales. Además, existe una cantidad no despreciable de federaciones y confederaciones con dirigentes honestos que no se alinean con las prácticas de la CUT.

La mayoría de los análisis apuntan a las debilidades estructurales que está presentando el actual modelo político económico, por doquier se empieza a sentir el descontento en comunidades, poblaciones y caletas de pescadores que, cansadas del abuso comienzan a despertar y hacer sentir su malestar. En esta realidad el mundo laboral debe despertar, el mundo laboral extra CUT debe dejar de lado sus diferencias y buscar los causes que le permitan articular un proceso de unidad que propenda a enfrentar a un modelo en crisis. Esa es la tarea, tienen el potencial, sólo falta la decisión y la madurez política.

Stgo Centro, julio del 2012.

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

EL PROCESO DE PRODUCCIÓN DEL CAPITAL

LA MERCANCÍA

4. EL FETICHISMO DE LA MERCANCÍA, Y SU SECRETO

Párrafo 14:

Para estudiar el trabajo común, es decir, directamente socializado, no necesitamos remontarnos a la forma primitiva del trabajo colectivo que se alza en los umbrales históricos de todos los pueblos civilizados* La industria rural y patriarcal de una familia campesina, de esas que producen trigo, hilados, lienzo, prendas de vestir, etc., para sus propias necesidades, nos brinda un ejemplo mucho más al alcance de la manos. Todos esos artículos producidos por ella representan para la familia otros tantos productos de su trabajo familiar, pero no guardan entre si relación de mercancías. Los diversos trabajos que engendran estos productos, la agricultura y la ganadería, el hilar, el tejer y el cortar, etc., son. Por su forma natural, funciones sociales, puesto que son funciones de una familia en cuyo seno reina una división propia y elemental del trabajo, ni más ni menos que en la producción de mercancías. Las diferencias de sexo y edad y las condiciones naturales del trabajo, que cambian al cambiar las estaciones del año, regulan la distribución de esas funciones dentro de la familia y el tiempo que los individuos que la componen han de trabajar. Pero aquí, el gasto de las fuerzas individuales de trabajo, graduado por su duración en el tiempo, reviste la forma lógica y natural de un trabajo determinado socialmente, ya que en este régimen las fuerzas individuales de trabajo sólo actúan de por sí como órganos de la fuerza colectiva de trabajo de la familia.      

*Pie de página:*Nota a la 2ª ed. “Es un prejuicio ridículo, extendido en estos últimos tiempos, el de que la forma de la propiedad colectiva natural sea una forma específicamente eslava, más aún, exclusivamente rusa. Es la forma primitiva que encontramos, como puede demostrarse, entre los romanos, los germanos y los celtas y todavía hoy los indios nos podrían ofrecer todo un mapa con múltiples muestras de esta forma de propiedad, aunque en estado ruinoso algunas de ellas. Un estudio minucioso de las formas asiáticas, y especialmente de las formas indias de propiedad colectiva, demostraría cómo de las distintas formas de propiedad colectiva natural se derivan distintas formas de disolución de este régimen. Así por ejemplo, los diversos tipos originales de propiedad privada romana y germánica tienen raíz en diversas formas de la propiedad colectiva india” (Carlos Marx, Contribución a la crítica, etc., p. 10)  

- Página -42-43–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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1 comentario

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Una respuesta a El mundo laboral debe despertar

  1. Rafael Torres

    Felicitaciones compas la nueva imagen de la Unión Clasista de Trabajadores, es mas fresco el contenido, acompañado de imágenes, se revitaliza la pagina,arriba los que luchan, nunca mas solos!!!!!!!!!!!!!!!!

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