“PELANTARU…” DON ALONSO GARCIA RAMON


021pelantaru-don-alonso-garcia-ramon

Ante los insistentes pedidos de don Francisco de Quiñones, el Virrey del Perú decidió nombrar como su reemplazante interino al maestre de campo general del Perú, don Alonso García Ramón, militar de gran prestigio y renombre que había combatido en Chile durante largos años, ganándose el respeto y la admiración de todos, desde el gobernador de aquel entonces, don Alonso Sotomayor hasta el último soldado.

Desde los dieciséis años había servido en la carrera de las armas en Italia, Flandes Perú, Arica, La Paz y Potosí. Las hazañas en su agitada vida militar le ganaron en España el apodo de “el soldado de Gran Ventaja”.

Partió del Callao el 12 de junio de 1600 con dos barcos cargados de provisiones. Los azares del viaje y los fuertes temporales demoraron cuarenta y siete días la travesía hasta Valparaíso. Roto el palo mayor de la embarcación en que navegaba, debieron  los merineros ingeniárselas para paliar la emergencia, sabiendo que aún podría ser juguete del infortunio.

Al día siguiente fue recibido con gran solemnidad por el Cabildo de Santiago. No podía ser más oportuna  su llegada. Bastaron la fama de su persona y los recursos que traía para que los desertores y portugueses se pusieran a sus órdenes y ofreciesen acompañarlo al sur.

Conociendo la terrible escasez de víveres que había en Concepción, y sabedor de que la estación no era favorable para iniciar una campaña venturosa, prefirió permanecer en la capital haciendo los preparativos para contener el atrevimiento de los indios. Pero éstos aprovecharon la desorganización que todo cambio de gobernador traía aparejada, para dar una demostración de su audacia al nuevo jefe. Llegaron hasta los mismos términos de Santiago y destruyeron dos fuertes que había en las riberas del río Maule, el de Duao y el de Putagán. Mataron al capitán Alonso de Salas, a fray Cristóbal de Buiza, y se llevaron gran cantidad de cautivos, entre ellos diez mujeres y niños españoles.

Desde los tiempos de Lautaro los indios no cruzaban el Maule en son de guerra. Tal osadía sólo podía significar que la rebelión era mayor de lo que se pensaba, poniendo en grave peligro a la capital. Queriendo emular el genial caudillo, los mapuches llegaron hasta Peteroa, donde mataron un soldado y tomaron prisioneros.

En respuesta, García Ramón despachó al capitán Álvaro Núñez de Pineda con cincuenta caballeros a dar una batía en la zona y a reponer el fuerte del Maule, tarea que el militar realizó sin mayores contratiempos, recuperando algunas cautivas.

Aprovechando su obligada estadía en Santiago, comenzó por levantar un acta del estado de la guerra, y continuando con la costumbre de sus antecesores, les responsabilizó a ellos por la pésima situación de Chile, y en especial, a Francisco Quiñones. Le culpó de la despoblación de las ciudades y del desmantelamiento de los fuertes, cargos en que fue apoyado por los mismos moradores de aquellas plazas que antes suplicaron de rodillas a Quiñones les sacase de ellas. Con razón, don Francisco tomó tantas precauciones antes de ordenar los despuebles.

Otra de sus actividades consistió en facilitar el regreso de su antecesor a Lima, y cumplir con el encargo del Virrey de enviarle cobre de Coquimbo y cáñamo de Aconcagua, elementos que eran muy apreciados en el Perú.

El resultado del análisis de la situación de Chile fue caótico. No había en todo el reino más de tres ciudades en pie. La serena, que contaba con cincuenta casas y cuatrocientos indios de servicio, vivía de la pesca del tollo y del atún, ya que sus olivares y minas había sido abandonados por falta de hombres que las trabajaran. Concepción, a la que sólo le quedaban cuarenta casas y languidecía  de hambre, y Santiago que tenía ciento sesenta casas y mil quinientos indios. La capital mantenía aún el obraje de cinco industrias que elaboraban “paños, frezadas, sayal, cordellates, bayetas y sombreros y un ingenio de azúcar”. Pero de las cuarenta tiendas de mercaderes que antes había, sólo quedaba una con provisiones, pues las otras habían debido cerrar por falta de artículos que vender.

Las condiciones eran tales que, según García Ramón, “si no fuera por la mucha fertilidad de este reino y los muchos ganados que en él se crían para sólo sacar el sebo y los cueros, dejando perder las carnes así de carneros como de vacas u capados haciendo cordobanes y badanas que llevan con el dicho sebo a vender al Perú, esta ciudad no se pudiera sustentar”.

Pronto los vecinos de Santiago, La Serena, Chillán y Concepción comenzaron a despachar cartas al Virrey y algunas directamente al Rey, y además resolvieron enviar a España al provincial de los agustinos, fray Juan de Boscones, con el encargo de hacer presente a Su Majestad todos los males existentes en Chile y los remedios que estimaban necesarios. Como se puede comprender, pedían toda clase de refuerzos de tropas, pertrechos, alimentos y aún recomendaban la estrategia que debía seguirse en la Guerra de Arauco. Incluso llegaron a solicitar que se cambiara la gobernación de Chile por un virreinato, para que el nuevo mandatario  que el rey enviase, tuviese las más amplias atribuciones y poderes.

En los primeros días de octubre de 1600, se recibió en Santiago la noticia del nombramiento del gobernador en propiedad, don Alonso de Ribera. La designación dejó  a todos descontentos. Los habitantes de Chile juzgaban que el mandatario debía ser un hombre que tuviese experiencia en la guerra contra los araucanos, y no un militar aunque fuese muy buen guerrero, pues jamás se había enfrentado con esta raza tan especial. No obstante, a pesar de que esta posición era sumamente atinada, los hechos demostrarían más tarde que el único gobernador de Chile que tuvo una  verdadera visón estratégica de la Guerra de Arauco, fue precisamente don Alonso de Ribera.

Después de imponer enormes sacrificios a los vecinos de Santiago, García Ramón logró juntar cuatrocientos hombres convenientemente equipados para su campaña al sur, y partió con este ejército el 6 de diciembre hacia Concepción. El 2 de enero llegó a Chillán, decidido a efectuar unas correrías por los campos de los indios comarcanos y a talar sus sementeras para que, privados de alimentos se vieran en la obligación de emigrar a otras tierras. Convencidos de la superioridad de sus fuerzas, se puso al frente de treinta soldados y salió a campear. Pero, o había despreciado a sus enemigos, o su número era muy superior a lo esperado; el hecho es que debió volver defendiéndose como pudo y continuo a Concepción, arribando sin mayores contratiempos.

Atormentado por la preocupación acerca de los sitiados en Osorno y en Villarrica, y no habiendo naves en la bahía a causa de la actividad de los corsarios, se vio en la necesidad de aderezar un pequeño barco que estaba en desuso para enviarlo al sur en procura de noticias. Pero era tanta la escasez de embarcaciones que, se apoderaron de él  y zarparon.

Resuelto a continuar hacia el sur, reunió en consejo a sus capitanes y les plateó la pregunta de si debía iniciar la campaña o esperar al nuevo gobernador. La mayoría de los oficiales manifestó su deseo de socorrer a los infelices pobladores de las plazas sitiadas, aún a riesgo de su propia vida, y se acordó no postergar más la partida. Mas, al saberlo, los cabildos de Chillán y Concepción comenzaron a quejarse de que la expedición les dejaría desprotegidos para realizas  las cosechas que tanto necesitaban. Esto hizo demorar nuevamente la salida hasta mediados de febrero.

Entretanto, García Ramón se mantuvo haciendo malocas en los campos indígenas de Haulqui y Quilacoya. En este último punto recibió una carta del capitán Hernando cabera, pidiéndole urgentes refuerzos, pues la plaza Arauco estaba sitiada. La misiva le decidió a partir al amanecer, pero no había avanzado más de cuatro leguas cuando le alcanzó un correo con un mensaje del nuevo gobernador  en el cual le comunicaba su arribo a Chile, ordenándole reunirse con él en la capital. Así, sin pena ni gloria, terminaban los cuatro meses de gobierno interino del “soldado de la Gran Ventaja”.

 

logo-10CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Marx a Engels

20 julio 1870

Párrafo 02:

A propos. Un periódico Yanqui que leí ayer en el Consejo Central, publica una serie de artículos sobre el capital, etc., y habla también de mi libro. Dice que yo creo que el obrero se ve obligado a trabajar cierto número de horas al día para sus propias necesidades, de donde proviene el exceso de trabajo, después de cubierto este tiempo, lo que yo llamo surpluslabour, fuente de la plusvalía y, por tanto, de la ganancia, etc. Que algo hay de esto, pero que no es ésa la verdad. Que las mercancías que, por ejemplo, produce un fabricante son para él =0, mientras no las vende. Supongamos que el valor real (quiere decir el precio de costo) de un vestido, etc., sea =a. A esto añade el fabricante, al venderlo al comerciante, b, y los distintos tenderos por cuyas manos pasa el articulo, c. 

– Página –709–   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

https://unidadmpt.wordpress.com/2012/05/08/transcribiremos-a-la-letra-el-capital-de-carlos-marx-tomo-uno/

¡SUSCRÍBETE A NUESTRO BLOG!

Tweets mentioning @Daniel206_73

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Antícapitaslista, ¡¡¡ Unidad Latinoamericana !!!, Campesinos- Jornaleros, chile, Compañero Presidente Doctor salvador Allende, Peones - Proletarios, SUTRA-CHILE, Trabajadores al Poder, unidad, Varios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s