18 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ LIQUIÑE


 

En la precordillera de la comuna de Panguipulli y a 150 Kms de la ciudad de Valdivia, se encuentra la aldea rural de Liquiñe, que en lengua mapuche significa «Cerro del León».

Sus aguas termales y la artesanía en madera la hicieron conocida. El sector llamado Liquiñe alto, rodeado de cerros, está habitado por numerosas familias mapuches, que desde siempre se han dedicado a la crianza de caprinos y ovinos. Tienen una agricultura de subsistencia. Los hombres, en su mayoría, se integran durante la temporada de la explotación de la madera a las faenas del Complejo.

En los alrededores de Liquiñe se encontraban los fundos Trafún. Paimún y Carranco, que como ya se señaló formaban parte del sector Nº 1 del Complejo. Trafún era el predio principal. Tenía una tierra privilegiada que le permitía estar en producción todo el año. Los otros dos predios tenían un período de producción de sólo seis meses y los tres, en conjunto, daban trabajo a 300 obreros aproximadamente.

No menos de un 50% de esta mano de obra la ocupaba Trafún, que tenía una producción de 500.000 pulgadas de madera al año.

Con el fin de expresar esta contradicción entre la pequeñez del poblado y su importancia económica, el periodista Leonardo Cáceres describió a Liquiñe en la revista Vea del 25 de enero de 1971:

«Es un diminuto poblado al interior de la Provincia de Valdivia (…) las dimensiones del pueblo no concuerdan con la importancia económica y estratégica del sector. Rodeado de fundos madereros de muchos miles de hectáreas, su población está constituida en un ciento por ciento por trabajadores víctimas de la cara más cruel de un sistema. La cesantía, la falta de educación, la alimentación deficitaria, los bajos ingresos, muestran sin necesidad de discursos ni esfuerzos de ningún tipo la injusticia de un régimen que debe ser reemplazado».

En esa época en Liquiñe existían solamente algunos servicios públicos: una casa que funcionaba como correo, un radio operador, un Retén de Carabineros y una posta de primeros auxilios. Existían además, instalaciones de la Iglesia Católica: una capilla, un colegio donde se impartían clases hasta sexto año básico y una casa donde vivían las religiosas. Los niños de los alrededores iban a esa escuela.

En los tres predios se les entregaba a los trabajadores un pedazo de tierra para construir su casa, cultivar hortalizas y criar algunas aves. A los propietarios de bueyes se les permitía además, alimentarlos en el fundo.

Existía una «Pulpería». Cada quince días los campesinos recibían mercaderías, a cuenta del próximo sueldo. Este sistema los mantenía endeudados y con muy poco dinero. Por eso quienes podían, viajaban a comprar a Villarrica o a Panguipulli.

Una micro salía de madrugada en dirección a Coñaripe y luego continuaba viaje a Panguipulli.

En Coñaripe transbordaban los que viajaban a Villarrica. A menudo el mal tiempo cortaba los caminos.

En los años del Gobierno de Unidad Popular los fundos empezaron a quedar en manos del Estado y las familias campesinas comenzaron a tener una mayor participación: los hombres que trabajaban en el Complejo intervenían a través de diversas instancias democráticas en la loma de decisiones de la empresa: se iniciaron además, cursos de capacitación para los trabajadores, con el fin de elevar la eficiencia de su desempeño. Todo este proceso despertó esperanzas y expectativas de una vida mejor.

En este período se logró, además, un gran avance de las mínimas condiciones materiales. Se construyeron escuelas, postas de primeros auxilios, se arreglaron los caminos y se instaló luz eléctrica en el pueblo. Por primera vez, el campesinado tuvo acceso a las radios, a las noticias, a la comunicación.

Hubo oportunidades para educarse, para aprender. Algunos hijos de campesinos pudieron terminar sus estudios básicos, al no tener que trabajar para ayudar a sus padres. Las familias se sentían incentivadas para que sus hijos estudiaran y hubo muchos hijos de campesinos analfabetos que aprendieron mucho más que a leer y escribir.

La vida social se hizo más rica, hubo mayor intercambio entre los campesinos: los lazos de solidaridad se iban estrechando, se fueron conociendo entre ellos, con campesinos y trabajadores de otros poblados del Complejo.

Se realizaban reuniones frecuentes, de análisis, de discusiones, especialmente sobre la nueva vida que para ellos comenzaba. Recibían información, diarios, revistas, documentos políticos. En esos años, muchos de ellos comenzaron a militar en partidos de izquierda. Dirigentes nacionales de los partidos políticos llegan a visitar la zona y el propio Presidente Allende visita Panguipulli en 1972, permaneciendo tres días en el Complejo.

En cada hogar, la dueña de casa tenía mucho de qué preocuparse: hacer el almuerzo, amasar el pan, lavar, planchar y coser la ropa: además de la crianza de los hijos. Los niños aprendían desde sus primeros años a colaborar con el trabajo de la casa, encargándose de pequeñas tareas como vigilar a los cerdos, ovejas o cabritas.

En este lugar, la noche del 10 de octubre de 1973, fueron detenidas y luego hechas desaparecer quince personas. Según los antecedentes reunidos, habrían sido ejecutados en forma colectiva en el puente sobre el río Tollón en la madrugada del día 11 de octubre. Sus nombres son:

  1. Isaías José Fuentealba Calderón

  2. Luis Rivera Catricheo

  3. Luis Aunando Lagos Tomes

  4. Carlos Segundo Figueroa Zapata

  5. Salvador Alamos Rubilar

  6. Daniel Antonio Castro López

  7. Mauricio Segundo Curiñanco Reyes

  8. José Héctor Bórquez Levicán

  9. Modesto Juan Reinante Raipán

  10. Ernesto Reinante Raipán

  11. Alberto Segundo Reinante Raipán

  12. Carlos Alberto Cayumán Cayumán

  13. Alejandro Antonio Tracanao Pincheira

  14. José Miguel Tracanao Pincheira

  15. Elíseo Maximiliano Tracanao Pincheira

 

De ellos, nueve vivían en el Fundo Trafún, dos en Paimún y uno en Carranco. Los otros tres eran lugareños de Liquiñe. Todos continúan, hasta ahora, desaparecidos.

Diez eran obreros forestales y tres empleados del Complejo. Otro, era corresponsal de los periódicos El Siglo y El Austral y el restante, comerciante maderero.

Daniel Castro era el mayor, tenía 68 anos de edad cuando lo detuvieron. Los más jóvenes eran Elíseo Tracanao y Modesto Reinante, quienes tenían sólo 18 años en octubre de 1973.

Diez de los detenidos desaparecidos eran casados y dejaron 51 huérfanos de padre. El mayor de todos tenía veinticinco años y la menor tres meses.

La mayoría eran católicos, había también dos evangélicos y un adventista.

Su nivel educacional era heterogéneo: seis nunca tuvieron acceso al sistema educativo, pero de ellos sólo cinco eran analfabetos ya que el sexto pudo aprender a leer y escribir de manera autodidacta. Algunos asistieron a la escuela primaria, otros pocos llegaron a la enseñanza media y sólo dos accedieron a la Educación Superior.

Todos estaban sindicalizados. Cuatro ocupaban cargos de representación: Uno como encargado del Distrito de Liquiñe y los otros tres eran miembros del Consejo Administrativo en representación de los trabajadores.

De su militancia constatamos que seis eran miembros del Partido Socialista, seis del Movimiento Campesino Revolucionario, M.C.R. y los otros tres del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

III Acumulación de dinero.

Párrafo 03:

Aquí, nos fijamos en la acumulación de dinero en su forma primitiva y real, como verdadero tesoro de dinero. Pero, puede existir también en forma de saldo acreedor  o de créditos a favor del capitalista que ha vendido M`. No es éste el lugar indicado para estudiar las demás formas que este capital-dinero latente  puede revestir durante el intervalo, incluso como dinero que pare dinero, por ejemplo, bajo la forma de depósito a interés en un banco o de letras de cambio o valores de cualquier clase. La plusvalía realizada en dinero ejerce en estos casos funciones especiales de capital fuera del ciclo del capital industrial del que ha brotado, funciones que, en primer lugar, no tienen nada que ver con aquel ciclo de por si y que, en segundo lugar, son funciones de capital distinta de las funciones del capital industrial y que aún no han estudiada aquí.

– Página –76 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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