Calfucurá: Gran estratega político-militar, guerrero y símbolo de la resistencia Mapuche.


Llegó desde el otro lado de la cordillera, de la tierra de Caupolicán y de Lautaro y fue un digno descendiente de los héroes cantados por Alonso de Ercilla y Pedro de Ocaña. Fuerte y osado, consciente de su potencia, desplegó su estrategia para defender su territorio y oponerse al “huinca”.

http://bajomallekomapu.blogspot.cl/

Calfucurá (“Piedra azul” en Mapudungún). Es considerado el último gran Toqui Mapuche del siglo XIX.

Calfucurá, nació a fines de 1780, en las cercanías del Llaima, actualmente la comuna de Cunco, donde Chile no existía en ese entonces. Hijo del Lonko Huentecurá (piedra de arriba). Quien ayudaría a José de San Martin en su cruce por la cordillera de los Andes.

Su poder e influencia llegaron hasta las puertas de Buenos Aires, capital a la que mantuvo en vilo por décadas.

Defendió como pudo la frontera del Wallmapu del avance del ejército chileno y argentino. Fue aliado y otras veces enemigo de los presidentes Argentinos Rosas, Urquiza, Mitre y Sarmiento, quienes lo respetaban y temían como al mismísimo diablo. Considerado por su Pueblo como un guerrero, líder respetado y temido que hizo temblar al enemigo.

La historia del poderío de este Mapuche, puede comenzar a contarse a partir de 1829, cuando Juan Manuel de Rosas asumió el gobierno de la provincia de Buenos Aires y dijo que negociaría con los indios pacíficos y enfrentaría a los insumisos.

Lo que permitió que Calfucurá cruzara la cordillera, el año 1830, para apoyar a su gente que estaba siendo atacado por Rosas, sin embargo fue traicionado por líderes Mapuche en ese lugar, quienes negociaron con Rosas y fusilaron al Lonko Toriano, que consideraban líder de los rebeldes.

Tras el fusilamiento de Toriano en Tandil, amigo respetado de Calfucura. Los boroganos, quienes negociaron con Rosas y que vivían en Masalle, provincia de Buenos Aire, en las cercanías de la actual ciudad Argentina de Carhué, comenzaron a perseguir y matar a Mapuche vencidos y cometieron varias masacres, hasta que tres años después Calfucurá los emboscó, mató a unos mil guerreros y se llevó cautivas a todas sus mujeres.
La venganza de Calfucurá provocó un incesante avance de tropas de Rosas, que mataron uno a uno a los líderes Mapuche, que encontraban y ese fue el momento en que “Piedra Azul”, tomó el mando de todas las Lofche o Comunidades Mapuche, que decidieron resistir,  para posteriormente conformar la Confederación Mapuche, unificando las voluntades de decenas de caudillos Mapuche y Lofche dispersas, en la que estuvieron integrados casi todos los Lonkos principales de Puelmapu y Gulumapu.

El cuartel central del nuevo caudillo de las Pampas, fueron las casas de Salinas Grandes, donde en forma inteligente, formó espías y perfeccionó su lenguaje castellano para comenzar a negociar de palabra y por escrito con Rosas (y después de la caída del Restaurador de las Leyes en la batalla de Caseros, con otros gobernantes).

Durante más de 40 años, Calfucurá y sus descendientes impusieron su dominio sobre vastos territorios de las pampas argentinas. Este hombre parecía actuar conforme a un plan político visionario, al servicio de su pueblo.

Estableció una capital y un gobierno en Salinas Grandes, lugar de gran valor económico y estratégico, porque significaba el control de la extracción y el comercio de la sal, elemento vital para el procesamiento de cueros y carne. Construyendo un inédito centro de poder rico en ganado, platería y textiles. Así mismo controlaba buena parte de los circuitos mercantiles que vinculaban a los Mapuche con las criollas.

Creó su propio sello, que usaba en su correspondencia y documentos oficiales. A través de maniobras diplomáticas astutas, combinadas con acciones militares de gran audacia y eficiencia, derrotó varias veces a las unidades del ejército Argentino. Al prestigio militar que le brindaron las acciones audaces, malones y enfrentamientos victoriosos, se sumó su habilidad diplomática. Pronto surgió entre los Mapuche de ambos lados de la Cordillera la leyenda que tenía poderes mágicos.
Decían: “En los malones Calfucurá, cuando se veía urgido– él pedía una lluvia o un viento que levantaba las piedras y los huinca tenían que irse. 
Con la habilidad de un relojero, fue tramando una extensa red de alianzas entre parcialidades Mapuche anteriormente enemistadas entre sí, tanto en el lado Este, como en el Oeste del Wallmapu. Prueba de ello son sus alianzas con el principal Lonko Mapuche del sur del Biobío, Mañil Wenu, y el hijo de éste, Kilapáng.

Pragmático como pocos, Calfucurá pactó con las autoridades cuantas veces le fue necesario y afianzó su influencia en un vasto territorio, que iba desde Mendoza y San Luis por el norte, a Neuquén y Río Negro por el sur.

Al igual que en Chile la invasión y el despojo en Territorio Mapuche lo justificaron haciendo descabelladas descalificaciones, en Argentina no era la excepción, por lo que Calfucurá se ganó la fama de “salvaje” y “sanguinario” por las autoridades bonaerenses, ansiosas por avanzar la frontera sobre los ricos y extensos dominios de las Pampas.

Entre 1852 y 1860, Calfucurá, contaba aproximadamente con un ejército de 6000 Weychafes (Guerreros Mapuche), lo que resultaría aplastante contra el ejército Argentino, condujo devastadores malones sobre numerosos fuertes y ciudades Argentinas, como Azul, Tandil, Melincué, Tres Arroyos y Bahía Blanca. Miles de cabezas de ganado y cientos de cautivos, especialmente mujeres, fueron conducidos a sus estancias en Las Salinas Grandes. En 1855 llegó a derrotar en el campo de batalla y de forma humillante al mismísimo general Bartolomé Mitre, quien años más tarde sería presidente de Argentina y figura consular en la historia del país transandino.

Según se cuenta; Mitre fue despedido con un gran banquete en Buenos Aires antes de partir en búsqueda de Calfucurá y sus huestes. En dicha cena promete “exterminar a los bárbaros” de las pampas. Mitre salió al frente con más de 900 hombres de infantería, caballería y dos piezas de artillería, pero al llegar a las proximidades de Sierra Chica se topa con Calfucurá al frente de 500 guerreros que le aniquilan la infantería, le toman la artillería y le desbandan la caballería. “Curiosa la táctica de Mitre, que sale de Buenos Aires como caballería, pero regresa como infantería”, consignarían los periódicos de la época, burlándose de Bartolomé Mitre.

Luego de Mitre fue el turno del general Hornos, quien enfrentó al poderoso ejército de Calfucurá en Tapalqué y también resultó vencido.

Entre 1870 y 1871 pudo lanzar una serie de incursiones bélicas sobre distintas localidades Argentinas. Finalmente, una excursión militar del año 1872 enviada en su persecución por el propio Presidente Domingo Sarmiento -a quien le había declarado la guerra- logró derrotarlo en la Batalla de San Carlos de Bolívar. Calfucurá era anciano y sin embargo lideró en primera línea de combate a su tropa contra las fuerzas del ejército que comandaba el General Rivas.

En la edición de El Día del 8 de marzo de 1963, recordando los 91 años de aquel bravío combate, se tomó el relato de aquella batalla del libro del doctor Alvaro Martínez, “Orígenes de San Carlos de Bolívar”. Allí se cuenta que: “el ejército indio (3.500 combatientes) avanzó bien formado, teniendo a su izquierda mil lanzas chilenas al mando de Renquecurá; al centro otras mil constituidas por salineros e indios de Pincén, a las órdenes de Catricurá; a la derecha mil araucanos de Chile y de Neuquén que obedecían a Namuncurá, hijo y luego sucesor de Calfucurá. La retaguardia al mando del cacique Epumer Rosas estaba formada por 500 ranqueles. A la vista de las tropas y a un toque de clarín el ejército indio se abrió en semicírculo ocupando una gran extensión del terreno. Fue entonces cuando Calfucurá en gran galope, las arengó en su lenguaje pampa…”.

La batalla terminó con la derrota Mapuche, en manos de un ejército menor, pero armado con cañones lo que causó estragos en las huestes de Calfucura.

Un año más tarde el 3 de junio de 1873, el mítico líder Mapuche murió, en su propia ruca en Chilihué, cerca de la localidad General Acha en La Pampa. Murió de pena, rodeado por los suyos, poco después de reconocer que al caer sus lanzas ante la utilización de los cañones del ejército Argentino, comenzaba una etapa de crueldades, exterminio y despojo contra su Pueblo.

En su Eluwun (funeral), se comenta aún entre los Mapuche, asistieron Lonkos “de los cuatro puntos de la tierra”.

Calfucurá fue sepultado con los honores de un gran Lonko y en su tumba fueron enterrados sus ponchos, sus armas, su platería, sus mejores caballos y una veintena de botellas de anís y ginebra.

En 1879, en plena “Campaña del Desierto” dirigida por el general Julio Argentino Roca, la tumba de Calfucurá fue profanada por soldados del teniente Juan Levalle, siendo saqueada y sus restos óseos vendidos al Museo de Ciencias Naturales de La Plata donde se exhibían como salvajes que se extinguían. Allí permanecen el cráneo y parte de su esqueleto hasta el día de hoy, pese a ser reclamados de manera insistente por comunidades Mapuche de Neuquén y la Pampa.

La muerte de Calfucurá no solo fue una pérdida para la humanidad, sino de la nación Mapuche, ya que facilitó el gran despojo y genocidio, en la llamada; Campaña del Desierto, que es catalogado como un exterminio programado para limpiar y vender las tierras en posesión de Mapuche. Donde se masacró, asesinó, despojó y esclavizó a cientos de Mapuche. Más de 20 mil Mapuche fueron separados incluso por sexo para que no se reprodujeran, las mujeres fueron entregadas a los terratenientes como sirvientas. 10 millones de hectáreas fueron vendidas a comerciantes y estancieros, 42 millones de hectáreas fueron adjudicadas a unos 1800 terratenientes, que eran familiares de los gobernantes de la época; 6 millones de hectáreas se les entregaron a 67 integrantes de la oligarquía. Según, el periodista Eduardo Rothe.

 

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección Primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL Y SU CICLO

Capítulo II

EL CICLO DEL CAPITAL PRODUCTIVO

  1. Reproducción Simple

Párrafo 21:

El valor capital en su función de capital-mercancías M`–D` ha recorrido, pues al mismo tiempo que m—d, la fase M—D, pasando ahora

                                                       T

a la fase complementaria D–                     la fórmula de su circulación en conjunto es,

                                                         Mp

                                         T

por tanto, ésta: M—D 

                                     Mp

– Página –63-64 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

https://unidadmpt.wordpress.com/2012/05/08/transcribiremos-a-la-letra-el-capital-de-carlos-marx-tomo-uno/

¡SUSCRÍBETE A NUESTRO BLOG!   

Tweets mentioning @Daniel206_73

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Antícapitaslista, ¡¡¡ Unidad Latinoamericana !!!, Campesinos- Jornaleros, chile, Compañero Presidente Doctor salvador Allende, Peones - Proletarios, SUTRA-CHILE, Trabajadores al Poder, unidad, Varios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s