Bajo el cemento está el sustento


gustavoduch /

El Periódico de Catalunya, 3 de abril de 2017

A lo que es tierra viva, fresca y alimento, le llaman ‘suelo’ y lo apellidan ‘no urbanizable’

Hasta hace unos poquísimos meses, quienes habitamos el barrio de Horta, en Barcelona, podíamos comprar alimentos de cercanía, de mucha cercanía, de kilómetro cero. Entre los pisos blancos que se construyeron para alojar a personal relacionado con los Juegos Olímpicos resiste el huerto del señor Marcel•lí, un agricultor profesional que en unos 2.000 metros cuadrados producía los alimentos que el clima recomendaba. Escarolas, alcachofas, tomates, coles o pimientos que, cuando llegabas a comprarlos, te pedía que fueras tú mismo a recolectarlos. Porque durante 20 años siendo uno de sus clientes, siempre vi al señor Marcel•lí manteniendo el huerto con un esfuerzo hercúleo: vestido como un motorista, con rodilleras y coderas, circulaba por los parterres en su silla de ruedas y desde el suelo, gateando, trabajaba los bancales.

GARANTIZAR LA PROTECCIÓN

Ahora el huerto está en barbecho involuntario, la tierra descansa a la espera de su destino, que no debería ser otro que el que le corresponde: ser sustento. Desconozco su situación legal, pero ¿se puede garantizar que un espacio de estas características cuente con la protección administrativa necesaria para que siga ejerciendo el digno oficio de alimentarnos?

El 15 de octubre del 2015, Barcelona fue una de las cien ciudades mundiales que firmaron el conocido como Pacto de Milán para una alimentación sostenible. Es decir, un compromiso formal para reconducir un sistema alimentario dependiente totalmente de alimentos industriales de cualquier parte del mundo –con una mochila muy pesada de injusticias ambientales y sociales– hacia nuevos modelos donde prime la alimentación saludable, de temporada y de proximidad. Para hacer posible dicha transición, el pacto recomienda una serie de medidas muy lógicas y factibles, como, por ejemplo, modificar las ordenanzas municipales para asegurar que las licitaciones que dan acceso a regentar cocinas de escuelas, hospitales o asilos prioricen aquellas propuestas que garanticen productos ecológicos y locales. O que hacen posible la venta directa con precios dignos para quienes producen y con precios asequibles para quienes consumimos. El Pacto también habla claramente de la necesidad de preservar y asegurar con las medidas correspondientes que no se pierda ni un palmo más de tierra agraria.

“COMPREN TIERRA, QUE NO SE FABRICA MÁS”

Hay guerras por la tierra fértil en Ucrania, en Honduras, en el Congo… “Compren tierra, que no se fabrica más”, decía irónicamente Mark Twain a los especuladores de su tiempo, y Barcelona tiene aún algunos espacios agrarios que deben seguir ejerciendo de huertos. Fíjense hasta dónde llegan las ganas de acabar con lo agrario que la clasificación de la tierra se divide básicamente en dos: suelo urbanizable o suelo no urbanizable. A lo que es tierra viva, fresca y alimento, le llaman suelo y lo apellidan no urbanizable, que, como dice el investigador Carles Soler, es el primer paso para hacerla potencialmente asfalto.

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección Primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL Y SU CICLO

Capítulo II

EL CICLO DEL CAPITAL PRODUCTIVO

  1. Reproducción Simple

Párrafo 17:

Dentro de la circulación general, M`, por ejemplo el hilo, funciona solamente como mercancía; pero, como factor de la circulación del capital, funciona como capital-mercancías, forma ésta que el valor del capital asume y abandona alternativamente. Después de ser vendido al comerciante, el hilo se aleja del proceso cíclico de aquel capital cuyo producto es, pero, a pesar de ello, sigue girando como mercancía dentro de la órbita de la circulación general. La circulación de la misma masa de mercancías continúa, a pesar de haber dejado ya de constituir un factor dentro del ciclo independiente del capital del hilandero. La verdadera metamorfosis definitiva de el masa de mercancías lanzadas por el capitalista a la circulación, M—D, su desgajamiento final para entrar en la órbita del consumo, puede, por tanto, aparecer co9mpletamente desligada en el tiempo y en el espacio de la metamorfosis en la que esta masa de mercancías funciona como su capital-mercancías. La misma metamorfosis ya operada en la circulación del capital es la que tiene que operarse todavía en la órbita de la circulación general. 

– Página –63 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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