22 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ QUIENES ERAN


 

ISAÍAS JOSÉ FUENTEALBA CALDERÓN

Isaías tenía 29 años al momento de su detención. Había nacido el 7 de abril de 1944. A los 20 años, se casó con Honorinda del Carmen Lagos. Sepúlveda, con quien tuvo cuatro – hijos. En 1973 el mayor tenía siete años y el menor sólo cuatro. Isaías vivía en el fundo Trafún. Trabajaba como jefe de sección y, por esta razón, disponía de un jeep y un chofer que lo trasladaba frecuentemente desde las oficinas del Complejo en Liquiñe hacia los lugares donde había faenas. Era muy conocido y respetado. Además era miembro del Movimiento Campesino Revolucionario. MCR.

  1. LUIS RIVERA CATRICHEO

-Cuando fue detenido. Luís tenía 54 años. Era casado y tenía 10 hijos. El mayor de 25 años en 1973. Vivían en el fundo Paimún. Era miembro del Consejo Administrativo del Complejo, cargo en el que representaba a los trabajadores, que lo habían elegido. Además era presidente del asentamiento del fundo. La familia de Luís Rivera era muy amiga de la familia de Luis Armando Lagos. Teresa, hija de Luis Lagos, recuerda a Luis Rivera «como un hombre tranquilo, de baja estatura y de contextura gruesa. Era socialista, igual que mi padre».

  1. LUIS ARMANDO LAGOS TORRES

Tenía 48 años, al momento de ser detenido. Había nacido en Valdivia, el 24 de diciembre de 1924. Se casó con Donatila Lagos González y tuvieron nueve hijos. El menor nació en 1964, al sobrevivir al parto de su madre, mientras que ella falleció. Luis quedó viudo con sus nueve hijos. Las dos niñas -de 19 y 17 años de edad- se encargaron de la crianza de sus siete hermanos menores.

Luis se desempeñaba como capataz del fundo Carranco. Tenía a su cargo recibir los camiones con madera, despachar las entregas, llevar los registros de actividades y entregar las guías. Además estaba a cargo de la pulpería y era miembro del Consejo Administrativo del Complejo.

Sus hijos Raúl y Teresa, lo recuerdan como un hombre inteligente, al que le gustaba mucho leer. Había estudiado en la Escuela de Hombres Nº 1 de Valdivia, para luego seguir en el Liceo.

«Era de pelo claro, ojos verdes, corpulento, de tez blanca. Cuidadoso en el vestir. Serio, respetuoso, sin vicios, preocupado de nosotros. Siempre nos aconsejaba que fuéramos personas de bien».

«Era un hombre creyente que participaba en la Iglesia Adventista, de Villarrica. Recibía, permanentemente, literatura cristiana de la Iglesia».

«Era militante del Partido Socialista. En su calidad de dirigente viajaba a veces a Santiago. Teníamos en la casa algunos recortes de diarios, en los cuales salía nuestro padre junto al Presidente Allende. Tales recuerdos desaparecieron con los allanamientos».

  1. CARLOS SEGUNDO F1GUEROA ZAPATA

Carlos Segundo tenía 47 años cuando fue detenido. Había nacido en Curacautín el 25 de julio de 1926. Contrajo matrimonio en Villarrica, el 8 de septiembre de 1951, con Aurora Amagada Anabalón, oriunda de Loncoche. Tuvieron seis hijos, el mayor, Carlos Sigisfredo, había cumplido 20 años cuando detienen a su padre y la menor, Sonia Ismenia, única mujer entre los seis hijos tenía entonces nueve años.

La familia Figueroa Amagada había llegado a Liquiñe en 1969, buscando nuevas oportunidades de trabajo. Durante mucho tiempo, Carlos estuvo cesante. Vivían en el fundo Paimún. Con los años, no sólo llegó a ser empleado del Complejo, sino a ser parte del Consejo Administrativo. Era también militante del Partido Socialista.

Sobre su natural liderazgo, su hijo Hugo, recuerda:

«(…) a él siempre le gustaba ocupar cargos directivos, fuera en clubes deportivos o en otras organizaciones. En el predio era responsable de la pulpería, de vender la madera y de pagar el salario a los trabajadores. Cuando se formó el Complejo, los trabajadores eligieron los consejeros o representantes del fundo Paimún. Mi padre era uno de ellos, con don Luis Rivera. Además, eran consejeros del Sindicato Campesino ‘Esperanza del Obrero’».

«Mi padre jamás tuvo un problema con nadie, todos lo querían y los respetaban. Era amigo de todos. Si se le pregunta a sus ex-compañeros de trabajo, que aún quedan en Liquiñe, todos dirán lo mismo; que era una buena persona, que no se metía en problemas. Al contrario, trataba de arreglarlos cuando los había(…)» «Luego de la primera detención, el Suboficial de Carabineros, Sr. Anguila, le dijo a mi padre que se fuera para la Argentina. Pero él no lo quiso hacer. Dijo que «el que nada hace nada teme’ y agregó ‘no tengo por qué arrancar de nadie. Ustedes saben que yo nunca le he hecho nada malo, a nadie. Después de la primera detención, mi padre cambió montones. Estuvo todos esos días en la casa, no quiso ir al fundo a seguir trabajando. Se lo pasaba leyendo y callado: no conversaba, no salía a ninguna parte. Todos los días estaba encerrado con el libro Ben Hur que todavía conservo.»

  1. SALVADOR ALAMOS RUBILAR

Cuando fue detenido tenía 45 años. Había nacido el 7 de febrero de 1928 y fue inscrito en la circunscripción de Valdivia. El 24 de febrero de 1959, a los 31 años, se casó con Elcira Figueroa Arias, en Villarrica. Tuvieron nueve hijos. El menor tenía tres años en 1973. La familia vivía en Liquiñe, ya que Salvador trabajaba allí como comerciante maderero. Era militante del Partido Socialista.

El 12 de septiembre fue interceptado por una patrulla militar mientras iba de Neltume a Liquiñe. Lo interrogaron y le retuvieron el carné de identidad, pero pudo regresar a su casa. Para ser definitivamente detenido el 10 de octubre.

  1. DANIEL CASTRO LÓPEZ

Según datos proporcionados por su esposa Cupertina, que en la actualidad vive en Pitrufquén, Daniel había nacido en 1905 y era 25 años mayor que ella. Se conocieron en 1949 en Villarrica y se fueron a vivir a Liquiñe, allí adoptaron a una hija de crianza Cupertina instaló un negocio de ropa usada.

«Daniel era profesor de Castellano, había estudiado en Copiapó. Toda su familia era evangélica y el también era muy creyente. Un día me contó que vio una iluminación y dijo ‘serví durante 30 años a las leyes celestiales, y ahora tendré que servir a las terrenales’. Por eso servía a la gente y se desprendía de lo personal, y cuando le hacían embrollos a la gente, él les ayudaba, haciéndole los escritos.»

Daniel Castro era militante del Partido Socialista. En 1970 fue designado Inspector del Distrito Nº 6 de Liquiñe, por el Gobernador del Departamento de Panguipulli, Lautaro Hodges. En la Memoria Anual 1971, el Gobernador, refiriéndose a Castro, señala:

«debo destacar la impecable labor realizada, por el compañero Daniel Castro López en el Distrito Liquiñe, quien durante el año 1971 resultó un eficiente colaborador del Gobernador y fiel cumplidor de los planes del Gobierno a la vez que tuvo una acción determinante en la emergencia del mes de mayo en la zona de su jurisdicción». . _

También, Daniel fue corresponsal de los periódicos El Siglo, El austral. Además, fue dirigente de la Junta de Vecinos y Presidente del «Comité Pro-Anexión de Liquiñe a la provincia de Cautín».

Refiriéndose a la reacción que Daniel tuvo cuando supo del Golpe de Estado, su esposa Cupertina recordó:

«sus palabras fueron ‘ahora las leyes que se hicieron para el pueblo, para el pobre, se van a deshacer y pobrecitos de nosotros, cuando nos pongan el lazo al cuello, tenemos que ser valientes.»

  1. MAURICIO SEGUNDO CURIÑANCO REYES

Mauricio tenía 38 años cuando fue detenido. Era soltero. Vivía junto a su familia en Liquiñe. No tenía trabajo estable, así es que realizaba artesanías en madera y sólo en algunas oportunidades, trabajaba como obrero en el Complejo. Era militante del Partido Socialista.

  1. JOSÉ HÉCTOR BORQUEZ LEVICÁN

Cuando fue detenido José tenía 30 años. Era originario de Futrono. En 1963 llegó al tundo Trafún para trabajar como tractorista. Allá conoció a Zoila Guajardo y contrajeron matrimonio. Tuvieron tres hijos, dos mujeres -que en 1973 tenían cuatro y tres años-, y un varón, que en ese tiempo tenía sólo algunos meses de edad.

Benedicto Tracanao lo recuerda como: «un hombre alto, macizo, de unos 100 kilos de peso aproximadamente».

Herminda Arauco nos contó:

«José trabajaba en el Complejo y tenía a su cargo la gente que trabajaba en la montana destrozando y volteando árboles, abriendo caminos y madercando».

Agregó además, que «era presidente del Asentamiento del fundo Trafún y militante del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR).

  1. MODESTO JUAN REINANTE RAIPAN
  2. ERNESTO REINANTE RAIPAN
  3. ALBERTO SEGUNDO REINANTE RAEPAN

La familia Reinante Raipán había llegado al fundo Trafún en el año 1968. Alberti Reinante Briceño y su esposa María Raipán Ancamilla –padres de los tres hermanos; desaparecidos y de cinco hijos más-, abandonaron el lugar donde vivían en la Comunidad Mapuche Huequelelfún, en Cautín, a finales de la década del 30 para trasladarse a Chaihuin, Maihue, en las cercanías de Valdivia. Don Alheño trabajó en los Lavaderos de Oro «Madre de Dios», permaneciendo alrededor de quince años en ese lugar. Luego la familia empezó a peregrinar por diversos predios madereros, tales como Maihue y Chaihuin, hasta llegar al predio de Trafún, donde Alberto Reinante junto a sus tres hijos mayores se dedicaban a maderear, a trasladar trozos de madera desde la montaña, con bueyes. La familia era bastante conocida por el trabajo que desarrollaba.

Juana, esposa de Alberto Segundo, recordando lo buenos trabajadores que eran, señaló:

«mi esposo y sus hermanos eran buscados para trabajar ‘madereando’, eran buenos madereros, todos los años trabajaban en eso».

El padre, Alberto Reinante Briceño, al quedar viudo siguió viviendo en la casa con su hija Guillermina, también viuda, que tenía cuatro hijos. Además compartían esa casa Ernesto y Modesto.

Alberto Segundo vivía junto a su familia en una casita que quedaba a cincuenta metros de la casa paterna. Tenía 41 años cuando fue detenido, era el hijo mayor y había nacido el 3 de abril de 1932 en Pumillahue. Había sido inscrito en el Registro Civil de San José de la Mariquina, en 1940. Cuando tenía 34 años, se casó con Juana De Dios Olivares, con la que tuvo tres hijos. En el año 1973 Sergio, el mayor de ellos, tenía seis años, después venían dos niñas de cinco y un año de edad.

Ernesto tenía 29 años en 1973 y era soltero. Había nacido el 3 de febrero de 1944. Era bajo, macizo, moreno, de pelo negro liso, con rasgos mapuches, muy bien plantado. No fue al colegio, pero algunas amistades de su padre le habían enseñado a leer y a escribir. A los diecisiete años, ‘madereando’ había perdido tres dedos de la mano derecha.

Modesto tenía recién 18 años cuando lo detuvieron junto a sus dos hermanos. Había nacido el 5 de octubre de 1955. Era de mediana estatura, moreno, delgado, de facciones finas, con escasos rasgos mapuches. En esa época recién estaba aprendiendo a leer.

Guillermina, al recordar a sus hermanos con tristeza, dijo:

«No sabían leer ni escribir. Y ese fue el error más grande que cometieron ellos, porque los confirmaron como gente de la toma, pero no ero así (…) ellos eran alegres, vivían sus vidas de pura felicidad. Mis hermanos eran músicos, tocaban la guitarra, andaban en los casamientos y en las fiestas: siempre eran invitados. Eran muy buenas personas, no porque sean mis hermanos, porque si veían una persona decaída, en lo que podían la ayudaban. Si podían compartir un pan con todos, lo compartían (…) Les gustaba el fútbol, donde había deporte, allá andaban, e incluso mi padre salía a mirar depone con lo viejito que estaba (…)»

«Ellos apoyaban al Gobierno del Presidente Allende como toda la gente que le pasó ese caso», siguió diciendo su hermana Guillermina.

Otros testigos nos señalan que los tres hermanos participaban en todas las actividades que la comunidad de Liquiñe desarrolló durante el período de la Unidad Popular. Se esforzaron por lograr una organización mejor, para el conjunto de los obreros y campesinos, bajo la orientación del Movimiento Campesino Revolucionario, M.C.R., en el que militaban. Finalmente se integraron al Movimiento de Izquierda Revolucionaria. MIR.

  1. CARLOS ALBERTO CAYUMAN CAYUMAN

Carlos, de origen mapuche, tenía 31 años al momento de su detención. Estaba casado con Herminda Arauco Jaramillode 28 años, tenían cinco hijos: Hemelda de seis, José Aliro de cuatro, Carlos Luís de tres, Juana del Carmen de un año y Luisa Sandra de tres meses. En la actualidad Herminda vive en Santiago, y está en permanente contacto de nosotros. Ella nos ha contado episodios de su vida con Carlos:

«El fue criado por una tía, pues su madre murió cuando era pequeño. Eran dos hermanos. Crecieran junto a siete primos en el fundo Llonqué, colindante con el fundo Trafún. La tía dice que era una persona tranquila. Estudió uno o dos años en la escuela de ese fundo. Como la familia no tenía plata no pudo seguir estudiando y comenzó a trabajar sacando leche y saliendo él mismo a venderla. Ero casi analfabeto, apenas sacaba las cuentas de su trabajo: pero como era inteligente y siempre quería saber más, él solo aprendió a escribir y leer.»

«Yo vivía en el fundo Trafún. Carlos trabajaba como obrero, abriendo caminos al interior de la montaña. Tenía 21 o 22 años cuando nos hicimos amigos. Era gordito, cara redonda, mediana estatura, ojos claros. Era algo lunático. De repente se ponía de mal genio, pero siempre me respetó mucho. Nunca fue mañoso conmigo y nunca me pegó

«Era macizo, tenía un lunar grande en el hombro derecho y yo siempre le decía que si algún día se perdía, por ese lunar lo iba a reconocer. Era muy bueno y cariñoso; los seis años que vivimos juntos se pasaron como tres días. Cuando se lo llevaron se estaba calentando los pies, con la Juanita en los brazos, y estábamos tomando mate».

«Todos lo conocían por ‘Calbún’ que era su apellido de antes, pero cuando pidió sus papeles para casarse conmigo le llegaron como Cayumán».

«Carlos participaba en todas las actividades que se hacían en el Complejo y asistía a las reuniones del sector I del fundo Trafún. En esa época, se integró como militante al Movimiento Campesino Revolucionario. M.C.R., y en tal calidad participó en las tomas de fundos».

Herminda dice:

«Yo no entendía nada porque cuando uno no tiene estudios no sabe qué pasa en el mundo y uno es como un animalito mas (…) él quería una mejor vida pero era poco metido, estaba en el sindicato, pero todo era para vivir mejor, darnos mejor vida».

La hija mayor, Hemelda, que hoy tiene 23 años, es casada y vive en Valdivia, tiene muchos recuerdos de su padre:

«A él le gustaba salir con todos, a pesar de que los chicos hacían puras embarradas, pero él andaba feliz. Siempre tuvo muy buen humor, yo nunca lo vi enojado (…) él jamás nos pegaba, era una persona muy concentrada: según él los niños no entendían a palmazos, sino con palabras. Mi papá nos hacía cantar a nosotros, nos subía arriba de una mesa y ahí cantábamos. Le gustaba que bailáramos, casi siempre me elegía a mí (…) teníamos una radio (…) yo era muy regalona de él. Cuando iba a comprar a Panguipulli, me llevaba. Como a las 6 de la mañana me envolvía en una sábana y partíamos: en el cruce me cambiaba ropa y me decía: ‘mi’hija. ¿está lista?’. Mi mami decía que me tenía muy mal enseñada porque él partía conmigo y me compraba vestidos».

«Mi mamá también era muy regalona de él (…) El la ayudaba en todo, porque mi mamá era bien enferma y se lo pasaba como dos o tres meses en cama cuando nacía una guagua. El se dedicaba a cuidarla, dejaba todo limpio, lavaba pañales, lodo. y más encima se iba su trabajo, después volvía en la larde nuevamente a lo mismo (…)»

Respecto a las actividades políticas de Carlos, Hernelda nos contó:

«Creo que las reuniones eran los días jueves, se juntaban en una pieza, eran como veinte, yo siempre me metía y mi papá decía que como era niña no iba a entender mucho. Me acuerdo que se pasaban en discursos largos (…) unos diarios (…) a cada uno se pasaba una hoja y se ponían a discutir. En ese momento yo no sabía que estaba Allende, eso nunca lo tenía en tendido, pero la cosa es que mi papá detestaba a los milicos y cada vez que salía por ahí peleaba siempre con ellos. Cuando ellos se iban, quedaba la discusión entre mi papá y mi mamá. Mi mami lo que más querí era que el dejara todo. El decía que no, porque ya se había comprometido con los trabajadores».

Hemelda termina diciendo:

«Mi mamá quemó todos los papeles. Ella me preguntó a mí dónde estaban, porque a ella nunca la dejaran entrar a la pieza. Yo le mostré en el piso una tabla que se sacaba y se ponía y allí estaban los papeles».

  1. ELÍSEO MAXIMILIANO TRACANAO PINCHEIRA
  2. ALEJANDRO ANTONIO TRACANAO PINCHEIRA
  3. JOSÉ MIGUEL TRACANAO PINCHEIRA

La familia Tracanao Pincheira representa una de las tantas familias típicas de la zona de Liquiñe, por su origen mapuche, y por el ir y venir de fundo en fundo buscando trabajo: así como por su experiencia laboral en tarcas forestal. Don Maximiliano Tracanao y su esposa, de apellido Pincheira, llegaron a vivir al fundo Trafún al final de los años 60. Allí, tanto él como sus hijos varones se desempeñaron en la actividad maderera, oficio que conocían desde su infancia, cuando en la zona de Cautín formaban parte de una comunidad mapuche.

Tuvieron siete hijos: tres hombres y cuatro mujeres, que al igual que ellos eran analfabetos. Los hombres se llamaban Alejandro Antonio. José Miguel y Benedicto: este último formó pareja con Margarita Valenzuela y tuvieron varios hijos. El primero de ellos, Elíseo Maximiliano, nació antes del matrimonio y por eso fue inscrito como hijo de sus abuelos, con quienes vivió hasta los 15 años de edad.

Elíseo Maximiliano tenía recién 18 años cuando fue detenido. Había nacido el 22 de Septiembre de 1955. Margarita, su madre, lo describe así:

«Era rubio, de pelo crespo. Lo bautizamos recién a los dos años porque hasta esa fecha no había ido ningún cura al fundo. Le gustaba estudiar, llegó hasta séptimo año, era alegre como un niño, andaba siempre cantando y jugando. A los años se fue a Santiago, allá vivía con un primo de mi esposo. Trabajaba en una fábrica en Cerrillos, lugar donde, durante la Unidad Popular, se había constituido una Unidad Sindical de muchos trabajadores. En la empresa de Cerrillos se hacían vigas y materiales de construcción».

Benedicto, su padre, agrega:

«Había regresado de visita en septiembre de 1973 porque la fábrica había entrado en receso y dieron vacaciones a sus operarios. Por ello para el momento del Golpe de Estado se encontraba en casa de mis padres, trabajando con mis hermanos en la montaña».

Dos días antes de su detención. Elíseo visitó a su madre. Ella nos contó la conversación que habían tenido:

«Había soñado que un león se lo comía: yo le dije ‘eso es muy malo, hijo, esos van a ser los carabineros que le van a llevar’ y él me respondió: ‘si son los carabineros, no importa. Yo voy a morir peleando por mi patria’».

De los dos hermanos Tracanao. Alejandro Antonio y José Miguel, obtuvimos escasa información, pues su hermano Benedicto se emociona al recordarlos. Alejandro Antonio tenía 23 años. era analfabeto y realizaba distintas faenas en la montaña. Se había casado con Gladys Ross en el mismo fundo; sus dos hijos tenían cinco y tres años de edad cuando él desapareció.

José Miguel tenía 28 años y era soltero. Margarita Valenzuela lo recuerda:

«Trabajaba madereando en la montaña, medía como un metro sesenta de estatura y era maceteado».

«Los dos eran tranquilos. Tocaban el acordeón y la guitarra. No eran buenos para tomar (…) les gustaba el deporte no más. Participaban en tónicos y salían a Neltume, Coñaripe y Liquiñe».

«En política eran poco metidos, asistían a las reuniones del sindicato como todos. Los tres estaban vinculados al MCR, (Movimiento Campesino Revolucionario).»

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

Capítulo III

EL CICLO DEL CAPITAL-MERCANCIAS

Párrafo 08:

Por consiguiente, M` no puede  nunca abrir un ciclo como simple M, como simple forma de mercancías del valor del capital. Como capital-mercancías, es siempre una doble cosa. Desde el punto de vista del valor de uso, es el producto de la función de P, en nuestro ejemplo hilo, cuyos elementos T y Mp., que surgen como mercancías de la circulación, no fueron más que los factores de producción de este producto. En segundo lugar, desde el punto de vista del valor, es el producto. En segundo lugar, desde el punto de vista del valor, es el valor del capital P, más la plusvalía engendrada en la función de P.

– Página –79 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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