PALABRAS PREVIAS 03 DE 09- EN DEFENSA DE LA UNIDAD POPULAR Y EL SOCIALISMO


LIBRO DE:

LUIS DÍAZ BÓRQUES

Dentro de la gigantesca obra intelectual de Marx, baste con simplificar algunas ideas fundamentales que junto con ser de una verdad indiscutible generan mucho escozor o una obscura odiosidad, ya que ponen al desnudo la dominación clasista y los límites del capitalismo, su carácter histórico y por tanto transitorio, que hoy se pretende un sistema “eterno”. Sostiene  Marx:

  1. Que toda riqueza proviene básicamente de dos fuentes: el trabajo humano y los recursos naturales de que se pueda disponer. Como Marx afirmara: “La producción capitalista, por consiguiente, no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social de producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador.(*)

*: Marx, Carlos (1879): El Capital. Critica de la Economía Política, siglo XXI Editores, México, T.I, Vol. 2, pp.62-613 – 1979.

  1. Que si la riqueza proviene del trabajo, nada justifica que algunos se apropien del trabajo de otros, sobrevalorizando su propio esfuerzo (cuando trabajan y no profitan solamente de sus rentas) y desvalorizando el de los demás y que en consecuencia, apropiarse del esfuerzo ajeno, es en estricto rigor un robo, aunque la costumbre, la tradición y la ley lo legitimen (¡o para quienes no quieren abandonar su “sentido común” actual, al menos los invito a aceptar que si no es un robo… se le paree bastante!). De ahí proviene nuestra falta de respeto por la riqueza acumulada y la propiedad cuando ésta no es fruto del propio trabajo, entendiendo por trabajo soló aquel que puede resultar de las capacidades limitadas de todo ser humano. ¿Es que alguien puede seriamente sostener que Bill Gates, con cuya fortuna es posible comprar enteros los 40 países más pobres, ha trabajado tanto como para producir él los miles de miles de millones de dólares que posee? Las relaciones que los seres humanos estableen en los proceso de producción  y de cambio en las sociedades de clases, consagran como legal y oral la expropiación del trabajo de otros. Las grandes fortunas son básicamente acumulación de trabajo ajeno y aunque la costumbre o la ley consagren como legítima la apropiación de trabajo ajeno, nuestro punto de vista se basa en la convicción de la existencia del progreso económico, pero también del progreso moral y si en el pasado la esclavitud o el derecho de conquista estaban admitidos por la costumbre, tales costumbre y su consagración en la ley fueron derrotados por la lucha de las clases oprimidas que de esa manera desencadenaron no soló progreso económico sino también progreso moral y derrotaron al esclavismo en la dirección de la creciente humanización del hombre. Expropiar a los expropiadores es la lógica y la ética al mismo  tiempo y las nuevas reglas morales a las aspiramos así lo consideran. Se debe aplicar el principio que en la distribución de la riqueza creada, a cada cual le corresponde solamente aquello que produjo, menos desde luego, el aporte a la sociedad, por decirlo más simplemente, la financiación de los “gastos comunes” que incluyen desde luego, los recursos necesarios para la solidaridad.
  2. Si la riqueza proviene del trabajo no existe ningún milagro que haga posible que el dinero genere más dinero: es soló un fetichismo que esconde, detrás de un alambique financiero, igualmente relaciones de explotación. Cuando un corredor de bolsa levanta un dedo y gana millones, hay muchos trabajadores que al inicio del alambique están transpirando, agotándose intelectualmente, produciendo bienes y servicios útiles aunque lo que aparece a la vista sea una milagrosa transformación de dinero en más dinero.
  3. Que la apropiación privada del producto mediante el lucro tiene un efecto perverso en la economía, la cual en lugar de ser puesta al servicio del hombre lo subordina alienándolo. La economía comenzó como actividad humana esencial para la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales y fuente de realización de ser humano y ha devenido, bajo el régimen capitalista, sometiéndola a sus leyes internas sistémicas que se revelan incapaces de cumplir la meta inexcusable de la economía: entender las necesidades del ser humano. La economía al servicio del hombre termina en el hombre al servicio de la economía y ello porque el lucro burgués deforma sus fines esenciales.
  4. En la historia, el progreso económico, social y moral ha sido el resultado del enfrentamiento, más violento o más pacífico, de las clases sociales y siempre, siempre, bajo relaciones de fuerza. Jamás, jamás, las clases poseedoras, se trate de esclavistas, clase feudal o burgueses, han cedido privilegios sino cuando las clases subordinadas han tomado consciencia de sus derechos, acumulado fuerza suficiente, bajo la forma de revoluciones violentas o movilizaciones pacíficas de gran envergadura, así sea la revolución burguesa de 1789 en Francia o la lucha por la independencia de la India liderada por Mahatma Gandi. De igual manera, las contrarrevoluciones han oscilado entre la más extrema violencia represiva para recuperar privilegios o la aceptación del cambio, buscando formas solapadas de recuperarlos como el gatopardismo, o enmascarando bajo un discurso cínico, camuflando las relaciones de explotación, o más actualmente, bajo el manto de una ideología como el neoliberalismo que se prestigia con premios Nobel, con pretensiones de “racionalidad económica” o con supuesta responsabilidades sociales de las empresas en ámbitos en los cuales la responsabilidad debe recaer exclusivamente en el Estado.

 

EL CAPITAL  TOMO I I

Capítulo VI

LOS GATOS DE CIRCULACIÓN

2.- Gastos de conservación

  1. b) El verdadero almacenamiento de mercancías.

Párrafo 13:

Los gastos del almacenamiento consisten 1) en una disminución cuantitativa de la masa de productos (por ejemplo, cuando la mercancía almacenada sea harina); 2) en un deterioro de la calidad; 3) en el trabajo materializado y vivo que se requiere para conservar las mercancías almacenadas.

– Página –132 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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