11 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ SUS VIDAS


 

JOSÉ GREGORIO LIENDO VERA

Hemos obtenido los antecedentes sobre su vida. a través de conversaciones con su familia. Con su madre, su hermana y hermano. Tuvimos entrevistas con personas que lo conocieron y con ex-presos políticos. También buscamos en informes de prensa.

Había nacido el 26 de agosto de 1945. en Punta Arenas. Allí vivió con su familia, compuesta por sus padres y dos hermanos mayores. Sus padres pertenecían a la clase media.

Doña Ernestina, su madre, recuerda:

«desde muy chico se preocupaba de los niños más pobres. No entendía porque había niños que tenían menos y se desesperaba (…) Con el tiempo se convirtió en un joven alto, macizo y buen mozo. ¡ Así era mi hijo. mi hijo bueno, lo más grande que he tenido!. Tan alegre, que nunca lo vi enojado, y además, conmigo siempre fue como un niño regalón. No se hacía problemas y a todo le buscaba solución.

Tenía un profundo amor a los seres humanos y a la vida».

Una vez finalizada la educación media. José Gregorio se trasladó a Santiago para ingresar a la universidad, a estudiar agronomía. Toda su familia se vino a vivir con él. Durante esos años se comprometió políticamente. Participaba en los trabajos voluntarios. Su madre recuerda:

«había ido a trabajos voluntarios al sur con sus compañeros de la universidad y al volver hablaba reiteradamente de la miseria de los campesinos. Decía: ‘los niños tienen hambre, están enfermos, los padres no saben leer y ellos tampoco. Todos viven entremedio de la miseria y del despojo de sus tierras’ ».

Su hermana Irma cuenta, que a pesar de que ella tenía ocho años más que d, «con el tiempo Gregorio llegó a ser mi hermano mayor. Era sereno, tenía paciencia, todo lo conversaba y aconsejaba; pero también reía. Además nunca intentó imponer sus ideas».

Su hermano Isidoro recuerda:

«José era una persona muy humilde, y ya en aquella época, a mediados de los sesenta, estaba muy comprometido con la historia que se vivía. Era una persona que sentía muy profundamente lo que pensaba, lo que hacía; vivió muy a fondo los acontecimientos de esa época en la que le tocó participar».

Al trasladarse a Valdivia, paro continuar sus estudios en la Universidad Austral «empieza a comprometerse con el movimiento campesino de la zona», dice Isidoro. Su madre nos relata su enfermedad:

«En una oportunidad mientras jugaba fútbol en la Universidad Austral, perdió bruscamente el conocimiento. Hospitalizado en Santiago se descubrió una enfermedad al corazón y fue operado de una valvulopatía mitral, los médicos prescribieron para siempre un tratamiento con penicilina lenta; cosa que él no cumplió, pues se fue a vivir al campo y no se preocupó más de su enfermedad. Nunca fue asmático, como la prensa de derecha decía para hacerlo más parecido al Che Guevara».

En la Universidad de Valdivia, conoció a Fernando Krauss, y a sus amigos y compañeros del MIR. En 1970 se estructuró el Comité Regional de Valdivia y él fue designado como Jefe del Comité Local de Liquiñe.

A fines de 1970, durante el Gobierno de la Unidad Popular, llegó a ser dirigente del Movimiento Campesino e impulsó con fuerza el Programa Agrario del MIR a través del Movimiento Campesino Revolucionario. MCR.

El Dr. Pierre Cardyn. a quien entrevistamos en Bélgica, relata:

«José participó en casi todas las tomas de fundo. Junto a Pedro Purísimo, que nunca se separaba de él. En esas tomas nunca se mató y ni siquiera se hirió a ningún dueño de fundo. Se casó con una campesina. La quería mucho y estaba orgulloso de su matrimonio. En 1971 nació su primer hijo. Al niño le pusieron Wladimir».

El 25 de febrero de 1971. el periodista Leonardo Cáceres lo entrevistó en Liquiñe. En ese reportaje señalaba:

«hace seis meses se instaló ya definitivamente en la zona el joven estudiante (…) Durante el año 1970 visitó con frecuencia los fundos madereros de la provincia de Valdivia. Osorno, Cautín (…) Su casa es el centro permanente de reuniones, de visitas a cualquier hora, de discusión, organización de acciones concretas».

«Las pobladores de Liquiñe ven en el Comandante Pepe a uno mas de ellos mismos. No hacen diferencia, ni en el trato ni en la amistad. Pero ciertamente ven también en él a un factor que ha transformado la vida del pueblo».

Leonardo Cáeres continúa así su artículo:

« El comandante Pepe saltó a la actualidad cuando comenzaron las denuncias de la agitación campesina. El presidente del Partido Demócrata Cristiano, habló de la existencia de un grupo guerrillero. Y en los comentarios periodísticos sobre esta supuesta guerrilla se puso al frente de él, al hasta ese momento, desconocido Comandante Pepe».

Vea conversó con los obreros del fundo Carranco, el primero que fue ocupado, el día 23 de noviembre de 1970. Ellos bautizaron al compañero Pepe con el mote de Comandante

¿Por qué lo hicieron?.

«Es que el compañero Pepe repetía sin cansarse que la única forma de tener éxito era estar unidos y disciplinados. Preguntó cuantos habíamos hecho el Servicio Militar. y nos dijo que teníamos que actuar como si estuviéramos en el regimiento. Una tarde como chiste a uno de los compañeros se le ocurrió decirle: «conforme ‘Comandante’ (…) todos nos reímos, y empezamos a repetir el mote. Y ahora vemos que toda la gente le dice así (…)»

«Pepe por su parte se ríe de buena gana.

¿Guerrilleros? (…)

Vaya a buscarlos, compañero’ -desafía- . ‘Si quiere lo acompaño (…)

Poniéndose luego serio, responde:

No existen campamentos guerrilleros, ni cosa que se le parezca. Aunque al campesino le corresponde el perfecto derecho de organizarse, y darse un tipo de organización que le permita autodefenderse; defender lo conquistado, y defender su propio Gobierno (…)’»

¿ Y a estas organizaciones, se les puede llamar milicias?, Están armadas?. Evidentemente, no. Pero sí se trata de un tipode sistema para militar dentro del fundo. Los compañeros obreros estan conscientes de que la única manera de mantener los fundos es seguir defendiéndolos contra provocaciones extrañas y contra posible desordenes internos».

Más adelante, en la entrevista. José Gregorio entrega parte de sus reflexiones de esa época y habla de la necesidad de la Dictadura del Proletariado:

« -creo que así será, que tarde o temprano deberá resolverse la impasse producida con el triunfo de la Unidad Popular y los dueños de los medios de producción, por otro lado. Impasse que se resolverá únicamente por un enfrentamiento entre los trabajadores (obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes) por un lado y los que han mantenido por años y siglos sus privilegios de clase gobernante (…).»

«-Basta ver en la realidad de las cosas la tremenda contradicción que existe entre patrones y obreros dentro de los fundos. Cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y que conozca esta realidad golpeadora. creo que estaría arriba con los compañeros obreros trabajando con nosotros», (revista Vea 25.02.71).

Por otra parte, su hermana relata otro episodio que también explica porqué le pusieron el apelativo de ‘Comandante’:

«(…) hubo una toma de fundo, entonces la gente, como es lógico, quería cosas. y él les dijo ‘No, hay que hacer un inventario, no es llegar y sacar las cosas’. Pensaba que los libros podían servir para que los mismos campesinos tuvieran una biblioteca, pues había una biblioteca muy grande. Entonces uno le contestó: ‘a sus órdenes mi comandante’.

A fines de 1971 viajó a Cuba y regresó en febrero de 1973. «Venía contento, feliz, decía que había aprendido muchas cosas, cómo organizarse, cómo avanzar». nos dice su madre. A su vuelta, se reinstaló nuevamente en Liquiñe junto a su esposa Yolanda y su hijo.

Según el relato de Pierre Cardyn, durante la época en que José desarrolló su actividad política en el Complejo, tomó medidas de seguridad pues estaba amenazado. especialmente por latifundistas, sectores de derecha y grupos armados de Patria y Libertad. El no tenía miedo y actuaba abiertamente.

«Así, una vez, que se enteró que el sargento de carabineros del Retén de Liquiñe había dicho que donde encontrara al Pepe lo detendría por maleante; fue tranquilamente una noche al Retén, ‘Aquí estoy dijo’. El sargento lo increpó y él, con calma, le rebatió una a una sus acusaciones.

Finalmente, conversaron horas y luego él abandonó el Retén sin problemas».

Su hermana Irma viajó a Valdivia cuando supo que había sido detenido. Los hermanos se opusieron a que la madre viajara.

«En Valdivia me encontré con Yolanda, me contó que José pensó, desde que lo detuvieron, que lo iban a malar. Estaba consciente de todo. Contó que todo el tiempo lo tuvieron amarrado y encadenado, y que ni siquiera le soltaron los brazos para torturarlo. Creo que incluso lo llevaron con sus brazos amarrados para fusilarlo».

«Horas antes de su ejecución los guardianes le permitieron a Yolanda despedirse de él. Al encontrarlo en la celda, él estaba de pie, muy enflaquecido, respirando con dificultad. Pidió que le desamarraran las manos para poder abrazar a su compañera. No se lo permitieron. Yolanda se acercó a él y lo rodeó. La celda estaba llena de militares. El conversó muy tranquilo, en voz alta se dirigió a los militares y les dijo algunas cosas; les recordó que ellos también eran del pueblo algunos lloraban. Le pidió a Yolanda que no se vistiera de negro, que educara a su hijo con mucho amor hacia los campesinos, le dijo que nos pidiera a nosotros que no lo lloráramos, que no lo trajéramos a Santiago sino que lo dejáramos allí en el sur. Yolanda dice que nunca perdió la transparencia de su mirada».

Los militares la sacaron a tirones de la celda; ella se había aferrado fuertemente a él En relación a este último encuentro entre José y Yolanda. Nubia Becker (5), ya detenida en la cárcel, recuerda:

«Dos o tres días antes conocí a Yolanda, la compañera del Pepe. Había llegado detenida junto a un grupo de campesinos. Los entraron a la cárcel como a un tropel, como animales, a ella la llevaron a nuestra celda. Alta, morena, maciza, buenamoza: venía triste, pero estaba muy entera y se sentía orgullosa de su condición campesina.

El día que fusilaron a Liendo la sacaron para que se despidiera de él, volvió al cabo de una hora aproximadamente. Nos conto que, aunque con dificultad, él había hablado fuerte para que los militares que los rodeaban escucharan. Algunos habrían llorado (…) Nos dijo que Pepe estaba muy firme. Luego se quedó en silencio largo rato, enseguida nos dijo que le habían dicho que una vez que fusilaran a Pepe ella sería liberada; al cabo de un rato exclamó ¿cómo me voy a ir si no tengo ni zapatos? (…) al día siguiente en la mañana me saqué mis botas y se las di, se la llevaron (…) se fue, no la vimos más».

PEDRO PURÍSIMO BARRÍA ORDÓÑEZ

Tenía 22 años cuando fue ejecutado. Había sufrido una grave Poliomielitis en su infancia y era prácticamente inválido. Había terminado sus estudios secundarios. Su padre. Arnoldo Barría Ulloa dice de el:

«desde niño fue muy político, porque era muy de avanzada y tenía excelente llegada a la gente. Todos lo querían, a pesar de su impedimento físico. Era empeñoso para todo, para estudiar, para trabajar, incluso le gustaba el fútbol y cuando jugaba se ponía al arco. Era el quinto de ocho hermanos.»

«Presentía que lo podían matar, y solía decir que la derecha quería matar a Allende».

«No era obrero del Complejo. Hacía trabajo político junto a Liendo, Krauss y Barrientos. Había participado en la toma del Fundo Carranco».

Lautaro Hodges recuerda sólo una imagen de Pedro Barría. En una oportunidad, acompañado de carabineros y otras autoridades de la Unidad Popular se dirigió en jeep a un fundo que había sido tomado.

«Allí, luego de conversar con Liendo que nos paró en un puente, con los campesinos, fuimos a la casa patronal. En ese lugar Lautaro vio en la puerta a un joven inválido, que usaba muletas, cuidando la casa y cuya única arma era un máchete en su cintura. Esto me impresionó mucho y pensé que clase de resistencia podía poner un guardia como él que no podía ni disparar. Entré a la casa. todo estaba intacto.»

Un amigo recuerda a Pedro como una persona buena para la talla, alegre, sin importar su invalidez. A veces él mismo se reía de él, pero en ocasiones se indignaba, especialmente contra las injusticias. «Era muy bueno para fumar, fumaba un cigarrillo tras otro».

Pedro Purísimo siguió la suerte de José.

Su padre relata:

«fui llamado a la Fiscalía Militar junt a la esposa de Krauss. Nos notificaron de la sentencia de muerte contra de mi hijo y la del joven Fernando Krauss. Nos indicaron cuáles eran los procedimientos, después de la ejecución y otras cosas que ya no recuerdo. Yo solicite que me entregaran el cuerpo y el Coronel me dijo que eso era imposible.»

«Me permitieron despedirme de él. La última vez, que vi a mi hijo fue el 4 de octubre de 1973 a las 16:30 Hrs.. en la Prefectura de Carabineros, de Beaucheff. Nos hicieron una rueda y conversamos. El me dijo que no había matado a nadie, que tenía la conciencia limpia y que había demostrado que podía ser útil. Me reconoció que había participado en el asalto al Reten de Neltume. Cuando lo vi estaba completamente rapado y muy delgado. Es la última imagen que tengo él».

«Insistí ante el capellán; pero él me dijo que todo estaba finiquitado y que no había posibidad alguna de defensa. Me dijo que mi hijo había pedido que me entregaran su muleta para que yo la quemara. La muleta nunca llegó a mis manos. No se qué significado tendría esto para él. Pero esa fue su última voluntad».

LUIS HERNÁN PEZO JARA

Tenía 19 años cuando fue ejecutado. Eran siete hermanos. De origen campesino, familia era de la región. Al igual que su padre y hermanos trabajaba como obrero maderero.

Pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario. MCR, y ademas era militante del MIR. A esa edad era el encargado del Comité Local de Neltume.

Don Isaías Aguayo, vecino del lugar, nos dijo que Luis vivía con su familia cerca de la sede del deportivo, y mientras habla señala una casa con dos pinos grandes a cada lado.

Pierre Cardyn lo describe:

«De baja estatura, cabeza grande y redonda: muy inquieto, vehemente e intransigente. Era exigente con él mismo y con los demás. Era uno de los que acudía a la escuela vespertina. A sus cortos 17 años tenía un enorme afán de superación. Quería todo para el y su clase. Había empezado a trabajar a los 14 años y conocía en carne propia, lo que era la explotación (…) recuerdo que luego del intento de Golpe del 29 de junio de 1973. quedó muy impresionado. Se dio cuenta de la real amenaza que existía. Perder todo lo que se había logrado. Dicha conciencia lo llevó a pedir la palabra en una asamblea de trabajadores; todos quedamos impresionados por su discurso, tan franco, tan directo; en él llamaba a defender su clase, la de los trabajadores. Esa vez, increpó a los dirigentes de mayor edad pidiéndoles que reaccionaran y se prepararan para defender el Complejo».

Su madre, la Sra. Margarita Jara nos informó que el día 12 de septiembre Luis fue a la casa a almorzar y después desapareció.

«Yo me noticié por ahí, que lo habían detenido y llevado a Liquiñe. Lo fui a buscar. Allá estaba. Los tenían en un colegio con salas grandes, estaban comiendo. En ese recinto había milicos que decían ser de Temuco. Habló con un oficial y le preguntó por que lo tenían. Me respondió: ‘por creer en la política’, y le preguntó si eso era un delito muy grande, ‘no, me dijo, seguramente lo van a tener un tiempo’. Allí lo vi la última vez, y después escuchó por la radio cuando salió una lista de ejecutados y lo nombraron a él».

SANTIAGO SEGUNDO GARCÍA MORALES

Nació el 29 de julio de 1947. tenía 26 años al momento de su ejecución. Su familia ero de Panguipulli. Trabajaba como obrero maderero en el Complejo; vivía como pensionista en la casa de la Sra. Adela Sandoval. junto a Víctor Muñoz, Saavedra.

Doña Adela relata que tanto su hijo Eugenio, a quien detuvieron junto a Santiago y Víctor, eran trabajadores. No tenían armas y eran buenos compañeros: sencillos, y lo único que hacían era organizarse para progresar.

«Los niños trabajaban en la fábrica de puertas y ventanas. Santiago era alegre y amistoso. Ninguno de ellos era farrero. Sin embargo, a mi casa llegaron los militares como pellos, rompieron todo. al lañaron buscando armas. (…) pero en mi casa armas no había. Ellos, lo único que querían era vivir y trabajar. Tanto es así. que a Santiago lo detuvieron en la propia fábrica. El día 18 de septiembre los trasladaron a Valdivia; iban rapados, flacos, amarrados, muertos de hambre y de frío».

«Mi hermano, dice Juan García, fue detenido por militares en el aserradero mientras trabajaba. De allí fue trasladado a Panguipulli. Lo acusaban de haber asaltado el Retén de Neltume».

Juan no nos entregó ningún otro dato sobre las características de su hermano. Parco en palabras, era obvio que le costaba hablar. Eso sí, recuerda cuando lo habían torturado en el Retén de Panguipulli antes de trasladarlo a Valdivia. Fue con su padre a visitarlo, pero no los dejaron entrar.

En Valdivia, sin embargo, lo divisaron desde lejos a través de las rejas. El día 4 de octubre le llevaron comida y alguna ropa:

«ese día tampoco nos dejaron entrar, entonces nos quedamos esperando frente a la comisaría, (…) como a las 5 de la tarde llegó una micro de Carabineros, de esas cerradas con rejas. Al cabo de un roto sacaron a once presos, iban todos rapados y encadenados, entre ellos Santiago. Nos acercamos con mi padre, le hablamos, le preguntamos ¿Dónde te llevan?, nos respondió: No sé»

VÍCTOR SEGUNDO VALERIANO SAAVEDRA MUÑOZ

Había nacido el 15 de enero de 1954, en Panguipulli. Tenía 19 años cuando ejecutado.

Sus padres, campesinos muy pobres, tenían cuatro hijos: tres mujeres y un hombre. Víctor era el el tercero de los hijos. Había cursado cinco años de estudios básicos, porque desde muy niño había comenzado a trabajar para ayudar a sus padres. Hacía poco más un año se había ido a trabajar a Neltume. Tomaba pensión en la casa de la señora Adela Sandoval, en la Población de la Fabrica.

Noelia. una de sus hermanas, nos dijo que a Víctor lo habían detenido el día 17 de septiembre en su lugar de trabajo y que luego lo habrían conducido a la Comisaría de Panguipulli donde la familia no lo pudo ver. Desde Panguipulli lo trasladaron a Valdivia. Supieron que Víctor iba muy maltratado.

Por falta de recursos, la familia no pudo viajar a Valdivia.

El día 4 de octubre, mientras escuchaban radio oyeron los nombres de los jóvenes fusilados:

«decían que por el asalto al Retén. El nombre de mi hermano era el tercero. Nos quedamos inmóviles. Con mis padres lloramos en silencio.»

SERGIO JAIME BRAVO AGUILERA

Cuando fue ejecutado, tenía 24 años. Era casado con Zunilda Cruces y tenía un hijo meses. Trabajaba como obrero en ex-IMASA. pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario. MCR. Se destacaba como un gran futbolista y por esa razón, sigue siendo recordado por los campesinos de la región.

Su esposa Zunilda lo recuerda como:

«muy alto, casi de un metro noventa, delgado; ero una persona muy tierna, cariñosa, comprensiva. (…) tengo muchos recuerdos muy lindos de él. Era amigo de las cosas simples.»

«Habíamos llegado a Neltume porque Sergio estaba trabajando en la producción de puertas y ventanas. Se iba todos los días a las ocho de la mañana, y como a las once y media venía a comer algo y se iba nuevamente a trabajar. En las tardes salíamos, paseábamos, nos íbamos a orillas del río, siempre estábamos conversando. Cuando hacía frío y nevaba salíamos a jugar con la nieve. A él le gusta mucho leer. En el Complejo, se había formado una biblioteca y para allá iba él a leer. A veces se enojaba conmigo y me decía, ‘usted esta insoportable hoy día’. y se iba a leer. (…) Pero en toda la vida que pasamos juntos no tuvimos mucho tiempo para pensar en enojarnos».

Zunilda. al seguir recordando su vida junto a Sergio, dice:

«Muy a menudo, los fines de semana, nos íbamos a Temuco, de donde era mi familia. Otras veces nos íbamos a los partidos de fútbol, porque él era uno de los mejores del equipo. A veces partíamos todos en una micro a Panguipulli. a los partidos, y alia pasábamos lodo el día y volvíamos como a las 10 de la noche. Todo era alegría y amistad; además no había trago, sólo bebidas y helados. El sueño de Sergio era llegar a ser un gran futbolista, un profesional, y que nuestro hijo creciera sano y fuera futbolista también; pero que ademas estudiara, que fuera a la universidad, que tuviera las oportunidades que él nunca tuvo. Eso lo quería para todos los hijos de los campesinos. No quería tanta miseria y humillación como la que él había vivido. Al igual que asus padres y a su hermano, a él los habían echado del fundo de los Etcheverri, o sea del fundo Neltume en donde habían crecido».

«El hermano mayor de Sergio se había vuelto más político y llegaba con otros jóvenes, que venían a ayudar desde Valdivia. Rene también empezó a participar, luego el otro hermano y después Sergio. A mí no me gustaba la política porque ero más derechista, más arribista, digamos. Me costó mucho entender que todo lo que ellos hacían ero para el progreso de los campesinos».

Su hermano Rosamel, a quien entrevistamos en Neltume. nos informó que cuando Sergio entró a militar él le dijo: ‘a tí no te conviene’ -y él le respondió: ‘Yo hace como seis meses que no voy a reuniones, voy a trabajar un poco tiempo más y después me voy a vivir a Temuco’. Le habían ofrecido ira jugar en clubes deportivos, en el Comercial de Temuco y en el Bancario de Panguipulli.

Zunilda afirma:

«A todos estos trabajadores, como Sergio, los patrones les tenían odio. porque ellos habían ayudado a expropiar los fundos para el complejo. Me acuerdo de ellos, especialmente de Pepe. Liendo se fue del Complejo al día siguiente o al amanecer, muchos se fueron, pero Sergio y su hermano Rene se quedaron».

Luego que detuvieron a Sergio, Zunilda se juntó con la esposa de Víctor Rudolph, de Enrique Guzmán y de Vásquez, para ver qué hacían. Al día siguiente, a las seis de la mañana salieron rumbo a Panguipulli. No tenían claro a dónde dirigirse. Fueron primero a la comisaria y como allí no les informaron nada se fueron a Valdivia. Llegaron al regimiento, donde ademas de ser maltratadas no se les dió respuesta alguna. Tampoco obtuvieron respuesta en la IV División ni en la Comisaría Nº 1. En este último lugar les recomendará volver a Panguipulli, cosa que hicieron. Desesperada y sin dinero, viajó a Temuco — misma tarde a dejar a su hijo. Su madre la acompañó a Valdivia y volvieron a ir a la carcel. Ahí les informaron que Sergio no estaba, pero sí René, su hermano. No lo pudieron Regresaron a Panguipulli. y allí les dijeron que estaban en Liquiñe. Llegaron a Liquiñe el 23 o 24 de septiembre y ahí. junto con otros compañeros, estaba Sergio. Les dijeron ” volvieran luego con almuerzo, para que pudieran conversar. Compraron almuerzo en la pensión y se lo llevaron. Pudieron verlo y conversaron un rato. El trató de calmarla diciendo que no pasaba nada y que saldría muy pronto. No quiso comer nada. pues el carabinero revolvió la comida con la punta del fusil. Le dio mucha vergüenza que lo viera su suegra en esa situación y exclamó: ‘yo no he echo nada. así es que voy a salir luego, cuide a la Zuni y al niño y luego me explicaré con Ud.»

Zunilda cuenta:

«Un carabinero, de los que mandaban, nos recomendó irnos a Neltume y lo esperáramos allá. pues lo iban a soltar pronto. Esperamos un rato, y vimos que se lo llevaban con otros chiquillos en un jeep; nos dijeron que iban rumbo a Valdivia. Tuvimos que volver a Neltume a pasar la noche y buscar plata para viajar a Valdivia. En la cárcel nos dijeron que estaba incomunicado. Pude hablar con su hermano René, que también estaba preso y me dijo que ni él había podido hablarle, pues lo tenían aislado junto a otros compañeros. No volví a verlo ni ha hablarle directamente; sólo pude divisarlo desde lejos, a través de las barreras, los días 2 y 3 de octubre. Me pidió a gritos que fuera a buscar al niño pues quería verlo. Un gendarme me dijo: ‘le van a levantar la incomunicación y a lo mejor hasta van a salir libres, estos cabros no están comprometidos con nada, son sólo unos huevones del campo’. Partí felíz a Temuco a buscar al niño, y mientras me preparaba para salir, escuché por radio que lo habían fusilado.»

RUDEMIR SAAVEDRA BAHAMONDES

Rudemir había nacido en Frutillar, el 25 de junio de 1944. Cuando era muy joven se fue a trabajar para el lado de La Unión. Mas tarde, se ocuparía como obrero en el Fundo ENCO del Complejo, donde conoció a Ida Sepúlveda. profesora rural del lugar, con quien se casó en el año 1967. Tuvieron tres hijos: dos niñas que al momento de su muerte tenían cuatro y cinco años y un varón de dos. Además, en septiembre de 1973 Ida estaba embarazada de tres meses.

Ella recuerda a Rudemir como un joven «muy inteligente, preocupado de estudiar. Cuando nos casamos, acordamos que yo dejara de trabajar y él iba a estudiar para superarse (…) pero el tiempo fue corto».

Al momento del Golpe Rudemir se encontraba viviendo y trabajando en el Fundo Enco. Se desempeñaba como encargado de sección Quebrada Honda, donde había un aserradero. Había hecho un curso de perfeccionamiento para ocupar ese cargo. Además era secretario del sindicato en el Fundo Huilo-Huilo.

Su amigo y compañero Ramón Cousiño nos relató:

«desde temprana edad, Rudemir trabajóen los fundos Maihue y Enco. Ingresó al mundo de los sindicalistas y se enroló en la filas del Partido Comunista. Trabajó en todos los rubros, pero lo que más le gustaba era participar en las cuadrillas de camineros (…) En ese tiempo los compañeros se movilizaban haciendo reuniones clandestinas, para que la gente de la zona se sindicalizara (…)»

«Cuando se iniciaron las lomas, el Sindicato ‘clandestino’ simpatizó de inmediato con ellas. Se constituyó una comisión de cuatro compañeros para visitar los predios en conflicto. Entonces, Rudemir viajó a Carranco y al fundo Neltume entregando la solidaridad sindical».

«Cuando se produjo la toma del Fundo Huilo-Huilo, todos los pasos a seguir estaban calculados. Incluso se había acumulado mercadería y provisiones para garantizar la prolongación del conflicto. Al producirse la intervención, se reestructuró la parte administrativa del predio. Rudemir fue elegido por sus compañeros como jefe de esta sección. Al principio aceptó, pero al poco tiempo presentó su renuncia al puesto de jefe. Consideraba que los intereses administrativos con los sindicales estaban en contradicción, a pesar de ser una empresa del área social.»

«Los trabajadores no aceptaron su renuncia como jefe, así es que él decidió retirarse de la Directiva del Sindicato, pero se mantuvo como miembro activo.»

«A esta altura, Rudemir ya era militante del MIR. Abogaba que el sindicato debía ser un instrumento político de la clase.»

«Era un compañero unitario, de trato solidario y muy honesto en sus funciones. A su vez tenía un profundo sentido de justicia social.»

Esta última aseveración es ratificada por su esposa Ida:

«Le gustaba mucho luchar por la justicia, defender los derechos de la gente: luchaba por una igualdad, y mientras pudo ayudar a alguien, lo hizo. Era muy humanitario. Por eso lo mataron, no fue por ser extremista; lúe por un ideal, por luchar por el bienestar de los demás».

«La casa de nosotros era visitada por mucha gente. Fernando Krauss. ‘El Pepe’, la profesora de Puerto Fuy, Bernarda Vera. que era de Valdivia y se vino a trabajar acá, entre nosotros. Ninguno de ellos era extremista, como dijeron. Ellos hacían su política, con documentos y organización. no con armas».

Luego de su detención, el día 12 de septiembre, su familia quedó en precarias condiciones:

«Dos días después, pasaron los militares a comprarme pan y me dijeron que Rudemir ya estaba en Valdivia. Me aseguraron que no habría allanamientos e la casa, porque él ya estaba detenido».

«Yo me trasladó a Enco a la casa de mis padres, muy asustada. A mi padre, después del 18 de septiembre, también lo detuvieron. Dejé a los niños y me fui a Valdivia, a la cárcel, a ver si podía ver a mi marido. Lo tenían incomunicado, así es que no pude verlo. Fue todo muy rápido, (…) fue una pesadilla. De Valdivia viajé a La Unión, el 3 de octubre, para avisarle a su familia, a sus padres. Estare allí, escuchamos a través de la radio que lo habían ejecutado. Viajamos a Valdivia y fuimos a buscarlo al Hospital, de allí nos mandaron al Registro Civil y después al cementerio, (…) cuando llegamos ya estaba bajo tierra».

ENRIQUE DEL CARMEN GUZMAN SOTO

Enrique nació el 16 de diciembre de 1951. Tenía 22 años cuando lo fusilaron. casado, tenía tres hijos y trabajaba como obrero maderero. Militaba en el MIR. Era muy alto y delgado. Su hermano lo recuerda como un muchacho «alegre, amistoso y muy buen preocupado de su clase; la clase trabajadora. Bueno para el fútbol, tenía muchos amigos».

Lo detuvieron el 13 de septiembre. El estaba trabajando con una pala. No fueron Carabineros del lugar los que fueron a buscarlo, porque llegaron preguntando ‘¿quién Enrique Guzman?’, y él tranquilamente avanzó y dijo: ‘yo soy’. Lo detuvieron inmediatamente.

«Entre la patrulla de Carabineros, andaban ademas militares boinas negras. Había un carabinero de apellido Carrasco que era sargento y estaba a cargo del Retén de Neltume. Se lo llevaron inmediatamente a Panguipulli, decían que lo buscaban por el asalto al Cuartel, pero no fue tal. Mi hermano quería defender a su Gobierno porque en ese tiempo se hicieron muchos adelantos, llegó mucha gente a ayudar, se construyeron escuelas y policlínicos y también dos casas para médicos, con la misma madera del Complejo. Había ademas una escuela, que era de monjas. Cuando los militares querían bombardear Neltume, la monja que se llamaba Moderata se opuso terminanantemente,(…) Ella ya hace tiempo que murió.

«Mi hermano Enrique se había interesado en la política, decía que había que organizarse para defender a los trabajadores, hacían muchas reuniones pero jamás hablaron de armas».

«La ultima vez que hablamos con Enrique fue en Panguipulli. Fui con padre. Estaba todo golpeado y lo habían torturado. Mi papá era viejito, abrazó a mi hermano y se puso a llorar, él nunca había visio a nadie de la familia preso. Los carabineros le dieron un empujón a mi padre y le dijeron ¡ anda a llorar afuera viejo desgraciado !’.

«Luego se lo llevaron a Valdivia, un amigo alcanzó a verlo antes de que lo fusilaran. Este amigo le ofreció muchas cosas, pero él respondió ‘ no, gracias, sólo quiero un cigarro’. Luego le contó que lo había confesado un sacerdote porque lo iban a fusilar en cinco minutos mas. Este amigo nos dijo que estaba tranquilo y que pidió un cigarro porque era lo último que alcanzaba a hacer.»

«El día que fusilaron a Enrique mi padre estaba oyendo la radio, cuando anunciaron el bando y luego dieron los nombres. El alcanzó a avisarle a mi madre que había gente de Neltume y le dijo: ‘¡mira María! hay chicos de Neltume’. Al último que nombraron fue a Enrique del Carmen Guzman Soto, mi hermano»

VÍCTOR EUGENIO RUDOLPH REYES

Víctor tenía 27 años. Era casado con Jovita Muñoz, oriunda de Panguipulli. Tenía un hijo de cinco años -Yango- y, al momento de los acontecimientos. Jovita se encontraba embarazada.

Víctor era alto, maceteado, colorín y de ojos claros. Muchos de sus compañeros lo recuerdan como el ‘gringo’, por su pelo.

Era militante del MIR, y trabajaba como empleado en ex IMASA. Es posible que hubiera tenido un alto cargo político.

Víctor era el mayor de diez hermanos, ocho hombres y dos mujeres. Sus padres -Adolfo y Lidia- vivían en Valdivia en la Población Inés de Suarez., junto al resto de sus hijos. Víctor había estudiado hasta sexto año de humanidades.

Rudi Rudolph. su hermano menor, contó que en aquel tiempo su familia tenía una mala situación económica.

«Víctor los ayudaba. Cuando salían trabajos de carpintería en el Complejo, mandaban a buscar a mi padre y dos hermanos para que ganaran algo de dinero.»

«El nos visitaba constantemente, y les compraba ropa a los hermanos menores. A veces, venía con compañeros de trabajo a nuestra casa en Valdivia. Era muy bueno, mi mama lo quería mucho. Era su hijo regalón».

«De su detención y ejecución yo se muy poco, en esa época yo tenía 9 años, yo recuerdo lo que escuchaba. Mi mama y la esposa de Víctor al parecer se fueron a despedir de él. Mi mama dijo nos conversaba muy poco de eso, yo la acompañé todos estos años. siempre lloraba al recordar a Víctor, ella murió hace poco».

«El hijo que esperaba Jovita fue mujer, nació pocos días antes de la ejecución de Víctor».

Zunilda nos relató que a Jovita le habían ido a buscar para que despidiera de Víctor Eugenio. Los militares lo habrán hecho porque el les suplicó que la fueran a buscar. Insistía en que quería hablar con ella. La llevaron el mismo día en que la iban a matar. De modo que ella pudo hablar con él.

A los militares les ofreció su vida. la de sus hijos con tal que dejaran libre a su marido. Suplicaba que la mataran, incluso se tiró a los pies de los militares implorando. Lloró, suplicó, pero no hubo caso.

En su tumba en el cementerio Municipal de Valdivia hay una foto de él con un epitafio que dice:

VÍCTOR EUGENIO RUDOLPH REYES
27 AÑOS
ESPOSA E HIJOS

LUIS MARIO VALENZUELA FERRADA

Había nacido en Neltume el 22 de octubre de 1952. Tenía 20 años cuando fue fusilado en Valdivia. Era el mayor de cuatro hermanos.

Su padre, al que entrevistamos en septiembre de 1990 en su hogar de Collico (Valdivia) nos relató:

«Yo trabaje en Neltume en la fábrica IMASA hasta 1957. Luego me trasladé a Valdivia con toda mi familia, acá en Valdivia nació mi cuarto hijo.

«En el año 1964 nos separamos legalmente con mi esposa, yo me quedé con la tuición de los niños. Luis Mario empezó a ir al colegio de las monjitas de Villa Huidir, es una escuela- hogar, después se trasladó a un colegio del Barrio de las ánimas donde Finalizó la enseñanza básica. Luego se fue con su madre que estaba viviendo en Concepción. En ese tiempo, tenía como 13 ó 14 años. Se fue por su cuenta. Yo tuve que colocar la denuncia a carabineros y me lo trajeron de vuelta.»

«Se escribía mucho con su madre. Posteriormente, en el año 1968, mi ex esposa lo vino a buscar; de ahí yo no lo vi más hasta el mes de agosto de 1973 en que él vino a visitarme. Me contó que en 1970 se había ido a vivir a Neltume a la casa de su abuela, y que consiguió trabajo en el Complejo, en la oficina de ex-IMASA.»

«Estaba haciendo un curso de Administración. Lo habían mandado de la propia oficina. Venía a mostrarme su certificado. Nos pusimos de acuerdo que él vendría a pasar las fiestas patrias conmigo y sus hermanos. Yo, en ese tiempo, no estaba bien económicamente, así que él me dijo que le iba a traer ropa y zapatos a sus hermanos. Incluso se llevó anotados la talla y el número de calzado (…)

Bueno, después vino el golpe y ya no vino (…).».

«Era tranquilo, soltero, no tenía hijos. Éramos católicos pero no practicantes. Recuerdo que cuando el vino a verme, en agosto, vestía con ropa común y corriente pero bien, usaba el pelo largo y una boina. Me imaginé al Che Guevara. Supuse que andaba metido en política, pero no conversamos nada de eso.»

«El día 4 de octubre llegó una patrulla de Carabineros a mi casa en Valdivia. Venian a notificarme que mi hijo estaba detenido y que el quería hablar conmigo. Yo fui ese mismo día a las tres de la tarde a la Comisaría de la calle Beaucheff. Me pasaron a una sala donde había una mesa y me dijeron que tomara asiento. Alrededor de la mesa habían carabineros. Yo no conocía a nadie, trajeron a mi hijo: el venía llorando, no estaba engrillado ni amarrado. Su ropa era vieja y sucia, no tenía signos de golpes. Me dio la impresión que él ya sabía que lo iban a fusilar. No me dijo nada, él iba dispuesto a despedirse. Pero yo no fui capaz, de hablar».

RENE JOSÉ BARRIENTOS WARNER

Era estudiante de Música. Castellano y Filosofía en la Universidad Austral. Tenía 29 años cuando fue ejecutado. Era padre de un niño de sólo meses de edad. Pertenocía al MIR y era encargado Regional de Organización de su partido en Valdivia.

«Era un teórico extraordinario, había desarrollado un plan de defensa para la Región. Conocía bien la zona y estaba de acuerdo en que era estratégica para construir una fuerza social revolucionaria en el futuro. Extraordinariamente inteligente, conocía a fondo el pensamiento marxista y la historia; tenía capacidad para enseñar y formarnos», recuerda Pierre Cardyn.

Constantino Contreras, su profesor de Castellano, lo evoca así:

«tenía una inteligencia poco común y una gran capacidad de estudio. Era capaz de seguir varias carreras universitarias en forma paralela. Era uno de los más destacados y respetados dirigentes estudiantiles.»

«Rene había estudiado primero en la Escuela Normal Camilo Henríquez de Valdivia. Allí aprendió a tocar el violín y más tarde formó parte de la orquesta de la Universidad Austral. Sin embargo, mientras seguía estudios sistemáticos de educación musical, estudiaba simultáneamente Pedagogía en Castellano y Filosofía.»

«Recuerdo que llegaba a mis clases de gramática histórica, con un violín en una mano y el manual de Menendez Pidal en la otra. Nunca pidió postergación de una prueba. Una vez me dijo que encontraba cierta afinidad entre la historia de las palabras, sus cambios fónicos y semánticos y la historia de los grupos humanos».

Sucompañera Leonor Sandoval Pardo conoció a René en 1969 cuando entró a estudiar pedagogía en música.

«Yo tenía 19 años y él 23. Era alegre, espontáneo, natural, extroordinariamente inteligente. El era de Chiloé y yo de San Jóse de la Mairiquina. En su casa tenía una gran biblioteca, con obras de castellano, miles de novelas, cuadernos de música. Tuvimos un hijo. Marcos Rene, que tenía cinco meses para el golpe».

«No era muy alto, tenía la cabeza grande y la frente amplia. Era casi pelado. ¡ A su mirada siempre inquieta, no se le iban detalles. Tenía pequeños ojos café, que siempre estaban registrando. Usaba bigotes y una barba poco abundante. Sus rasgos eran típicos de la gente de Chiloé. Era el cuarto de siete hermanos: cinco hombres y dos mujeres.»

«No tenía muchos amigos, los seleccionaba. Su gran compañero fue Fernando Krauss. René siempre tenía las palabras y las ideas precisas, jamas habló de armas, ni de combates. El creía sobre todo en las palabras, en los libros, en los estudios. Era un intelectual, siempre informado de todo».

«El día 11 de septiembre René salió temprano de la casa. volvió como a las diez. y media para decirme: ‘¡negra. Golpe de Estado!’. No me di cuenta de la gravedad. A continuación agregó: ‘vamonos, te llevo a Huacho Copihue donde los Sanchez’, que era una familia amiga.»

«Trajo el coche del niño y allí lo acostó, después me acompañó varias cuadras a pie. A esa hora, las calles estaban desiertas y sólo se veían militares (…) camiones de militares. Se despidió de mí y del niño y se fue. Ya no se podía salir de Valdivia. yo no se a dónde se fue».

«A fines de septiembre, llegó donde los Sanchez, sin barba ni bigotes. Estaba muy triste y preocupado; estuvo unas horas y se marchó. Pienso que lo tomaron ese día. Supe luego que un sacerdote le recomendó presentarse, advirtiéndole que nada le pasaría. Yo sólo me entere que lo habían tomado. (…)cuando oí su nombre, en el bando de ejecución.»

« Días después de su entierro fui a la casa. La habían allanado, se habían robado muchos libros, cuadernos de música y todo estaba roto y desordenado. Se habían llevado su máquina fotográlica y su violín estaba en el suelo.»

FERNANDO KRAUSS ITURRA

«En los últimos días de su vida
Fernando Krauss
le cantaba a su hija Camila,
algún día ella le cantará a su
padre por las calles libres de Chile»

Omar Lara

Fernando tenía 24 años cuando fue ejecutado el día 4 de octubre de 1973. Había nacido en Concepción el 17 de octubre de 1948. Era el tercero de cinco hermanos, dos hombres y tres mujeres. Su padre era un empleado particular de escasos recursos. Su madre trabajaba sin descanso, para mantener y educar a sus cinco hijos.

Al momento de su ejecución Fernando tenía una hija. Camila Javiera, que había nacido el 10 de diciembre de 1970, y «Pollita», su compañera, como él le decía, se encontraba embarazada de algunos meses. Antes de morir, pidió que a su hijo por nacer le pusieran Ernesto Fernando.

Compañeros de su partido nos cuentan que conocieron a Fernando cuando él aún era estudiante secundario. A la edad de 16 años, ya pertenecía a la Vanguardia Revolucionaria Marxista. organización política que precedió al MIR. Al momento de su ejecución era el Encargado Regional del MIR en Valdivia.

Como estudiante lo recuerdan:

«Muy inteligente, perspicaz., rápido en el análisis, con una enorme voluntad y capacidad de trabajo. Valiente. Cuando todos arrancábamos de la represión en la Universidad de Concepción. Fernando permanecía tranquilo, sereno, y hacía gestos para tranquilizamos. Estaba tan profundamente convencido de la necesidad de realizar cambios sociales, que favorecieran a los trabajadores, que esa conciencia le aportaba seguridad. Se entregaba a sus tareas por entero sin inquietarse, pero tal vez con demasiada exigencia». (Martín Hernández).

Fernando Krauss «era de mediana estatura, ni gordo ni flaco, de estructura fuerte y maciza. tez muy blanca, ojos guindes café. hundidos por una cuenca sobresaliente, labios gruesos, nariz ancha. pelo negro crespo, muy escaso. Al momento de morir era casi calvo. Cojeaba ligeramente al andar, defecto que disimulaba muy bien. Tenía la mirada inquisidora y rápida. Estaba siempre ideando, organizando. haciendo. Con mucho sentido del humor. alegre, bueno paro cantar, con una voz hermosa, profunda». (Varios testimonios).

María Inés Ruz, su esposa, lo conoció en 1967 en un encuentro de estudiantes secundarios en Concepción. Ella iba como represéntame de los liceos de Chillan. Hacía un año que el padre de Fernando había muerto. Lo recuerda así:

«amistoso, con gran capacidad de amar a sus compañeros; pero impulsivo, rosquero, belicoso. Ese rasgo de carácter hacía que algunos se alejaran de él por violento. Sin embargo con el tiempo. Fernando fue capaz de observarse a sí mismo, moderarse, limar las partes más duras de su personalidad, acercarse a la gente, escuchar y comprender».

«A causa de la represión contra el MIR en 1969 en Concepción; Fernando, con el nombre falso de Gonzalo Moran, -pues había orden de detención contra él-, se fue a vivir a Valdivia. Un año después se da a conocer por su verdadero nombre y se matricula en la Universidad Austral en la carrera de Castellano.»

Constantino Contreras que en 1973 ejercía como profesor de lingüística en la Facultad de Letras y Educación de la Universidad Austral conoció a Fernando Krauss y a René Barrientos:

«ambos eran estudiantes de la facultad, muy concientes de los problemas sociales, tal vez porque ellos mismos conocían la pobreza y habían llegado a la universidad con gran esfuerzo de sus padres. Fernando irradiaba entusiasmo. dedicaba más a la política que al estudio».

El Dr.Bruno García recuerda que lo conoció en 1968. Se lo presentó Ricardo Ruz Jover militante del MIR y cuñado de Fernando, quién sería asesinado en 1977. Bruno dice:

«Lo recuerdo joven, inteligente, como un hombre de fe en la revolución, por eso mismo muy empecinado y algo rígido. A veces discutíamos bastante pero salvaba la situación su simpatía, su agudeza su rápido de pensamiento. (…) su trabajo lo veo ahora casi como un apostolado. Era muy leal con Miguel Enríquez»

«Recuerdo que en Valdivia vivían con su compañera y su hijita en una casa Corvi. En la población Teniente Merino, en un barrio muy popular. La casita era pequeña pobre, pero ellos la tenían muy arreglada y limpia. Viajaba constantemente por toda la provincia de Valdivia porque su trabajo era de organización educación de los sectores más empobrecidos de la zona. Los campesinos lo querían mucho y a él le gustaba vivir con ellos».

El Dr. Pierre Cardyn recuerda a Fernando como:

«Extraordinariamente claro, preciso, enérgico, con una enorme pasión. Capaz de argumentar y destruir las posiciones de sus adversarios punto por punto. Sus intervenciones en la universidad, eran magistrales, valientes, atacaba duramente a los demócratas cristianos que en esa época participaban en la desestabilización de la Unidad Popular».

Al llegar a Valdivia. Fernando conoce a René Barrientos. a José Liendo y otros jóvenes. Con ellos comienza a trabajar. A Rene Barrientos, su gran amigo le decían el ‘cabecita de oro’ por su inteligencia. El, junto a Juan Carlos García eran los representantes del MIR en la universidad, pero Krauss ero quien dirigía lodo el regional.

María Inés dice:

«No tuvo tiempo de formarse y a pesar de ser muy metódico y ordenado.; llegó a ser propiamente un intelectual y de eso lo acusaron. Viajaba constantemente al Complejo Maderero. Su trabajo allí era fundamentalmente de creación y organización de bases campesinas y de trabajadores del MIR.»

Un ex compañero del MIR. Gustavo Marín, dice:

«viajábamos todos los meses desde el sur en tren a Santiago, los dos juntos a las reuniones del partido. El era el encargado del MIR en Valdivia y yo de Cautín. Conversábamos por horas. El tenía una concepción social y de masas del trabajo partidario. Los dos teníamos las mismas ideas, trabajar con los campesinos y para los campesinos. Jamás en esa noches de tren hablamos de plan militar o de algo parecido».

La situación en Valdivia antes del golpe era muy tensa, reinaba un clima de agresividad muy grande. La derecha, que era muy fuerte en esa región de Chile, había formado grupos armados pertenecientes a Patria y Libertad. «Fernando estaba muy identificado por ellos y varias veces había sido agredido. Estaba muy preocupado, sabía que no teníamos como defendernos». Relata María Inés.

«El día 11 de septiembre, Fernando había salido temprano. El MIR ya estaba en estado de alerta. Al volverá las 11 de la mañana ya conocía la noticia del golpe. Me contó que no tenía ninguna condición de seguridad, que no tenía dónde ir y que a esa hora de la mañana era muy buscado. Se dedicó a romper papeles y a ordenar todo lo que pudo. Luego tomo en brazos a su hija Camila, que estaba con hepatitis y nos llevó a otra casa. El se fue a una población de gente muy humilde. Quedamos de vernos el día 19 de septiembre. Puedo asegurar que Fernando no fue a Neltume, tampoco René Barrientos».

«Supe que hubo una reunión del MIR. en que se discutió si debían presentarse o no. Rene Barrientos decidió hacerlo, y Fernando, pensando en que la represión contra el MIR iba a ser implacable, decidió entrar a la clandestinidad.»

El día 22 de septiembre volvieron a encontrarse, fue la última vez que María Inés lo vio. Ambos decidieron salir de Valdivia y elaboraron un plan que no alcanzó a cumplirse.

Ella junto a su hija Camila, logro salir de la ciudad. Pero Fernando no llegó al lugar donde debían encontrarse. M. Inés viajó a Chillán a la casa de sus padres, donde dejó a su hija para seguir inmediatamente a Concepción. Quería llegar cuanto antes para avisar a su suegra la situación desesperada en que se encontraban.

María Inés volvió a Valdivia con la Sra. María Teresa lturra Sandoval, la madre de Fernando. Las acompañaba también la hermana mayor. Iniciaron la búsqueda y finalmente se enteraron de que Fernando se había ido a una casa de gente acomodada de Valdivia. «Esa familia que lo cobijó y lo protegió, sin saber quien era sufrió enormemente cuando finalmente lo detuvieron».

El lugar en que se encontraba fue conocido por los militares a raíz, de las confesiones de un militante del partido; quien, luego de entregarse voluntariamente, fue sometido a brutales torturas. Debilitado por el dolor, terminó entregando el paradero que conocía.

Fue detenido, el día 24 de septiembre, a las 11 de la noche.

«Logré saber de la casa y fui para allí La familia me recibió con desesperación, por la detención de Fernando. Asegurando que hubieran querido protegerlo más. Me contaron que la casa fue allanada por uniformados y que Fernando fue terriblemente golpeado, luego lo obligaron a llamar por teléfono, y esposado se lo llevaron, sin atender las súplicas ni explicaciones de la dueña de casa».

La madre de Fernando, habló con un Coronel, en la Escuela de Artillería, quien le aseguro que nada le pasaría. Luego la madre y la esposa de Fernando fueron a hablar con el Arzobispo de Valdivia. Monseñor Santos, para solicitarle intercediera por él. «Nos contestó que Fernando era un violentista, que él no podía hacer nada, que no nos podía ayudar».

Entonces, ellas trataron de que les permitieran verlo. Fueron varias veces a la cárcel, y lo negaron.

«Finalmente a fines de septiembre nos recibieron ropa limpia y nos entregan una bolsa de ropa sucia, ensangrentada. La revise cuidadosamente y finalmente encontré un papelito que decía: ‘ la cosa está mal. 10 ó 15 años reo’ estaba escrito con fósforos quemados».

«El día 4 de octubre fui a hablar con un abogado, y me puse en una larga cola de personas que buscaban lo mismo. Estando ahí me avisaron que me andaban buscando para que me fuera a despedir de Fernando. Me dijeron que mi suegra ya había ido. No entendí mucho, pero igual corrí a la cárcel. Allí me dijeron que ya no estaban. Fui al cuartel, a la comisaría; de un lado a otro. nada. No pude despedirme de él.»

«Cuando nos encontramos con la madre de Fernando, desesperadas luimos a la Academia Militar. Hablamos insistimos. Finalmente nos recibió un Teniente, no supimos su nombre. Nos dijo que al principio Fernando no estaba inculpado de nada. de asaltos ni de nada. sólo de ser un militante, pero que él había asumido toda la responsabilidad, y se había autoinculpado. Ese militar nos dijo que había conversado con él en el último momento y que Fernando le había pedido que me dijera que a nuestro hijo cuando naciera le pusiera Fernando Ernesto.»

La Sra. Teresa Iturra en cambio pudo ver a su hijo Fernando y despedirse de él:

«Fernando estaba sereno, tenía la mandíbula fracturada por la tortura y me dijo que aun así había cantado una canción. Me pidió que me cuidara mucho. El mismo mensaje para Pollita. Camila y a su nuevo hijo. Me dijo que el sabía por que moría y que amaba a sus hermanos, a sus compañeros y a los trabajadores y por sobre todo (…) a los campesinos».

Muerte

El día 3 de octubre Sergio Arellano Stark estuvo en Valdivia, ¿a qué hora exactamente?. lo ignoramos.

La presencia de este General en Valdivia, antes de iniciar su tenebroso recorrido por Talca. Cauquenes y luego por el Norte de Chile, se encuentro en la prensa, en diversos testimonios y en el libro Chile La Memoria Prohibida.

Así, en la revista Apsi, de febrero de 1991. Se lee:

«El siniestro periplo lo inició Arellano, cuando estuvo en Valdivia, dotado de poderes especiales, como delegado del Comandante en Jefe del Ejército, con la misión de revisar y acelerar los procesos que instruía la Justicia Militar en tiempos de Guerra, y por tanto, al margen del bando regular.»

El Dr. Guido Decap Carrasco, quien estuvo detenido los meses de octubre, noviembre y diciembre en Valdivia, contó a Nubia Becker, también prisionera en esa época: .

«Cuando me trasladaron desde la Cárcel al Regimiento Cazadores, para un nuevo interrogatorio, fui dejado solo en una sala y pude escuchar claramente como nombraban a ‘mi General Arellano’ y como éste les decía: ‘déjense de hacer Consejos de Guerra y fusilen por Ley de Fuga (…)».

Bruno García dice que antes de que fusilaran a Liendo.

«una noche las puertas de nuestras celdas fueron abiertas violentamente (…) y entraron varios militares de rango superior, vestidos con tenidas de combate. Nos miraron y escucharon el relato que sobre cada uno de nosotros les hacían, („.) años más tarde, pude reconocer por su foto. a uno de ellos, era Arellano Stark. El era el jefe.»

En la página 344. del libro Chile, La Memoria Prohibida, dice textualmente:

«Catorce años después de los fusilamientos en el norte, salieron a la luz una serie de antecedentes que sugerían la posibilidad de que el General Arellano Stark hubiese iniciado su misión a comienzos de octubre – y no a mediados- y por ciudades del sur del país y no del norte. La primera pista la proporciono el Coronel Eugenio Rivera Desgroux, por entonces Gobernador del Nortino departamento de El Loa. en una declaración pública: Debo de afirmar -escribió Rivera- que el General Arellano, como delegado del Comandante en Jefe del Ejercito, asumió el carácter de Juez Militar en la Guarnición de Calama durante las horas de su permanencia en la Zona. el día 19 de Octubre de 1973, tal como lo asumió en las ciudades de Valdivia, Concepción, Cauquenes, La Serena, Copiapó y Antofagasta.»

A José Gregorio Liendo lo fusilaron el día 3 de octubre, luego de permitirle que se despidiera de su esposa Yolanda. Lo sacaron de la cárcel de Valdivia trasladándolo, posiblemente, a un lugar llamado Llancahue. al lado de la carretera, donde existía mi polígono de tiro perteneciente a los militares. En esa época era un terreno baldío y se usaba precisamente para practicas de tiro.

No podemos asegurar que el fusilamiento de Liendo y de sus 11 compañeros, estuviera ligado a la presencia de Arellano Stark en Valdivia. En todo caso esta duda exige respuesta.

Familias del sector a quienes entrevistamos en 1989. recuerdan que muchas noches escucharon «balaceras», que venían de Llancahue. Recuerdan especialmente las ocurridas en los primeros días de octubre. Los otros 11 compañeros fueron fusilados el día 4 de octubre, a partir de las 18:45 hrs. (6)

El certificado de defunción de Sergio Jaime Bravo Aguilera, entregado a su viuda Zunilda. el 20 de Julio de 1977. dice solamente: ‘Recinto Militar’. Ni siquiera se enuncia la posible causa de muerte. En el certificado de defunción de Víctor Segundo Saavedra Muñoz se lee como causa de muerte: «heridas a bala toróxica complicada» y como lugar de defunción «Recinto Militar» y la hora. las 20.15. En la libreta de familia de Santiago Segundo García, sale su fechado nacimiento, pero la familia no ha conseguido que la parte correspondiente a la defunción le sea llenada. En cambio, en la libreta de trabajo de Santiago Segundo García Morales, con todas sus imposiciones al día, dice bajo el timbre del Complejo Maderero Panguipulli: «con fecha 30 de septiembre de 1973 deja de pertenece a nuestro servicio».

En el certificado de Defunción de Luis Mario Valenzuela Ferrada, entregado a su madre recien el 10 de septiembre de 1990. se indica como lugar de defunción solamente Valdivia omitiéndose lo de Recinto Militar. Y como fecha y hora de la muerte, se indica el 4 octubre de 1973. a las 19 horas. La causa: «Herida a bala complicados de rotura de órganos».

No deja de llamar la atención la forma en que se redactó este certificado.

El padre de Pedro Purísimo recuerda:

«Sepulte a mi hijo, en el patio 10, en la tumba de mi madre Viviana Ulloa. Los demás, fueron sepultados en el lado norte del cementerio. Ahí esta Pezo, por ejemplo (…) No me dejaron ver el cadáver de mi hijo, nadie tuvo acceso a ello. Los ataúdes iban prácticamente pintados con sangre. Los funerales fueron el día 5 como a las 16.30 hrs. Fueron como 50 personas al funeral».

La hermana de José Liendo nos relata que junto con Yolanda hicieron los tramites para enterrarlo, habían ido a la morgue, pero no les permitieron verlo, ni velarlo. Les dijeron que en el cementerio se lo entregarían. Al llegar allí recuerda: «nos encontramos con que el cementerio estaba lleno de militares. Ademas no había un ataúd, sino doce. De algunos de ellos salía sangre. La madera estaba muy nueva y la sangre la teñía. A nosotras nos entregaron un alaud rustico sin pintar. El ataúd de Gregorio era como el de un niño y de ninguna manera concordaba con su porte. Estaba sellado y sobre su cubierta, tenía escrito su nombre. Los militares nos dijeron ‘Este es el de él y deben sepultarlo’. No pudimos hacer nada. (…) lo enterramos en la tierra».

Al escuchar la noticia de la ejecución, dice Leonor Sandoval. esposa de Rene Barrientes, «no supe que hacer. Dijeron que dos familiares podrían presentarse a retirar el cadáver. Fui, me recibió el Capellán Militar, llamado Diego Muñoz. Según él. Rene había escrito una carta para mí, pero él no me la quiso entregar, para que no sufriera, según me dijo. Luego agrego: ‘René no era malo pero tenía amigos malos’, le contesté que no era así, que Fernando Krauss y Liendo estaban llenos de bondad hacia los campesinos. Se enojó y me gritó “tu eres de las mismas’, me dio mucho miedo. El era Capellán de ellos. No me atreví a pedirle la madera grabada con una rosa que Rene me había dejado: sólo él y yo sabíamos el significado. El capellan Diego Muñoz me dijo por último, que a las dos de la tarde podía ir al cementerio a retirarlo.

Llegamos con la señora de Fernando, al cementerio: estaba lleno de militares. Traían las urnas en una carretilla, y venían llenas de sangre. Había otras familias, todos llorábamos en silencio. La Pollita, compañera de Fernando, se atrevió a lanzar el grito del MIR. Yo estaba como sonámbula, volví a la casa, sentía que yo ya no era nada».

María Inés fue al cementerio con la hermana mayor de Krauss. Ahora como si el recuerdo fuera presente nos entrega su testimonio:

«Al lugar logró entrar mucha gente de la población, grupos de profesores que insistieron, y no sé cómo pasaron, entre tantos militares. En la tierra habían cavado doce hoyos, a cada uno lo pusieron en una fosa».

«Cuando el Capellán del Ejército dijo que diría una oración, alguien respondió: ‘sus vidas fueron una oración, ahora, ¿para qué?’. Yo no sabía qué hacer, qué decir. Era todo tan injusto, tan irreal. Pensé para mis adentros, no puede terminar todo en este silencio; entonces grité el grito del MIR y todos los allí presentes respondieron en solidaridad, a pesar de que la mayoría de ellos nada tenían que ver con el partido».

Meses después María Inés volvió al cementerio para trasladar a Fernando a una tierra que Yolanda y la familia de Liendo habían comprado. «Converse con los sepultureros, ellos sabían muchas cosas que la gente y los militares habían contado. No sé si eran ciertas. Pero una de ellas al parecer sí lo era; porque también me lo había contado un militar y un compañero del partido: En el momento del fusilamiento Fernando habló, explicó la vida de ellos y algo más. El pelotón se negó a disparar, entonces boinas negras entraron al campo y lo hicieron».

Hernán Humberto Lopez. Burgos, profesor dirigente de la 1zquierda Cristiana, detenido desde el 2 de octubre al 10 de octubre de 1973 en la Cárcel Publica de Valdivia, relata: « En la noche logramos conciliar el sueño y despertamos temprano. A eso de las 6 de la madrugada, cuando entró algo de luz, divisamos en las paredes la escritura, la palpamos, eran frescas y habían sido escritas con barro o lodo, eran de color café, creemos que no era sangre, lodo hecho en el suelo con orines; decía: ‘HOY MUEREN POR LA VIDA F.K.I. y R.B.W.. alguien tradujo: Fernando Krauss Iturra y Rene Barrientos Warner. Logramos establecer que ellos habían estado en esa celda, ese mismo día. Atamos cabos ese día. la cárcel. A la mañana siguiente salió publicada la lista de fusilados, y ahí estaban ellos dos. Dedujimos que fueron sacados de la cárcel, y trasladados al Retén, a las 5 de la tarde. Luego a la primera Comisaría y después, fueron llevados a Llancahue. para ser fusilados. Esa es la versión que conozco. Eso fue el día 3 de octubre- salí el 11 de octubre».

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección Primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL Y SU CICLO

Párrafo 31:

Al efectuarse la operación                           T

                                                   D—M

                                                                       Mp. ,D vuelve a convertirse en capital productivo, en P, y el ciclo comienza de nuevo .

La forma explícita de P…M`–D`–M…P es, por tanto; ésta:

–M     T      Mp……P

P…M`(M+) = (D+d)

                                                                                   –m

– Página –67 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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