10 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ LOS DOCE EJECUTADOS: DETENCIÓN, TORTURA, VIDA Y MUERTE


 

Detención

El primero del grupo en ser detenido, fue Rudemir Saavedra. Su esposa. Ida Sepúlveda, recuerda así la detención:

«El 12 de septiembre, como a las dos de la tarde, un helicóptero sobrevolaba la casa. Rudemir salió para ir a su oficina, en el aserradero, para ver lo que pasaba. Nosotros vivíamos en un altito, pero el no alcanzó a llegar a la calle, pues ya venían los militares a detenerlo, se lo llevaron al Fundo Pilmaiquén y ahí lo juntaron con otros compañeros: Más tarde los trasladaron a Valdivia.»

Su amigo y compañero Ramón Cousiño nos relató:

«Los militares forzaban a los detenidos a entregar nombres y reconocer a los dirigentes locales. Entonces. Rudemir les dijo que los demás no tenían nada que ver y que si alguien tenía que responder por algo sería él, ya que él sí que era militante del MIR y encargado del sector (…) entonces liberaron a los demás y a Rudemir lo trasladaron a Liquiñe».

A Enrique del Carmen Guzmán Soto lo apresaron el día 13 de septiembre, mientras trabajaba tranquilamente, limpiando un canal. Fue detenido por carabineros, que no eran de Neltume.

Víctor Eugenio Rudolph Reyes fue detenido en la esquina de su casa. el día domingo 16 de septiembre.

Santiago Segundo García y Víctor Segundo Saavedra Muñoz fueron detenidos el 17 de septiembre, en sus lugares de trabajo y luego trasladados a la Comisaría de Panguipulli.

De modo que, ninguno de los cuatro anteriormente mencionados se escondió o se fue del lugar.

En cambio, luego del asalto al Retén de Neltume. José Gregorio Liendo y Luis Hernán Pezo se fueron a la cordillera junto a 15 trabajadores, entre ellos iba Ramón Cousiño. Todos ellos eran militantes del MIR.

Yolanda, esposa de Liendo. con su hijo Vladimir. Que en esa época tenía dos años. los siguió por otros caminos hasta encontrarlos y unírseles. Meses más tarde. Yolanda relata la madre y hermana de Liendo esos momentos:

«Decidí buscar a José y con mi niño en brazos, esa madrugada comencé a subir a la cordillera. Sabía que José por su enfermedad al corazón no podría resistir, él se cansaba al caminar en el plano, por eso andaba siempre a caballo; no podría subir la cordillera. Decidí ir a buscarlo (…) lo encontré junto a sus compañeros algunos kilómetros más arriba de Neltume. Cuando nos habíamos alejado bastante, José decidió volver a buscar a su amigo y compañero Pedro, Purísimo, que a consecuencia de una poliomielitis, tenía su pierna izquierda; atrofiada y no podía caminar sin muletas».

Pedro Purísimo estaba en el pueblito de Liquiñe y mientras José Liendo fue a buscar a Yolanda y el grupo lo esperaron escondidos en la cordillera. Al cabo de algunas horas vio aparecer a José. Llevaba a Pedro prácticamente en brazos.

«Se ahogaba, casi no podía respirar, decidimos entonces cavar un hoyo en la tierra, para ocultarnos. Lo único que teníamos como arma era el cuchillo de Pepe.

En esos días los militares habían detenido en Liquiñe a su hermano. Yolanda dice:

«Fue brutalmente torturado pañi que diera nuestro paradero. La cordillera estaba nevada, y los helicópteros sobrevolaban los bosques, permanentemente. Teníamos frío y hambre. Pepe no perdía las esperanzas. El día 18 de septiembre cuando llevábamos cinco días sin comer, oímos voces que subían la cordillera. Pepe se alegró, porque pensó que eran los campesinos; los demás, en cambio, creyeron que eran los militares y decidieron irse del lugar. Pedro Barría y Luis Pezo se quedaron con nosotros».

Estos antecedentes fueron ratificados por Ramón Cousiño. El relato de Yolanda continúa:

«Yo me di cuenta que eran los militares. ‘Son los militares’, le dije. Pepe se levantó y con las manos vacías caminó hacia ellos. Más de cien hombres lo rodearon y luego lo golpearon hasta botarlo al suelo. En el suelo lo amarraron como a un saco. Luego nos detuvieron a nosotros y a todos amarrados nos llevaron hasta una explanada, allí nos subieron a un helicóptero trasladándonos hasta el Retén de Liquiñe».

La familia de Liendo relata que los carabineros, especialmente uno. quería que Yolanda le entregara el niño. Ella no aceptó y lo mantuvo consigo hasta entregárselo a su padre cuando éste llegó a buscarlo al Retén de Liquiñe.

En el Retén. José Liendo y sus compañeros, según varios testigos, fueron horriblemente torturados. El 19 de septiembre los trasladaron a Valdivia.

Sergio Jaime Bravo Aguilera, fue detenido el 19 de septiembre, junto a Luis Mario Valenzuela Ferrada en la Fábrica del Complejo, donde trabajaban. Ellos habían continuado asistiendo normalmente a sus faenas. En la Comisaría de Liquiñe ambos fueron brutalmente golpeados.

Rene Barrientos fue detenido, posiblemente, también el día 19 en Valdivia, luego que se presentara voluntariamente a declarar siguiendo las indicaciones de un sacerdote, quien le aseguró que nada le pasaría.

El último en ser detenido fue Fernando Krauss Iturra, el día 24 de septiembre alrededor de las once de la noche; en la casa donde lo protegían, en la ciudad de Valdivia.

Prisión y Tortura

Por testimonios de ex-prisioneros políticos hemos obtenido antecedentes sobre la Prisión y tortura de algunos de los doce ejecutados de Neltume.

Leopoldo Rosales, relató:

«El día 19 de septiembre. como a las diez de la noche, nos llevaron del comisaría de Beaucheff a la cárcel. Entre las personas que vi estaba Jorge Ruiz Tagle, Dra. Horwitz, algunos profesores de la Universidad Técnica y otras que no conocía. Era gente campesina, gente que habían desembarcado del helicóptero que venía llegando de Neltume. En un jeep más atrás de nosotros traían a Liendo con todo su equipo, en malas condiciones. Venía un joven que andaba con muletas y también una muchacha (…) Para nosotros fue impresionante ver todo esto. Hasta, ese momento, sólo habíamos vivido un maltrato psicológico como era un simulacro del fusilamiento, pero comparado con el estado en que venía esta gente, toda machucada y con el pelo cortado a machetazos (…) era realmente impactante. Quedamos todos muy afectados».

La Dra. Eliana Horwitz. fue detenida el 19 de septiembre mientras se encontraba trabajando en el Gabinete Psico-técnico de la Municipalidad de Valdivia. Ella cuenta:

«Fui trasladada a la comisaría de la calle Beauchelf y luego, al anochecer junto a 20 personas, al Regimiento Cazadores. Allí nos dejaron en fila, mirando hacia los jardines. De repente un militar, dijo: ¡ahí tienen a su líder!. Cuando logré mirar de reojo hacia una pared del Regimiento, alumbrados por un foco vi a un grupo humano (…) Eran José Liendo, una mujer delgada y más bajita, un niño y un joven que se apoyaba en muletas. Sus sombras se proyectaban contra la pared; era una imagen impresionante, algo así como una alucinación. Al cabo de algunas horas nos subieron a un camión y nos llevaron a la cárcel de la Isla Teja, recuerdo que íbamos varios: Leda Santibañez, y el Dr. Villaroel entre otros».

«Nos amenazaban permanentemente: en el puente el camión hizo el simulacro de detenerse, algunas de las personas que iban pensaron que las fusilarían ahí mismo. Al llegar a la cárcel, vi nuevamente al grupo de Liendo. Los tenían vueltos hacia la pared, y con las manos atrás, amarradas con alambre. Como yo conocía a los gendarmes les pedí que les soltaran las amarras, pero ellos nada podían hacer».

La Dra. Horwitz estuvo varios meses presa, acusada de participar en el plan Z: «Letra y palabra que yo desconocía totalmente». Meses después fue liberada sin cargo alguno.

Nubia Becker de Jaramillo, nos dice que en una oportunidad pudo ver a José Liendo, antes de su fusilamiento:

«Mi nombre salió en un Bando y me presenté en forma voluntaria, sin imaginar lo que me ocurriría. Fui violentamente tomada por varios carabineros y trasladada a la comisaría principal, de Valdivia. La comisaría estaba atiborrada de gente, hombres y mujeres, todos aterrorizados y desconcertados. Al llegar yo un oficial exclamó: ¡Tiren a esta junto al otro huevón del Pepe! (…) Fui arrojada brutalmente a un calabozo. Allí, sentado frente a mí, encadenado de pies y manos. Con su cabeza baja, enflaquecido y muy decaído, respirando con dificultad, y totalmente cubierto de heridas y moretones se encontraba Liendo.»

«Yo no lo conocía. Levantó su cabeza, y pude ver sus manos ensangrentadas. Me miro y me dijo. con voz. suave: ‘como esta compañera’».

«No pudo decir más y volvió a bajar la cabeza. Quede muda, desconcertada, abismada. Al cabo de un ralo se abrió el calabozo, y a empellones me sacaron de allí. Me trasladaron al Regimiento Cazadores. Fui torturada brutalmente (…) y casi moribunda, al cabo de algunas horas, me trasladaron a la Cárcel Pública».

«El ex Gobernador de Río Bueno, Arnaldo Cárcamo, mientras estaba detenido, en la Comisaría de la calle Baucheff, fue testigo de un interrogatorio que se le hacía a Liendo. Relata así este episodio: «En ese momento sacan un preso, conversan con el. Era José Liendo. Me parece que era el día 2 de octubre. Yo escuche parte del interrogatorio. Un teniente le dijo que lo iban a fusilar y que dijera la firme. Estaban interesados en saber como iba a volar el puente sobre el río Calle Calle, según decía este teniente. Luego le preguntaban por los cálculos que el MIR tenía de la resistencia de ese puente. Que tenían cálculos acerca de los explosivos que debían usar para volarlo. Centraban mucho el interrogatorio en la capacidad que tenían para volar el puente. Sin embargo, porque no lo urgían, le hablaban como a una persona que le daban poca vida. Eso fue un mal presentimiento para mí. Sentí que lo interpelaban como diciendole; -si quieres hablas o si quieres no-, como que les daba lo mismo. Como que tenía su suerte echada. El respondía con mucha tranquilidad y les daba antecedentes técnicos. Tuve la impresión de que el también estaba convencido de que le quedaban muy pocas horas. Entonces le daba lo mismo decirle a los pacos que sí o que no. El fue interrogado al lado afuera de la celda; no fue un interrogatorio de discusión. Incluso, en algunos momentos echaban tallas (…) Yo lo reconocí porque dieron su nombre y porque tuve ocasión de verlo a través de un pequeño hueco en la puerta. Yo lo conocía, había estado con él en Panguipulli. en el Complejo, así que tengo la certeza de que era él».(Ver nota 4)

El doctor Bruno García cuenta:

« Luego de ser detenido y pasar una semana incomunicado en investigaciones fui trasladado a la Cárcel de Valdivia. Allí. en el segundo piso del pabellón de incomunicados, aislados en celdas separadas, tenían a los prisioneros que iban a fusilar. Nosotros los podíamos divisar desde el patio, cuando se asomaban a sus ventanillas enrejadas y nos hacían alguna seña. En una oportunidad en que me llevaron a un interrogatorio y me tenían esperando en la silla de visitas, vuelto contra la pared, vi por el rabillo del ojo llegar a un grupo de presos encade nados Ahí divise a Krauss y a Rene Barrientos; totalmente rapados, barbudos y sucio Con René con quien nos conocíamos de nuestras actividades universitarias entrecruzamos una mirada. El me hizo un gesto como diciendo. “¡Qué le vamos a hacer!’. Fue la última vez que lo vi».

Eliana Horwitz. nos cuenta que durante los cinco días que permaneció en una celda incomunicados, tuvo como vecino a Fernando Krauss. lo escuchaba hablar y cantar. Recuerda claramente un día, cuando éste luego de haber sido sacado a declarar, pedía con voz fuerte a otros presos políticos que estaban en el patio, que avisaran urgente a su madre en Concepción. Que le dijeran que lo iban a matar; solicitaba que vieran la forma de hacerle llegar un telegrama. ‘Estoy mal’, decía, ‘me van a fusilar’.

El Dr. Bruno García en su testimonio agrega:

«Todos los presos sabíamos, que aquellos que estaban incomunicados, iban a ser fusilados. El día 3 de octubre habían sacado a Liendo. Entre nosotros existía una especie de recogimiento, mezcla de sentimientos de culpa, vergüenza, impotencia, rabia.»

«Esa noche, desde sus celdas, se oían cantos. Distinguimos la voz. de Krauss que cantaba muy bien, tenía una hermosa voz, fuerte y profunda. Cantó canciones de la Revolución Española, el ‘Venceremos’ e incluso la Internacional. Se escuchaban portazos, amenazas y órdenes. Venía el silencio, pero al rato las voces volvían y de a poco se escuchaban con más y más fuerza».

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección Primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL Y SU CICLO

Capítulo II

EL CICLO DEL CAPITAL PRODUCTIVO

Párrafo 27:

En la fórmula D..D`, D es la forma primitiva del valor del capital, forma que éste abandona para volver a asumirla. En la fórmula P..M`–D—M…P, D no es más que la forma adquirida en el proceso y que vuelve a abandonarse en el transcurso de éste. Aquí, la forma dinero sólo aparece como forma independiente de valor del capital llamada a desaparecer; el capital en forma de M` tiene miedo a asumirla como forma de D` a abandonarla, tan pronto como se ha albergado en ella, para revestir nuevamente la forma del capital productivo. Mientras permanece bajo la forma dinero no funciona como capital, y por tanto no se valoriza; el capital permanece inmóvil. D actúa aquí como medio de circulación, pero como medio de circulación del capital. La sombra de independencia que la forma dinero del valor capital presenta en la primera forma de su ciclo ( en la forma de capital-dinero) desaparece en esta segunda forma, la cual constituye con ello la crítica de la forma I y la reduce a una mera forma. Si la segunda metamorfosis D—tropieza con obstáculos  (si, por ejemplo, escasean en el mercado los medios de producción), se interrumpe el ciclo, el curso del proceso de reproducción, exactamente lo miso que si el capital se inmovilizase bajo la forma de capital-mercancías. Pero con esta diferencia bajo la forma perecedera de capital-mercancías. En primer lugar, ha funcionado bajo forma de dinero, de capital-dinero; pero deja de ser mercancía y valor de uso en general si se la retiene demasiado tiempo en su función de capital-mercancías. Y en segundo lugar, bajo la forma de dinero puede asumir, en vez e su primitiva forma de capital productivo, otra distinta, mientras que como M` no se mueve de su sitio.

– Página –66-67 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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