Mujeres inmigrantes, trabajo y exclusión. Discursos desde la autoridad.


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Resumen: 

El problema de la modernidad con la diferencia, se traduce en el despojo constante de la alteridad del otro/a, homologándolo/a a lo propio. Es así como la sociedad chilena construye a los/as inmigrantes peruanos/as, de manera binaria, en una posición inferior. De esta forma, en el presente trabajo analizamos los discursos de empleadoras chilenas, respecto a mujeres trabajadoras del servicio doméstico de origen peruano, en relación a su nacionalidad, género y trabajo, desprendiéndose construcciones de dominación, invisibilidad y de la problemática de la otredad, lo que concuerdan con los tres ejes analizados: 1) Apropiación del cuerpo y la subjetividad de la trabajadora: construcción del otro a partir de la dominación 2)  Condiciones laborales y  posicionamiento discursivo de la autoridad: Visibilidad e in-visibilidad de la trabajadora peruana de servicio doméstico 3)  Discriminación: La diferencia como problema e inferioridad.

Abstract:

The problem of modernity with the difference, resulting in the constant plundering other’s otherness, adapting it to self. Thus Chilean society builds the Peruvian immigrants, so binary, under a lower position. Thus, in this paper we analyze the discourses of Chilean employers regard women domestic workers from Peru, in relation to their nationality, gender and work, shedding structures of domination, invisibility and the problem of otherness, which are consistent with the three axes analyzed: 1) Ownership of the body and subjectivity of the worker: construction of another from domination 2) Working conditions and discursive positioning of authority: Visibility and invisibility of Peruvian domestic worker 3) Discrimination: The difference as a problem and inferiority.

Key Words: Immigration, work, women, difference, exclusion

 

Constanza Gómez Rubio. Psicóloga. Magíster © en Estudios de Género y Cultura, Mención Cs. Sociales. Universidad de Chile. constagomez@u.uchile.cl

Carolina Rosales Landeros. Licenciada en Psicología. Universidad de Chile. c.rosales.landeros@gmail.com

Los fenómenos migratorios no son nuevos, históricamente han sido parte de la construcción y transformación de diversas sociedades. En lo que refiere a Chile y Latinoamérica, los diversos movimientos migratorios de los últimos años del siglo XIX y durante el transcurso del XX, como son las de campo-ciudad y las extrarregionales, han contribuido significativamente a la construcción de las culturas y sociedades de la región.

Son múltiples y variadas las causas por los que los fenómenos migratorios se producen. Dentro de esta heterogeneidad de razones se encuentran las políticas, sociales, económicas, religiosas, entre otras. Por otra parte, es algo complejo de estudiar, dado su carácter retrospectivo, vale decir, es posible analizarlo posterior al acto mismo de migrar (Tijoux, 2007).

Junto con lo anterior, se destaca la creciente participación de mujeres en estos procesos. Se puede observar una transformación progresiva en el patrón de migración femenina asociado, desde ser acompañantes de un hombre, hacia un patrón autónomo en que las mujeres migran solas (Godoy, 2007).

En lo que concierne a Chile, según datos oficiales del Departamento de Extranjería (2009), la inmigración peruana está compuesta en un gran número por mujeres. Dichas mujeres, la mayoría de las veces se desempeñan en empleos precarios, y muchas se mantienen en trabajos temporales, en el comercio informal y sobre todo en el servicio doméstico. Esto da pie a un gran número de abusos de índole laboral, discriminación y exclusión. En relación a esto, Stefoni (2003) plantea que la sociedad chilena construye al otro bajo una posición de inferioridad, basada en discursos esencialistas de carácter sociocultural.

La modernidad y la diferencia: la superioridad del discurso colonizador y la consecuente construcción del otro.

El problema constante de la modernidad con la diferencia, es despojar al otro de su alteridad, no verlo como otro distinto, homologándolo a lo propio y anulando las diferencias. La construcción de este otro, en variadas ocasiones reproduce la lógica binaria de superioridad – inferioridad, dando pie para la discriminación y la segregación (Segato, 2010).

Para Quijano (2000a), la modernidad estableció un sistema de clasificación básica de la población basada en la raza. En este sentido, los rasgos fenotípicos de los colonizados fueron tomados como categoría racial por los colonizadores, operando en diferentes dimensiones de la vida micro y macro social (Quijano 2000b). Este régimen colonial es una forma de ejercicio del poder, relacionado directamente al capitalismo, tomando Europa como centro (Idem).

Así, esta clasificación social básica que señala Quijano, tiene efectos cinco siglos después. La aspiración al blanqueamiento cultural, a ser fenotípicamente similares a los europeos, al configurar un prototipo de belleza en relación a lo alto, rubio y claro, resulta en un evidente desprecio a la posición histórica que como latinoamericanos llevamos en el cuerpo a modo de huella.

La historicidad asume un papel central en esta perspectiva, no como acontecimientos fijos y estáticos, sino como un proceso dinámico en constante construcción. Debido a esto, resulta interesante la idea de Segato (2010) de hablar de una inter-historicidad (más que de una interculturalidad), en la que se comparta una historia común y a la vez la proyección de la misma. Sin embargo, muchas veces nos leemos desde las categorías del poder, desde la perspectiva del colonizador, aún cuando la relación pueda ser mucho más compleja.

Parece interesante el proceso de constitución de formas de control y explotación del trabajo que describe y problematiza Aníbal Quijano. La idea de que las nuevas identidades históricas generadas en función al concepto de raza, se asociaron a posiciones en la estructura de control del trabajo, conlleva la consecuente división racial de éste (Quijano 2000a). Así, el impacto en las relaciones sociales del poder colonial, se articula en torno a: 1.- el control del trabajo; 2.- la dependencia del trabajo y los recursos de producción de la naturaleza; 3.- el sexo y la reproducción de la especie; 4.- la subjetividad y el conocimiento; 5.- la autoridad que asegura este patrón de relaciones sociales (Quijano 2000b).

Ahora bien, tal como señala Breny Mendoza (2010), Quijano ignora y oculta la idea de género bajo la categoría de raza, lo que ocurre a su vez con el concepto de clase y el género. En la problemática de la racialización, el género y la clase se encuentran entrelazados generando un entramado complejo. Así, la referencia a la sexualidad está constantemente tiñendo los discursos, concretamente, la subordinación sexual femenina en relación a la autoridad masculina.

Existen una serie de ideas en torno a la inmigración peruana en Chile. Una de ellas, es que las mujeres peruanas son muy pobres y no tienen educación alguna, que son ignorantes, incapaces de tener autonomía y víctimas de los mandatos de los maridos. Al analizar estas construcciones, resuena lo señalado por Hernández (2008):

Estas estrategias de colonización discursiva tienden a construir a la mujer del Tercer Mundo como: atada a la tradición, convertida en el alter ego de la académica feminista que es liberada, que toma sus propias decisiones, tiene control sobre su cuerpo y su sexualidad, es educada y moderna (Hernández, 2008: 98).

Estos discursos colonizadores, se contraponen con los discursos de grupos de mujeres inmigrantes que de algún modo buscan autonomía económica, sexual y emancipación personal (Stefoni, 2003). Así también, la construcción del otro/a general como ignorante no encuentra correspondencia en la realidad, ya que el grupo de mujeres inmigrantes peruanas es muy heterogéneo en términos educativos: algunas tienen estudios técnicos, otras se han capacitado en ciertos oficios y otras cuentan con enseñanza secundaria. (Stefoni, 2009).  En este punto, el componente de clase se hace más patente.

Por otra parte, se encuentra la clasificación y jerarquización del mundo moderno de manera binaria, vale decir, no hay relaciones de complementariedad, sino que en esta relación un término suplanta a otro. Este término principal entonces se transforma en universal, en una representación general, mientras que el término suplantado queda relegado a la sobra, al resto, a la otredad como problema (Segato 2010).

En relación a lo anterior, nuestro estudio pretende distinguir los tipos de construcciones discursivas relacionadas con el lugar de origen, género y trabajo, hechas por empleadoras chilenas de la Región Metropolitana, respecto de mujeres inmigrantes peruanas que trabajan en el servicio doméstico.

Metodología

El abordaje de la investigación se hace a partir de un método cualitativo, ya que permite la búsqueda de la comprensión de los procesos sociales, más que la explicación y predicción de los mismos; basándose en herramientas analíticas que  yacen en la interpretación  (Iñiguez, 2008).

Se utilizó un muestreo en bola de nieve, consistente en la ampliación de los sujetos participantes, partiendo de contactos recomendados por otros informantes claves. De este modo, se trabajó con 11 mujeres chilenas, de la región Metropolitana, de estrato socio-económico medio, con o sin hijos y con un rango etario que fluctúa entre los 30 y 45 años.

Todas las participantes tuvieron o tienen en la actualidad empleadas de servicio doméstico de nacionalidad peruana. En términos educacionales ocho tienen estudios profesionales y tres no.

Cabe señalar que con la muestra no se busca la representatividad en términos estadísticos, como se utiliza en investigaciones cuantitativas. La representatividad está dada por el hecho de que las participantes provienen de una posición social,  lo que hace que sus discursos no sean construidos puramente desde sus individualidades, sino que cada relato da cuenta de una posición de sujeto social (Sisto y Fardella 2009).

Como instrumento de investigación se utilizó la entrevista abierta semi directiva, en la cual las preguntas estaban dirigidas hacia ciertos temas relevantes a tocar (Valles, 1999), contemplando tres ejes centrales: 1) información y condiciones laborales y el discurso relacionado con el empleo doméstico 2) conocimiento personal sobre la empleada 3) discursos asociados al país de origen y al género.

Para el tratamiento de los datos, se utilizó Análisis de Contenido, el cual se vuelve relevante en esta temática ya que los cambios producidos en el mundo del trabajo están asociados a transformaciones y rearticulaciones a nivel discursivo. Esto ha significado la articulación del discurso sobre imaginarios respecto al trabajo, las organizaciones y la economía capitalista; nuevas interacciones entre trabajadores/as y autoridad; nuevas construcciones discursivas en relación a posiciones subjetivas

Análisis.

Se pueden destacar tres argumentos generales: 1) Apropiación del cuerpo y la subjetividad de la trabajadora: construcción del otro a partir de la dominación. 2)  Condiciones laborales y  posicionamiento discursivo de la autoridad: Visibilidad e in-visibilidad de la trabajadora peruana de servicio doméstico. 3)  Discriminación: La diferencia como problema e inferioridad.

Estos argumentos concuerdan con cuatro tipos de construcción discursiva respecto a mujeres inmigrantes peruanas en relación al género, trabajo, lugar de origen y educación: a) Construcción del otro como objeto de dominación, b) Invisibilidad del otro como sujeto, c) Construcción discursiva de género, d) El otro diferente como problema.

Apropiación del cuerpo y la subjetividad de la trabajadora: construcción del otro a partir de la dominación. 

De manera general, se desprende la idea de la humanización del trabajo doméstico por parte de mujeres externas a la familia. La constante referencia al bienestar psicológico y material de la empleada es un argumento transversal en los discursos de las entrevistadas. Sin embargo, se presenta una tensión discursiva relativa al límite del trabajo y la vida personal de ésta.

Se encuentra la ambigüedad de que la figura de la empleada transita entre dos situaciones. Por una, el mantener los límites como trabajadora, no perteneciente a la familia, pero por otra, el mismo trabajo le requiere jugar un rol como si fuera de la familia. Bajo el argumento de la unión familiar que asegura el bienestar de todos los integrantes de la familia (incluido el de la propia empleada).

Uno tiene que vivir feliz todos juntos. Si tú ves que ella (la empleada) no es feliz y no sonríe con lo que está haciendo, pucha que es difícil tener a alguien (Viviana).

Se produce un doble control: por un lado, el control respecto a la subjetividad de la trabajadora, y por otro, del cuerpo de la misma. El primer tipo responde a tener una disposición cognitiva y emocional positiva hacia el trabajo y las relaciones que en él se construyen. Es interesante la manera en que la informante expresa aquello, ya que utiliza la palabra feliz, que denota una suerte de categoría mayor a la de bienestar y un control subjetivo significativo en relación al trabajo. Esto, principalmente porque reduce todo el estado anímico y existencial de la empleada al ámbito del trabajo. En la felicidad a la que se aspira quedan omitidos otros ámbitos de existencia, reduciendo la vida de la empleada sólo al trabajo.

Un segundo control es el referido a la corporalidad. El estado subjetivo debe ir acompañado de la disposición corporal, vale decir, al estado de felicidad debe seguir el de la sonrisa. Sin embargo, el control del cuerpo no sólo pasa por esta dimensión, sino que también por la sexualidad.

…obvio, yo le compraba los anticonceptivos, porque la cuestión era mía, yo no quería que se embarazara porque no me convenía, o sea caché que con el pololo ya pasaban otras cosas (…) sí porque si no el cacho es mío, entonces ya, yo la llevaba al doctor, le compraba las pastillas anticonceptivas (Camila).

Uno de los aspectos que se desprende de la cita, es la omisión discursiva de la voluntad de la afectada. Se aprecia que el control de la intimidad sexual de la trabajadora es explícita por la no conveniencia de un posible embarazo, y las consecuencias en términos de seguridad social que eso conlleva. Se aprecia, nuevamente, una ambigüedad en el límite del trabajo y la intimidad y vida de la trabajadora.

Otro elemento discursivo distinguido es el relativo a la construcción infantilizada de la empleada peruana. Hay una discursividad respecto a ella como mujer desvalida, ignorante y víctima de los hombres (ya sea del marido, del padre o de los hijos).  A su vez, se construye la masculinidad, asociada a la cultura peruana, como conservadora y machista. De esta manera, las mujeres empleadoras se posicionan discursivamente como superiores en términos culturales, en que problemas como la violencia de género, la falta de libertad sexual y la poca autonomía personal de las mujeres, ocurrieran en otras culturas, mas en la propia no.

Condiciones laborales y  posicionamiento discursivo de la autoridad: Visibilidad e in-visibilidad de la trabajadora peruana de servicio doméstico.

Una distinción dentro de las condiciones laborales en las que trabaja una empleada peruana tiene que ver con la condición de puertas afuera o puertas adentro. De acuerdo a Stefoni (2009), la modalidad de trabajo influye en la probabilidad de obtención de un contrato, siendo más frecuente entre aquellas empleadas puertas adentro y menos habitual en las de puertas afuera. Esto se refleja claramente en los casos mencionados, ya que por un lado, la necesidad de una empleada puertas adentro obliga a la empleadora cumplir con el marco legal establecido. Y por el otro, en el caso de la empleada puertas afuera, un acuerdo de palabra puede ser suficiente para iniciar la relación laboral entre empleada y empleadora.

Cabe destacar, que el contrato se vuelve un aspecto fundamental entre las mujeres inmigrantes, ya que este documento permite iniciar los trámites de legalización de la residencia en el país. Adicionalmente, esto permite viajar a Perú y el consecuente retorno a su trabajo en Chile (Stefoni, 2009).

A su vez, la trabajadora puertas adentro percibe en promedio mayor remuneración que la de puertas afuera. Stefoni (2009), señala que esto se debe a que el servicio de puertas adentro se concentra en los sectores de la sociedad con mayores ingresos,  mientras que la de puertas afuera, lo hace en sectores medios.

Dentro de esta última categoría de empleo, el vínculo laboral tiene una condición diferente. En este contexto, la posición discursiva de las empleadoras sin hijos muestra una invisibilidad de la figura de la empleada, y por ende el profundo desconocimiento de diversos aspectos de la misma. En otras palabras, la empleada es in-visible a los ojos de la empleadora. Así, a la construcción general de constante protección y conciencia respecto a la figura de la empleada de servicio doméstico, se opone radicalmente a la ausencia del mismo sujeto que se intenta proteger, a la no visibilidad de éste como sujeto de derecho, ni sujeto de historia personal y cultural.

En relación a lo anterior, se aprecian  dos tipos discursivos en torno a la trabajadora de servicio doméstico. Por un lado, se encuentra la visión de la empleada como proclive a sufrir abusos laborales, dando cuenta de una posición social desventajosa socialmente. Cabe destacar, que dichos abusos siempre son realizados por otras empleadoras, ya que existe una visión de sí mismas como buenas. Sin embargo, por otro, las mismas empleadoras invisibilizan a la trabajadora, despojándole de toda particularidad, quedando como la empleada genérica de la cual no es ni siquiera necesario conocer su nombre.

Ya sea en condición de puertas afuera como de puertas adentro, mantener el aseo, cocinar, planchar, lavar la loza, etc., son parte de las funciones básicas que la empleada debe cumplir al trabajar en un hogar. No obstante, la condición de puertas adentro (relacionada directamente con la presencia de hijos en la familia) exige además una labor específica de cuidado infantil:

…Yo les pedía que en el momento en que pudieran los entretuvieran, jugaran con ellos, los acompañaran en los juegos, sobre todo cuando yo tenía estos trabajos así en los que de repente no aparecía  (Rocío).   

Esta labor de cuidado infantil resulta particularmente interesante, ya que no sólo implica el cuidado físico corporal de los niños; sugiere, además, la satisfacción de necesidades psicológicas en ellos por parte de la empleada. Cuando la empleadora no se encuentra presente, resulta en el reemplazo de la madre por parte de la empleada. Es importante destacar que tal reemplazo está mediado por una relación laboral, es decir, el cumplir esta función de “acompañar en los juegos” (Rocío), tiene un valor similar que las labores domésticas tradicionales.

Por otro lado, la posición discursiva de la madre trabajadora le sitúa fuera de la escena descrita en la cita ya mencionada, ya que en sus propias palabras ella no aparecía, dicho de otro modo,  su presencia está dada por el no aparecer, emergiendo nuevamente la in-visibilidad en el discurso.

Adicional a lo anterior, desde un lugar de autoridad, la empleadora da cuenta de los aspectos subjetivos e íntimos de la empleada, lo que reafirma su propia posición en relación a la de la trabajadora:

…ella prefería estar conmigo y ganar menos pero estar tranquila. Yo le decía “Rosa, es que yo tengo esto no más”, “No importa, total usted me da otras cosas (Noelia)

Este lugar discursivo resulta ventajoso para la empleadora ya que justifica un sueldo cuyo monto no corresponde a su valor en el mercado laboral. En relación a esto, la informante utiliza una forma lingüística especial para dar cuenta de la tensión respecto a la remuneración. De esta manera, ella toma la voz de la empleada y habla desde ese lugar “no importa, total usted me da otras cosas” (Noelia), mas sin salirse de la posición discursiva de autoridad.

Al mismo tiempo, este discurso se ve reforzado por la presencia omnipresente y simbólica de una empleadora abusiva e inhumana, que provee a la empleada peruana de unas condiciones laborales deplorables. Este modelo sirve de referencia para el posicionamiento de  las entrevistadas, dejando en claro que ellas no corresponden a este perfil. Este discurso entonces, viene a reafirmar y validar el lugar de poder en la que se encuentra la empleadora, frente a una trabajadora que está en una posición desventajosa y en un potencial peligro respecto al mercado laboral.

La existencia de esta empleadora abusiva termina siendo un factor a considerar, toda vez que puede influir directamente en la modificación de las condiciones laborales por parte de la empleadora o, al menos, en el cuestionamiento consciente de los aparentes beneficios laborales que se le estarían otorgando a la trabajadora doméstica.

Discriminación: La diferencia como problema e inferioridad.

Las informantes distinguen tres tipos de discriminación, en función a las mujeres peruanas que trabajan con ellas: 1.- discriminación por lugar de origen y fenotipo 2.- discriminación por educación y clase social 3.- discriminación por el trabajo que desempeñan.

… o sea, si ellas hubieran nacido en otra posición podrían haber sido parte de mis amigas, gente súper inteligente (…) El solo hecho de ni poder encontrar otro empleo sino de empleadas domésticas es símbolo de discriminación (Adriana).

…hay una discriminación muy fuerte por el fenotipo, por la manera con que la gente se ve, las dos chicas más, tenían súper buena “pinta” no coincidían con la imagen ni de inmigrante aimara o no tenían muy marcado lo indígena (…)  no son todos los peruanos que vienen pobres ni son todos indígenas (Adriana).

En la primera cita, se hace explícita la diferencia en cuanto clase social, sobre todo en relación al trabajo de empleada doméstica. Dicha diferencia no está dada por características individuales, como el de inteligencia, sino que está dado por la posición dentro de una estructura que determina, en gran parte, las oportunidades y los movimientos de los sujetos en ésta.

Por otra parte, en la segunda cita, la informante da cuenta de la discriminación por rasgos físicos. No obstante, es interesante notar discursivamente la asociación negativa de las características fenotípicas indígenas. Cuando se plantea que “no son todos los peruanos que vienen pobres, ni son todos indígenas” (Adriana), es porque la adición de ser pobre e indígena hace más fuerte y compleja la discriminación. Es como si lo indígena manchara el blanqueamiento cultural tan aspirado por algunos sectores.

En relación a lo anterior, cabe destacar que la “buena pinta” (Adriana) se construye discursivamente en oposición a lo indígena, por lo tanto, mientras menos marcado se tenga la apariencia de inmigrante moreno/a, con rasgos indígenas, más oportunidades y movimientos se tendrán en la estructura social.

Por otra parte, hay una valoración positiva de la diferencia, en relación a las empleadas de servicio doméstico y la crianza de los hijos. Se encuentra la idea general de que los hijos aprenden a relacionarse con personas de otras nacionalidades y culturas.

Ahora tengo otra chica, tengo dos mapuches en mi casa (…) abre la mente, esto de tener integralidad (Macarena).

Es interesante la idea de integralidad en relación a lo cultural, al interior del espacio doméstico. Sin embargo, la posición desde la que se construye dicha integralidad es la subordinación. Así, se produce la idea de superioridad ya no sólo en términos de autoridad, sino que en términos culturales, donde él o la que recibe las órdenes es este otro inmigrante o indígena, al que a su vez se le da la posibilidad de trabajar, manteniendo una relación laboral estricta. De esta forma, se refuerza la diferencia pero desde un punto de vista en que el otro/a está al servicio propio. La diferencia está en la distancia y en el entendimiento de quién es quién en la relación laboral.

La discriminación lleva a que en muchas ocasiones los inmigrantes peruanos ocupen una posición de ciudadanos secundarios, lo que tiene como consecuencia una explotación mayor por el hecho de ser inmigrantes. Y, en casos extremos, cuando no han regularizado su permanencia en el país se disminuye el valor de los servicios o de las remuneraciones, pagando mucho menos que lo que se le pagaría a un chileno por el mismo trabajo.

Reflexiones finales.

Implicancias de las construcciones discursivas analizadas.

Se distinguieron tres tipos de discursos de mujeres empleadoras de trabajadoras de servicio doméstico de nacionalidad peruana: Apropiación del cuerpo y la subjetividad de la trabajadora: construcción del otro a partir de la dominación;  Condiciones laborales y  posicionamiento discursivo de la autoridad: Visibilidad e in-visibilidad de la trabajadora peruana de servicio doméstico; Discriminación: La diferencia como problema e inferioridad.

En lo referente a la discriminación y la inmigración, planteamos que los discursos son centrales para la reproducción ideológica del racismo y los juicios peyorativos respecto de mujeres inmigrantes. Las sutilezas discursivas complejizan el reconocimiento y la aceptación de las diferencias y semejanzas que tenemos con otros y otras latinoamericanos. Así también, son fundamentales para deconstruir la hegemonía colonizadora, y  consecuentemente, construir ideas y conocimientos, que permitan otro tipo de valoración social, la formación de nuevas relaciones a partir de las diferencias propias que se pueden encontrar y asumir una inter – historicidad que llevamos en nuestros cuerpos, a modo de huella.

La integración, adaptación y neutralización de la diversidad cultural, son características, que muchas veces son altamente valoradas en el mundo del trabajo, en relación a inmigrantes peruanos/as.  En el fondo, es la anulación del otro, de su existencia particular. No se trata de darle mayor valoración a un grupo social, en desmedro de otro, sino que se trata de transitar a otras lógicas sociales, donde podamos reconocernos en las diferencias y en las similitudes con otros.

Por último, más allá de los contextos locales y las diferencias propias entre uno y otro, no debemos olvidar que dichos contextos se enmarcan en procesos capitalistas globales. Nos parece relevante esto, ya que estos son colonizadores desde un nivel corporal hasta niveles subjetivos, con estrategias sutiles de dominación y discursos hegemónicos disfrazados de democracia.  En este sentido, la lucha tiene que ser por todos los frentes, pero sobre todo poniendo especial atención a los instrumentos de los que se vale la globalización económica, que con el discurso ideológico de respetar las idiosincrasias nacionales y las culturas autóctonas, no hace sino arrasar con ellas al incorporarlas a los procesos de intercambio económico o de guerras bajo el pretexto de salvarlas de la aniquilación, sea por los propios gobiernos, las luchas tribales o la destrucción de las relaciones democráticas. Para el colonialismo de los siglos XVIII y XIX fue lo mismo.

Bibliografía.

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Valles, Miguel. (1999). Técnicas cualitativas de investigación social. Madrid: Síntesis.

 

008-aa-logo-huenanteCRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LOS ARTICULOS DE ENGELS

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Párrafo 03:

El capitalista tiene interés, naturalmente, en alargar todo lo posible la jornada de trabajo. Cuanto más larga sea, mayor plusvalía le producirá. En cambio, al obrero le dice su certero instinto que cada hora más que trabaja después de reponer el salario es una hora que se le arranca ilegítimamente; y las consecuencias que trae consigo el trabajar con exceso, las sufre en su propio cuerpo. El capitalista lucha por su ganancia, el obrero por su salud, por un par de horas de descanso al día, por el derecho a poder sentirse también un poco hombre y que su vida no se reduzca a una cadena incesante de trabajar, comer y dormir. Diremos de pasada que, por muy buenas que puedan ser las intenciones de cada capitalista en particular, no tiene más remedio que luchar por sus intereses, pues la competencia obliga hasta a los más humanitarios a hacer lo que hacen los otros y a obligar a sus obreros a trabajar, como norma general, el mismo tiempo que trabajan todos. 

– Página –749 —   El CAPITAL “TOMO I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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