“PELANTARU…” ALGUNAS CONSIDERACIONES MILITARES SOBRE LA CONDUCCIÓN DE LAS OPERACIONES LLEVADAS A CABO POR EL TOQUI PELANTARU


retrato-pelantaro

No se cumplía aún el medio siglo desde Lautaro, inventando una nueva táctica para las fuerzas araucanas, lograra derrotar a los gobernadores Pedro de Valdivia y Francisco Villagra en Tucapel y Marihueñu, cuando las ventajas obtenidas por los españoles en base a la superioridad de sus armas y caballos, fueron nuevamente anuladas por la astucia, destreza e inteligencia del pueblo mapuche para desarrollar la guerra.

Ningún pueblo de América había logrado poner en jaque a las fuerzas españolas, a pesar de ellos numerosos combates que se desarrollaron en todas partes. Ello se debía en que basaban su táctica en el empleo de la superioridad numérica, para balancear el peso que significaban las armas modernas de las fuerzas castellanas. Los cambios introducidos por Lautaro consistieron en recurrir a formaciones, estratagemas, uso del terreno, empleo de las informaciones y contra informaciones por medio de hábiles espías que, muchísimas veces, sacrificaron sus vidas para obtener datos o confundir al adversario suministrándole falsos informes. La mentalidad superior que se puede apreciar en el araucano, sólo encuentra similitud en algunas tribus guerreras de Norteamérica, donde muchos de los jefes indios desarrollaron la astucia, las emboscadas, las tretas más variadas y el aprovechamiento del terreno contra la caballería De los EE.UU. , consiguiendo éxitos notables. Pero no debemos olvidar que muchos de estos triunfos se debieron a la obtención de la misma arma del agresor: el rifle; en cambio el mapuche combatió contra el  español solamente con sus armas primitivas, reforzadas con lanzas y espadas quitadas al enemigo, y el hierro de las puntas de arados y de las rejas de sus ventanas, además del caballo, del cual hicieron un uso tan grande que anularon y aún sobrepasaron la ventaja de los castellanos.

Las grandes batallas de la época de don García Hurtado de Mendoza, en que los araucanos presentaron miles de combatientes y fueron derrotados, hicieron crisis. El indígena aprendió la lección que le dejaron sus miles de muertos en campo abierto, combatiendo contra una infantería sostenida en sus alas por la caballería capaz de realizar flanqueos y envolvimientos de terribles efectos. Esta táctica fue copiada por los araucanos y hubo batallas en las que presentaron la misma formación española, colocando al centro una línea de infantería armada de largas picas, en tanto mantenían soberbios escuadrones en las alas para detener o atacar por la retaguardia a la caballería enemiga. Sin embargo, la superioridad de los elementos bélicos y las batallas en terrenos amplios donde los animales podían obtener su máxima movilidad, inclinaron la victoria a favor de los hispanos. Las campañas de don Alonso de Sotomayor en 1585 y 1590 les dejaron una saludable experiencia.

No escapó alojo del indígena la decadencia del espíritu guerrero que demostraban los españoles de estas campañas y el cansancio que les producía la guerra. Muchos eran soldados venidos del Perú, Centro América o Méjico que, incapaces de soportar las penalidades de una lucha tan sostenida, desertaban hacia el campo mapuche y servían como instructores, asimilándose a la vida araucana. Esta gente, aventureros o indeseables que se enganchaban en esos territorios para venir a caer en la caldera hirviente de Arauco, informaban sobre el estado precario de los españoles y su deseo de terminar la lucha para dedicarse al cultivo de haciendas. Así se impusieron los indígenas del estado anímico en los fuertes y ciudades al sur del Biobío y germinó en sus mentes la idea de vengar las ofensas recibidas, reconquistando la libertad de su territorio en un gran alzamiento que arruinara para siempre el poder español en el corazón de la Araucanía.

El año 1592 se presentó en Chile el gobernador que debía reemplazar a Sotomayor: don Martín García de Oñez y Loyola. “Bondadoso y bonachón, era una mezcla de candidez, de confianza ciega y de temeridad inconsciente”  según Encina. Este hombre iba arruinar la Conquista con una medida que los araucanos supieron aprovechar de inmediato. El reparto del “herraje de Su Majestad para arar y cavar, y los cuchillos y hachas, vino, vestidos y comidas” que les obsequió para ganarse su amistad. En aquella época, el araucano había aprendido a trabajar, en frío y en caliente, el hierro proveniente de armas y utensilios españoles y a fabricar puntas de lanzas para sus piqueros. Los viejos soldados de la Conquista hicieron presente al gobernador la inconveniencia de su proceder; pero éste no quiso escuchar y, aún más, entró en conversiones de paz con los jefes indios, dándoles el tiempo necesario para reunirse y atacarlos en el recién fundado fuerte de San salvador de Coya, y obligarles a huir hacia Angol, dejando tras de si la formidable rebelión que iban a encabezar el Toqui Pelantaru.

El plan a seguir es explicado por el Toqui a sus subordinados e inmediatamente se da comienzo al Acopio de provisiones lejos del alcance del adversario, como asimismo de las armas y medios de Transporte (caballo), a fin de dar a sus tropas la Movilidad requería para lograr una superioridad de maniobras e el teatro de guerra.

La información que tenía del enemigo sirve para establecer el plan que se desarrollará para sorprenderlo. Conocían exactamente la ubicación de los emplazamientos españoles, las distancias que los separaban y el tiempo que tomaría la llegada de refuerzos.

Al dar comienzo a la gran rebelión destinada a expulsar a los españoles del sur del Biobío y destruir sus posesiones, los mapuches comenzaron por conquistarse a los indios de servicio, a fin de privar a los colonos de sus medios, pues solicitan a esos sirvientes que huyan llevándose objetos de hierro, armas, municiones y ganado, tan pronto se presenten los soldados de Pelantaru. Para no despertar sospechas, simulan enorme celo en el trabajo y la operación se mantiene en secreto, hasta que ciertos indicios que los españoles conocen, les hacen sospechar del  alzamiento. Desgraciadamente, ya es tarde. El mapuche ha preparado sus Medios y se encuentra listo para iniciar las operaciones.

El secreto mantenido por Pelantaru a fin de posibilitar la Sorpresa, el acopio de Informaciones que se trata de obtener sobre el adversario y el estudio del Terreno donde se va actuar, demuestran la inteligencia del Toqui y su capacidad guerrera, comparable a la de Lautaro cincuenta años antes. Frente a un adversario superior en medios de guerra, los mapuches sólo pueden oponer la superioridad numérica y la astucia, que un factor muy importante en sus triunfos. Los españoles no dan crédito a muchos rumores que sus aliados les llevan y subestiman la capacidad del nuevo caudillo indígena.

La lucha comienza con una gran acción dirigida contra su adversario principal: el gobernador Martín García Oñez de Loyola. Este había salido de la Imperial el 21 de diciembre de 1599 hacia Angol, con una columna de 50 jinetes y 300 indios amigos. Por una curiosa coincidencia se iba a realizar un encuentro entre españoles y mapuches muy similar al de Tucapel, tanto por la cantidad de efectivos castellanos, como por el mes en que operaba. Aunque la realización fue distinta, en ambos casos resultó una sorpresa con idéntico desenlace.

La noche del 22, Pelantaru realizaba su Aproximación al campo español después de haber tomado todas las medidas de seguridad para conseguir la Sorpresa. El Plan de ataque fue dispuesto de acuerdo con las Noticias de la Exploración que trajeron los espías. Estos se habían mantenido observando todos los movimientos del adversario. El conocimiento conseguido a través de un servicio de exploración eficiente nos da la idea del alto grado de preparación de los guerreros araucanos. Al amanecer del 23, cuando el sueño era más pesado, se desencadena el ataque que determina la muerte del gobernador y la destrucción total de la columna.  La acción concluía con el aniquilamiento Total del Adversario.

Los araucanos habían aprendido, en la dura escuela d ela guerra, la manera de enfrentar a los españoles y reducir sus ventajas en elementos bélicos. Ya eran diestros jinetes y multiplicaban su ganado caballar en las praderas del sur y del este a los Andes. Contaban con una caballería superior a la española, no solamente en cantidad, sino además, por la calidad de sus guerreros, que sacrificaban sus vidas en defensa de la libertad de su territorio. En cambio, el español estaba cansado de una guerra que le producía poco provecho y muchos riesgos, por lo que estaban fervientemente la paz. Los mapuches lo sabían y no cesaban en su intento de hacer más pesada la vida de los colonos con sus continuas malocas y ataques a haciendas y poblaciones.

Después de Curalaba, Pelantaru pone en acción un nuevo plan: separar al adversario en dos núcleos y destruirlo en forma parcial, mediante el sistema de encerrarlo en sus frentes custodiados por enorme cantidad de guerreros, en tanto el grueso de sus huestes daba golpes en masa haciendo caer, uno tras otro, los baluarte castellanos. Se  observa también una nueva forma de combate: la retirada simulada para atraer al enemigo a un terreno favorable donde destruirlo. Este sistema, que muchas veces tuvo éxito, terminó por ser conocido de los españoles, por lo que los araucanos desplegaron las más ingeniosas formas de engaño, consiguiendo destruir al adversario.

El sitio a fuertes y ciudades, para rendirlos por hambre, se convierte en cosa común, y llegan a realizar trabajos para desviar los cursos de agua, privando de este elemento vital a los defensores. El fuego se usa también para incendiar los techos de paja y las paredes de madera, a la vez que emplean escalas para trepar las empalizadas. Todos estos ardides de guerra nos demuestran un razonamiento poco común entre los indígenas americanos, y es la razón por la que los araucanos fueron adversarios tan porfiados y peligrosos para España.

Su paciente estudio de las costumbres hispánicas les hizo descubrir la manera de atacar con mayores probabilidades de éxito. Así fue como lograron compenetrase de la disciplina que reinaba entre los conquistadores y su desorganizada forma de combatir. Así también lograron rendir uno a uno todos los fuertes y ciudades que se hallaban al sur del Biobío, causando su ruina total, que decidió a la Corona a iniciar la llamada Guerra defensiva, que fijó la frontera en el caudaloso río. Las estratagemas y formas de combatir de Pelantaru se modificaron cuando hubo de enfrentarse a un adversario que conocía muy bien el arte de la guerra, don Alonso de Ribera.

Vemos a Pelantaru y sus tropas un correcto Aprovechamiento del terreno, usando los obstáculos como protección. Transmonta la cordillera por los pasos del sur y avanza por la vertiente oriental para volver a cruzarla, más al norte, burlando a su enemigo. En otras ocasiones, cruza los ríos lejos de vados conocidos, en lugares donde la corriente es más suave y permite el paso de las bestias y hombres, para caer sobre las espaldas o flancos de sus contrarios. Realiza Acciones Relámpago para mantener el hostigamiento, sin embarcarse jamás en una acción a campo abierto donde la infantería y caballería española puedan desarrollar libremente su juego. Dispersarse para Marchar y Reunirse para combatir, es su manera de accionar y jamás descuidada la seguridad, razón por la cual los españoles no logran atraparlo, a pesar del despliegue de fuerzas que hacen para conseguirlo.

Audaz, llega a insultar a Alonso de Ribera en su propio campamento y, cuando éste quiere atraparle, huye veloz seguido de los pocos guerreros que le acompañan, haciendo inútiles los esfuerzos de sus perseguidores. Cuando el gobernador penetra en las tierras del sur destruyendo ranchos y cosechas, el Toqui hace lo mismo en las haciendas españolas, llevando la desesperación a los encomenderos. Esta guerra, dirigida contra los recursos de los adversarios, reporta ganado vacuno y caballar a los indios, a la vez que merma fuertemente los medios españoles. El Toqui comprendía bien que la audacia y el buen empleo de sus fuerzas terminarían por aniquilar la moral de los invasores, por lo que no cesa de hostilizar en forma constante. Esto es el sello inconfundible de su genialidad guerrera.

Pelantaru rivaliza con Lautaro y, junto a Lientur, que más tarde seguirá sus huellas, forma la trilogía heroica de la guerra de Arauco por su independencia.

Este guerrero, perteneciente a un pueblo cuya civilización estaba muy por debajo de la española, tiene la virtud de demostrarnos la inteligencia de sus hombres y su fácil asimilación a la conducción operativa y táctica de las tropas. Supo aprovechar  a su favor los medios a su alcance en hombres, recursos naturales y terreno. Fabricó armas ocupando los despojos y los obsequios metálicos que consiguió del propio enemigo. Destruyó sus medios de vida sitiando fuertes y ciudades hasta reducir por hambre a los defensores, a quienes encerró tras sus murallas impidiéndoles socorrerse entre sí, para terminar con la destrucción de todos los establecimientos que, con gran paciencia, habían levantado los gobernantes durante medio siglo de conquista.

Sin que nadie le enseñara y teniendo sólo por maestra a la guerra, este caudillo indígena emplea los principios que los grandes capitanes pondrán en ejecución en el futuro y, por espacio de diez años, campea contra el adversario sin ser vencido.

 

006-aa-logo-victorCRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LOS ARTICULOS DE ENGELS

V

(Publicado en “Der Beobachter, Ein Volksblatt aus Schwaben”, Stuttgart, 27 diciembre 1867; núm. 303; folletón)2

Párrafo 01:

Cualquiera que sea el modo como se piense acerca de la tendencia que informa este libro, creemos poder afirmar que su publicación honra al espíritu alemán. No deja de ser característico de su autor, aunque prusiano, sea uno de esos prusianos del Rin que, hasta hace poco, gustaban de llamarse “prusianos por fuerza”, y además, un prusiano que ha vivido largos años legos de Prusia, en el destierro. Prusia ha dejado de ser, desde hace ya mucho tiempo, un país de iniciativa científica; en materia histórica, política o social, la ciencia no tiene, en Prusia, nada que decir. En realidad, Prusia no representa hoy el espíritu alemán, sino el espíritu ruso.

2: Este comentario bibliográfico fue publicado en folletón, con la advertencia siguiente: “El artículo que a continuación reproducimos nos fue enviado por un escritor del norte de Alemania; nos complacemos en insertarlos para llamar nuevamente la atención hacia la notable obra, de cuya excelente introducción hemos comunicado ya un extracto a nuestros lectores. Conviene advertir, sin embargo, que no nos hacemos responsables de este trabajo en todas sus líneas, tanto en lo que se refiere a Marx como en lo que atañe a Lassalle; por tanto más cuanto que aún no hemos tenido ocasión de examinar atentamente el libro primero” (Ed.) 

– Página –741-742 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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