El cambio ¿Comienza por uno?


Clemente Espinoza

Director del sindicato SUTRA-CHILE che

En muchas ocasiones he sido parte de discusiones políticas, en las cuales mi contradictor –a modo de cierre y de clausura del debate- concluye que “el cambio debe comenzar por uno”, descartando así toda opción de emprender un rumbo revolucionario sin antes haber cambiado uno mismo. En otras palabras, sin haber quitado de nosotros ciertas malas costumbres y valores negativos no podemos hablar de cambios radicales a nivel general, pues caemos en la inconsecuencia de predicar o incentivar valores y conductas con los que no cumplimos del todo como individuos.

Comparto la idea general de que quienes luchamos por cambiar el mundo debemos acompañar nuestra acción de valores distintos y distantes de los que promueve el sistema capitalista (individualismo, consumismo, deslealtad, deshonestidad, machismo, competencia a toda costa, vanidad, arrogancia, etc.). Nuestra acción política debe estar guiada, como diría el Che, por “grandes sentimientos de amor”. Eso de inmediato nos llevar a buscar la “humanización” de nuestras relaciones, a conjugar nuestra lucha con nuestros más íntimos sentimientos, con aquello que realmente nos impulsa a buscar una nueva vida no sólo para nosotros, sino que para todos. La rabia, el resentimiento, la pena y la impotencia, como también la esperanza, el amor y la confianza juegan un rol preponderante en todo esto.

No obstante, es ilusorio pensar que existe la posibilidad de poder cambiar primero “uno mismo” para poder, recién ahí, asumir labores revolucionarias. Un revolucionario no es una construcción abstracta que baja desde el cielo con su prédica radical. No es un hombre nuevo (con suerte lo será en potencia). Junto a la condición rebelde está la humana, y el humano como proyección de su contexto está lleno de defectos y contradicciones que no pueden negarse, pero sí combatirse. Eso último es una necesidad.10628160_10152423078756006_119228688613847935_n

Nuestros defectos (muchos provenientes desde tendencias políticas nefastas como el liberalismo), en vez de aferrarnos a la inmovilidad, deben ser combatidos. Y esa pelea se da en el terreno de lo práctico, junto a nuestros pares, en nuestra cotidianeidad. Esa lucha es colectiva y no individual, pues es en el terreno de la lucha revolucionaria donde notamos de forma más clara que sostener ciertas conductas y valores negativos no sólo nos hace reproducir el capitalismo, sino que nos impide avanzar en nuestras tareas. El cambio individual se convierte entonces en una necesidad, pero que no opera de forma previa, sino que simultánea a nuestra acción política, por lo que además es innegablemente colectivo.

Así, el luchador social, el revolucionario, se construye a sí mismo en base a sus propias contradicciones y defectos, pero también en base a sus virtudes. No se necesita estar limpio de pecado para poder actuar. Plantear eso es caer en un idealismo absurdo. Lo realmente ideal es que podamos ir mejorando en el camino. El cambio no comienza por uno, sino que por todos. Esa debe ser nuestra base.

logo19CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Engels a Marx

16 de junio 1867

Párrafo 01:

     Llevo como ocho días tan descentrado [….], que encuentro pocos ratos de sosiego para dedicarme al estudio de la forma del valor. De otro modo, hace ya mucho tiempo que te habría devuelto los pliegos en cuestión. El pliego 2 sobre todo presenta un fuerte sello forunculoso, pero ya la cosa no tiene remedio y pienso que debes desistir de esto en el apéndice, pues el filisteo no está acostumbrado a estas especulaciones abstractas, y no creo que quiera atormentarme en gracia a la forma del valor. A lo sumo, convendría documentar históricamente algo más por extenso, contrastarlos a la luz de la historia, aunque lo más importante quede expuesto ya en el cuerpo de la obra; pero dispones de un material tan abundante acerca de esto, que podrías hacer una buena digresión sobre el tema, para hacer comprender el filisteo por la vía histórica la necesidad de la formación del dinero y la trayectoria seguida para ello.  

 

– Página –679–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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Una respuesta a “El cambio ¿Comienza por uno?

  1. Publicado. afc Chile: El cambio ¿Comienza por uno?

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