26 de 30 Chile: Recuerdos de la ‘Guerra’ RESPONSABILIDADES ZONALES


Operativo de Neltume

En el operativo realizado en Neltume y sus alrededores a partir del día 12 de septiembre de 1973 participaron dotaciones del Regimiento de Artillería Motorizado «Maturana», del Regimiento de Telecomunicaciones No. 4 «Membrillar» y según informa el propio General Bravo Muñoz, «participaron también, personal y helicópteros de la Base Aérea ‘Maquehua’ ubicada en Temuco y tropas de la Guarnición Militar de Temuco, entre ellas las pertenecientes al Regimiento Tucapel. También tropas venidas desde Santiago, especialmente el Comando ‘Boinas Negras’ de Colina».

La prensa además informó de la participación de los Regimientos «Arauco» de Osorno y «La Concepción» de Puerto Montt. Ignoramos quién era el que estaba a cargo de este operativo.

Estas tropas fueron las que detuvieron, con la colaboración de carabineros, a todos los campesinos y trabajadores de la zona norte del Complejo y, muy especialmente, a los doce ejecutados de los días 3 y 4 de octubre. Instaladas en el lugar, como veremos más adelante, participaron en el operativo de Liquiñe.

Más tarde, según informa El Mercurio del 18 de noviembre de 1973, con el objetivo de «eliminar focos de guerrilleros que aún persisten (…) intervino en el operativo la Brigada Especial contra Guerrillas. Esta Brigada estaba comandada por el Teniente Coronel Alejandro Medina Lois». El tercer Oficial al mando de este operativo zonal fue el Mayor Luis Parera.

Puerto Montt y Temuco. La central de operaciones se estableció en Panguipulli, desde donde se organizaron las patrullas en vehículos y helicópteros. Recordemos que la Brigada Antiguerrillas estaba integrada por profesionales graduados en el extranjero, que habían realizado cursos en Francia, Panamá y Estados Unidos, según informa el diario El Mercurio. Este diario destaca además la especialización que dicha Brigada tenía para la lucha contra los guerrilleros.

Señalamos, en forma muy especial, que durante toda esta campaña militar, solamente en una oportunidad, según el General Bravo Muñoz: « una patrulla fue emboscada al interior del Complejo Panguipulli (…) con resultado de muerte del Cabo Benjamín A. Jaramillo Ruz».

Fuera de la participación de personal de carabineros al amanecer del día 12 de septiembre de 1973, el Reten de Neltume no fue ocupado posteriormente como lugar de detención o tortura. Al contrario, los funcionarios del Reten de Panguipulli se destacaron por su conducta despreciativa y burlona hacia los detenidos y por la aplicación de tortura.

Es necesario recordar que los doce implicados en el «proceso» del asalto al retén de Neltume fueron fusilados en el Regimiento No. 8 de Llancahue cuyo Comandante era Alejandro Burgos de Beer.

Por último, señalamos la presencia de General Sergio Arellano Stark en Valdivia, los primeros días del mes de octubre de 1973, fecha en que se realizó el fusilamiento de los doce ejecutados.

Futrono

En el operativo realizado en la zona de Futrono participó el Regimiento Cazadores con asiento en la provincia de Valdivia. Su Comandante era el Teniente Coronel Santiago Sinclair Oyanedel. El escuadrón estaba constituido por 92 conscriptos y a su cargo estaban Luis Osorio Garardazanic, quien hacía de jefe, y los Tenientes Lautaro Ortega, Luis Rodríguez y Patricio Keller.

Sin embargo, el General Bravo Muñoz afirmó que la organización y dirección de estos patrullajes correspondió «según recuerdo, al Teniente Coronel de Ejército Jerónimo Pantoja», quien en esa fecha se desempeñaba como Comandante del Grupo de Artillería «Maturana».

En este operativo no participaron carabineros: éstos se limitaron a entregar a la patrulla militar a los prisioneros que tenían en los retenes de Llifén y Futrono.

Destacada es, por otra parle, la colaboración y participación que en este operativo tuvieron civiles. Tal es el caso de Bruno Obando quien apareció vestido de militar y participó en la detención de Luis Arnoldo Ferrada Sandoval. Así también la participación de la familia González Torres, especialmente de Américo, quien ayudó en la identificación y localización de los lugareños ejecutados y además prestó su casa de Chihuío como lugar de detención y ejecución.

A raíz del descubrimiento de las fosas de Chihuío y la exhumación de los cadáveres, Santiago Sinclair declaró que en esa fecha -diciembre de 1973- «El Regimiento Cazadores no dispuso ni realizó operativos en la zona de Futrono ni en las Termas de Chihuío» (1). Por otra parte, en El Mercurio del 27 de julio de 1990 volvió a declarar:

«sobre este particular rechazo tajantemente toda participación de unidades o de tropas a mi mando. Jamás tropas a mi mando han cometido un acto como los que se pretenden insinuar voladamente en lo que se plantea en la denuncia».

Las aseveraciones de Sinclair quedan absolutamente desmentidas por los testimonios directos o bajo declaración jurada de cuatro conscriptos del Regimiento Cazadores que participaron en el operativo, así como por las informaciones de la prensa de esa época que señalan: « al sector sur del Complejo se dirigió el contingente de Caballería No. 2 del Regimiento Cazadores».

Por otra parte, Santiago Sinclair al ser informado por el Teniente Rodríguez Rigo-Righy de lo que había pasado, «se enojó y dijo que la patrulla tenía que volver a darles sepultura».

La negativa de su participación directa en los hechos se ve reforzada por la declaración jurada del General Bravo Muñoz quien afirmó que la organización y dirección de estos patrullajes correspondió, según recuerda, al Teniente Coronel de Ejército Jerónimo Pantoja. Fue el Teniente Coronel Pantoja quien informó personalmente de los acontecimientos de Chihuío al General Bravo, a raíz de lo cual fue montado un procedimiento jurídico absolutamente falaz para ocultar los asesinatos. A los familiares se les dio Certificados de Defunción y no se les entregó los cuerpos. A cargo de este procedimiento estuvo el Mayor de Justicia Militar Juan Michelssen Délano quien ordenó que a las viudas se les entregara un Certificado de defunción.

Liquiñe

En lo que se refiere a los operativos realizados en Liquiñe y sus alrededores, podemos afirmar con certeza que en él participaron carabineros, militares y civiles.

El contingente militar pertenecía al Regimiento Tucapel de Temuco, a cargo del Teniente Coronel Pablo Iturriaga Marchesse. Así lo afirman numerosos familiares, el suboficial de carabineros Anguila y el General Héctor Bravo, como lo señalamos más arriba. Las ejecuciones se realizaron sobre el puente del Río Toltén, ubicado en las cercanías de la ciudad de Villarrica correspondiente a la provincia de Cautín.

Participaron además, militares pertenecientes a la base aérea de Colina de Santiago.

Los carabineros del Retén de Liquiñe, quienes previamente habían realizado la detención y la tortura de muchos de los que fueron posteriormente ejecutados, eran: el Sargento Anguita Castro, actualmente fallecido, quien tuvo en muchas oportunidades un comportamiento solidario con los detenidos y sus familiares. El Sargento Alfonso Rozas descrito como el más agresivo: los Cabos Pedro Concha y Pedro Saldivia y un tal Quintana, «el más brutal y despiadado».

Los carabineros participaron directamente en el operativo del día 10 de octubre y formaban parte de la patrulla. El Cabo Quintana y el Sargento Anguila quienes participaron directamente en la detención-, se dirigieron junto con los militares al puente del Río Toltén.

Notable es la participación de civiles en esta ejecución. La familia Carmach facilitó una camioneta y su propio chofer.

La familia García propietaria de los «Moteles Termas de Liquiñe», además de prestar una camioneta, participaron directamente en las detenciones y ejecuciones. Especialmente Luis García quien, vestido de militar, acompañó a los militares y a los carabineros durante todo el operativo.

 

EL CAPITAL  TOMO I I

CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

CARLOS MARX

LIBRO SEGUNDO

Capítulo III

EL CICLO DEL CAPITAL-MERCANCIAS

Párrafo 25:

En la forma II, P…M`–D`–M…P (P`), el proceso total de circulación sigue a la primera P y precede a la segunda; pero se desarrolla en un orden inverso al de la forma I. El primer P es el capital productivo y su función el proceso de producción como premisa del proceso de circulación subsiguiente. En cambio, el P final no es el proceso de producción; es simplemente, la reaparición del capital industrial bajo su forma de capital productivo. Y lo es, concretamente, como resultado de la inversión, efectuada en la última fase de la circulación, del capital en T+Mp., en los factores subjetivos que, unidos, constituyen la forma de existencia del capital productivo. Al final, el capital, sea P o P` vuelve a presentarse bajo una forma en que tiene necesariamente que funcionar de nuevo como capital productivo, ejecutar el proceso de producción. La forma general del movimiento P…P es la forma de la reproducción y no revela la valorización en cuanto finalidad del proceso, como ocurre tratándose de D…D`. Por eso a la economía clásica le es más fácil prescindir de la forma capitalista concreta del proceso de producción y presentar como finalidad del proceso la producción como tal, es decir, la tendencia a producir la mayor cantidad posible y con la mayor baratura y a cambiar lo producido por la mayor cantidad posible de los más diversos productos, en parte para renovar la mayor cantidad posible de los más diversos productos, en parte para renovar la producción (D—M) y en parte para el consumo (d-m). Para lo cual, puesto que aquí D y d sólo se presentan como medios de circulación llamados a desaparecer, se puede pasar por alto las características tanto el dinero como del capital-dinero, y todo el proceso aparece entonces como un proceso sencillo y natural, es decir, con la naturalidad del vacuo racionalismo. Tratándose del capital-mercancías se olvida también, de vez en cuando, la ganancia, y se la hace figurar, cuando se trata del ciclo de producción en conjunto, simplemente como mercancías, y, tratándose de las partes integrantes del valor, como capital-mercancías. Con ello, la acumulación aparece, naturalmente, del mismo modo que la producción.

– Página –82-83 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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