15 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ Sus vidas


Los seis campesinos detenidos en Futrono y Llifén

ROSENDO REBOLLEDO MÉNDEZ

Rosendo Rebolledo Méndez al momento de su detención tenía 40 años. Medía 1,75 y era algo macizo. Estaba casado con Ana Vergara, campesina al igual que él, tenían siete hijos y vivían en Chabranco.

Trabajaba en el Complejo como palanquero del aserradero. Rosendo era evangélico y predicaba en la Iglesia Cristiana de Jesucristo. Era también dirigente sindical.

Un hijo, Eliecer Rebolledo, lo recuerda así:

«cariñoso, buen amigo, decía cosas lindas. Era muy querido. Jugaba con nosotros, y con todos los «cabros» al fútbol. Eramos siete hermanos. El menor de nosotros nació el 27 de septiembre de 1973, o sea días después del golpe»

En noviembre de 1989 fuimos por primera vez a Chabranco, a entrevistar a la familia de Rosendo. La casa esta muy cerca de la escuela. Nos recibió el hijo mayor. Nos dijo que su madre estaba curando a una «guagüita» que tenía un «empacho» y que a el no le interesaba conversar nada acerca de su padre. Nos dijo:

«nosotros somos siete hermanos y a mí no me interesa mi papá, si está vivo o muerto. Yo estoy igual que él ‘apechugando’. El se fue a presentar a carabineros y nunca más volvió (…) fueron los culpables por querer tomarse el fundo y participaren reuniones del Sindicato (…) No me crió, si está vivo o muerto es lo mismo. Yo no me meto, aquí cada uno vive como puede. No me interesa lo qm pasa en el país. La gente tiene miedo, ven un jeep de carabineros y tienden a esconderse. Yo no, los carabineros son igual qué uno, sólo que tienen armas, me presenté a hacer el Servicio Militar, pero creo que por mi papá no me dejaron.»

Más tarde, Doña Ana Vergara, la esposa, relata así la detención:

«Días después del Golpe a el le llegó una notificación de Carabineros para que se presentara al Retén de Llifén. La notificación se la llevó un cuñado. Después nunca más volvió (…) Yo fui al Retén de Carabineros de Llifén y le pregunté al sargento porqué lo habían detenido, y él me contestó: ‘¿cómo no va a saber?. Con todos los líos que hay. Yo calculo que fue porque lo habían inscrito en el Partido Comunista. El Sargento me dijo: ‘las mujeres siempre se hacen las ignorantes’. Me mostró un libro de detenidos: ahí estaba su nombre, su firma y la hora de salida las cinco de la tarde. Después dijeron que lo habían llevado a Futrono. Allá fui a preguntar por qué lo habían detenido y me contestaron: ‘esas cosas no se explican’».

RICARDO SEGUNDO RUIZ RODRÍGUEZ

Lo que sabemos sobre Ricardo Ruiz Rodríguez, nos ha sido contado por su esposa Gladys Torres Manqui, que en 1973 tenía 19 años.

Ricardo había nacido en Valdivia el 15 de abril de 1949, tenía 24 años cual carabineros de Llifén llegaron a su casa el día 7 de octubre de 1973 a detenerlo. Mirta habla así:

«lo conocí en 1970 en Río Chico. Nuestras familias vivían entre Arquilhue ese pueblo. Ricardo, aunque era de Valdivia, salía a trabajar a los campos y en 1970 trabajaba en el Complejo Maderero. Cuando nos casamos -el 30 de abril de 1971 en la oficina de Llifén- nos fuimos a vivir al Fundo Pilmaiquén, cerca de Neltume, que se extendía hasta el límite con Argentina. Meses antes del Golpe de Estado nos fuimos a vivirá Arquilhue. Ya había nacido nuestro hijo y yo estaba embarazada del segundo».

«Ricardo era alto, corpulento, moreno, frente amplia. Tenía los ojos brillantes y claros, le decían ‘el dos de oro’. Usaba una barba corta. Era alegre, y conmigo no era mañoso. Cuando se enojaba le duraba sólo un ratito».

Un compañero de trabajo lo recuerda así:

«¡era tan joven y buen compañero!, lo vi por última vez después del Golpe. Estaba con Narciso García, su amigo, construyendo tranquilamente un cerco en pleno campo. Creo que nunca pensaron que muy pronto serían detenidos y asesinados (…)».

Su hijo Juan Carlos Ruiz Torres, nacido el 7 de agosto de 1972, tenía apenas un año y dos meses cuando su padre fue detenido; ahora, a los 18 años de edad, se expresa así:

«mi madre cuenta que era un hombre muy trabajador, cariñoso, siempre preocupado de que no nos faltara que comer».

Cuando vivía en Valdivia, siendo muy joven, había ingresado al Partido Socialista; «cuando lo conocí -dice su esposa- ya era militante. Siempre me decía que había que defender los derechos de los trabajadores. Pero yo no entendía, como le pasa a la mayoría de la gente que no entiende eso. Yo estaba asustada con que. fuera socialista y le decía que si pasaba algo lo iban a matar y él me respondía:

“cuando uno tiene una opinión tiene que ser firme en su decisión».

Ricardo, junto a su amigo Narciso García -también socialista-, dirigía las reuniones del Sindicato; allí les daba a sus compañeros mucha fuerza y seguridad. Mirta cuenta que les decía:,

«si alguna vez pasa algo no se preocupen, porque nosotros vamos a responder’». Pero Ricardo no tenía nada con que defenderse, no tenía ni escopeta en la casa y -en verdad- nadie tenía nada. En el Sindicato sólo hablaban de cómo organizarse mejor (…) para poder progresar».

«Cuando empezó a trabajar en el Complejo Maderero, manejaba una motosierra y, en 1973, había llegado a ser jefe de la huincha. Además, anotaba los días de trabajo de la gente porque tenía más educación que los demás compañeros».

El 11 de septiembre, u través de la radio, se enteraron del Golpe de Estado.

«El se quedó callado, como asustado. Después todos le dijeron que se fuer que se arrancara a la Argentina. Pero él decía ¿porqué me voy a arrancar? (…) Se quedaba callado, luego reflexionaba que si se iba ‘pueden tomar a la Mirta y pegarle hasta que diga dónde estoy’ (…) Creía que podrían matarme. Al final dijo:

‘no me voy, si está de Dios que me tomen, me toman. Si no, no. Yo no tenía miedo, porque creía que no lo iban a detener. El ni dormía. Pasaron varios días, casi un mes, y la gente ya estaba más tranquila. La verdad es que creíamos que los militares no llegarían».

«El día 7 de octubre, me acuerdo que era domingo, en la casa se detuvo el camión de la familia Fried; ellos eran los arrendatarios del fundo. Pensamos venían al frente donde había un taller mecánico, a arreglar el camión. Del camión se bajaron dos carabineros, no pensamos que venían a nuestra casa, pero repente llaman a Ricardo. El fue y volvió, venía muy palidito. Me dijo: ‘Me vienen a buscar para que vaya a hacer una declaración’. Me pasó el carné del partido dijo: ‘voy a dejar mi carné aquí’. Desde el camión me gritó: ‘me vas a roquín’, (así le llamaban a la vianda los trabajadores)».

José Flores, un campesino que estuvo detenido con Ricardo, le contó a Mirla que el retén les pegaban, les quemaban las piernas con bencina y los pinchaban con clavó (…). Y que al día siguiente los trasladaron al Retén de Futrono». José Flores le relató:

«Allá los siguieron torturando. Los sacaban del calabozo para pegarles después los entraban mojaditos con la transpiración, estaban tan golpeados que ya no se sabía ni lo que eran»

El día 9 de octubre, Ricardo junto a otros detenidos es entregado por los carabineros a la patrulla militar.

NARCISO SEGUNDO GARCÍA CANCINO

Narciso, de 31 años, oriundo de Arquilhue, trabajaba en el Complejo Maderero también era militante del Partido Socialista. Pertenecía, al igual que Ricardo al Sind» «Esperanza del Obrero».

Según Olivia Méndez, hermana de la ‘Iglesia del Señor’

«Narciso tenía regular estatura, gordito, de pelo negro y de cara blanqueada. Pertenecía a nuestra Iglesia y en numerosas ocasiones predicaba el culto, era muy amoroso»

Era casado y tenía cuatro hijos. Vivía en las casitas de madera del Complejo Maderero en Arquilhue. Un compañero de trabajo, que no quiso identificarse, informó al diario Fortín Mapocho (No 1.563 de 1990):

« Era una persona capaz de dar la vida por los demás. Un excelente compañero. Formaba parle del Consejo Administrativo del Complejo. Por parle de los trabajadores eran tres representantes y Ricardo era uno de ellos. Por parte de la empresa eran otros tres. El siempre se mantuvo ligado a los trabajadores y no se burocratizó. Habíamos logrado unimos para obtener más conquistas y mejorar nuestra situación (…)»

Mirta, esposa de Ricardo Ruiz, relata lo que José Flores le contó:

«nos fueron a dejar en el mismo jeep de Carabineros a Futrono. Al entregar a Narciso dijeron: ‘éste es el más bravo’».

Su esposa y los cuatro hijos se trasladaron a vivir a Santiago. No pudimos ubicarlos.

JUAN WALTER GONZÁLEZ DELGADO

Había nacido en 1941 en Llifén y era el mayor de cuatro hermanos. Tenía 32 años cuando fue detenido. De religión católica, era casado con Elizabeth Arismendi. Juan era Secretario del Sindicato «Esperanza del Obrero» y se desempeñaba como Jefe de predio, controlando una cuadrilla de obreros. Además trabajaba en la pulpería del Complejo Maderero.

De carácter alegre, era muy aficionado al baile y sabía tocar la flauta. Muy preocupado de su hogar. Al momento de ser detenido tenía seis hijos y la menor apenas siete días de vida.

José Aceitón Córdova cuando lo recuerda dice:

«era jefe, daba órdenes. Trabajaba por estos lados desde hacía más de 15 años. Antes era lanchero».

Cuando se refiere a su aspecto físico, señala: «era blanco, simpático, de regular estatura».

Otro compañero de trabajo agrega:

«A Juan González lo conocí porque había estudiado en la escuela de Llifén. Posteriormente, cuando se hizo hombre, se fue a trabajar al Complejo». Esta declaración salió publicada en el diario Fortín Mapocho. No 1.563 de 1990.

Juan González Delgado fue detenido el día 7 de octubre por carabineros y, al igual que los otros, fue conducido al Retén de Llifén. Posteriormente, fue trasladado a Futrono y el día 9 de octubre fue entregado a los militares junto a Narciso García C., Ricardo Ruiz R., Rosendo Rebolledo M. y Rosamel Cortez D.

LUIS ARNOLDO FERRADA SANDOVAL

Nació el 28 de octubre de 1931, pero aparece inscrito en la Oficina de Río Bueno d día 23 de agosto de 195I, carnet de identidad No 1 K.850 de Río Bueno.

No tenemos certeza sobre la fecha de su primera detención. Luis Amoldo vivía en el Asentamiento Los Guindos, a orillas del Lago Maihue -comuna de Futrono-, de modo que su casa estaba un poco alejada del habitual patrullaje de los carabineros.

Luis Arnoldo era casado con Uvaldina Vera Rojas. Tenía cuatro hijos, entre los cuales había una joven de 17 años que era retrasada mental.

Arnoldo era alto, delgado, enjuto, con el pelo negro y la frente amplia. Su apariencia era característica a la de un campesino sureño. Trabajaba como cajero y bodeguero en el Complejo.

Según su esposa, habría sido detenido antes del 9 de octubre por 24 horas. Carabineros le habría retenido el carnet de identidad, advirtiéndole que abandonara el lugar.

El día 9 de octubre. Amoldo fue a Futrono a hacer algunas compras para la casa retirar su carnet. Al parecer había decidido irse del lugar. La patrulla militar, que ya se encontraba en Futrono, lo detuvo mientras compraba en el Almacén. Amoldo intenta escapar, ayudado por la dueña, pero lo toman y lo suben al camión donde ya llevaban a otros prisioneros. Con todos ellos parten en dirección a la cordillera.

La Sra. Uvaldina relata que en la detención de su esposo participó un civil lian Bruno Obando, el que vestido de militar, acompañaba a la patrulla. Actualmente Obi trabaja como mayordomo en el fundo Carrán, propiedad de Alv;iro Flaño. Toda i información la obtuvo mientras hacía gestiones para encontrar a Amoldo. Además cuenta:

«mi esposo andaba con 30.000 escudos que nunca me devolvieron y yo no sé quién se quedó con el dinero».

JOSÉ ROSAMEL CORTEZ DÍAZ

Tenía 32 años al momento de su detención. Estaba casado con Irma Carrasco y tenía dos hijas: Mirta y Sandra. Vivían cerca de Curriñe, camino a Maihue. Rosamel Cortez trabajaba como obrero del Complejo Maderero haciendo distintas tareas: hacía fa manejaba motosierras, etc. También pertenecía al Sindicato «Esperanza del Obrero».

Las personas del lugar que siguen viviendo allí, describen a Rosamel Cortez como un hombre alto, de pelo negro, ojos claros, cara fina, de rasgos armoniosos y siempre con una sonrisa en los labios. Suave de modos y trato. Conocido por todos como «el Chamel».

El hogar de Rosamel no se encontraba en el mismo caserío de Curriñe, sino camino a Maihue. El 9 de octubre como a las diez de la mañana, algunos carabineros del Retén de Llifén se presentaron en su hogar. Allanaron violentamente la casa en presencia de toda la familia. Su esposa recuerda que «desarmaron el piso buscando amias. No encontraron nada». Ella les recriminó el daño pidiendo que le volvieran a clavar las tablas. Le contestaron: «ligerito vuelve su marido, él lo hará» (Este testimonio fue publicado por la revista Punto Final Nº 217 de 1990).

Posteriormente Rosamel Cortez es entregado por carabineros a la patrulla militar y conducido a Chihuío.

Los seis campesinos detenidos en Curriñe

Como ya se señaló, la caravana militar, luego de haber pasado por Futrono y Llifén, llegó al caserío de Curriñe el día 9 de octubre alrededor cerca de las tres do la tarde.

En Curriñe funcionaba la Administración del Complejo en el segundo y tercer piso de una casa. En el primer piso estaba la pulpería de los trabajadores del área sur del Complejo. Allí los militares instalaron la sala de interrogatorios. Los militares, dispersándose por Curriñe. disparaban al aire. Así anunciaban su presencia. Rápidamente reunieron a lodos los hombres del lugar, formándolos a orilla de un cerco con las manos en la nuca.

De las filas fueron sacados Pedro Segundo Pedreros Ferreira. José Orlando Barriga : Soto, Carlos Salinas Flores y Manuel Sepúlveda Rebolledo.

En la lista que llevaba la patrulla militar, aparecían además los nombres de Eliecer Freire Caamaño y Daniel Méndez Méndez. Ellos estaban a un kilómetro y medio de Curriñe, trabajando en el Aserradero de Folilco. Una patrulla militar se fue a buscarlos. Los detuvieron y los trasladaron a Curriñe.

CARLOS VICENTE SALINAS FLORES

A la fecha de su detención tenía 22 años. Era soltero y trabajaba como radio operador del Complejo, en el sector de Arquilhue. Había hecho su Servicio Militar y estaba en calidad de reserva. Su familia vivía en Chabranco, pero como Carlos trabajaba principalmente en Curriñe era pensionista en el hogar de Daniel Méndez Méndez quién vivía en la misma casa de la Administración de Curriñe.

Según antecedentes entregados en julio de 1990, por su hermano, supimos que Carlos no era miembro del Sindicato la «Esperanza del Obrero». Los militares se lo habrían llevado al comprobar que no se había presentado al llamado general hecho a los reservistas en septiembre de 1973.

Carlos, al momento de su detención, a pesar de sus 22 años tenía aspecto de niño. .Era moreno, de pelo negro y liso, «se lo dejaba algo largo y peinado hacia un lado» cuenta su hermano. Era delgado, de manos finas y dedos muy largos. Los suyos lo recuerdan como un joven alegre y cariñoso. La familia Méndez sigue sintiendo la ausencia de Carlos, en los juegos y en las conversaciones a la hora de la salida del trabajo.

Ellos siempre fueron muy unidos. El padre de Carlos también trabajaba en el Complejo. En octubre de 1973 la madre de Carlos se encontraba embarazada de su último hijo. Luego de la desaparición, la familia tuvo serias dificultades económicas.

JOSÉ ORLANDO BARRIGA SOTO

Nació el 21 de octubre de 1940 y fue inscrito en el año 1945 en la oficina del Regia Civil de La Unión. Su carné de identidad tiene el No. 121.011 de Valdivia. Se casó con Purísima de las Mercedes Martinez Valenzuela el 13 de septiembre de 1963.

Purísima, había nacido el 12 de febrero de 1947, y fue inscrita el mismo año, en la misma oficina de Paillaco.

José Orlando era alto, de cara alargada, moreno, de carácter reservado. Tenía 33 a cuando fue detenido. Tenía cuatro hijos y vivían en Curriñe. Había estudiado hasta tercer año de humanidades y en el Complejo se desempeñaba como herrero y maestro carpintero. Se había inscrito en el Partido Comunista pero a la vez participaba en la Iglesia del Señor, porque era evangélico.

Doña Purísima, a quien entrevistamos en noviembre de 1989 en Chabranco y en junio de 1990 en Valdivia, cuando fue a denunciar ante la Comisión Verdad y Reconciliación) acontecido a José, nos contó:

«Orlando era evangélico, había sido bautizado en la Iglesia del Señor. También era miembro del Sindicato «La Esperanza del Obrero», donde era tesorero. Por eso siempre andaba con el dinero en un maletín negro. Mi marido participaba en el Sindicato para defender los derechos de los trabajadores y juntos reclamarle al patrón».

«Después del Golpe había gente que decía que los del sindicato tenían armas. El señor Américo González dueño del Fundo de Chihuío, le había dicho eso mismo a los carabineros. Creo que por eso él estaba en la lista. Pero ellos no tenían nada».

«Unos días antes de lo ocurrido, los carabineros les dijeron: ‘córranse que viene muerte para ustedes’, por eso ellos quedaron tristes. El día que pasaron los militares, mi marido recién almorzado se había ido a la maestranza a ayudarle a mi papá, que era herrero. A las tres en punto llegaron los militares y ahí mismo lo detuvieron. Llevaba un casco blanco, como trabajador que era, los militares golpearon con un palo de coligue para que se lo sacara. Enseguida lo llevaron al primer piso de la administración donde lo interrogaron y golpearon, igual que a los demás».

Por último, José Orlando es subido a uno de los camiones y llevado a la casa patronal de Chihuío.

PEDRO SEGUNDO PEDREROS FERREIRA

Nació el 29 de octubre de 1924 en Cañete. En 1953 se casó con Luzmira Zenteno, oriunda de Paillaco. Tuvieron ocho hijos. Luzmira muere en el hospital de Valdivia en 1970. En esa época vivían en Maihue.

Pedro Segundo tenía 48 años al momento del Golpe de Estado. Se presentó voluntariamente al ser requerido por carabineros del Retén de Llifén en la segunda quincena de septiembre. En esta oportunidad es dejado en libertad, pero el día 9 de octubre es tomado prisionero en Curriñe por la patrulla militar.

José Aceitón Córdova, un trabajador del Complejo, refiriéndose a Pedro Pedreros dice:

«Era hombre antiguo. Más de 30 años que trabajaba por estos lados. Era el que más sabía. Había llegado a ser empleado. Estudió, conocía su trabajo». Luego como trayendo su imagen a su recuerdo evoca: «era alegre, bueno pa’ echar chistes y la palabra que tenía era: “oye cabro’; así daba las órdenes».

Luis Antonio, hijo de Pedro Segundo, tenía 17 años en 1973. Había perdido a su madre tres años antes. Cuando lo entrevistamos, dijo acerca de su padre:

« Estudió hasta completar la educación básica y a los 16 años se puso a trabajar en la firma Fried».

«Desde 1960 hasta 1965 vivíamos en el sector de Los Guindos que era parte del Fundo Maihue, mi papá trabajaba allí. Después nos trasladamos a Chabranco donde estuvimos hasta 1970. De ahí nos cambiamos a Curriñe donde trabajaba como Jefe de Predio».

Con estas palabras Luis Antonio se refirió a la detención de su padre:

«el 9 de octubre los militares llegaron como a las quince horas, se distribuyeron y dispararon al aire. Cuando ya tenían a todos los hombres contra un cerco, vi cuando sacaban a mi padre de la Administración de Curriñe. Recuerdo que llevaba su temo café, (…) siempre andaba bien ordenado con su ropa».

MANUEL JESÚS SEPÚLVEDA REBOLLEDO

Es detenido cuando tenía 28 años. Se había casado con Adelina Rother, campesina como él. Vivían en Curriñe y tenían tres hijos. Manuel era obrero del Complejo y a pesar que realizaba diferentes trabajos, sus compañeros lo recuerdan como Totero. (4)

Manuel, al igual que Daniel Méndez, Rosendo Rebolledo, José Orlando Barriga y Carlos Acuña participaba en la Iglesia del Señor.

Según testimonio de Juan Aceitón «Manuel fue citado a declarar a la Comisaría del Bueno una semana después del Golpe de Estado. Permaneció detenido tres días y luego fue puesto en libertad. Al volver contó que había sido torturado. Citó a la gente del sindicato y les dijo: ‘estamos sonados cabros, esta cosa no va a ser tan fácil, no nos van a dejar tranquilos’». En esa oportunidad pensaron en algunas posibilidades, una de ellas era la de irse a la Argentina, pero la desestimaron por temor a represalias contra sus familias.

El día 9 de octubre los militares detuvieron a Manuel. El, junto con los otros detenidos es conducido a la Administración de Currine para luego ser trasladado a la casa patronal de Chihuío.

ELIECER SIGISFREDO FREIRÉ CAAMAÑO

La familia de Eliecer ya no vive en Folilco luego de la detención y desaparición, los padres y hermanos se fueron a vivir a Ninhue, en la octava región.

Por los campesinos de la zona, sabemos que Eliecer tenía 20 años de edad y había hecho el servicio militaren Valdivia. junto con Rubén Duran también detenido ese día. Era soltero y vivía con sus padres en Currine. Trabajaba en el aserradero de Folilco como listonero. (5)

Juan Aceitón al recordar a Eliecer destaca su afición deportiva:

«Jugaba a la pelota en el equipo de los cabros jóvenes, el equipo se llamado «Juventud». Freire era muy bueno, jugaba como delantero o sea ‘wing’derecho.

Lo detienen el 9 de octubre en su lugar de trabajo en Folilco y lo conducen a la Administración de Currine, donde es interrogado y golpeado igual que a los demás: luego lo trasladaron a los camiones del convoy y lo llevaron a la casa patronal de Chihuío.

DANIEL MÉNDEZ MÉNDEZ

Tenía 41 años al momento de ser detenido. Vivía en Currine en la casa de Administración. Era casado con Rosa Barrientos Torres, campesina igual que él. Tuvieron ocho hijos. Su hermana y una hija, que viven en Valdivia, nos dijeron que:

«Daniel se desempeñaba como mecánico en el Complejo, pero también manejaba los camiones o trabajaba en los tractores. Nos hablaron de inquietudes. Preocupado por la situación de los campesinos, había llegado a Presidente del Sindicato «La Esperanza del Obrero» en tres periodos. Sin embargo, al momento del Golpe ya no estaba en ese puesto. Era evangélico, muy creyente, y participaba con muchas otras familias en las plegarias y alabanzas al Señor».

Su esposa Rosa Barrientos cuenta:

«El día 13 de septiembre Daniel había ido a la comisaría de Llifén a entregar una ‘armita’ que tenía, era un revólver chico que había comprado. Esa vez fue detenido por tres días, siendo castigado con los ojos vendados. Al tercer día llegó a la comisaría de Llifén un sargento que lo conocía. Este suboficial intercedió por él diciendo que era un hombre tranquilo y bueno y que lo liberaran».

En el Retén le habrían recomendado que se escondiera por ahí, en el monte. De regreso en su hogar, es recibido con asombro por los suyos, al verlo en el estado en que llega, «todo machucado, su cuerpo y la espalda estaba toda morada y sus pies también».

Su hijo, José Méndez Barrientos, el mayor de los ocho hermanos, a quién también entrevistamos, nos contó lo siguiente:

«Habíamos llegado a vivir a Currine en 1968. Mi padre era operador de un bulldozer en el Complejo. Yo en ese entonces estaba estudiando en Valdivia. Me avisaron que habían detenido a mi padre y de inmediato me fui a Llifén. Pude verlo en la Comisaría. Un sargento me dijo que lo iban a soltar y efectivamente lo hicieron. Luego supe que los militares, días después, se lo llevaron para adentro, hacia Chihuío».

Su sobrino, Juan Aceitón Méndez, al recordarlo dice:

«Mi tío era muy cariñoso y acostumbraba a jugar con nosotros (…)».

Daniel fue detenido en Folilco el 9 de Octubre. El tractor que él manejaba había quedado en pana. El estaba en ese lugar haciendo una tranca. Fue trasladado a su propia casa en la Administración de Currine donde es interrogado y golpeado. Cuando lo suben a uno de los camiones, su sobrino lo ve con la cabeza herida en dos partes y sangrando abundantemente.

Los cinco campesinos detenidos en Chabranco

Luego de subir a los campesinos a los camiones militares donde según los lugareños «los colocaban unos sobre otros, como sacos de trigo», el convoy se dirige de Curriñe a Chabranco. Allí el camino sube por un monte, sigue por una quebrada y llega a Chabranco. En este lugar, distante a seis kilómetros de Currine, fueron detenidos Neftalí Rubén Duran Zúñiga, Carlos Acuña Inostroza, Rutón Vargas Quezada, Sebastián Mora Osses y su hijo Femando Mora Gutiérrez.

RUBÉN VARGAS QUEZADA

Rubén, carne de identidad 62.139 de Valdivia, había nacido en Loncoche, el 6 de junio de 1924. Fue inscrito el año 1939 en la misma circunscripción. Tenía 49 años cuando fue detenido en Chabranco el 9 de Octubre de 1973.

Rubén se casó en 1947 en Máfil con Hilda del Carmen Cifuentes Candia. Con sus diez hijos vivían en el caserío de Chabranco. Eran evangélicos y pertenecían a la Iglesia Cristiana de Jesucristo.

Rubén se desempeñaba como obrero tejuelero, realizando diversas labores, tales co arreglar caminos, acarrear madera, entre otras.

Lo recuerdan: «alto, delgado, alegre y tranquilo, con una nube en un ojo». Al parecer al momento del Golpe de Estado, Rubén Vargas era el Presidente del Sindicato al que pertenecían todos los campesinos ejecutados con él.

CARLOS MAXIMILIANO ACUÑA INOSTROZA

Tenía 46 años cuando fue detenido. Era casado con María Ignacia Cortés Cortés y tenían dos hijos. Cuando él desapareció, la familia se fue a vivir a Quinchilca, en la comuna de Los Lagos.

Todo lo que pudimos saber de él es que vivía camino a Maihue y trabajaba en Curriñe, en el Complejo Maderero, manejando una motosierra con la que botaba árboles en la montaña.

NEFTALI RUBÉN DURAN ZUÑIGA

Cuando fue detenido tenía 22 años se había casado muy joven y separado también muy temprano. Vivía junto a sus padres en Chabranco. Era evangélico y pertenecía a la Iglesia de Jesucristo.

Se desempeñaba como fogonero del motor del aserradero de Chabranco y en algunas oportunidades, ayudaba a su padre «madereando con bueyes».

Su conviviente, Rosa Ercilia Alvarado, con la que tuvo un hijo que nació el día 12 septiembre de 1973 en Valdivia, lo recuerda así:

«lo conocí desde niña. El era tres años mayor que yo, siempre me gustó. Cuando el vino de Chabranco a hacer su Servicio Militar a Valdivia, nos hicimos pareja. Era alegre, franco, siempre haciendo bromas, me trataba con mi cariño. Tenía un enorme afán de superación».

Su madre relató a la revista Punto Final lo siguiente:

«Tres militares se presentaron a la casa, a las siete de la larde el día 9 de octubre, preguntando por Rubén. Cuando lo detuvieron se encontraba con ropa de trabajo cuidando las ovejas en el corral. Al pasar frente a la casa, le pregunté ¿no te vas a poner el vestón, hijo?». (Punto Final 217 año 1990).

Rubén fue trasladado a uno de los camiones del convoy que se encontraba en el camino. «Allí lo tiraron como un saco de papas», recuerda su madre.

SEBASTIÁN MORA OSSES

Sus antecedentes, como los de su hijo, fueron entregados por Alterneriana Gutiérrez, viuda y madre de los desaparecidos. La entrevistamos en Curriñe visitando a sus parientes en noviembre de 1989. Volvimos a conversar con ella en el mes de julio de 1990, en Valdivia.

Sebastián Mora nació cerca de Panguipulli en 1933. Estuvo algunos años interno en un Colegio. Sabía leer y escribir y al momento del Golpe era dirigente campesino.

Doña Alterneriana nos relató que conoció a Sebastián -quince años mayor que ella-, cuando ella tenía solo catorce años. «Nos conocimos en Futahuenle, en la comuna de Río Bueno, y a los dos o tres meses, nos casamos». Alterneriana vivía con sus padres que trabajaban para la firma Fried. Una vez casados se fueron a vivir al fundo de los Ulmos, cerca de Pallaco. Allí trabajaba Sebastián haciendo leña. Vivieron dos años en ese lugar. Mas tarde fue contratado por la firma Fried y se fueron a vivir a Puerto Quitaqui, en un río que va a Callumapu.

«Sebastián trabajaba haciendo caminos para llegar al mar. Allá estuvimos como tres años y luego la firma Fried nos trasladó con casa y todo a Cufeo, al lado de Los Ulmos. El trabajaba como jornalero de una casa a otra. Al cabo de dos años nos trasladaron al Fundo Las Águilas, en Máfil, cerca de Maihue. Allí estuvimos ocho años, Fernando, mi hijo mayor, nació en ese fundo. Era un fundo patronal, el dueño era Enrique Taladriz. Ahí Sebatián trabajaba como palanquero en el Aserradero. En ese fundo nacieron otros tres hijos. El patrón recomendó a Sebastián como ‘buen trabajador’ a don Pedro García para que éste le diera trabajo. Con él nos fuimos al fundo Las Violetas. Luego don Pedro García compró el fundo Vista Alegre, y para allá nos fuimos a vivir cinco años más. Mi esposo seguía trabajando como palanquero».

«En la época del Gobierno del Presidente Freí al Sr. García le tomaron el fundo. Nosotros fuimos testigos, pues teníamos la casa cerca de la tranca. Allí pusieron muy temprano en la mañana una bandera. Cerraron la tranca con cadenas y candados y ahí se juntaron todos los del Sindicato».

«Cuando le tomaron el fundo al patrón nos tuvimos que ir. Nos trasladamos al fundo de don Erwin Ronder y en el año de 1972, durante el Gobierno del Presidente Allende, nos fuimos a Curriñe. Sebastián comenzó a trabajar en el Complejo Maderero y luego nos trasladamos a Chabranco. Allí nos dieron casas prefabricadas que había dejado la firma Fried. El sitio era pequeño y además no teníamos plata para comprar animales».

«El había aprendido el oficio de palanquero con mi papá, y sabía armar y desarmar un aserradero. Le gustaba el trabajo y cuando estaba en la casa era muy bueno con sus ocho hijos. Jugaba y conversaba, sobre todo con Femando, el mayor. Los días domingo iba a mirar con los niños los partidos de fútbol. Éramos sencillos y tranquilos. Teníamos el rito de la antigüedad, si discutíamos ligerito transábamos, así era nuestra vida».

«Ambos éramos Evangélicos y teníamos a todos nuestros hijos bautizados y presentados en el Evangelio del Señor en la Iglesia de Onofre, Iglesia del Señor Jesucristo. Yo no era bautizada, lo hice cuando quedé sola. Pero no soy practicante pues después que se llevaron a Sebastián y a mi hijo me agarró el vicio del cigarro y no lo puedo dejar».

El 11 de septiembre de 1973 Alterneriana escuchó por la radio que «algo pasaba con el Presidente Allende», Sebastián ya se había ido al trabajo. Cuando volvió ella le contó la  noticia. El prendió la radio para escuchar y exclamó preocupado: ¡Quizás qué es lo que va a pasar!’ pero luego pensó que todo se iba a solucionar y que seguirían trabajando sin problemas».

El día 9 de octubre, Sebastián y su hijo fueron los últimos en ser detenidos por la patrulla militar, la que inmediatamente siguió camino a Chihuío.

FERNANDO ADRIÁN MORA GUTIÉRREZ

Como ya señalamos, era el mayor de los ocho hijos de Sebastián y Alterneriana. Tenía j sólo 17 años cuando lo detuvieron, había nacido el 3 de noviembre de 1955 y fue inscrito J el mismo año. Estudió hasta octavo básico cuando sus padres vivían en ‘Lo Águila’, cerca de Maihue.

Luego no pudo seguir estudiando porque sus padres no tenían dinero para enviarlo a la ciudad. A los catorce años comenzó a trabajar en el Aserradero de Vista Alegre. Estaba encargado de medir la madera; trabajaba de ocho de la mañana a seis de la tarde, «un ratito para almorzar».

« En el verano subían cerro adentro, cambiando el aserradero y en el invierno trabajaba en Chabranco, donde se desempeñaba como listonero y ayudante de canteador. En el año 1973 se había inscrito para ser llamado en el Servicio Militar».

Alterneriana, al recordar a su hijo, nos dice:

«Era noble, bueno, me daba todo el dinero que ganaba, no era insolente. No quiso seguir estudiando y me dijo: ‘yo quiero ayudarle a mi padre’. Yo lo crié como a mí me criaron. Era muy humanitario, cuando yo me enfermaba, era él el que se preocupaba de sus hermanos, los atendía».

Respecto de la circunstancias que rodearon la detención de Femando, existen dos versiones. La primera es que él vio cuando detuvieron a su padre y siguió a la patrulla militar preguntando por qué se lo llevaban y reclamando que lo liberaran. Le habrían dicho: ‘si no quieres dejar a tu padre, sube tú también’. La segunda versión señala que Fernando fue llevado por los militares para ayudar a empujar los camiones de la caravana, que se encontraban atascados. En ese momento Femando advirtió que su padre iba entre los detenidos y exigió que lo liberaran. Por esa razón lo habrían subido a uno de los camiones de la caravana.

Los vecinos de Chabranco ignoran cuantos hombres llevaban tirados en el suelo, tapados y custodiados por los militares vestidos en tenida de guerra.

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

II Acumulación y reproducción en escala ampliada.

Párrafo 05:

                                                  T`

La fórmula P…M`–D`–M

                                                Mp…  P` expresa un capital productivo que se reproduce en mayor escala y con mayor valor y que inicia su segundo ciclo o, lo que es lo mismo, renueva el primero, como un capital productivo acrecentado. Tan pronto como comienza este segundo ciclo, volvemos a encontrarnos con P como punto de partida; só9lo que este P es un capital productivo mayor que el primero. Así, si en la fórmula la D…D´ el segundo ciclo comienza por D`, D` funcionará como D, como capital-dinero desembolsado de una determinada magnitud, será un capital-dinero mayor que aquel con que comenzó el primer ciclo, pero toda referencia a su acrecentamiento por medio de la capitalización de plusvalía se borra tan pronto como aparece en función de capital-dinero desembolsado. Su origen queda cancelado y desaparece bajo la forma de un capital-dinero que comienza su ciclo. Y lo mismo P`, a partir del momento en que funciona como punto de partida de un nuevo ciclo.

– Página –71-72 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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