“PELANTARU…” DON ALONSO DE RIBERA


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Según anticipamos, aunque don Alonso de Ribera no tenía experiencia directa en la guerra de Arauco, tampoco era un inexperto. Por el contrario, era reputado como un militar con mucha práctica al le sería fácil adaptarse al modo de combatir de los araucanos.

Nacido en Ubeda, se había iniciado en la carrera de las armas desde soldado, escalando posiciones en virtud de su esfuerzo y capacidad. España era, en aquellos tiempos, la primera nación guerrera en Europa y para que un soldado destacara en sus victoriosos tercios necesitaban tener no sólo gran valor y arrojo, sino además inteligencia y preparación. No contento con dominar el arte de la guerra, don Alonso se perfeccionó también en el estudio de las matemáticas.

Había estado en el sitio de Mastié, siendo el primero en entrar al torreón de la puerta Bruselas y en apoderarse de él. En Amberes, después de dieciocho meses de asedio, arremetió con una compañía de piqueros logrando entrar a la fortificación, inclinando la victoria a favor de los españoles, quienes degollaron cerca de tres mil enemigos y ganaron más de cien embarcaciones.

En la batería de Corbié, en Francia, luchó bajo las órdenes del duque de Parma, acompañado por Alonso de Mercado, consiguió traspasar el foso de la vetusta fortaleza, y romper su resistencia para ser tomada.

En el sitio de Calais, tuvo a su cargo las tropas que se interponían entre la villa y el mar para impedir que las naves artilladas pudiesen apoyar la plaza. Al ver que su enemigo comenzaba a desembarcar con intenciones de romper el sitio, se echó con sus hombres al mar, atacando con espadas, mosquetes y arcabuces a los del bote, con tanto empeño, que les obligaron a volverse con los barcos. Durante la noche, la armada hizo otro intento de desembarco, pero éste fue impedido por las fuerzas de Ribera y de don Luis de Velasco. Al amanecer cargó personalmente contra la fortaleza y la tomó en un acto de arrojo temerario. En la villa de Dorlán, teniendo el mando del campo español   el conde de Fuentes, el enemigo había ido debilitando sus fuerzas y sólo le restaban sus tropas montadas que protegían la retirada de los infantes. Pero viendo que la caballería española no les cargaba, recuperaron sus bríos y comenzaron una contra carga que hizo retroceder a los castellanos. Don Alonso de Ribera fue a hablar con Monsieur de Rona, el maestre de campo, y le solicitó autorización para romper el ataque enemigo con su propia infantería. De Rona se negó, mandándole retomar su puesto, pero ante la insistencia de Ribera le contestó con desdén, que si le parecía tan fácil romper las filas contrarias fuese a hacerlo. Reuniendo quinientos hombres, llegó hasta el lugar mismo en que la caballería enemiga hacía retroceder a la propia, que venía volviendo las espaldas. Al ver lo que Ribera pretendía, el sargento mayor Torrealba le ordenó retirarse, pero el valiente capitán le respondió que estaba allí para vencer o morir. Torrealba le amenazó con ir a dar cuenta al conde de Fuentes si no obedecía, y Ribera contestó “que se fuese con Dios, que allí no le habíamos de menester”.

Al ver  retroceder a los españoles, sus enemigos arremetieron envalentonados, pero se toparon con la tropa de Ribera que, con gran decisión, les detuvo y les venció. La victoria fue importantísima pues se ganó Dorlán, se apropiaron de más de mil caballos y pasaron a cuchillo a tres mil hombres, “entre ellos a muchos caballeros de picardía”.

Al subir al trono Felipe III, el soberano se vio enfrentado a la muerte de Oñez de Loyola, que transformaba ya en interminable la guerra contra los araucanos. Los consejeros del rey le indicaron que nombrara, para vencer a este indómito pueblo que se burlaba de los victoriosos ejércitos en Europa, al militar de más renombre en esos momentos en España, don Alonso de Ribera. Así pues, aunque los pobladores de Chile estuviesen ignorantes de su valía militar y le recibieran con desagrado, el nuevo gobernador no era un desconocido, sino uno de los más reputados guerreros de Europa.

 

logo-15CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

APÉNDICE

CARTAS SOBRE EL TOMO I DE “EL CAPITAL”

Marx a Engels

30 noviembre 1873

Párrafo 01:

[…] Puesto que estás con la traducción francesa de El Capital, me agradaría que siguieses adelante con ella. Creo que encontrarás algunas cosas que han ganado con respecto al alemán […]

– Página –710 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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