22 de 30. DOCUMENTO DE MARZO 1974… EL PROGRAMA DEMOCRATICO, POPULAR Y ANTIIMPERIALISTA DE LA REVOLUCION


images-1

Los elementos básicos del programa mínimo de la clase obrera y el Partido, valido como objetivo estratégico parcial, son el derrocamiento de la dictadura, la destrucción del Estado fascista, la construcción de un nuevo Estado democrático, popular y antiimperialista y la reivindicación de todas las conquistas sociales, económicas y políticas alcanzadas por el pueblo antes de la contrarrevolución.

Los elementos fundamentales para que la victoria popular en la resistencia antifascista sea decisiva, es la modificación sustancial del carácter de clase del Estado, indispensable para reprimir los inevitables intentos contrarrevolucionarios, junto a medidas políticas y jurídicas revolucionarias que garanticen el aplastamiento definitivo de los fascistas y los cómplices de sus crimines.

El nuevo poder revolucionario, no sólo restaurará los derechos democráticos de que el pueblo ha sido despojado, sino que los ampliará por todos los medios. Será preciso tener en cuenta algunas características de la ideología política de amplias capas medias para consolidar su participación en la alianza. Deben considerarse los conceptos de pluralismo, régimen amplio, de partidos, sufragio universal, etc., que no se refieren al tipo de estado sino que a formas de gobierno. Que no se trata de majaderías reformistas lo demuestra el hecho de que Lenin planteaba el juego democrático de los partidos revolucionarios en el ámbito de los soviets y afirmaba que las restricciones electorales que estableció la revolución rusa “son un problema puramente ruso y no es un problema de la dictadura del proletariado en general”. (“La revolución proletaria y el renegado Kautsky”)

El programa económico, fundamental en la destrucción del poder del capital imperialista, los monopolios y los terratenientes, debe construirse en torno a los objetivos de una economía de transición, con un área social dominante, un área de autogestión y un área privada, garantías para la mediana y pequeña propiedad, control popular organizado sobre la producción y la distribución de la economía etc.

El estado que surgirá de la revolución antifascista será un Estado de Nueva democracia. El frente no debe perseguir la simple restauración del Estado y la organización política democrática-burguesa, destruida por el fascismo. Ello sería volver atrás a una situación superada por la historia.

Se trata de construir una nueva institucionalidad que asegure efectivamente el control por parte de la mayoría del pueblo de la dirección del estado, y que destierre para siempre al fascismo del país. Será necesario destruir para transformar todas las instituciones que el fascismo haya desarrollado y, sobre todo convertir a las FFAA y policiales en instrumentos al servicio del pueblo. Sólo la transformación de las FFAA en instituciones controladas por el pueblo, garantizará, en último término, el carácter genuinamente democrático del nuevo estado. Por lo tanto, no se trata de restaurar la vieja democracia burguesa, sino de crear una nueva democracia popular, que exprese la dirección del pueblo (de la alianza antifascista) sobre el conjunto de la sociedad.

Democracia Popular en el sentido que garantizará todos los derechos políticos y sociales de las diversas clase y capas del pueblo y demás expresiones políticas. Dictadura popular en el sentido que reprime enérgicamente al fascismo y destruye el poder del núcleo de dominación imperialismo, monopólica y terrateniente.

En suma, tras el derrocamiento de la dictadura, se abre un período de intensa lucha caracterizada por las tentativas de recuperación del poder d elos sectores minoritarios contrarrevolucionarios, y por un esfuerzo desesperado por explotar las contradicciones entre el proletariado y los sectores menos consecuentes de la alianza antifascista.

Esta etapa, marcada por la represión y el aplastamiento definitivo del fascismo, impulsada por una alianza del proletariado y capas medias, entre las cuales existe una relación de unidad, pero también de lucha, tiene una dirección y desenlace que depende de qué fuerza establece su hegemonía, en definitiva, sobre el frente político de la revolución.

El carácter del Estado de transición que surge tras la caída del fascismo, es un problema de relaciones de fuerza.

La hegemonía sin contrapeso de la clase obrera se expresará en un estado democrático popular sin configuración institucional acabada, cuya característica esencial la destrucción de los aparatos represivos, la desarticulación de las FFAA y policiales como instrumentos de la burguesía y el control efectivo de la clase obrera en su reorganización. Se trata de un período inestable, de transición. La revolución adquirirá carácter socialista, planteándose como objetivo programático, la superación de todas las formas de explotación, por métodos indudablemente distintos a los necesarios en la explotación del capital extranjero y los monopolios, pero que expresarán el ejercicio de la dictadura del proletariado.

De darse una hegemonía de la clase obrera limitada por una fuerza considerable de la pequeña burguesía consecuente, se establecería un estado democrático popular con institucionalidad propia desarrollada que expresaría claramente la hegemonía de la alianza antifascista sobre el conjunto de la sociedad. Las FFAA serían depuradas de la influencia fascista y reestructuradas, pero no convertidas en instrumento exclusivo de la clase obrera, quedando bajo control del frente. La perspectiva socialista dependería del fortalecimiento y consolidación del papel dirigente de la clase obrera en proceso.

En el muy improbable caso que se diera una hegemonía pequeña burguesa en la revolución, se generaría un estado democrático, depurado de fascismo con una institucionalidad menos definida y con FFAA reservadas como instituciones apolíticas, por “encima” de las contradicciones sociales, conservando su autonomía y posibilitando la restauración de la vieja democracia burguesa.

En todo caso, con la derrota de los enemigos principales y la destrucción del estado fascista, se iniciará un proceso irreversible de avance hacia el socialismo, garantizado por la nueva institucionalidad e impulsado por el proletariado, a la cabeza de una alianza de clases mayoritarias (no necesariamente idéntica a la que derrocó a la Junta). La posibilidad de la transformación de la revolución en socialista en un período muy corto, depende del rol dirigente del proletariado en la fase democrática de la revolución. El paso al socialismo será, con toda seguridad, rápido, constituyendo un proceso continuo y único.

En la apariencia de las democracias populares europeas y de las revoluciones china, coreana, vietnamita y cubana, las etapas democráticas y socialistas constituyeron dos fases sucesivas de un proceso revolucionario único, que en todo momento estuvo dirigido por la clase obrera. Una característica importante de tal transformación es que no se produjo un reagrupamiento significativo de las fuerzas de clase. Casi todos los aliados de la clase obrera en la etapa democrática de la revolución, apoyaron el viraje hacia la construcción socialista. Sin embargo, el paso de la revolución de una etapa a otra no fue un proceso exento de contradicciones, sino que se vio acompañado de choques de clases, las cuales, en algún país (Checoslovaquia, en 1948 por ejemplo), llegaron a adquirir carácter agudo.

 

logo-17EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección Primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL Y SU CICLO

Capítulo I

EL CICLO DEL CAPITAL DINERO

  1. Tercera fase: M`–D`

Párrafo 13:

D+d no son más que una suma de dinero de una determinada cuantía; en nuestro ejemplo, de 500 libras esterlinas. Pero, como resultado del ciclo del capital, como capital en mercancías realizado, esta suma de dinero encierra el valor del capital y la plusvalía; y aquí estos dos factores no aparecen ya mezclados, como en el hilos, sino el uno al lado del otro. Su realización le ha dado a cada uno de ellos forma de dinero independiente. 211/250  del total representan el valor del capital, equivalente a 422 libras esterlinas y 211/250 la plusvalía: 78 libras esterlinas. Este desdoblamiento, conseguido mediante la realización del capital-mercancías, no tiene solamente el sentido formal de que en seguida hablaremos, sino que adquiere cierta importancia en el proceso de reproducción del capital, según que d se convierta total o parcialmente en D o no se convierta; es decir, según que siga funcionando o no como parte integrante del valor del capital desembolsado d y D pueden recorrer también procesos de circulación totalmente distintos.   

– Página –43-44 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

https://unidadmpt.wordpress.com/2012/05/08/transcribiremos-a-la-letra-el-capital-de-carlos-marx-tomo-uno/

¡SUSCRÍBETE A NUESTRO BLOG!   

Tweets mentioning @Daniel206_73

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Antícapitaslista, ¡¡¡ Unidad Latinoamericana !!!, Campesinos- Jornaleros, chile, Compañero Presidente Doctor salvador Allende, Peones - Proletarios, SUTRA-CHILE, Trabajadores al Poder, unidad, Varios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s