Sobre migración, economía y la actitud de las izquierdas


Mathius O’Nell, integrante Red Migrantes Marga Marga

https://www.andnoticias.cl/

¿Cuáles son las causas efectivas de los movimientos migratorios? O más bien, qué es lo que expulsa diariamente y a cada minuto a masas de trabajadores de sus países de origen en búsqueda de nuevos destinos, dejando atrás a sus familias, historias, comunidades? Pues, más allá de motivaciones particulares y específicas, lo que moviliza al grueso de trabajadores a cruzar las fronteras es la inestabilidad material, el desempleo y la precariedad social, familiar e individual.

Aunque aparentemente la migración se nos presenta como un flujo de personas de país en país, el movimiento real da cuenta de un desplazamiento del capital globalizado, que expulsa mano de obra de una economía para absorberlo en otra. Se trata, entonces, de trabajadores que van detrás del capital. Lo que preside el desplazamiento de las personas fuera de las fronteras nacionales no es la voluntad individual de los migrantes, sino la lógica de acumulación del capital internacional. De este modo, el contenido real del movimiento aparente de individuos no es otra cosa que la búsqueda de mayores tazas de ganancia por parte del capital, que abandona las economías nacionales tan pronto las condiciones se vuelven desfavorables para su incesante proceso de valorización.

El capital se valoriza en función de la desvalorización del trabajo. Y en la mayor parte del mundo, donde rige la economía capitalista, la legislación para el libre flujo de mercancías se fortalece en la misma medida que se restringe el libre flujo de personas, vale decir, de trabajadores. Sin embargo, resulta claro que la potencia del movimiento real sobrepasa con creces la capacidad de control de las políticas migratorias, resultando generalmente en el desmedro de las condiciones de la migración. Existe una contradicción entre la necesidad inherente al capital de absorber mano de obra al costo más bajo posible, que en virtud de la división internacional del trabajo se encuentra en las economías periféricas, y la necesidad humana de las masas de trabajadores precarizados de poder sobrevivir o acceder, en todo caso, a mejores condiciones vitales. Los desocupados o el “ejército de reserva” de los asalariados son a las economías nacionales lo que las naciones pobres para las de mayor desarrollo. Del mismo modo que al capital nacional le es esencial contar con una masa permanente de trabajadores empobrecidos para echar mano en cualquier momento, a nivel internacional le es igualmente esencial contar con países cuya mano de obra precarizada le sirva para satisfacer las necesidades de acumulación en razón de las circunstancias.

Por lo tanto, existe, además, una contradicción entre los capitales particulares de las industrias nacionales que requieren mano de obra y la necesidad del capital globalizado de contar con este fondo de mano de obra a bajo costo. Estas contradicciones se expresan en términos de flujos migratorios más o menos intensos dependiendo del tamaño de las economías en juego. Y la forma de resolverla por parte de los gobiernos de estas economías no puede ser otra que echar mano al endurecimiento de las legislaciones, intentando ordenar, filtrar y organizar la entrada de mano de obra en función de sus necesidades. Es la necesidad objetiva económica del capital la que dicta las normas políticas.

El debate, entonces, no debiera agotarse en el tema cultural, vale decir, del racismo, la xenofobia, el arribismo, etc. Pues, a pesar que sean problemas serios y necesarios de combatir, estos son la manifestación, la manera en que se nos aparece la contradicción planteada por el sistema económico.

¿Cuál debiera ser la actitud de la izquierda en este tema?

Pues, en primer término, elevar la discusión al plano de la economía y la política, lo que supone sacudirla de los elementos morales e individualistas, tan común de las miradas liberales y conservadoras. Se debe entender que a pesar de las motivaciones individuales de los migrantes, estamos hablando de un fenómeno que encuentra su origen en contradicciones económicas, que en virtud del desarrollo del sistema capitalista alcanzan un nivel global, y que, a pesar de las consideraciones falsamente “humanitarias”, las motivaciones políticas de los gobiernos neoliberales son, en primer término, el facilitar las condiciones de valorización del capital, en desmedro de las condiciones de vida de los trabajadores migrantes. En este sentido, cuando Piñera declara querer “ordenar la casa”, en realidad está diciendo que va a poner rejas, alambres de puas y vigilantes para intentar seleccionar la mano de obra migrante, incluso si aquello viola derechos humanos consagrados en las convenciones internacionales, como habitualmente sucede.

Resulta urgente establecer una política de defensa del derecho de movilidad humana, junto al resto de los derechos fundamentales de toda persona, como el derecho al trabajo, educación, una salud y vivienda digna, etc. Se debe entender la migración como un problema de la clase trabajadora en su conjunto, en relación a la explotación y opresión del capital a nivel global. A la competencia impuesta por el capital, debemos responder con la solidaridad de clase, acogiendo a los hermanos migrantes y sumándolos a la lucha por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en general. A la división impuesta por el capital, debemos responder con la más amplia unidad de los trabajadores de todas las nacionalidades y culturas. A la precarización global impuesta por el capital, debemos responder con la lucha global de la clase trabajadora.

 

 EL CAPITAL  TOMO I I

SECCION SEGUNDA

LA ROTACION DEL CAPITAL

Capítulo VII

Tiempo de Rotación y Número de Rotación

Párrafo 02:

El fin determinante de la producción capitalista es siempre la valorización del valor desembolsado, ya se desembolse bajo una forma independiente, es decir en forma de dinero, o en forma de mercancía, en cuyo caso su forma de valor sólo posee una independencia ideal en el precio de las mercancías adelantadas. Este valor-capital recorre en ambos casos, durante su ciclo, diversas formas de existencia. Su identidad consigo mismo aparece confirmada en los libros del capitalista o es forma de dinero aritmético.

– Página –136 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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