23 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ LA BÚSQUEDA


La mayoría de las familias, luego de las detenciones, quedaron sin saber qué hacer, como paralizadas. Hubo quienes, esa noche del 10 de octubre de 1973, no se atrevieron ni siquiera a salir de sus casas. Llovía torrencialmente y el viento pasaba silbando y golpeando las casas. Además, el toque de queda les prohibía salir.

La familia de Carlos Figueroa, al día siguiente, se dirigió al Retén de Carabineros de Liquiñe llevándole desayuno al detenido. Allí los carabineros les dijeron que ellos no estaban, que esa noche se los habían llevado a todos. Sólo en ese momento advinieron que los detenidos eran muchos más. No pudieron, sin embargo, seguir la búsqueda, porque no tenían medios paro ir a Valdivia. Temuco o a donde fuera necesario.

Teresa y Raúl, hijos de Armando Lagos, también fueron al Retén de Liquiñe. Allí no les quisieron dar ninguna información. Ante la insistencia, los carabineros les mostraron los calabozos vacíos. Iniciaron entonces la búsqueda por diferentes retenes y cuarteles de la provincia. Finalmente, el Suboficial Anguila, les informó que los militares que detuvieron a su padre y a los otros trabajadores, eran del Regimiento Tucapel, de la Provincia de Cautín. Viajaron a Temuco a requerir información. Los militares les negaron terminantemente que ellos fueran los responsables de tales detenciones.

Las mujeres de Daniel Castro y de Salvador Alamos quedaron muy frustradas cuando en el Retén de Liquiñe, luego de sus reiteradas insistencias, les mostraron las listas de los detenidos y allí los nombres de sus maridos ni siquiera aparecían. Entonces deciden viajar a Valdivia. Se unen al viaje, las esposas de José Bórquez y de Carlos Cayumán.

Herminda Arauco de Cayumán, luego de esa noche, se había encerrado en su casa durante varios días, con sus cinco hijos, sin saber qué hacer. Finalmente, desconcertada y temerosa, se fue a reclamar a la comisaría de Panguipulli.

Según su hija Hemelda:

«Como no consiguiera nada, junto a otras señoras, se fue a Villarrica y a muchos otros lugares. En todas partes se lo negaban y además, le decían que mi padre seguramente estaba metido en algo sucio y que ella no tenía nada que reclamar, que agradeciera que ella y sus cinco hijos estuvieran vivos y libres, que se callara de una vez (…).y que ero mejor que no preguntare más. Que guardara silencio. Finalmente, mi madre dejó de buscar, porque ya no tenía más recursos y tampoco tenía nadie que la ayudara. Quedó con los brazos cruzados y sin dinero para nada. Nada».

La propia Herminda nos dijo:

«Tuve que dejar todo en manos de la señora Cupertina, pues ella era más letrada que yo y tenía más recursos. Además (…) qué hacer, si en todas partes los negaban y decían que ellos no habían sido pasados como Presos Políticos».

La señora Cupertina y las otras mujeres recorrieron incansablemente todas las comisarías del sector. Luego fueron a Valdivia, Angol, Traiguén, Los Angeles «donde existiera más mínima posibilidad de encontrarlos, allá íbamos». En el Regimiento Cazadores de Valdivia le respondieron que «allí no había llegado nadie de esa zona y que a lo mejor los militares que habían detenido a sus maridos pertenecían al Regimiento Tucapel de Temuco». Fueron a Temuco y no lograron saber nada, volvieron a Valdivia y una y otra vez, no obtuvieron respuesta.

«No dejamos nada por hacer (…) nos decían puras mentiras: que no estaban, que no existía nadie con esos nombres. Incluso en el Regimiento Cazadores nos humillaron diciéndonos que no sabían nada de esos bandidos y por último, a empujones, nos sacaron del cuartel.»

Finalmente la señora Cupertina, luego de ir al Servicio de Inteligencia Militar decide viajar a Santiago junto a la señora de Alamos. En Santiago, con mucho esfuerzo, llegaron Ministerio del Interior y luego al de Defensa: para terminaren el Estadio Nacional.

«Paradas frente al estadio, esperábamos ver en algún momento, salir a los prisioneros. Tratábamos de entrar, de preguntar, pero todo resultó inútil. Nadie sabía nada de ellos ni de nadie (…)»

La Familia Reinante Raipán, luego de la detención de los tres hermanos no pudo hacer nada.

«Quedamos desconcertados, desesperados, sin saber qué hacer. Teníamos susto, miedo (…) ¡era tanto el terror que le metían a uno! que no quedaban deseos de hacer nada para encontrar a Modesto, Alberto y a Ernesto», relató Guillermina Reinante.

Benedicto Tracanao en cambio, al día siguiente de la detención de su hijo Elíseo y de sus dos hermanos, se dirigió a la comisaría para llevarles comida. Ellos no estaban allí. Cuatro días después, viajó a Villarrica e hizo la denuncia en el Retén de Carabineros.

«Nos trataron muy mal y sin damos ninguna razón nos ordenaron irnos a la casa y quedamos callados».

Al cabo de un tiempo la familia logró reunir, con mucho esfuerzo, un poco de dinero para que Benedicto viajara a Santiago.

«Teníamos la esperanza de encontrarlos en el Estadio Nacional, pues decían que ahí tenían a todos los prisioneros, pero todo fracasó».

Nada sabemos de cómo fue la búsqueda de los otros tres detenidos desaparecidos: Isaías Fuentealba, Luis Rivera y Mauricio Curiñanco. La última vez que fuimos a Liquiñe encontramos la casa de la Familia Curiñanco, en el pueblo. La casa de madera se ve muy pobre y abandonada. Su hermana, que vive allí con sus hijos, no pudo entregarnos ningún dato más.

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

Capítulo III

EL CICLO DEL CAPITAL-MERCANCIAS

Párrafo 12:

O bien, suponiendo que vendiste primero 7,440 libras de hilo en 372 libras esterlinas y luego 1.000 libras de hilado en 50 libras esterlinas, con la primera parte de  podrían reponerse los medios de producción (el capital constante c) y con la segunda parte de M el capital variable y, la fuerza de trabajo, desarrollándose los demás como queda expuesto.

– Página –80 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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