EL OJO IZQUIERDO


HISTORIADOR

PATRICIO QUIROGA

En sus inicios el gobierno de la Nueva Mayoría realizó un esfuerzo importante que se sustentó, en el peso de la figura presidencial, en la decisión de realizar cambios al sistema imperante, y en la determinación de estabilizar el proyecto ante la creciente derechización de la alianza de centro-izquierda. Se trataba de revertir la molestia ciudadana por la vía del cambio. El esfuerzo por dar un giro hacia la izquierda fue importante, pero operaron en contra varios infortunios. Además, la decisión no estuvo apoyada en la creación de un sujeto congruente con la estrategia sino en formas elitarias  de hacer política, el resultado fue el profundo deterioro de la imagen presidencial, la paralización de los cambios, la profundización de la molestia ciudadana y una ofensiva transversal de los sectores conservadores.

 

 Antecedentes de la coyuntura. En las últimas semanas han coincidido hechos coyunturales con  una maniobra política iniciada a principios de 2015. El impacto de esta combinación está cerrando una fase en el desarrollo político nacional. El reclamo se orientó a debilitar la imagen  de M. Bachelet para fortalecer  al grupo de poder desplazado al inicio de su segundo gobierno. El objetivo, independientemente, de su intención ha sido exitoso. La destrucción del capital político de la Presidenta permitió a paralización de las reformas con el consiguiente fortalecimiento del neoliberalismo, e incidirá en la permanencia de la NM, precipitándose un reacomodo de las fuerzas políticas. En esa perspectiva los resultados de la última encuesta CEP constituye una lápida.

Pero, el balance a principios de 2015 era promisorio.

Según el PNUD el 75% de los chilenos estaba a favor de los cambios. El gobierno había puesto en marcha 64 reformas parciales y 4 de carácter estructurales, todas necesarias para modernizar el sistema. Además, las colusiones, la utilización de información privilegiada, las irregularidades económicas, ponían en jaque a la derecha. Sumado al fraude aparecía el tema del financiamiento de la política con el Caso Penta. Pero, los  empresarios no eran los únicos afectados, también se detectaban casos de corrupción, por sobreprecio, en el ejército (compra de visores), en la marina (compra de fragatas), en la aviación (compra de aviones). Por otra parte, la ciudadanía se enteraba que cientos de carabineros habían sido dados de baja por trasgredir sus propias ordenanzas. En fin, la reforma tenía vía libre, contaba con mayoría en el parlamento, las alzas del dólar y del petróleo, eran circunstanciales, todavía no se detectaban los trastornos económicos que estaban en ciernes y se ignoraba que no había un “puto peso” en CODELCO. Además, pese al retacamiento China, seguía necesitando cobre chileno. La “segunda oportunidad” para la Presidenta se convertía en realidad.

Pero, el Caso Dávalos quebró la tendencia. Desde la revista QUEPASA, se propinó un duro golpe al gobierno. Acto seguido, los ataques a la mandataria y la confusa reacción presidencial minaron su credibilidad. Pero, no fue todo, porque a continuación recibió un segundo impacto al ponerse en tela de juicio la probidad del equipo de gobierno. En efecto, preocupada por las querellas, las ambiciones y el entrampamiento de las propuestas, la mandataria había articulado, al margen del sistema de partidos, un círculo de colaboradores. Pero, habían quedado un par de cabos sueltos; en primer lugar, el financiamiento del denominado “circulo de hierro”, grave problema porque la trasgresión ética  se constituyó en causa del descalabro. Por otra parte, las reformas eran más bien enunciados sin terminaciones de un grupo de audaces sin raigambre política que intentaron desplazar a una elite ya establecida.

Alarmada la elite desplazada, preocupado el gran empresariado  que levantó la voz ante el decaimiento de la derecha política, y la prensa derechista, reaccionaron. La consecuencia fue el debilitamiento de la imagen presidencial y la liquidación del equipo de gobierno, poniéndose traba a los cambios. El impacto fue abrumador, tanto que, ni el abandono de las reformas (11 de julio, 2015), logró parar la ofensiva. Como si fuera poco irrumpió una severa crisis de confianza en las instituciones de la república. La ciudadanía había descubierto que estaba conviviendo con la corrupción, hecho agravado por el destape del escándalo protagonizado por SQM, solo que esta vez afectaba a la izquierda. Aquella renuncia ética fue una de las gotas que rebasaría el vaso.

En suma, el “fuego amigo” terminó con la reforma. Ni la creación de una Comisión de Probidad, ni los conclaves gubernamentales, ni un nuevo gabinete, ni la nueva estrategia comunicacional, lograron revertir la tendencia. Trágicamente se había roto el lazo Presidenta-Ciudadanos, ya no se le veía cercana. Aún más,  la crítica y los errores abrieron el temor a una posible renuncia, rumor que la propia mandataria tuvo que desmentir. La prensa de derecha, la altivez del empresariado, y la ofensiva de fracciones concertacionistas/socialistas/democratacristianas, liquidaron la base de sustentación del gobierno y destruyeron la imagen presidencial, cerco estrechado por un nuevo Ministro del Interior enfrascado en otro proyecto. Al deteriorarse la reforma gubernamental y diluirse el apoyo presidencial se abrieron condiciones para  adelantar la competencia por una próxima administración. Ahora podría bastar la captura de alrededor de un 30% de los votos del electorado para constituirse en Presidente. En conclusión, bajo este escenario se abrió la presente coyuntura.

 

Aspectos de la Coyuntura.

Tras la primera marcha ciudadana que exigió poner fin al sistema de las AFP, se desencadenó un vendaval de declaraciones.14369920_10210860664772984_8557020970369103935_n

Entre estas resaltaron las de R. Lagos señalando…“Esta es la peor crisis institucional que ha tenido Chile” (28 de julio). Dos días después, El Mercurio publicó, “El inédito testimonio político del ex Presidente Aylwin”. Cerrando la semana, J. Burgos proclamaba, “el país se ha descarrilado; hay que ponerlo otra vez en la vía”. En cuentas resumidas, los afanes presidenciales de R. Lagos estaban sobre la mesa, reaparecía la tendencia más derechista de la democracia cristiana, y se confirmó que el Ministro del Interior había sido un freno para las reformas. Algunos días más tarde, grupos internos de la DC, pensando que las posibilidades de Lagos se habían debilitado a raíz de sus declaraciones, levantaron la opción de  llevar a un candidato propio. Pero, un mes después, el propio R. Lagos reafirmó su candidatura quedando claramente establecido que existe una estrategia para volver al gobierno y un grupo direccional que la está posicionando.

El 2 de septiembre el ex presidente declaraba, en referencia a su aspiración presidencial, “no me restaré a este desafío”. Al día siguiente, en la mañana, recibió el apoyo de A. Zaldívar. En  la tarde, C. Escalona repitió la liturgia. Rematando la saga, el empresario más rico de Chile,  A. Luksic, entraba directamente al ruedo político. Luego de criticar duramente al gobierno, coincidía con Lagos en cuanto a la existencia  de una crisis política e institucional. Al parecer el “amor empresarial” por Lagos ha renacido fuertemente como lo demuestra el apoyo de H. Somerville a su candidatura. Finalmente, cerraron la operación varios connotados personajes que entraron a descalificar a la emergente fuerza alternativa, el movimiento estudiantil en proceso de transformación en partido, siendo el caso más extremo el de C. Tohá  que los motejó de fascistas. Críticas a las que se sumaron las imágenes de los medios de comunicaciones, basadas en errores gruesos como el tema del Cristo sufriente o la vejación sufrida por el Rector de Universidad Alberto Hurtado.

Aunque, lo que hay tras esta crítica, incentivada por la ministra del ramo, son; la paralización de la protesta para evitar quebrantos en la campaña electoral; y, la descalificación del emergente movimiento político que se está alineando tras los liderazgos de una nueva generación. Se trata de poner en cintura lo que algunos empresarios están denominando como las “minorías vociferantes”.

Chile no está en crisis institucional. Una cosa es una crisis política, otra es una crisis económica, otra una crisis institucional, y otra una crisis de confianza. Basta comparar con crisis globales como las de 1891, 1973, o 1982, una afirmación de esta naturaleza revela casi una gran angustia-obsesión, no solo por el poder sino por rescatar la imagen histórica del proyecto de la Concertación. Por su parte, en vísperas de una nueva conmemoración del derrocamiento, la entrevista póstuma de P. Aylwin está en consonancia con la declaración que apoyó al golpe de Estado el 12 de septiembre de 1973.También hay que señalar que el país no está descarrilado, sino en una crisis de confianza. Las instituciones funcionan como pueden funcionar en una democracia excluyente, la cultura funciona como puede funcionar en una cultura hedonista e individualista propia del capitalismo tardío/neoliberal y la economía tampoco está en crisis, funciona sustentada en la teoría  del “chorreo”. En fin, si de crisis se trata, lo que está en ciernes es una crisis de representatividad.

Tras un cuarto de siglo de eterna transición comienzan a explotar los cabos sueltos de esta. Recordemos que los negociadores, para construir el sistema de partidos políticos pos dictadura, reconocieron como una fuerza de centro derecha y democrática a la UDI, la que se legitimó a través del sistema binominal. En base a este equilibrio, el sistema binominal y la reconversión del partido en máquina de poder pragmático, se eternizaron en el poder los parlamentarios del mundo democrático, muchos de los cuales, entraron en concomitancia con las pesqueras, fueron cooptados por el capital  bancario, o seducidos por el directorio de una AFP, etc. En fin,  esta es la crisis que viene, porque, ¿pueden representar al ciudadano con manos limpias actores cuestionados por la recepción de aportes de SQM/CORPESCA.

Pero, independientemente de la trasgresión, lo que probablemente se viene encima es la congruencia de una crisis de representación con  la crisis de una empresa fundamental en el engranaje económico y de poder, las AFP. La ciudadanía está molesta como lo demuestran las marchas-concentraciones convocadas bajo la consigna NO + AFP. El reclamo viene desde todos los sectores en forma trasversal. En la calle han estado presente sectores medios, aun cuando, el concepto reclama de nuevos estudios sociológicos porque, en esa dimensión, se movilizan distintas categorías sociales (profesionales, gerentes, pequeña burguesía).Por su parte, la clase obrera también ha estado presente (aunque en forma muy disminuida). Al mismo tiempo, en forma masiva se han incorporado los componentes más excluidos de la nueva estructura social; entre otros, cesantes ilustrados y estudiantes pobres, pescadores artesanales, trabajadores de la madera, temporeros/as, empleados del comercio, subcontratados, profesores, jubilados, ocupados temporales, telefonistas, marginalidad, cesantía dura, inmigrantes pobres, etc.

Lo que convoca a este amplio abanico es la condena a una vejez indigna en una sociedad de privilegios y nepotismo. En este marco, la elite desplazada, al oponerse a la reforma es la responsable  del conflicto. Y, es que han pasado veintiséis años del fin de la dictadura, tiempo más que suficiente para haber intentado los pasos graduales. Entonces, no es la trasgresión a la gradualidad, sino la ausencia de la voluntad de cambios en beneficio de los excluidos lo que esta tensionando a un tipo de capitalismo que requiere urgentemente de innovaciones para mantener la paz social, como ha señalado, perspicazmente, el presidente de la Asociación de Exportadores de Manufacturas, R. Fantuzzi.

La 1°marcha-concentraciónse constituyó en un hecho de enorme magnitud. En ese momento diversos factores explosionaron el fastidio ciudadano, tal como los casos Penta/Dávalos/SQM, ahora el “Caso Oñate/Andrade”, catapultó una situación sin precedentes. Estamos ante un reclamo previsible puesto que lo que explotó fue una antigua exigencia porque era de sobra conocido que esa política solo pudo implementarse bajo el terror de Estado. En otras palabras, la ciudadanía sabía que los bajos salarios son congruentes con pensiones que están bajo el salario mínimo. Por lo tanto, estaba al corriente que era sometida a una múltiple inequidad si se agregan las carencias en salud y educación. Por eso, le resultaba difícil entender que el gobierno le quitara premura a la reforma de las AFP.

Los descontentos están empoderados y tienen en sus manos cursos de acción. Han superado la movilización del estudiantado, factor a tomarse en cuenta porque  los estudiantes, a diferencia de los cotizantes, no impactan en el  sector productivo ni en el financiero; aún más, mientras las universidades estatales se desangran con huelgas prolongadas,  las privadas siguen acumulando ganancias (Laureate). En cambio, el reclamo de los descontentos afecta directamente al capital financiero pudiendo conmover a estas empresas con maniobras como un simple traspaso masivo de dineros al Fondo E. El chileno esquilmado sabe que el modelo es una forma degenerar plusvalía incluso en la vejez y también sabe que la tercera edad es estrujada desde otras ramas de la  industria, como la farmacéutica.

La respuesta presidencial fue la convocatoria a un acuerdo nacional proponiendo, confusamente, cinco puntos para la discusión. Esa confusión se tradujo en diversas posiciones al interior del gobierno. El senador Zaldívar señaló que en ninguna parte del mundo se ha vuelto al sistema de reparto, la ministra Rincón propuso que el fondo solidario sea administrado por el Estado, el ministro Valdés se mostró partidario que lo administren los privados, y para el senador Navarro la propuesta consolida el sistema. En cambio los dueños del capital tuvieron una misma posición asegurando que esta es una crisis “instalada por ignorancia”, por lo cual habría que defender los “fondos de los trabajadores”,  proponiendo que la recaudación de la reformas tributaria y de la  educación se pasen a las AFP para colocarlas en cuentas individuales.

Desde una lógica neoliberal, diversos personeros se opusieron  a lo que denominaron como la aplicación de un nuevo impuesto de US 2.600 millones anuales,  también se refirieron a un impuesto al trabajo equivalente al 1,7% del PIB. Por su parte, PROVIDA, coincide en calificar la propuesta como una nueva reforma tributaria. Aunque, más duro ha sido el capital externo. PRUDENTIAL, controlador de HABITAT, propone elevar la cotización a un 15%. Como si fuera poco circula la afirmación que la causa de las magras pensiones se debe a que el “chileno es flojo”. En fin, la confianza de estos actores para expresarse de esa manera se sustenta en la posición del Ministro de Hacienda. Ahora bien,  la primera reacción del empresariado indica que lograr un acuerdo nacional con un gobierno debilitado es una quimera.

Simultáneamente el empresariado  implementó una campaña comunicacional para paralizar  la protesta. Pero, a pesar de los esfuerzos para impedir la movilización, la respuesta a la convocatoria de la 2° marcha-concentración fue multitudinaria. A escala nacional, jóvenes y viejos, trabajadores manuales e intelectuales, sectores pertenecientes a todos los estratos sociales se manifestaron. Un río de banderas multicolores, de bombos y comparsas, copó las calles del país. Miles de niños acompañaron o reemplazaron al abuelo explotado en la vejez. El variopinto y caleidoscópico arco social, etario y político se transformó en un  llamado a la justicia social y en una condena al lucro desenfrenado. También es un mensaje al gobierno y a sus cortesanos-acríticos porque no se escuchó que la ciudadanía no quiere más AFP.

Esta fue una advertencia seria porque los trabajadores estaban quedando fuera del acuerdo nacional, ¿acuerdo nacional sin trabadores? Para los participantes de la 2°marcha-concentraciónun acuerdo requería de una mesa con más patas porque la cuarta ya estaba ocupada por el capital externo, dueño de cinco de las seis AFP existentes. El gobierno ocupaba una segunda pata, y por invitación de este el empresariado se apoya en la tercera, faltaban a la invitación los trabajadores manuales e intelectuales a no ser que renunciaran a su representación y la delegaran en un parlamento que alcanza nota 2,65 en la desaprobación ciudadana.

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Posibles perspectivas.

El tema NO + AFP  seguirá estando en el ojo de huracán legitimado por el apoyo de la mayoría y por un fundamento estructural como es la falta de la reformas. Insistimos, es la falta de cambios y no la gradualidad de estos, lo que sumado a la molestia ciudadana, y ahora, a la apertura de una crisis de representación lo que está perspectivando el conflicto social.

El cambio de las AFP será una lucha compleja. Nada asegura su triunfo porque es la piedra angular del sistema económico. Fue la forma de capitalización de la dictadura, pero bajo los gobiernos concertacionistas el sistema se profundizó. Con E. Frei  se eliminaron las sanciones por la posibilidad de pérdidas y con R. Lagos se aprobaron los fondos fantasmas. Por si fuera poco, casi en coincidencia con la primera marcha-concentración, el Ministro de Hacienda dispuso de los fondos como garantía para nuevas operaciones privatizadoras. Esto sin consulta alguna a los poseedores de los millones de dólares de las jubilaciones.

El malestar ciudadano, el clima de desconfianza, la movilización social y el tema de la representación, demandan  afinar el análisis. Las observaciones provenientes, de la ortodoxia, de la renovación y del pragmatismo individualista, condujeron a la actual situación, deterioro que puede profundizarse en beneficio de salidas con más neoliberalismo. De hecho, la derecha política al percatarse de los efectos del deterioro gubernamenta ha salido a exigir rectificaciones en el gobierno con un cambio de gabinete incluido. El empresariado ya notifico que el modelo no se toca y que los cambios serán a los aspectos puntuales en que se detecten falencias. En realidad es improbable que empresarios sobre ideologizados y bendecidos por la ganancia renuncien a esta forma de sobre acumulación. Por otra parte, ¿cuánto se puede esperar del gobierno por el peso neoliberal en sus filas?, ¿es posible un debate interno con cientos de postulantes a cargos de representación que guardarán silencio?

Por lo tanto, los viejos seguramente seguirán exigiendo justicia social por una  sencilla razón: están muriendo pobres y explotados. Los más jóvenes, por su parte, seguirán manifestándose porque no quieren replicar ese futuro. Estas urgencias y la posibilidad de exponer su propuesta justificaron la aceptación de los dirigentes de NO+AFP a la invitación de la Presidenta para dialogar. Además, al sentarse en la mesa de negociaciones, sin intermediaciones, el movimiento tomó la representación en sus propias manos (31 de agosto). Pero, ese podría ser el ocaso del cisne, es decir una maniobra para dilatar y enterrar el tema. De hecho, a poco de terminada la reunión se levantaron voces empresariales llamando a prohibir el traspaso de ahorros al Fondo E. Por eso se justifican, la notificación que señaló que no existe correlato entre la demanda nacional y las AFP, el llamado al Paro Nacional de actividades convocado para el 4 de noviembre y una hipotética convocatoria para no votar por determinados candidatos en las elecciones del próximo año.

El malestar ciudadano continuará mientras el sistema político no entre en  reestructuración. Pero, las señales van en contrario. Por ejemplo, el ocultamiento durante años de la presencia de hombres-castigadores en el parlamento no es una señal de probidad. Tampoco contribuye a la trasparencia la decisión del Fiscal Nacional de remover a quien estaba a cargo de la investigación del Caso Corpesca, porque levanta la sospecha de confabulación para enterrar el tema. Las desafortunadas declaraciones de la Ministra de Educación sobre el lucro del grupo Laureate, tampoco han contribuido a calmar las aguas, por el contrario, reactivó una discusión que seguramente seguirá constituyendo motivo de análisis futuro. Por otra parte, también ha causado impacto la actitud autoritaria del Ministro de Cultura que sacó de su cargo a la Seremi de la II Región por apoyar a un candidato no oficialista, por cancelar por razones políticas el Premio Rodrigo Rojas de Negri y censurar una obra en Valparaíso. Por otra parte, los continuos escándalos que están sacudiendo a las fuerzas armadas son otro aliciente para la desconfianza.

En este contexto el insistente llamado a la formación de un nuevo gabinete es una salida tradicional. Del segundo gabinete que puso fin a las reformas se podría pasar a un tercero, el de la regresión total…y, ¿porque no plantearse, ante esta posibilidad, la retoma del programa con los agentes adecuados? De hecho, la “IV Encuesta Auditoria a la Democracia”, dada a conocer recientemente por el PNUD  (9 de septiembre) vuelve a señalar que 9 de cada 10 chilenos apoyan las reformas. La encuesta, además, es taxativa al señalar que no hay una desvalorización de la democracia, sino críticas a su funcionamiento. Si la medición científica de la CEPAL muestra apoyo a la reforma, ¿por qué plantear que esta es inconveniente?, ¿a tanto llegan los intereses personales? Entonces, la proclamada “lealtad” a la Presidenta solo es posible apoyando la reforma, pero una reforma fina con enunciados y terminaciones. Es decir, un diseño sin improvisaciones como es el caso de la reforma universitaria.

Esta sería una fórmula de salir al paso a la profusión de candidatos presidenciales sin Programa. Entonces, el posible cambio no pasa por las cualidades de las personas, sino por una reprogramación correctiva que transforme, dada la debilidad del gobierno, aspectos de la realidad. En ese sentido la única posibilidad de remontar, lo que la historia considerará como el fracaso de la centro-izquierda, es la implementación de reformas; en primer lugar, la de las AFP. Entonces, no es la profusión de candidaturas sin Programa lo que solucionará la tendencia al conflicto. Este es el reflejo de una forma de hacer política desde los atributos personales y no desde una orientación-de-país,

Ahora bien, estas tendencias pasan también por largos procesos de desdibujamiento ideológico y cultural en la izquierda. Un caso sintomático es del PS y su paulatina transformación en un partido de centro con lenguaje liberal-socialdemócrata. Aunque esta tendencia, al parecer está cediendo espacio a un fenómeno nuevo: el  de los reagrupamientos pragmáticos con fines electorales entre ortodoxos/renovados, o renovados/grupos de puro poder, y viceversa. Al parecer la cercanía de las elecciones parlamentarias está desencadenando variadas pretensiones. Afortunadamente en el último Consejo Nacional se pospuso la discusión sobre la candidatura presidencial para después de las elecciones locales. Ahora bien, ante lo delicado de la situación nacional y la proliferación de candidaturas ancladas en  la Concertación esta podría ser la oportunidad  que oriente a la autocrítica para optar por un Programa de cambios alternativo al de los candidatos de continuidad neoliberal. Una candidatura socialista, para competir en primarias con alguna posibilidad de éxito, debería marcar la diferencia disputando la hegemonía al centro abandonando la posición de aliado subordinado/asimilado por la cultura imperante.

Este es un tema delicado porque está emergiendo un nuevo proyecto político a la izquierda de la alianza socialcristiana/socialdemócrata. Es una propuesta emergente que se confronta con el modelo actual. Hasta ahora el oficialismo contaba con la fragmentación de estos sectores. Pero, a pocas horas de la 2° marcha-concentración, se produjo un acercamiento de trabajo político y estratégico  entre Revolución Democrática, Movimiento Autonomista, Nueva Democracia, Izquierda Libertaria, Convergencia de Izquierda y Partido Humanista. Un paso significativo; sin lugar a dudas, este es un momento revelador, porque podría estar en marcha un proceso de confluencia de fuerzas políticas en los momentos en que el movimiento social entra en efervescencia. De producirse el acoplamiento en la movilización entre fuerzas políticas y fuerzas sociales se estaría en la antesala de la construcción de un instrumento político-social que oriente hacia una nueva alternativa política para Chile.

Pero, cuidado, ¡deben separarse la apariencia de la esencia de los acontecimientos!

Ante la proliferación de las candidaturas que bogan por una vuelta a la Concertación se han disparado voces convocando apresuradamente  a levantar candidaturas alternativas, repitiendo el ciclo de otorgar un cheque en blanco a  figuras personales y también sin Programa.

La movilización  contra las AFP, todavía debe madurar para pasar de la protesta a la organización permanente, todavía hay un trecho para una toma de decisión efectiva. Lo mismo sucede con los movimientos sociales que, recién están en transición a constituirse en fuerza organizada nacionalmente. Por su parte, el triste espectáculo que está brindando la CUT muestra lo que puede ser la agonía de este viejo actor social. En la otra acera, la del partido, todavía prolifera la tendencia a la fundación de orgánicas (PAIS, Nueva Democracia),  y a la formación y disolución de “piños”. Este es un camino de maduración ideológico, político y orgánico, que posiblemente tome forma para las próximas elecciones parlamentarias. En suma, esta es una posibilidad que aún vive la fragmentación, que está en construcción orgánica y desarrollando el proyecto político. Ahora,  en caso de ser exitoso podría dejar en calidad de transicional al próximo gobierno.

Pero, no debe dejar de tomarse en cuenta que un derrotero de esta naturaleza puede sufrir un severo traspiés. El estudio del PNUD trae malas noticias, los chilenos que no se identifican ni con la izquierda ni con la derecha ni con el centro ascendió desde 2014 de un 34% a un 83% en 2016. Por otra parte, el porcentaje de compatriotas que no se identifica con partido alguno también aumentó del 53% al 83%, esto es  consecuencia del reflejo de la pérdida de la teoría social y por ende de la despolitización del partido político transformado en una suerte de organización-trampolín para los intereses de grupos de poder. ¡Pero, esto no es todo¡ Ahora quedan claros dos temas de gran complejidad; a saber; lo que significa el abandono de una política comunicacional  desde principios de la transición; y, el alejamiento de la teoría social que dejó desprovisto del armazón teórico para comprender la realidad. Afortunadamente, el informe señala que la gran mayoría de los chilenos valoriza la democracia, de lo contrario, estaríamos entrando en un espiral de autoritarismo. Pero, es una línea frágil si no se toma en cuenta la inmensa crítica respecto al funcionamiento de nuestras instituciones.

LANZAMIENTO DE UN NUEVO ESTUDIO SOBRE SALVADOR ALLENDE DEL HISTORIADOR PATRICIO QUIROGA "La dignidad de América. El retorno a Salvador Allende". Próximo viernes 23 de Septiembre en la Casa del Maestro, Catedral con Bulnes, a las 19:00 hrs.

LANZAMIENTO DE UN NUEVO ESTUDIO SOBRE SALVADOR ALLENDE DEL HISTORIADOR PATRICIO QUIROGA
“La dignidad de América. El retorno a Salvador Allende”.
Próximo viernes
23 de Septiembre en la Casa del Maestro, Catedral con Bulnes, a las 19:00 hrs.

11 de septiembre, 2016.

 

002-aa-logo-clotarioCRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Marx a Kugelmann

30 de noviembre 1867

Párrafo 01:

      Querido Kugelmann:

El retraso en contestarle se debe, simplemente, a que no me encuentro bien. Llevo varias semanas, otra vez, hecho una calamidad.

– Página –696 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com 

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