Discurso oficial | Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores


 

Trabajadoras y Trabajadores:

Reciban desde la  comisión organizadora de la Central Clasista  un fraterno  saludo este 1 de mayo  en nuestro Día Internacional.

La situación por la que atravesamos  los trabajadores es complicada en casi todo el mundo.

No sólo debemos  hacer frente a la ofensiva del capital por privarnos  de los pocos derechos que se mantienen consagrados en las legislaciones laborales, sino que también somos  testigos de cómo los instrumentos que creamos  para defendernos  del abuso patronal y los dirigentes que elegimos  para encabezar dichos instrumentos, guardan silencio e incluso se entregan  descaradamente a las presiones de los gobiernos y las patronales, recibiéndolos en  sus sedes sindicales.

Nosotros no estamos de acuerdo con esto.

Muchos esfuerzos individuales daban cuenta de que un sector de la clase trabajadora no acepta las imposiciones del capital y lucha contra ellas.

Acciones de denuncia, jornadas de movilización, construcción de diversos instrumentos eran la respuesta a esta ofensiva constante de los poderosos.

Era una obligación reunir los esfuerzos individuales para unificar caminos.

Y así lo hicimos con el fin de analizar si éramos capaces de poner en el centro de la discusión a la clase y sus demandas y enfrentar unidos al adversario histórico de los trabajadores.

Los patrones y su  codiciosa maquinaria destructiva.

Todos queremos devolver a los hombres y  a las mujeres trabajadoras  el protagonismo, construir y/o recuperar la conciencia de clase, avanzar hacia un mundo nuevo.

Por eso fuimos capaces de deponer justos intereses y nos pusimos a la tarea de unificar esfuerzos y desarrollar un trabajo mancomunado que nos llevó en una primera etapa a elaborar desde las dirigencias un proyecto de estatutos, declaración de principios y plataforma de lucha, documentos que a contar de mañana serán discutidos en asambleas sindicales.

Hoy,  levantamos en este acto las banderas de la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores, un empeño que verá la luz más temprano que tarde, porque la clase trabajadora requiere, demanda un instrumento que luche por sus demandas sin negociados ni acuerdos detrás de la puerta.

El llamado entonces es a trabajar con todas las fuerzas, en forma incansable, por construir unidad,  porque sin unidad seguiremos siendo presa fácil del modelo de dominación.

La dictadura destruyó parte importante del armado social, derogó leyes, ilegalizó organizaciones, persiguió, desapareció y asesinó a Dirigentes sindicales y socios de las mismas. Su apuesta fue arrasar para dejar estéril la tierra. Pero no lo consiguió.

Y entonces apostó a la división, la dispersión de las organizaciones. Satanizó la política, instaló la desconfianza. Modificó los mecanismos de negociación colectiva y organización sindical, las normas del contrato de trabajo.

Terminó con la negociación por rama.

Quienes llegaron a reemplazar a la dictadura dijeron que harían cambios, pero mantuvieron casi sin variaciones las bases del Plan Laboral.

Bajo la figura de la libertad sindical, permitieron la proliferación de organizaciones, anularon el control  de los trabajadores a sus finanzas y fueron lentamente comprando conciencias, insistiendo en que solo el dialogo es fecundo.

Tenemos claro, que nada lograremos haciendo sólo discursos.

Hay que unir éste con el trabajo real, ese de todos los días en las puertas de las empresas y los lugares de trabajo. Combatir y vencer la burocracia.

Para avanzar hay que organizar a millones.   

Creíamos, creemos y creeremos, en la fuerza y la unidad de los trabajadores como elemento principal en la construcción de lo que llamamos “una nueva sociedad”.  A la cual l no le hemos puesto nombre, pero estamos claros de la necesidad de su existencia. La tendremos   que construir desde la fuerza avasalladora de los trabajadores y trabajadoras  y sus hermanos de clase.

Siempre hemos tenido sueños, pero hemos aprendido que la concreción de los mismos sólo es posible con el trabajo y la acción permanente.

Un gobierno de trabajadores y para los trabajadores, una sociedad sin clases, cualquiera otra expresión de anhelos para el mañana que se busca, sólo será utopía si no hay pueblo educado, organizado y en lucha.

Tenemos la obligación de llegar a cada centro de trabajo.

Sean todas y todos  bienvenidos, hacerse parte activa del trabajo de la Central Clasista.

No hacemos más exigencia a quienes quieran adherir, que el compromiso en la defensa irrestricta de nuestros  derechos,  así como trabajar en la conciencia de clase en los desprovistos de ella.

Apoyamos todas y cada una de las luchas de nuestro pueblo, la lucha del  pueblo mapuche, nuestra solidaridad con la Machí Francisca Linconao y el Machi Celestino Córdova,  y solidarizamos con  los estudiantes  y su inclaudicable lucha por una educación gratuita y de calidad, fin a la criminalización del movimiento estudiantil y nuestra solidaridad a Cristian García atropellado vilmente por la represión.

No obstante nuestro esfuerzo principal debe estar puesto en romper el inmovilismo en los trabajadores, atacar sus miedos y temores, convencerles de desarrollar organización y apoyar aquellas que nazcan con rapidez y eficacia.

Demandamos, y demandaremos siempre, un nuevo marco legal que regule la relación capital-trabajo.

Un sistema previsional que reemplace a las AFP. Una nueva sociedad donde se respete en su globalidad al ser humano.

Millones son los que se deben mover tras nuestras propuestas.

Todos, organizados y no organizados, deben entender que este modelo, este sistema, no responderá a sus demandas, por lo que se hace necesario prepararse para exigirlas.

Fue la organización  y la convicción de nuestros antecesores y sus organizaciones, la que consiguió mejorar una legislación laboral que, sin ser ideal, recogía algunas de las demandas históricas, que aún  hoy levantamos.

Los poderosos no han aceptado, ni aceptaran nuestras exigencias.

Por eso discriminan,  censuran, explotan y precarizan e invitan a los trabajadores a vivir individualmente y consumir a  destajo.

No sólo la lucha de nuestra organización es importante, lo son todas las luchas.

Solidaridad activa, de presencia, de recursos materiales.

Más y más solidaridad debe existir pues se alimentan las ganas de pelear, se muestra  a los que dan la pelea que el cerco es posible de romper.

Cada acción que resuelvan los trabajadores  debe ser apoyada, de cualquier forma pero apoyada.

Lo que no debe pasar es que el sistema  imponga el silencio.

Este sistema en el que vivimos es una mierda, y sin embargo se las ha ingeniado para tenernos divididos y evitar que el repudio se generalice.

Los que lucharon contra la dictadura dijeron que las cosas cambiarían.

Fue una mentira que podemos constatar en cada paso que dieron desde que llegaron al poder.

No sólo se ha mantenido la impunidad, tampoco el Estado recuperó su rol y cada día éste es menor.

La privatización y las concesiones terminaron con décadas de gestión del Estado respecto de sus conciudadanos.

Se entregó a privados el agua, la electricidad y las telecomunicaciones.

Capitales privados son quienes administran y especulan con las platas de las AFP e ISAPRES.

Se volvió a entregar a  la voracidad capitalista el usufructo del cobre y otros minerales, las carreteras son concesionadas a trasnacionales.

No existe espacio donde no se imponga el capital.

Y sin embargo aquí estamos. Para decir que no aceptamos este orden de cosas y vamos por un cambio profundo.

Somos los que hacemos que este país se mueva.

Patrones, ni las grandes autopistas ni las grandes instalaciones fabriles.

Sin nuestro trabajo no funcionan ni sus instituciones financieras ni sus instituciones estatales.

Tienen el dinero y tienen el poder, pero sin nosotros sus empresas son cáscaras vacías que nada producen.

Lavamos sus autos, mantenemos sus jardines, incluso les alimentamos y cuidamos sus hijos.

Se enriquecen con las exportaciones, pero sin nuestras manos ni uvas ni manzanas, ni minerales, maderas o peces llegan a sus cajas, ni esas cajas a los puertos, ni a sus casas.

Somos nosotros, son nuestras manos, es nuestro esfuerzo.

Es hora de comenzar a hacernos valer.

Por eso dimos un gran paso. Conformar una Comisión Organizadora para avanzar al Congreso Constituyente de la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores  – CCT.

Guían nuestro trabajo principios fundamentales como son la discusión y resolución en la base sindical de todos los pasos y acciones de la CCT.

La independencia y autonomía de gobiernos partidos políticos y movimientos de todo tipo. La elección universal de los dirigentes – un trabajador un voto – y el autofinanciamiento a través de las cuotas sindicales pagadas mes a mes.

Que se entienda bien.

Queremos un mundo distinto al que estamos viviendo.

Por eso:

*No dejaremos de exigir el término de las AFP y un nuevo Código del Trabajo.

*No renunciaremos a la renacionalización del cobre y otros minerales.

*No claudicaremos en la lucha por salud y educación digna, gratuita y sin lucro para todos.

*Insistiremos en que la vivienda es un derecho, con viviendas aptas para la vida familiar, áreas verdes amplias no restrictivas, salas cunas y jardines infantiles donde puedan estar todos nuestros hijos.

Debemos pasar de 10 a 100, a 1000, a cientos de miles marchando organizados y disciplinados, detrás de las banderas de la clase trabajadora, una clase que no marchará sola, una clase que se reunirá con los descontentos en todas las regiones, pueblos y ciudades.

La tarea es clara y de todos. Avanzar por todo el país echando las bases para la construcción y solidificación de la Central Clasista de trabajadoras y trabajadores.

VIVA EL PRIMERO DE MAYO – VIVA LA ORGANIZACIÓN, LA LUCHA  DE LA CLASE TRABAJADORA – VIVA LA CCT.

Correo: comité.centralclasista@gmail.com – Facebook: @centralclasista

Fuente: http://centralclasista.cl/

 

EL CAPITAL  TOMO I I

SECCION SEGUNDA

LA ROTACION DEL CAPITAL

Capítulo VII

Tiempo de Rotación y Número de Rotación

Párrafo 09:

Así como la jornada de trabajo es la unidad natural de medida para la función de la fuerza del trabajo, el año es la unidad natural de medida para las rotaciones del capital puesto en acción. La base natural de esta unidad de medida estriba en el hecho de que los frutos más importantes de la tierra en la zona templada, que los frutos más importantes de la tierra en la zona templada, que fue la cuna de la producción capitalista, son productos anuales.

– Página –138 —   El CAPITAL “TOMO I I” –Traducción de Wenceslao Roces – Primera edición en alemán tomo I — 1867- Primera edición en Español 1946- tercera reimpresión 2006 – Fondo De Cultura Económica México Comentarios y sugerencias : Editorial@fondodeculturaeconomica.com  en Chile a /httpmarxismo-cl/ o bien Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl o Twitter    Amador Ibañez ‏ @marxismo_cl

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