“PELANTARU…” DESTRUCCION DE VILLARRICA


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El cerco a Villarrica es una demostración cabal de la inmensa ventaja que concedía a los españoles la superioridad de sus armas y disciplina militar. Situada a orillas del hermoso lago del mismo nombre, era otra de las ciudades de brillante porvenir, pues la facilidad del paso de la cordillera la ponía en contacto con Buenos Aires, en una época en que la travesía por el estrecho era lenta y riesgosa.

En cambio, su situación militar era la peor de todas las plazas sureñas. El abandono y la ruina de los fuertes de Santa Cruz, Angol, La imperial y Valdivia, unidos a la dificultad de comunicaciones con Osorno, la mantenían alejada de todo recurso, e incitaban a los mapuches, que campeaban aisladamente por aquellas regiones, a considerar su próximo blanco.

Corregidor de la ciudad era don Rodrigo Bastidas, soldado terco y de gran valor, que contaba con el apoyo de dos capitanes de mucho renombre don Marcos Chavari y Juan Beltrán, este último, mulato y casado con una india de la zona. Muy grandes deben haber sido sus merecimientos para que, pese a estas condiciones, el Virrey don Luis de Velasco le nombrara capitán y le concediera una encomienda.

Apenas tuvo noticias de la muerte de Oñez de Loyola, Rodrigo Bastidas tomó todas las precauciones que la prudencia militar aconsejaba. Construyó un fuerte e hizo que los moradores de los contornos se refugiaran en él. Luego encargó al capitán Chavari que recogiese cuanto alimento encontrara y lo almacenases en su interior y, finalmente, prohibió la salida del fuerte.

El temor de un posible ataque se hizo más evidente cuando llegaron tres fugitivos, aquellos que escaparon con vida de la encerrona en que los indios dieron muerte a Andrés Valiente. A los pocos días, se confirmaron sus recelos. Un cacique comarcano llamado Curimanque, muy amigo de Juan Beltrán, le avisó que había sido escogido por las tribus de la región como jefe del próximo asalto que darían a la plaza.

Curimanque, traicionando a los suyos, le propuso tender una trampa. El vendría a la cabeza de los rebeldes, adornando su frente con hojas de laurel para que no le confundieran. Los soldados deberían esperar emboscados en cierto lugar y caer por sorpresa sobre los atacantes.

Cuando Beltrán contó a sus compañeros la trama de la intriga, discutieron largamente si se podría confiar en un indio que así traicionaba a su gente. No fuera a tratares de una celada. Pero era innegable que la ocasión de sofocar la naciente rebelión valía la pena, toda vez que el prestigiado Beltrán avalaba las palabras del cacique.

Aunque algunos llegaron a dudar de la sinceridad del capitán mulato, por sus relaciones con los indios, prevaleció la opinión de dar sorpresa. Al Amanecer, Bastidas y Beltrán salieron del fuerte cada uno con un escuadrón fuertemente armado. Esperando escondidos en boscaje y cerca de las diez de la mañana vieron aparecer a sus enemigos que marchaban confiados al fuerte.

Cayeron intempestivamente sobre ellos, atacando vanguardia y retaguardia simultáneamente, con tal empeño que desplazaron al grupo, matando a más de doscientos mapuches y poniendo en fuga al resto.

El asalto que pensaban dar los comarcanos era parte de aquellas acciones que, como se recordará. Pelantaru había ordenado realizar a los caciques de las diferentes zonas donde existían establecimientos españoles. La traición de que fueron objeto despertó en tal forma el rencor en sus corazones, que cerca de siete mil indios se lanzaron desordenadamente sobre la ciudad, peleando sin táctica ni concierto, impelidos por el odio contra sus enemigos.

Una vanguardia de treinta guerreros al mando de Millategua atacó las posesiones del traidor Curimanque, matando al hermano, saqueando su vivienda y asolando sus sembrados, en tanto el grueso de los rebeldes se dirigía a la ciudad.

Entraron a rajatabla y obligaron a los soldados a encerrase en el fuerte, dejando tras de si a dos muertos y numerosos heridos, además de los seiscientos indios que obedecían a Curimanque, los que fueron ultimados con rabia en pago de su traición.

Villarrica entera fue saqueada y luego la incendiaron, dejándola reducida a cenizas. Los mapuches mantuvieron el asedio durante tres días. Finalmente se retiraron cuando se hallaron seguros de que no podían penetrar a la fortaleza que tan bien había preparado Bastidas.

Pero el corregidor sabía que los indios no se darían por vencidos, ni tendrían bastante con la destrucción de las casas, en tanto no acabaran con los del fuerte. Efectivamente, pocos días después se reunieron alrededor de diez mil naturales al mando del cacique Camiñanecu, dispuestos a apoderarse del bastión. Pero las altas empalizadas, el ancho foso y la organización y tenaz resistencia de sus defensores que, entre españoles e indios amigos sumaban seiscientos hombres, hicieron infructuoso el asalto.

A los pocos días, se presentó Pelantaru ante el fuerte con gran cantidad de tropas. Después de reconocer detenidamente las fortificaciones se convenció de que la plaza era inexpugnable. Como llevaba de rehén a un matrimonio español que había cautivado en Valdivia, don Gabriel de Villagra y doña María Carrillo, intentó intimarles rendición so pena de matar a los esposos.

Bastidas respondió que no sólo no se rendían, sino que estaban dispuestos a dar lucha hasta la muerte. Pelantaru ordenó la retirada de sus huestes, pero ordenó mantener un cerco permanente para impedir que salieran en procura de víveres. Pretendía hacerlos caer por hambre.

 

logo-20CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Marx Engels

4 agosto 1868

Párrafo 01:

[…] Hace un par de días que he escrito a Meissner […] Kugelmann me ha puesto unas líneas diciéndome que la Cámara de Comercio y la Escuela Politécnica de Hannover habían encargado varios ejemplares de mi libro […]

– Página –706 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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