¿Qué pasó con nuestros peces?


Pesca Artesanal

Breve recorrido por la Historia de la legislación pesquera nacional

Por Hijx de pescador

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Tras cinco años de los acuerdos de la mesa pesquera, firmados por representantes de la industria pesquera, gobierno de turno y parte de los dirigentes del sector pesquero artesanal (CONAPACH y CONFEPACH) , cuya función clave fuese concretar de manera fraudulenta la privatización de las especies hidrobiológicas del mar chileno, hoy nos encontramos en medio de un laberinto burocrático fraguado por la propia Constitución Política, que priorizando la defensa y promoción de la propiedad individual, ha consentido la privatización de los más inimaginables aspectos de la vida local.

Privatización de las empresas estatales, sea educacionales, forestales, eléctricas, ferroviarias, hídricas, mineras, entre otras, y ahora por su puesto, se ha enrolado como propiedad privada, a los peces presentes en nuestro mar.

Pero hagamos memoria, conviene citar ese verbo recordar, y su etimología: res-cordis, relacionado con algo así como volver a pasar por el corazón. Volver a pasar por el corazón y por la mente todas y cada una de las jugadas de la democracia y su retorno, con su correspondiente producción de consensos, mediante el avasallamiento jurídico de las normas, con sus códigos, sus cuadrados y sus lógicas circulares y concéntricas, que nos impiden modificar la realidad, puesto que si no recordamos y no somos conscientes de que estamos atados de pies y manos por nuestras propias normas y leyes, y nos seguimos moviendo dentro de las lógicas que el capital impone, estamos condenados al fracaso, o al eterno retorno a más de lo mismo.

Eterno retorno que implica volver a citar como solución al problema de una incestuosa Ley de Pesca, la Reforma a la misma, que con tanta y cuánta exhaustiva modificación a su Ley Madre de 1991, ha perdido toda forma común, para transformarse en un monstruo ininteligible, normativa para leguleyos aburridos que lucran gracias a la pasiva complacencia de miles de pescadores -y ciudadanos-, que olvidando sus armas de lucha, han optado por el diálogo, que más que diálogo es un monólogo inmodificable proveniente de los distintos gobiernos de turno, que han hecho leyes sólo a la medida del cuidado y mantención del negociado de los empresarios, siendo leyes que sirven para su aprovechamiento personal a través del lucro y la ganancia que generan puesto que son hechas en base al cohecho.

Otros -los menos- han optado por sentarse en la mesa que vendió a la pesca artesanal en 2011 , mesa tramada por Longueira, Galilea y Sarquis (como representante del magnate y nacionalizado por gracia y obra de Ricardo Lagos, el italiano Angelini) , apoyada y concretada gracias al desempeño dirigencial de Zoila Bustamante y Hugo Arancibia -defensores de la actual ley-, y otros secuaces que lucran a costa de vender al sector pesquero artesanal, que representan más que a los pescadores, a los denominados armadores artesanales y sus intereses, categoría que separó a los pescadores de los propietarios de embarcaciones y derechos de pesca artesanales, que fuera impuesta desde el año 2002, mediante la creación del R.A.E (Régimen Artesanal de Extracción) régimen que encuentra su símil y origen en la ley 19.713 de Límites Máximos de Captura por Armador, que hiciera extensivo el sistema de asignación de Cuotas Individuales Transferibles de pesca, al sector pesquero artesanal.

Lo cierto es que, pese a lo paradójico del asunto, las únicas veces en que se incluyó el tema de la propiedad de las especies hidrobiológicas del país, como algo propio del Estado, fue durante la dictadura. Los hijos de la democracia y el libre mercado en cambio, han hecho lo posible -como requerir que una tentativa así sea aprobada por quorum calificado- porque esto no sea parte de la legislación pesquera, ni ayer, ni hoy, ni nunca.

Antes y durante la implementación de la Ley General de Pesca y Acuicultura de 1991, hubo medidas destinadas a cumplir con la obligación estatal de velar por la preservación de las especies hidrobiológicas en el tiempo, para su aprovechamiento por parte de las futuras generaciones. Hablamos de Vedas, fijación de artes y sistemas de pesca, así como cuotas de captura. Medidas que para los capitalistas de ayer y hoy son vistas como restricciones a la actividad económica y que conllevan en sí mismas ineficiencia económica, donde para operar industrialmente y ser eficientes, estas medidas deben ser escasas o minimizar su aplicación hasta el infinito.

He ahí el horror del empresariado nacional e internacional frente a la denominada Carrera Olímpica. Este sistema de cuota global y libre acceso era equivalente a una veda temporal, ya que luego de cumplida la cuota todos debían parar de pescar. Con la vigencia de la Ley del 91′ además se debían aplicar medidas restrictivas a sus artes y sistemas de pesca, restricción a tamaños mínimos de captura -que no se respetan hoy en día, basta con ver el descarte que arroja la industria pesquera tras sus faenas­- así como cuotas de captura permisibles, en base a criterios científicos y no a la influencia política ejercida a través del Consejo Nacional de Pesca, o al accionar de los famosos Lobbystas que visten piel de oveja, al momento de ofrecer regalías a los políticos nacionales, a cambio de que sus votos vayan en favor del frenético desarrollo de la industria pesquera.

Sean los peces Res communis o Res Nullius -cosa común o de nadie, respectivamente-, según la jurisprudencia nacional y de acuerdo con lo suscrito por nuestro país desde el año 1955, mediante el Acuerdo Internacional del Nuevo Derecho del Mar, los recursos pesqueros para algunos, o las especies hidrobiológicas, para otros -que creemos en la necesidad de garantizar la preservación de los peces en el tiempo para generaciones futuras-, ubicadas en la Z.E.E (Zona Económica Exclusiva) son patrimonio nacional.

Resulta entonces totalmente lógico pensar que el Estado al entregar a algunas personas derechos de extracción o de propiedad sobre las especies hidrobiológicas, está transfiriendo, donando, o regalando a un puñado de voraces empresarios los peces que pertenecen a la nación toda, sin costo alguno para ellos y en desmedro del resto de los ciudadanos, evadiendo además la obligación constitucional de velar por la conservación del medio ambiente y tutelar la preservación de la naturaleza, ya que no se aplican los mecanismos de los que se dispone (o disponía) que permiten reducir el nivel de explotación de los peces, aplicando en su lugar criterios netamente economicistas al hablar de los que denominan recursos pesqueros, cuya preservación y cuidado pasa a ser de ahora en adelante, un asunto a tratar solo entre los dueños de los peces.

Que la adopción del sistema de Cuotas Individuales Transferibles y su aplicación a las pesquerías del mundo ha sido un fiasco en el país en que se han aplicado, es un hecho probado. Basta con echar un vistazo a la realidad nacional, para corroborar que la mayor parte de las especies que se encuentran con el acceso cerrado (o suspendido indefinidamente) -y que por ende han alcanzado un nivel de plena explotación- se encuentran sobreexplotadas, colapsadas o al borde del colapso. Este sistema por lo tanto no preserva ni siquiera la idea de pesquería sana.

Por otra parte, el que el Estado y sus representantes hayan decidido arbitrariamente definir para siempre el destino de la pesca nacional, en los 14 años de carrera olímpica por privatizar las especies hidrobiológicas, a través de leyes cortas y fraudulentos acuerdos extraparlamentarios pactados en las mesas de pesca, no significa que debamos resignarnos a perder lo último común que queda en el imaginario colectivo de la nación, puesto que aunque se trate de Res Nullius como dicta el Código Civil, el Estado no puede entregar derechos de dominio a los armadores sobre las licencias, ni sobre las capturas de porcentajes de las unidades de pesquería, puesto que éste paradojalmente, no es dueño de los peces. Derechos de captura de peces a perpetuidad es lo que ha concretado la Ley Longueira. Inconstitucionalidad, alegaba hace varios años atrás Ciro Iturriaga, gerente de SONAPESCA respecto a esta medida que se trataba de incorporar ya en la Ley Merino en 1989.

Más entre paradoja y paradoja, entre que el Estado es o no dueño de los peces, los agentes del sector privado se han adueñado de este bien, que la propia naturaleza ha hecho común al resto de los humanos, apropiándoselos para sí con embustes y con la ayuda legal que los políticos a través del aparato estatal les han brindado.

No estamos por la Reforma de una Ley que ya perdió toda forma.

¿Por qué no Anular entonces una Ley forjada a la sombra del cohecho parlamentario y nepotismo político?

Estamos por la Anulación de una Ley nefasta que sepulta un arte milenario de pesca selectiva, como lo es aún la pesca artesanal. Y no, No quedaremos en la anomia, puesto que existe legislación pesquera vigente. Pero tampoco estamos porque la Ley de 1991 se aplique tal como está, como un collage legislativo hecho a la medida de los intereses empresariales. Queremos volver a la ley del 91′, a su versión original, mientras nos la ingeniamos para ver la mejor forma de preservar las especies en el tiempo.

Y tal parece ser que la única forma de lograr tal objetivo, es retornar al método de pesca ancestral practicado por pescadores conscientes de que la preservación de las especies hidrobiológicas debe prevalecer, antes que la explotación de éstas, si es que queremos peces para el porvenir.

 

logo-09CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Engels a Marx

10 enero 1868

Párrafo 01:

[…] Para Viena haré algo ahora, tan pronto me sea posible. También para la Fortnightly, pero antes de nada habría que saber si podría escribirse un artículo extenso o sólo una nota breve, como las que publica esta revista al final. Convendría sondear a Beesly acerca de esto; una nota breve sería casi inútil y el propio B[eesly] no se enteraría de nada de lo del libro […]

– Página –701 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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